La cita
Dos millones de dólares por resolver un puzzle
Matemagia
El poder desconocido de un modelo matemático
El problema
El acertijillo
Visualización
Pompas
VII Semana de la Ciencia Madrid 2007
Segunda edición de los Premios para Estudiantes de Secundaria

Matemagia

El brillante matemático Karl Weierstrass dijo en cierta ocasión que “un matemático que no tenga también algo de poeta no será nunca un matemático completo”. En alguna ocasión el excepcional mago Juan Tamariz ha comentado que, hablando con el poeta Joan Brossa, comparaban la poesía con la magia: “mientras en la poesía se juega con las palabras para crear metáforas, en la magia se hace lo mismo con los objetos”. Quizá estas palabras justifiquen el hecho de que todo matemático deba ser un poco mago. Pero para aquellos que se resistan y quieran otro argumento antes de desempolvar la chistera, Fernando Blasco explica un hecho paradójico en su nuevo libro “Matemagia”: mientras que a los estudiantes no les suele gustar conocer la prueba de los resultados matemáticos y los creen a fe ciega, todo el mundo, incluidos los estudiantes, quiere saber en qué se basa cualquier proeza mágica. Esto explica por qué la magia puede ser una excelente herramienta didáctica para la enseñanza de las matemáticas, pues permite motivar a los alumnos para preguntarse el porqué de algunos resultados. Dicho de otro modo, puede despertar el espíritu crítico en muchos estudiantes.

Obviamente, esto carecería de sentido si no fuera porque una rama de la magia guarda una estrecha relación con las matemáticas, la magia matemática o matemagia.

Con este libro, Fernando Blasco pretende acercar al lector a estas dos maravillosas disciplinas, una más artística y la otra más científica, la magia y las matemáticas.

La obra está dividida en 10 capítulos, cada uno de los cuales toca más de cerca una “subrama” de la matemagia, relacionada de alguna manera con el número del capítulo. Así, el primer capítulo habla sobre juegos mágicos que utilizan números, el segundo sobre juegos basados en principios de paridad o el sistema binario, el tercero tiene como protagonista al triángulo, el cuarto trata de juegos con cartas (hay cuatro palos en la baraja), el quinto se centra en la divina proporción (recordemos que esta aparece en el pentagrama o estrella de cinco puntas), el sexto revisa cuestiones combinatorias
(¿alguien ha dicho dados?), el séptimo estudia los calendarios (¿cuántos días tiene la semana?), el octavo se dedica a cuestiones topológicas (si no entiendes esta palabra ya estás tardando en revisar el artículo “La conjetura de Poincaré” que aparece en el número 10 de “la hoja”) y de nudos (recuérdese la forma del número ocho), el noveno habla sobre los dígitos de control (¿no recuerdas la prueba del nueve que hacías de pequeño?) y el décimo “cierra el círculo” y en él se comentan problemas clásicos, algunos relacionados con esta perfecta figura.

El libro está dirigido a personas de todas las edades y condiciones (desde luego no hay que ser un experto en matemáticas
para leerlo) y seguro que despertará afición por las dos disciplinas, magia y matemáticas. Gracias al atractivo de la magia, se explican con sencillez los principios de las matemáticas, siguiendo la cita del Albert Einstein que aparece al principio del libro: “La mayor parte de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente simples, y deben, como regla, ser expresadas en un lenguaje que cualquiera pueda comprender”.

“Matemagia” de Fernando Blasco está editado por Temas de hoy dentro de la colección Tanto por saber.