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“Los alumnos de Periodismo que hacen prácticas son los que tienen más motivación para continuar trabajando”: Manuel García Borrego

25/01/2021
Foto del doctor en Periodismo y profesor de la Universidad de Málaga, Manuel García Borrego.

El doctor en Periodismo y profesor de la Universidad de Málaga, Manuel García Borrego. | M. G. B.

El doctor en Periodismo y profesor de la Universidad de Málaga Manuel García Borrego analiza la trascendencia de las primeras experiencias laborales de los estudiantes de esta materia para su futuro laboral y alerta de los riesgos que supone una mala praxis adquirida por rutinas poco ortodoxas. En esta entrevista, el experto recomienda una tutela más firme y monitorización por parte de las instituciones educativas, así como una revisión de las guías normativas de enseñanza en el Grado en Periodismo.

 

Por Inmaculada Montes

En sus primeras prácticas en un medio de comunicación, Manuel García Borrego (Arroyo de la Miel, 1992) tuvo una experiencia desalentadora que era unánime entre muchos de sus compañeros de promoción. Interesado por las rutinas profesionales y la ética periodística, su meta era ser profesor y transformó esta vivencia en el pilar de su tesis doctoral, que defendió en septiembre de 2020 en la Universidad de Málaga.

García Borrego indica que, según la Sociología, las primeras experiencias laborales de un estudiante determinan su futuro profesional. En el caso del Grado en Periodismo, una experiencia poco conveniente acabará moldeando a un profesional que no tiene una buena praxis al adquirir y reproducir rutinas poco ortodoxas. Un aspecto clave en esta profesión, dado su papel de control de los poderes para crear una sociedad democrática y sana.

 

¿El Grado en Periodismo está adecuado a las exigencias del ejercicio profesional posterior?

Una de las quejas de los estudiantes es ese alejamiento entre lo que se enseña en la Universidad y lo que se aplica en la realidad. Creen que los profesores y los profesionales pertenecen a dos mundos distintos. Por otro lado, ven una excesiva carga teórica que luego no se corresponde en el ejercicio profesional y notan que les falta práctica.

 

¿Qué otros aspectos consideran los estudiantes olvidados en este grado?

Suelen centrarse en el aspecto puramente práctico. Cuando llegan a una redacción y tienen que enfrentarse a una noticia tienen dificultades, no saben exactamente por dónde empezar. También hay quejas, relacionándolo con lo anterior, con la supervisión de sus primeras experiencias profesionales. Se supone que la universidad tiene que tutelar y monitorizar y, sin embargo, ellos [los estudiantes] se sienten muy perdidos.

 

¿Cómo diría que son las rutinas de los becarios de medios de comunicación?

Empíricamente hemos encuestado a estudiantes de Madrid (Universidad Complutense), y de Málaga (UMA) y hemos analizado la normativa de prácticas de todas las universidades españolas, tanto públicas como privadas, en las que se imparten estos estudios. En líneas generales, los estudiantes ejercen una figura intermedia entre lo que debería ser un alumno en prácticas según la normativa y un redactor senior: sobrepasan los horarios, hacen un número de piezas bastante alto… Además, están monitorizados por los compañeros de la empresa y no tanto por la universidad, y eso al final es lo que hace que incurran en prácticas con las que no están de acuerdo. Por ejemplo, en torno a la mitad de los estudiantes dice que ha firmado noticias con las que no está de acuerdo porque han sufrido cambios importantes con respecto a lo que ellos originalmente escribieron.

 

¿Y sus condiciones en cuanto a remuneración? ¿Son también diferentes a lo que dicta la normativa?

En algunos casos, se entiende esa remuneración como una relación contractual entre el medio y el estudiante, cuando la normativa específica que está en fase de formación y que, en ningún caso, eso deriva en una relación laboral estándar. Creo que a veces esa remuneración lo que hace es pervertir un poco la situación. Los alumnos son prácticamente empleados y están reproduciendo lo que se les indica desde las empresas. Las condiciones en sí no son especialmente alentadoras y dependen, en buena medida, de la normativa de las universidades. Algunas son más garantistas y tienen unos mínimos aceptables, pero otras ni siquiera establecen remuneración, por lo que las prácticas pueden ser gratuitas. Por tanto, hay estudiantes de algunas universidades que pueden estar trabajando ocho horas al día sin recibir ningún tipo de remuneración.

 

¿No son efectivos estos mecanismos para poder regular estas rutinas desde la universidad?

La normativa está redactada de manera que no obliga a las empresas a cumplirla. Se dice que “se buscará compatibilizar las prácticas con los estudios”, es decir, que si no se consigue y los estudiantes no pueden compaginar prácticas y estudios, parece que no pasa nada. También se recomiendan un horario máximo, unas cuantías… Pero cuando esto se queda en el terreno de las recomendaciones no siempre se acaba plasmando. Como decía, hay algunas universidades que marcan ciertos máximos o mínimos, pero son minoritarias en el sector público y en el privado prácticamente son inexistentes.

 

Sumando todo lo anterior, ¿la pérdida de motivación es una constante en estos estudiantes, influyendo incluso en sus aspiraciones profesionales?

La desmotivación es generalizada entre los que hacen prácticas y los que no: el Grado en Periodismo no satisface las expectativas de los estudiantes. Curiosamente, los que hacen prácticas, pese a que sean distintas de lo que esperaban, son los que tienen más motivación y los que en quieren continuar trabajando. Por eso al principio hablábamos de la importancia de las prácticas pero, si desde la universidad no se regulan o supervisan, esos estudiantes acabarán reproduciendo esos vicios que encuentran en la realidad.

 

¿Qué debería de mejorarse a la hora de impartir el Grado en Periodismo para corregir o mejorar estas actitudes?

En el caso de las prácticas, debería haber una supervisión más atenta. Incentivar que el tutor esté pendiente del estudiante y se ocupe de que ese tipo de deformaciones profesionales no ocurran en un periodo formativo amparado por la universidad. En cuanto a la formación, hemos visto que la desmotivación es generalizada, así que todo apunta a un problema sistémico: hay que hacer una reforma de los planes de estudio de manera que respondan, en parte, a las necesidades de los estudiantes como un contenido más práctico y una mayor formación en deontología profesional.

 

¿Cree que para ello sería conveniente que los profesores tuvieran más experiencia en medios y menos carrera académica?

Lo ideal sería el equilibrio. No pondría a uno por encima del otro por lo que comentaba de que los periodistas acaban adquiriendo de la práctica vicios que pueden trasladarles a los estudiantes. En este sentido, la visión del académico puede que sea más formal y a veces un poco alejada de la realidad pero, al mismo tiempo, está más limpia y ajena a esos comportamientos que se observan desde el ámbito investigador.

 

Por último, ha llegado a comparar las prácticas en empresas periodísticas en España y Noruega. ¿Cuáles son las principales diferencias?

Son dos sistemas completamente distintos, también por la realidad socioeconómica de cada país pero, dejando al lado el apartado puramente económico, los estudiantes noruegos cobran en torno a 3.600 euros en verano por unas prácticas en segundo curso; y mientras que en España suelen hacerse en tercero o cuarto y con suerte se llega a una remuneración de 360 euros. En cuanto a las rutinas, en Noruega suelen ser prácticas más aseadas en tanto que los estudiantes tienen una jornada laboral completa para elaborar una sola noticia y dedicarse a ella plenamente, aprender y observar a sus compañeros; y en España los estudiantes hacen en torno a cinco o seis noticias diarias y tienen unas rutinas más encaminadas a la productividad.

 

 

 

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Inmaculada Montes es graduada en Periodismo (Universidad de Málaga), Máster en Política y Democracia (UNED) y formación en Unión Europea por el Ministerio de Asuntos Exteriores (Escuela Diplomática). Ha trabajado como periodista en medios como El Mundo, Málaga Hoy o Movistar+. Actualmente es estudiante de posgrado en el Título de Experto en Comunicación Pública y Divulgación de la Ciencia de la Universidad de Autónoma de Madrid.