MOTIVACIONES DEL CAMBIO INSTITUCIONAL EN ARGELIA.
Por Isabel Llopis, doctoranda en Estudios Internacionales Mediterráneos en la UAM.
La elección de Liamine Zeroual en olor de multitudes, el 11 de noviembre de 1995, le proporcionó la legitimidad de la que carecía después de su nombramiento para la Presidencia del Estado en febrero de 1994. La elección de Zeroual fue un voto de confianza del pueblo argelino, que creyó ver en él a la persona que podría sacarles del pozo sin fondo en que se encuentran desde 1992.
El Presidente Zeroual se ha atribuido a sí mismo el papel de árbitro de la escena política, de dueño y señor del contenido y del calendario de las reformas prometidas, algo que no ha caído demasiado bien entre los partidos políticos, en su mayoría firmantes de la plataforma de San Egidio y del acuerdo de Roma, en los que se hacía un llamamiento a la población civil argelina para que boicoteasen las elecciones de noviembre del 95, que ellos no reconocían como legítimas. El fracaso de este llamamiento, que quedó demostrado en la masiva participación del pueblo argelino en las elecciones, ha puesto en entredicho la pretendida representatividad de la oposición, que hoy se halla en una situación incómoda, de grave crisis interna (incluso se ha llegado a especular con la pretendida autodisolución del FFS de Aït Ahmed) y desprovista de legitimidad electoral para acometer la labor de alternativa al régimen de Zeroual.
A finales del mes de marzo de 1996, el Presidente Zeroual cursó una serie de invitaciones a responsables de once partidos políticos y a 55 personalidades argelinas, para llevar a cabo, a partir del 6 de abril, una serie de encuentros con la finalidad de "encontrar los mejores caminos y medios para consagrar la democracia pluralista". En esta ronda de "diálogo nacional" no participaron los representantes del antiguo FIS (cuyos principales dirigentes viven hoy en el exilio), ni siquiera los más moderados, con los que, al parecer, un delegado personal del Presidente ha venido manteniendo contactos secretos después de la elección presidencial.
Entre las personalidades invitadas figuraban un ex-Presidente de la República, Ahmed Ben Bella; tres ex-Presidentes de la ANP (Asamblea Parlamentaria Nacional), Benallah Hadj, Rabah Bitat y Abdelaziz Beljadem; cuatro ex-jefes de Gobierno, Mulud Hamruch, Belaid Abdesselam, Reda Malek y Ahmed Ghozali. Entre los dirigentes del FLN que fueron invitados figuran algunos de los supervivientes del Consejo de la Revolución (instancia suprema de la nación durante la presidencia de Bumedian) como Abdelaziz Buteflika, Cherif Belkacem, Tahar Zbiri y Abdallah Belhuchet.
Aun cuando las personalidades que participaron en el diálogo - verdaderos "dinosaurios" políticos - fueron muy discretas, sí desvelaron un tanto las intenciones del Jefe del Estado, quien les había hecho partícipes de su intención de celebrar elecciones legislativas durante el primer semestre del año 1997, y la organización de una Conferencia nacional, encargada de elaborar la futura estructura de las actividades Políticas.
El 11 de mayo de ese mismo año, el Presidente Zeroual envió un Memorándum a los partidos políticos y a las personalidades que habían participado en las discusiones para relanzar el diálogo nacional. Dicho Memorándum viene a ser el proyecto de reforma de las instituciones, tal y como había sido previsto por la Presidencia de la República. En teoría, los receptores del Memorándum debían presentar sus aportaciones para la preparación de una Conferencia de Entendimiento Nacional, que se celebraría (como así fue) en el mes de septiembre.
Las enmiendas que recoge el Memorándum, y que van a configurar la nueva organización jurídica y parlamentaria, se articulan en tres niveles relacionados con:
1- La ley fundamental,
2- la ley sobre los partidos políticos, y
3- la ley electoral.
De la revisión de la Constitución destacaremos, entre otras cosas:
- Limitación del mandato presidencial a cinco años, con una única renovación (art.74), con lo que se pretende acabar con la figura del presidente vitalicio.
- Creación de una segunda cámara o "Consejo de la Nación" (arts.98 y 101), dos tercios de la cual serán elegidos por sufragio indirecto y secreto entre y por los miembros de las Asambleas populares comunales y la Asamblea Popular de Wilayas, y el resto será designado directamente por el Presidente de la República entre las personalidades de los campos científico, cultural, profesional, económico y social.
- asimismo, se propone la creación de un "Consejo de Estado", en tanto que \órgano regulador de la actividad de las jurisdicciones administrativas (art.152), y de un "Tribunal Supremo del Estado" (art.158), para juzgar actos que puedan ser calificados como de alta traición del Presidente de la República, así como crímenes y delitos del Jefe del Gobierno, cometidos en el ejercicio de sus funciones.
La proliferación de nuevos órganos judiciales va a generar unos conflictos de competencias, Así como un retraso en la toma de decisiones, a menos que se delimiten muy claramente las competencias de cada uno.
- En lo referente a la vida política, se reconoce el derecho a crear partidos políticos, pero se impide que estos partidos sean fundados sobre una base religiosa, lingüística, racial, de sexo corporativista o regional (art.42), con lo cual se está excluyendo de la competición política los tres pilares fundamentales de la identidad nacional: Islam, arabismo y amazighidad, lo que deja en un estatus indefinido a los partidos islamistas, como Hamas o Ennahda, que deberán borrar de sus estatutos toda referencia al Islam, y los de la Kebilia, caso del RCD o del FFS, que reivindican la creación del estatuto de la lengua beréber, Así como un respeto a la identidad y cultura de los beréberes.
- En relación con la revisión de la Ley Electoral, los temas que le parecen prioritarios al Gobierno son éstos:
* Cambiar el sistema de escrutinio, para que no vuelvan a repetirse los sucesos de diciembre del 91, cuando el FIS obtuvo diez veces más diputados que el FLN con sólo el doble de votos.
* Definir la circunscripción electoral, definiéndola de acuerdo con unos criterios lógicos y de manera definitiva, para evitar manipulaciones por parte de algunos miembros del Gobierno, como es el caso de Mulud Hamruch, ex-primer Ministro, que pretendía de este modo obtener una ANP manejable a su antojo.
* Los emigrantes argelinos en el extranjero podrán elegir a sus propios representantes. La importancia de la comunidad argelina en el exterior va a condicionar la actividad de los partidos políticos en el interior del país.
A principios del mes de julio de 1996, tuvieron lugar una serie de reuniones bilaterales con los diferentes partidos políticos, que llevaron a la formación de cuatro comisiones, que se ocuparán respectivamente de:
- la preparación de la Conferencia de Entendimiento Nacional,
- la revisión de la Constitución,
- la revisión de la Ley Electoral, y
- la revisión de la Ley de los Partidos.
Las cuatro comisiones fueron presididas por miembros del equipo presidencial y estuvieron trabajando durante diez días, en los que no faltaron desde amenazas de boicot hasta simulacros de abandono. Desde luego, no resulta fácil conciliar posturas tan opuestas como la de Hamas y el RCD, abiertamente anti-islamista. Terminado el trabajo de las comisiones, Zeroual recibió un informe de síntesis del mismo, lo que le permitió fijar la fecha de la Conferencia Nacional. La finalidad de la Presidencia de la República era clara: quería una Conferencia solemne, sin divergencias aparentes y mucho menos bloqueos. Así, en el documento final de la ronda bilateral se primaron los compromisos por encima de la definición política clara. Este documento final, conocido como la Plataforma de la Conferencia de Entendimiento Nacional, fue remitido a los participantes en el diálogo con anterioridad a la celebración de la Conferencia.
El análisis del texto de la Plataforma permite observar una serie de hechos: en efecto, no se observa una separación clara entre los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial. Por otro lado, no se hacen excesivas referencias al Estado republicano y democrático, ni se hace mención alguna a la separación de lo político y lo religioso, incluso en el punto 19 del texto se declara al Islam la religión del Estado, reforzando el carácter confesional del mismo.
El documento define los componentes fundamentales de la identidad nacional argelina: el Islam, la arabidad y la amazighidad. No se reconoce a la lengua tamazigh o beréber como lengua nacional, co-oficial al lado del árabe, al que se reserva ese papel. A tenor de esto, el francés dejará de ser la segunda lengua en los estudios oficiales, en beneficio del inglés.
Se echan en falta en el texto referencias a la libertad de prensa y a la independencia de la justicia, Así como a la situación de la mujer argelina, debates que, por otro lado, están en la calle, como prueban algunos artículos de opinión de periodistas independientes argelinos.
Por último, la creación de un Consejo Nacional, en el que sus miembros serán designados, en una tercera parte, por el propio Presidente de la República, da que pensar en la creación de un contrapoder con la intención de neutralizar la representación nacional elegida en las urnas. Al parecer, los diputados tendrán un mandato por cinco años, mientras que los miembros del Consejo Nacional ocuparán sus puestos por seis años.