El
estudio de los coloides es importante porque es necesario entender a nivel
molecular su comportamiento físico y químico. Para formar
un coloide hay que estabilizarlo; ésto se hace para que las partículas
no se peguen unas con otras (coagulen o floculen) y el coloide se mantenga
estable. La propensión de los coloides a coagular es debida a las
fuerzas atractivas de van der Waals. La estabilización se puede
realizar de dos maneras, que dan lugar a los dos tipos de coloides:
Este mecanismo de
estabilización de coloides involucra la presencia de moléculas
poliméricas (liofílicas), que se adsorben sobre la superficie
de las partículas coloidales y que evitan que éstas floculen.

El efecto de la adsorción de polímero sobre las interacciones entre las partículas coloidales se puede entender como sigue. La molécula polimérica posee una extensión característica delta. Cuando la distancia entre las superficies de las partículas coloidales, H, es mayor que dos veces delta, no hay interacción o si la hay es muy pequeña. Sin embargo, si H es menor que dos veces delta, las capas de material polimérico adsorbidas se interpenetran, lo que resulta en una interacción repulsiva, de origen entrópico: el reducido espacio limita el movimiento de las moléculas, lo que reduce la entropía y hace a esta configuración menos favorable.

A esta interacción
repulsiva hay que añadir la interacción atractiva de tipo
van der Waals entre las partículas coloidales.



El potencial de depleción que resulta es como el de la figura.
