Acceder al contenido principalAcceder al menú principal

Logo de la UAMUniversidad Autónoma de Madrid

Acceso al BOUAM. Enlace externo. Abre en ventana nueva.

Artículos

¿Cómo se estudian hoy en día los helechos de hace 129 millones de años?

26/03/2020
¿Cómo se reconstruye un paisaje prehistórico? Izquierda, fotografía de un fragmento de hoja quemada del helecho Weichselia reticulata procedente del yacimiento de Las Hoyas. Escala = 1 cm. Derecha, paleoilustración del humedal de Las Hoyas por Óscar Sanisidro.

El paisaje de hace alrededor de 129 millones de años era muy diferente al actual. En nuestros días, las plantas con flor dominan en la mayoría de los ecosistemas terrestres, mientras que durante el Cretácico Inferior estas plantas estaban comenzando a aparecer. El estudio de las plantas fósiles nos permite acercarnos a aquellos paisajes del pasado, en los que los helechos eran muy frecuentes y diversos.

 

Por Candela Blanco
 

Existen ciertas complicaciones a la hora de estudiar los restos vegetales del pasado. En primer lugar, las plantas no suelen encontrarse completas en el registro fósil, sino que aparecen fragmentadas debido a que pierden sus flores, hojas, o incluso ramas de manera natural (o inducida por animales, tormentas o vientos). Esto dificulta la comprensión de las plantas al completo, puesto que si los restos no se encuentran conectados no es posible establecer si una rama, una hoja o una flor que se han hallado aisladas podrían pertenecer a una misma planta.

En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, no es necesario que un organismo vegetal muera para que produzca restos que pueden preservarse en el registro fósil, por lo que una misma planta puede estar produciendo múltiples restos a lo largo de su vida. Por ello, es esencial conocer la biología de la planta.

Por ejemplo, imaginemos un pinar perenne en el que habita un único ejemplar de roble caducifolio. Si los restos producidos por los árboles quedasen enterrados durante el otoño, la asociación de restos vegetales que encontraríamos en el futuro incluiría una gran cantidad de hojas de roble y una menor cantidad de hojas de pino. Este bosque, por tanto, podría llegar a interpretarse en base a estos restos como un robledal con algún pino, lo que sería erróneo.

Por último, los restos vegetales que generalmente se encuentran en los yacimientos paleontológicos han sido arrastrados desde su lugar de origen, ya sea por aire o por agua, por lo que es difícil saber cuál era el verdadero hábitat de la planta y si todos los organismos vegetales presentes en un mismo yacimiento paleontológico convivían.

Teniendo en cuenta estas limitaciones, para comprender la aportación de estas plantas al paisaje, es necesario estudiarlas desde un punto de vista multidisciplinar e integrativo, con tres ejes principales: 

  1. El estudio taxonómico o a nivel específico, identificando las distintas especies que se han hallado en un yacimiento, observando sus características y estudiando sus similitudes con plantas actuales, que en muchos casos dan información acerca de adaptaciones de estas plantas a determinadas condiciones como aridez, humedad, insolación etc. Además, también  se puede obtener información sobre si son perennes, caducifolias, etc.
     
  2. El estudio de la preservación de los fósiles o tafonomía, que aporta claves sobre si los restos de plantas encontradas fueron arrastrados o vivían en el lugar donde fueron enterrados. 
     
  3. El estudio de las asociaciones entre los restos, lo que nos permite saber si dos plantas se encontraban viviendo juntas o si hay distintas comunidades vegetales. 

La combinación de los tres ejes es esencial, puesto que sin alguno de ellos las interpretaciones de la vegetación pueden no ser correctas.
 

Las Hoyas, base del desarrollo de metodologías novedosas en paleobotánica

Las Hoyas, en Cuenca, es un claro ejemplo de yacimiento de preservación excepcional en el cual se pueden estudiar los organismos vegetales de forma multidisciplinar. Este yacimiento se ha interpretado como un humedal de clima tropical marcadamente estacional, con veranos calurosos y húmedos, e inviernos templados y secos. Los estudios de la vegetación de Las Hoyas llevados a cabo desde la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid se centran sobre todo en los helechos de este yacimiento. Para el trabajo con este grupo, en esta Unidad se han desarrollado metodologías cuantitativas novedosas centradas en los tres ejes comentados anteriormente:

  1. En primer lugar, para las distintas especies del yacimiento se han realizado una serie de medidas en las hojas (ángulos de inserción, longitud, anchura, distancia entre partes de la hoja etc.), que han permitido comprender el crecimiento de Weichselia reticulata, una especie de helecho con una distribución muy amplia durante esta época. Además, estos estudios métricos combinados con caracteres cualitativos han contribuido además a la diferenciación entre especies con morfologías similares. 
     
  2. Por otro lado, se ha trabajado en el análisis de la preservación mediante la cuantificación de los diferentes tipos de preservación presentes en el yacimiento: restos quemados, impresiones (donde sólo queda el molde del fósil y cuya materia orgánica ha desaparecido), permineralizaciones en óxido de hierro (donde la hoja queda recubierta por óxido de hierro que también rellena las cavidades), y compresiones (donde las hojas han quedado comprimidas). Esta cuantificación permite ver variaciones en la preservación de las hojas de distintas especies, que indican que han sufrido diferentes procesos hasta ser enterradas. Es especialmente interesante el estudio de la proporción de restos quemados, puesto que pone de manifiesto la relación de determinados helechos como Weichselia reticulata con fuegos frecuentes, sugiriendo que vivían en hábitats similares a las sabanas actuales. 

    Además de esta cuantificación, se ha medido la longitud de los fragmentos de helechos para estudiar diferencias en su tamaño. Estas diferencias están relacionadas con el transporte en el agua y se ha comprobado que en los ríos los tamaños de los fragmentos son más pequeños y homogéneos que en los lagos. También es posible saber si ha habido un transporte largo, observando la homogeneidad de los tamaños de los fragmentos y la media del tamaño, ya que los fragmentos más grandes tardan más tiempo en hundirse. Una acumulación de restos vegetales de gran longitud y con tamaño poco variable indicaría que están lejos de la zona donde vivía la planta original. 
     
  3. Por último, el estudio de las asociaciones entre las especies de helechos del yacimiento ha permitido establecer tres comunidades vegetales con helechos diferentes. En este caso, el análisis es posible gracias al método de excavación en el yacimiento, donde las calizas laminadas se van excavando capa a capa. Cada uno de los niveles representa eventos muy puntuales en los que todos los fósiles hallados en la misma capa se depositaron en un espacio de tiempo muy corto. Cada capa con presencia de helechos ha sido estudiada, contabilizándose el número de fragmentos de cada una de las especies en cada nivel.

Estas metodologías novedosas permiten el estudio de las plantas fósiles desde otros puntos de vista. Los resultados de estos trabajos ayudan a esbozar el paisaje del yacimiento de Las Hoyas y, junto con estudios similares en otros yacimientos europeos, a conocer mucho mejor la vegetación de Europa durante el Cretácico Inferior.

 


_____________________________

Candela Blanco Moreno se ha doctorado recientemente en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid. Su investigación se centra en el estudio de los helechos del Cretácico Inferior de Europa (de hace alrededor de 129 millones de años) mediante nuevas metodologías, para comprender mejor la vegetación del pasado. Su tesis doctoral se ha desarrollado en Madrid, Bruselas, Londres, París, Lyon, y Montpellier.