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“No somos Indiana Jones, no tiene nada que ver con las películas”: Sonia Carbonell Pastor

18/02/2021
Sonia Carbonell excavando en un yacimiento datado hace 2800 años.

Sonia Carbonell excavando en un yacimiento datado hace 2800 años. | Fuente: Diario Información (2016)

En esta entrevista, Sonia Carbonell nos cuenta cómo es realmente la vida de una arqueóloga, desterrando los mitos proporcionados por las películas, y acercándonos a un interesante yacimiento tartésico: El Turuñuelo.

 

Por Clara Serna Alberola

 

Es un domingo por la tarde y estás sentado en el salón buscando algo en la televisión para entretenerte. De momento, aparece en pantalla Harrison Ford con un extraño sombrero y un látigo buscando un tesoro de una civilización perdida. Has visto Indiana Jones muchas veces, pero, aun así, la ves. Imaginas qué emocionante debe ser la vida del arqueólogo, luchando contra villanos y recuperando antiguos objetos perdidos. Pero la realidad arqueológica es muy distinta. Es la opinión de una auténtica arqueóloga.

 

Sonia Carbonell Pastor es historiadora y arqueóloga por la Universidad de Alicante. En la actualidad, está haciendo su tesis doctoral con una beca de Formación de Profesorado Universitario (FPU) y forma parte de un proyecto de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

 

La Arqueología es algo que llama mucho la atención, normalmente por películas como Indiana Jones o La Momia. ¿Alguna de ellas le hizo plantearse ser arqueóloga?

Pues la verdad es que sí. Cuando era pequeña solía ver con mi padre las películas de Indiana Jones. Son películas con mucha acción y muy dinámicas, que intentan transmitir una imagen totalmente romántica de la arqueología. No tiene nada que ver con la realidad arqueológica.

La Arqueología parece estar más cerca de ser una ciencia ficción que una ciencia para la sociedad. ¿Cómo rompería esos mitos como arqueóloga profesional?

Una de las tareas más importantes de nuestro quehacer es la divulgación científica. Si generamos conocimiento, pero no queda revertido en la sociedad, lo que hacemos carece totalmente de sentido, porque entonces la gente no conoce su cultura y su patrimonio. Por tanto, no lo conserva, no lo protege y acaba perdiéndose y no se puede volver a estudiar.

¿Qué hace como arqueóloga?

No somos Indiana Jones, no tiene nada que ver con las películas. En excavaciones arqueológicas, las jornadas de puertas abiertas son una de las partes más importantes. Explicar a la gente del municipio en el que está ese yacimiento qué estamos excavando, cómo lo estamos excavando, qué encontramos... De esta forma, acercamos la profesión al público en general. Otra forma que está teniendo bastante éxito últimamente son las redes sociales. Mueven a mucha gente, sobre todo a un sector bastante joven y puede ser una buena forma de acercamiento también.

¿En qué se centran sus investigaciones en este momento?

Estoy trabajando procesos de cambio de complejización social en Menorca en el primer milenio Antes de Nuestra Era (a.n.e.) Lo hago a partir de evidencias del ámbito funerario. Principalmente, cuevas de enterramiento [hipogeos].

¿Qué objetivo espera cumplir con esta investigación?

Las Baleares eran un punto estratégico en la navegación y la hipótesis de partida es que grupos de la zona de Cartago se asentaron allí. Esto está atestiguado por las fuentes. La idea es ver cómo evoluciona la sociedad indígena [llamada talayótica] a lo largo de ese primer milenio a.n.e, teniendo en cuenta los contactos con grupos extranjeros. Determinar cómo se produjo esa interacción. Si fue una interacción pacífica o violenta. Y esa es la idea, ver qué cambios se dan en el registro funerario. Con eso y con las evidencias encontradas en lugares donde vivían estos grupos, hacer una lectura conjunta y así poder determinar cambios en la sociedad menorquina.

Su metodología de investigación tiene mucho que ver con las nuevas tecnologías. ¿Qué le han aportado esas nuevas tecnologías en el trabajo?

Yo vivo en Alicante y mi laboratorio de estudio es Menorca. Necesitaba hacer la documentación, el trabajo de campo, en el menor tiempo posible, pero que fuese una documentación de calidad y precisa. Lo que me aportó la fotogrametría,  la técnica que yo empleo, es precisamente eso: rapidez, precisión y obtener un resultado versátil. Antiguamente, las cuevas se dibujaban a mano utilizando estructuras cuadriculadas. Eso llevaba bastantes días.  No obstante, con esta técnica, en cuestión de dos horas puedes fotografiar la cueva y, posteriormente, en el laboratorio procesar esas imágenes y tener un modelo 3D del lugar. ¿Qué permite esto? Permite sacar secciones, planimetrías… que de forma tradicional llevarían bastante tiempo.

Actualmente, está colaborando en un proyecto del CSIC y trabajando en un yacimiento que se llama El Turuñuelo. ¿Cómo llegó la oportunidad de trabajar en este proyecto?

En 2017, tuve una beca de introducción a la investigación del CSIC y decidí escoger el Instituto de Arqueología de Mérida. Allí me acogieron muy bien los investigadores Sebastián Celestino y Esther Rodríguez. Les ayudé a digitalizar algunas piezas del yacimiento de El Turuñuelo. Ahora, la idea es seguir en esa línea. Con esas piezas hacemos modelos en 3D y así, se orientan también a cuestiones de divulgación.

Para quienes no lo conocen, ¿qué nos diría que es El Turuñuelo y por qué es tan importante este yacimiento?

El Turuñuelo tiene muchas particularidades, una de ellas es que es un edificio construido en tierra por los Tartésicos [la sociedad que habitaba la zona del suroeste de la Península Ibérica entre el 1100 y el 400 a.n.e]. Allí se ha documentado el mayor sacrificio ritual de caballos, de bóvidos, de cánidos, de la Península Ibérica. Es un yacimiento que tiene mucho que dar de sí. También es espectacular por las escaleras monumentales que se hallaron en una de las estancias. Para construirlas se usó un tipo de mortero que no se ha documentado en ningún otro sitio en esa época. Es muy avanzado para la época.

¿Cuál es su siguiente meta?

Primero hacer una tesis de calidad y algo sólido. A mí me gustaría seguir con la carrera de investigadora, posiblemente optar a alguna beca postdoctoral.

Para terminar, como mujer y como científica, ¿qué consejo le daría a cualquier niña que quiera dedicarse al mundo de la ciencia?

Le diría que lo haga, que se necesitan más mujeres, aunque hay muchas, pero que, sin duda alguna, lo haga. Y si tiene que confrontar, que confronte, y que cualquier adversidad le ayudará también a crecer y a superar obstáculos y a desarrollarse más como sujeto social, como persona. Sin duda alguna, si les gusta un ámbito científico específico, si les gusta la arqueología, la historia, que cursen estas carreras que son preciosas, que aportan muchísimo a la sociedad actual, sobre todo la visión social y crítica.

 

 

___________________

Clara Serna Alberola es graduada en Historia por la Universidad de Alicante y Máster en Arqueología y Patrimonio por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). En la actualidad, compagina sus estudios de doctorado con su trabajo en el Laboratorio de Arqueología Forense de la UAM y con el Título de Experto en Comunicación Pública y Divulgación de la Ciencia en la misma universidad.