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| ISLAM
Cristianos y judíos según el Corán: Son infieles quienes dicen :"Dios es el Mesías, hijo de María", pues el Mesías dijo: "Hijos de Israel: Adorad a Dios, mi Señor y a vuestro Señor". Ciertamente, a quien asocia a Dios, Dios le prohibirá entrar en el Praíso: su asilo será el fuego, pues los injustos no tienen defensores. Son infieles quienes dicen :"Dios es el tercero de una tríada": No hay Dios, sino un único Dios. Si no cejan en lo que dicen, realmente, quienes de entre ellos no creen, tocarán un tormento doloroso. ¿No volverán a Dios y le pedirán perdón? Dios es indulgente, misericordioso. El Mesías, hijo de María, no es más que un Enviado; antes que él han existido enviados; su madre era verídica, ambos comían alimento. Observa como aclaramos las aleluyas a los cristianos; y a continuación fíjate en cómo se apartan. Di :"¿Adoraréis, prescindiendo de Dios, lo que no tiene para vosotros mal ni bien?". Dios es el Oyente, el Omnisciente. Di: "¡Gente del Libro! No exageréis en vuestra religión profesando algo distinto de la verdad; no sigáis los deseos de unas gentes que ya antes se extraviaron e hicieron extraviar a muchos y que se extraviaron de la buena senda". Quienes entre los Hijos de Israel no creen, han sido
maldecidos por boca de David y de Jesús, hijo de María. Eso porque desobedecieron,
fueron transgresores de la ley, no se prohibieron el mal que hacían ¡Cuán malo es lo
que hacían! Ves a muchos de ellos tomar por amigos a quienes no creen. ¡Cuán malo es lo
que sus almas les sugieren cuando Dios se ha indignado con ellos!. Ellos permanecerán
eternamente en el tormento. Si creyeran en Dios, en el Profeta y en lo que le ha hecho
descender, no tomarían a los infieles por amigos. Pero la mayoría de ellos son
perversos. Acuérdate de cuando Dios dijo: "Jesús, hijo de María, recuerda el beneficio que dispensé sobre tí y sobre tu madre cuando te auxilié con el Espíritu Santo diciendo: Hablarás a los hombres en la cuna con madurez. Acuérdate de cuando te enseñé el Libro de la Sabiduría, el Pentateuco, y el Evangelio, y cuando creaste de arcilla algo semejante a la forma de los pájaros, con Mi permiso, y soplaste en ellos y fueron pájaros con Mi permiso; cuando curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso; cuando hiciste salir a los muertos de su sepulcro con Mi permiso, y cuando aparté de ti a los Hijos de Israel en el momento en que les traiaís pruebas manifiestas, quienes entre ellos no creían dijeron :"Esto no es más que magia manifiesta". Acordaos de cuando inspiramos a los apóstoles diciendo: Creed en Mí y en mi Enviado. Respondieron: Creemos, atestigua, que nosotros estamos sometidos a la voluntad de Dios. EL CORAN, Azora V, aleyas 76-84 y 109-111. Trad J. Vernet, "El Corán", Barcelona, 1953, pp. 69-72. La "guerra santa " en el Corán: Combatid a vuestros enemigos en la guerra encendida por defensa de la religión; pero no ataquéis los primeros. Dios niega a los agresores. Matad a vuestros enemigos donde quiera que los encontréis; arrojadlos de los lugares de donde ellos os arrojaron antes. El peligro de cambiar de religión es peor que el crimen. No combatáis a los enemigos cerca del templo de Haram a menos que ellos os provoquen. Más si os atacaran, bañaos en su sangre. Tal es la recompensa debida a los infieles. Si ellos abandonan el error el Señor es indulgente y misericordioso. Combatid a vuestros enemigos hasta que nada tengáis que temer de la tentación, hasta que el culto divino haya sido restablecido, que toda enemistad cese contra los que han abandonado los ídolos. Vuestro odios sólo deben encenderse contra los perversos. Si os atacaran durante los meses sagrados y en los lugares santos, hacedles sufrir la pena del talión; violad las leyes que en sus códigos equivalgan a la que ellos os han violado. Temed al Señor; acordaos de que él está con aquellos que le temen (...) Si te preguntan si han de combatir en los meses sagrados respóndeles: la guerra durante este tiempo os será penosa; pero separar los creyentes del camino recto, ser infieles a Dios, arrojar a sus servidores del templo sagrado, son crímenes horribles a los ojos del Altísimo. La idolatría es peor que el crimen. Los infieles no cesarán de perseguiros con las armas en la mano, hasta que os hayan arrebatado vuestra fe, si esto les es posible. Aquel de vosotros que abandone el islamismo y muera en su apostasía habrá anulado el mérito de sus obras en este mundo y en el otro. Las eternas llamas le quemarán eternamente. Los creyentes que abandonaron su patria y combatieron por la fe pueden esperar la misericordia divina, Dios es indulgente y misericordioso. EL CORAN, cap. 2, vers. 186-190 y 214-215. Deberes para con el prójimo según el Corán: Adorad a Dios y no le asocies nada en esta adoración. Amad a vuestro padre y a vuestra madre, a los que os rodean a los huérfanos, a los pobres, al cliente y al camarada, por ser vecinos vuestros, al viajero y a vuestros esclavos. Dios no ama al que es insolente y fatuo. No ama a los que son ávaros, a los que hacen que otros lo sean, ni a los que ocultan el favor que Dios les ha concedido. Hemos preparado un tormento envilecedor para los infieles. Dios no ama a los que derrochan ostensiblemente sus bienes ante los hombres sin creer en El ni en el día final. El que tiene por compañero al Demonio ¡qué detestable compañero tiene!. EL CORAN, cap. IV, vers. 40-42. Primeros pasos del expansionismo musulmán: la batalla de Yarmuk de 636: Heraclio reunió grandes contingentes de griegos, sirios, mesopotamios y armenios hasta sumar casi 200.000 hombres. Colocó este ejército al mando de un jefe escogido y envío como vanguardia a Jabalah ibn-al-Aiham al-Ghassani, a la cabeza de los árabes "naturalizados" de Siria, de las tribus de Lakhm, Judham y otras, resuelto a combatir a los musulmanes para vencerles o retirarse a la tierra de los griegos a vivir en Constantinopla. Los musulmanes se reunieron y el ejército griego marchó contra ellos. Trabaron batalla, de las más feroces y sangrientas, en al-Yarmuk, que es un río. En esta batalla tomaron parte 24.OOO musulmanes y tanto los Griegos como sus seguidores se ataban unos a otros con cadenas para que ninguno tuviera esperanza de huir. Con la ayuda de Allah fueron muertos unos 70.000 de ellos, y los restantes huyeron, llegando a Palestina, Antioquía, Alepo, Mesopotamia y Armenia (...) Cuando Heraclio recibió las noticias sobre las tropas en al-Yarmuk y la destrucción de su ejército por los musulmanes, huyó de Antioquía a Constantinopla. Al pasar el ad-Darb volviose y dijo :"la paz sea contigo, Siria, ¡Qué excelente país para el enemigo!. AL-BALADHURI, "La Conquista de las Tierras", Recoge, F.Spinosa, "Antología de Textos Históricos medievales", Lisboa, 1976, pp. 98-99. Las primeras acuñaciones musulmanas bajo la administración omeya: Cuando la autoridad se afirmó en favor de Abd al-Malik ibn Marwan, a la muerte de Abd Allah y de Mus'ab, hijos de al-Zubary, el califa se interesó por las monedas, pesos y medidas, acuñando dinares y dracmas en el año 76 (hacia el 695-696). estableció el peso del dinar en 22 quilates menos un grano de cebada, al peso sirio, y fijó el peso del dirham en 15 quilates justos, equivaliendo el quilate a 4 granos (de cebada) y cada "daneq" a 2 quilates y medio. Escribió entonces a al-Hachchach, que se encontraba en Iraq, y le ordenó que acuñase dirhemes bajo su propia responsabilidad. Y éste los acuñó. Estas monedas llegaron después a Medina, donde aún quedaban supervivientes de los Compañeros del Profeta ¡La satisfacción de Allah sea sobre todos ellos! que no desaprobaron más que el grabado de los dinares puesto que llevaba una imagen (...) La razón por la cual Abd al-Malik acuñó dinares y dirhemes de esta forma es que Jalid ibn Yazid ibn Mu'awiyya ibn Abi Sufyan le dijo :"Oh, Príncipe de los Creyentes, los doctores de las Gentes del Primer Libro cuentan cómo ellos han encontrado en sus textos que los príncipes que han vivído más tiempo son los que han santificado en nombre de Allah en la moneda". El califa decidió entonces acuñar moneda instituyendo de esta forma el cuño (sikka) musulmán. Incluso se dice que Abd al Malik escribió en la cabecera de la carta que dirigió al Basileus: "Di: El es Allah, es único", mencionando el nombre del Profeta en la redacción de la fecha. Todo ello no agradó al Basileus que respondió :"Si no abandonas esta práctica, nosotros nombraremos a vuestro Profeta en nuestro "solidi" de una manera que te hará poca gracia". Esto fue muy penoso para Abd al Malik, por lo que consultó a los que le rodeaban. Jalid ibn Yazid le aconsejó entonces acuñar moneda (propia del Islam) y abandonar los "solidi" bizantinos; cosa que efectivamente hizo. El que fabricó los (cospeles de estos) dirhemes fue un judío
de Tayma, llamado Sumayr, por lo que los dirhemes fueron bautizados con su nombre y
llamados "sumayriyya". Abd al Malik envió los tipos a al-Hachchach que, a su
vez, los envió a las provincias para que los dirhemes fuesen acuñados de esta forma,
ordenando, además, a todas las ciudades que cada mes le informasen por carta del dinero
que se había reunido para que él pudiese mantener un control. En una de las caras del dirhem hizo grabar: "Allah es único" y en la otra: "No hay más Dios que Allah, por sus dos lados adornó el diehem con una orla, en el interior de la cual hizo escribir, en un lado: "Ha sido acuñado este dirhem en tal ciudad", y en el otro:"Mahoma es el Enviado de Allah. Lo ha mandado con la dirección y la religión verdadera para elevarse sobre todas las religiones aunque los asociadores lo odien". D. EUSTACHE, " Etude de numismatique et de métrologie musulmanes", Hesperis Tamuda, Rabat, X, num. 1-2, !969, p. 106. Recoge M.Riu y otros, "Textos comentados de época medieval (siglos V al XII)", Barcelona, 1975, pp. 274-276. Los fatimíes conquistan el Norte de Africa: Ismail fue el primero que designó como gobernador del reino de Sicilia a los Banu Abu-l-Hasan, los cuales, después de él, continuaron allí. Murió --Dios tenga piedad de él-- el último día de Sawwal del año 341 (19 de marzo del 953) y le sucedió --Dios tenga compasión de él-- su hijo Abu Tamim Ma'dd, apodado al-Mu'izz. Es (éste) el más grande de los monarcas Ubaydies en poder y el mayor en dignidad. Gozaba de difundido renombre y era muy orgulloso, grave, de gran dulzura y poseído de sí mismo, hasta el punto de que se asegura haber ordenado decir al almuédano: "Atestiguo que no hay más Dios que Allah y atestiguo que Ma'add es el enviado de Allah" (...) Se apoderó de todos los paises del Magrib al Mar Océano, de Barqa y de Alejandría, y más tarde de Misr, Siria y el Hiyaz, bajo el mando de su general, el secretario Yawhar, siendo acatadas sus órdenes desde los confines de Siria y del Hiyaz hasta el Extremo Sur. Entró en Misr el martes dia 17 de Sa'ban del año 358 (6 de julio del 969), y su almuédano dijo el adán especial de su secta en la mezquita de Tulun, el año 360 (970) (...). Estableció en Misr su residencia y reinó en Siria y en el Hiyaz, después de designar representante suyo en el Magrib al sinhayi Buluqqinub. Ziri al- Manadi encuya mano colocó su sello. Sostuvo grandes guerras con los gobernadores abbasiés en Siria antes de dominarla, y se cita que hizo salir a Yawhar al encuentro de Aftikin el turco, con una hueste en la que figuraban 600 atabales y 5.000 estandartes. Murió en al-Mu'izziya, a la que edificó en Egipto, el domingo, día 6 de Du-l-Hiyya del año 364 (17 de agosto del 975) --gloria al vivo que es inmortal-- y le sucedió Nizar. "El Africa del Norte en el A'Mal Al- A'lam de Ibn Al-Jatib", ed. Castrillo Márquez, Madrid, C.S.I.C., 1958, pp. 134-138. Recoge A. Lozano y E. Mitre, "Análisis y comentario de textos históricos.I. Edad Antigua y Media", Madrid 1978, p. 167. El fin de los omeyas visto por IBN AL-ABBAR (siglo XIII): 'Abd al-Malik era más decidido que Yazid, y sabía mejor el camino hacia lo que quería. Escribió a su esbirro cuya terquedad temía que le evitara la sangre de la familia de la Casa y los respetase, y no reanudase en ellos la obra de la familia de Harb. Pero los aniquiló, haciendo del saqueo de sus propiedades la causa de su muerte. En cuanto a sus hijos, le obedecieron en su iniquidad y transgresión, y extendieron a la familia de los dos nietos <del Profeta> el mal de sus lenguas y de sus manos (Corán LX, 2). Mas se abalanzaron sobre ellos los hijos de Abbas, cuya valentía y arrojo son conocidos: los eliminaron y vacieron sus lechos y sus púlpitos: «¿Acaso percibes a alguno, u oyes algún ruido de ellos?» (Corán, XIX, 98). Marwan al-Yadi ofreció un banquete e hizo venir a los principales de Quraysh. Pero entró a comer su devorador, 'Abdallah b. 'Ali, y viendo al-Yadi que comía a mandíbula batiente lo que tenía delante, dijo: «Este muchacho es un tragón». Y tomó venganza por su propia mano, que a veces una palabra coincide con el destino. Marwan temió por quienes venían tras él, y le pidió prometiera protegerles. Pero dijo 'Abdallah: «Tu sangre nos pertenece, así como tu harén». Y obró en consecuencia, tras matar a quienes mató, y prolongar con sus sangres el primer y el segundo trago: «Como el pez cuya sed no se apaga con lo que bebe y continúa sediento aunque su boca esté dentro del agua». "La epopeya de los alíes". Enfrentamientos entre
shi'itas y sunnitas relatados por un andalusí del s. XIII, Madrid, 1990, pp. 86-87.
Dios creó el trono sin necesidad y se instaló en él según su deseo y su voluntad. Es poderoso en virtud de un poder, sabio en virtud de una ciencia preeterna, no adquirida (...) cada atributo suyo es real y no metafórico (...) La palabra de Dios es increada, Dios ha hablado efectivamente con esta palabra y la ha revelado a su apóstol por intermedio de Gabriel, el porta-palabra. Este habiéndola oído de Dios, la ha recitado a Mohamed que, a su vez, la ha recitado a sus Compañeros los que, a su vez, por último, la han recitado a la Comunidad. esta palabra no se ha hecho creada en virtud de su recitación por las criaturas, porque sigue siendo la Palabra misma que Dios ha hablado. Permanece, pues, increada, en cualquier estado, tanto si es repetida, memorizada, escrita u oída. Y si alguien afirma que es creada en cualquier estado que sea, se trata de un infiel cuya ejecución es lícita si se obstina en no hacer una retractación pública. La fe consiste en la enunciación, las obras y la intención (...) varía, aumentando con la observación de la Ley y disminuyendo con la no observancia (...) El hombre no sabe qué destino le reserva Dios, ni que fín le será dado (...) Todo hombre debe amar a los compañeros del Profeta y saber que son las mejores criaturas después del Enviado de Dios (...) todos deben decir bien de Muawiya. Nadie debe declarar infiel a otro por omisión de una obligación cualquiera, salvo sólo la Oración prescrita en el Libro de Dios. Proclamación del califa Al-Qadir, 1071. Hanbalita. Sourdel, "La civilisation de l'Islam Classique", p. 163. Recoge, M.A. Ladero, "Historia Universal de la Edad Media", Barcelona, 1987, p. 214. Consideraciones médicas de Abd Allah (1075-1090) sobre los alimentos y el vino: Dijo un sabio: "Las gentes viven para comer, y nosotros comemos para vivir". Reflexiona sobre lo útil de esta idea. Cierto rey reunió a sus médicos y les dijo: "Hacedme conocer un remedio con el cual no sea posible enfermedad". Cada uno se puso hablar de medicinas y de cómo habían de ser aplicadas, salvo, el más sabio y anciano de todos, que les contradijo, afirmando: "El príncipe no os ha preguntado nada de eso. Que me autorice a hablar". El rey le contestó entonces: "Habla, pues tú eres la mina de la sabiduría y de la filosofía". Y aquel médico dijo: "El remedio, oh rey, con el que no es posible enfermedad, es que cuando comas, aunque sólo haya sido dos bocados, dejes todo aquello que exceda de la saciedad de tu hambre, y que no te llenes. Con este remedio no hay necesidad de médico". Algo así se cuenta de (Harun) al-Rasid, pues habiéndole sido presentada una escudilla con comida, dijo al comer: "Esto es, a la vez, alimento y medicina; pero cuanto excediese de ello, sería dolencia". Todo hombre, en efecto, debe tomar de los bienes del mundo tan sólo aquello a que está acostumbrado. El Profeta (¡sobre él sea la paz¡) dijo: "El orígen de toda dolencia es la indigestión y la base de todo remedio es la dieta". También se ha dicho : "Come poco y dormirás bien". Y los doctores afirman que el exceso o el defecto son enemigos de la naturaleza. Asimismo vemos con el vino que cuando el temperamento del bebedor exige que ingiera mucho, no ha de decírsele:"Bebe poco", ni al que le acomoda beber poco ha de decírsele: "Bebe más". De otra parte, el hombre inteligente se da cuenta de esta medida según sus propias sensaciones, y, sabedor de lo que conviene a su naturaleza, no comete ningún exceso. Un sabio, a quien se le preguntó por el vino, lo censuró,
pero luego dijo: "Si se toma como conviene, con quien conviene y cuando conviene, no
hay mal en ello, porque alegra el espíritu, disipa los cuidados y enardece e impulsa a
las acciones meritorias. Tomarlo con exceso es tan grande daño, como es gran bien beber
poco". Tocante a los alimentos, debe emplear el hombre los más
ligeros, incluso si eso le obliga hacer comidas varias veces al día, porque así la
digestión será más rápida, el estómago conservará el apetito, y los miembros todos
andarán más sueltos. Es un ignorante el que crea que cenar inmediatamente antes de acostarse favorece el sueño, a causa de la hartura. Yo digo, al contrario, que lo dificulta, porque el calor hace subir vapores al cerebro, y todo lo caliente impide dormir, de igual modo que el frío en el cerebro produce somnolencia. ¿No ves cómo los cerebros fríos segregan muchas mucosidades y engendran falta de memoria, mientras el hombre de memoria rápida posee siempre en su cerebro calor y sequedad, y ves que tiene pocas secreciones, y que, si las tiene, no duran, porque no son más que excreciones del cerebro?. Los de ojos saltones están expuestos a lo mismo y rara vez escapan a las enfermedades y a la transpiración, mientras, a juicio de los médicos, los de ojos hundidos tienen mejor vista (...) "El siglo XI en primera persona (las memorias de Abd Allah, último rey zirí de Granada, destronado por los almorávides en 1090)", Trad E. LEVI-PROVEÇAL y E. GARCIA GOMEZ, Madrid, 1980, pp. 313-314. El califa y la ciudad de Bagdad: «Esta antigua ciudad continúa siendo la sede del califato abasí y centro de difusión de la doctrina del imam quraysí y hasimí; pero la mayor parte de sus edificios ha desaparecido y no queda de ella sino el prestigio de su nombre. En comparación con lo que ella fue, antes de que las calamidades cayesen sobre ella y de que los ojos de la desgracia se volviesen hacia ella... El califa se muestra algunas veces en barca por el Tigris y en ciertas épocas caza en el desierto. Sus apariciones dan a su existencia, según el testimonio del vulgo, un carácter misterioso, y ese misterio no hace más que acrecentar el prestigio de su asunto. El, sin embargo, querría mostrarse a las gentes y manifestarle su amor. El, según ellas, es de espíritu afortunado y consideran de buen augurio sus días en cuanto a prosperidad, justicia y buena vida, y, así, grandes y pequeños hacen votos por él. A este califa mencionado, o sea, a Abu l-'Abbas Ahmad an-Nasir li-Din illah b. al-Mustadi bi-Nur illah Abu Muhammad al-Hasan b. al-Mustanyid bi-llah Abu l-Muzaffar Ysuf (...), lo vimos en la parte occidental de la ciudad, delante de un mirador suyo del que había bajado para subir a una barca (...); tendría aproximadamente unos veinticinco años. Vestía una ropa blanca parecida a una túnica de manga larga con bordados de oro; sobre su cabeza llevaba un capirote dorado, ribeteado con una de esas pieles negras preciosas y de valor, reservadas para el vestido de los príncipes, tales como la del zorro, o más nobles aún (...). Eso tuvo lugar en la tarde del sábado 6 de safar del año 80 <15 de mayo de 1184>... IBN YUBAYR, "A través del Oriente. El siglo XII ante los ojos. Rihla", Barcelona, 1988, pp. 258 y 270. Conversaciones entre Constantino XI y Mahomet II antes de la conquista de Constantinopla por los turcos: Cuando el tirano creyó que tenía preparado todo lo necesario para tomar Constantinoplaq, envió un mensaje al emperador: "Todo está listo para el ataque y voy a ejecutar lo que hace mucho tiempo resolví. La muerte está en manos de Dios ¿Qué queréis hacer? ¿Queréis salir de la ciudad con los grandes de vuestro Estado y sus bienes y que el pueblo no sea maltratado y que vuestras gentes y las mías no reciban mal alguno? Si queréis defenderos hasta el fín, perderéis la vida y los bienes y el pueblo será conducido cautivo y dispersado por toda la tierra". El emperador, previo consejo de los suyos, respondió de esta forma a tal aviso. "Si queréis vivir en paz con nosotros como vuestros antepasados lo hicieron con los nuestros, daremos a Dios muy humildemente las gracias. Vuestros antepasados honraron a los nuestros como a sus padres. Miraron a Constantinopla como a su patria y en ella encontraron asilo seguro en sus desgracias. Ninguno de los que osó atacarla gozó de larga vida. Poseed pacificamente las tierras y plazas que nos habéis usurpado contra toda justicia. Imponednos un tributo tan pesado como os plazca y retiraos en paz. ¿Qué sabéis si en el momento en que pretendeis tomar la ciudad no vais a ser hecho prisionero? La entrega de la ciudad no dependen de nos ni de sus habitantes. Nuestra común resolución es no ahorrar nuestras vidas para nuestra defensa". DUCAS, "Histoire des empereurs Jean, Manuel, Jean et Constantin Paléologues", Tomo X, de Histoire de Constantinople, Paris, pp. 384-385. Recoge A. Lozano y E. Mitre, "Análisis y comentario de textos históricos. I. Edad Antigua y Media", Madrid, 1978, p. 230. Samarcanda en tiempos de Tamerlán: La çiudat de Samaricante está asentada en un llano e es çercada por un muro de tierra e de cavas muy fondas, e es poco mas grande que la çiudat de Sevilla lo que es asy çercado pero fuera de la çiudat ay muy grand pueblo de casas que son ayuntadas como barrios en muchas partes, ca la çiudat es toda en derredor çercada de muchas huertas e viñas (...) Asy lo que es poblado fuera de los muros es muy mayor pueblo que lo que es çercado, e entre estas huertas que de fuera de la çuidat son están las más grandes e onradas casas, e el señor (Tamerlán) allí tenía los sus palaçios e casas onradas, e otrosy los grandes omnes de la çiudat las sus estançias e casas (...). En esta çiudat de Samaricante se tratan de cada año muchas mercadurías de muchas maneras, que alli vienen de Catay e de la Yndia e de Tartalia e de otras muchas partes, e de la su tierra, que es muy abastada. E porque ella non avia plaça solepne para que se vendiese ordenada e regladamente, mandó el señor que fuese fecha por la çiudat una calle que travesase de una parte a otra, e en ella bancos e tiendas para que en que se vendiesen las mercadurías (...) una calle muy ancha, e de una parte e de otras tiendas que avían ante sy poyos altos que eran cubiertos de losas blancas. E todas las tiendas eran dobladas, e la calle era cubierta de vóvedas con ventanas por do entraba la lunbre (...) e a trechos en esta calle avía fuentes (...) La mezquita que el señor mandó fazer por onor de la madre de cano era la más onrada que en la çiudat avía, e desque fue acabada no se pagó de la portada, que era baxa, e mandola derrocar, e fizieron dos foyos ante ella para do pasasen los çimientos, e porque fuese mas ayna fecha, dixo que él mismo quería tomar carga de acuçiar la meatad de la una parte, e mandó a dos privados suyos que tomasen carga de la otra meatad (...) e esta obra labravan asy de dia como de noche, e esta obra e la de la calle çesó por las niebes que venían ya. RUY GONZALEZ DE CLAVIJO, "Embajada a Tamerlán".
Estudio y edición de un manuscrito del siglo XV por F.López Estrada, Madrid, C.S.I.C.,
1943, pp. 200-202 y 206-207. Recoge Ladero, M.A. "Historia Universal de la Edad
Media", Barcelona, 1987, pp. 996-997.
F. Javier Villalba Ruiz de Toledo |
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