|
Santiado Egido nos envía este divertido y preocupante artículo.
V amos a analizar la triste situación de Pepe López, que quiere
comprarse un piso, y que lo único que quiere es comprarse un
piso.
El piso que quiere Pepe cuesta, en 2006, 180.000 € (no es precisamente
un millonario). Pero tras haber estado currando durante todo
2005, se encuentra con que sólo ha podido ahorrar 5.000 €.
Supondremos que la inflación es constante, el 4% anual. Esto quiere decir
que el 1 de enero de 2007 el piso costará 187.200€, y que Pepe habrá podido
ahorrar 5.200€ durante 2006 (Pepe es un personaje hipotético, y por lo
tanto su sueldo puede subir tanto como la inflación; los demás lo tenemos
incluso más crudo que Pepe).
El inocente de Pepe guarda su dinero en una cuenta corriente que le da un
interés anual del 1%. Es decir, el 1 de enero de 2006 tenía 5.000€ en el
banco, y el 1 de enero de 2007 tendrá 10.250€ (5.000 de 2005 por 1,01 más
5.200 de 2006).
Y ahora llegamos a la pregunta clave: ¿cuándo tendrá Pepe el suficiente
dinero en su cuenta para poder comprarse el piso?
La respuesta, no tan sorprendente, es "¡NUNCA!".
La explicación es que cada año Pepe ahorrará lo suficiente como para comprarse
el 2,778% del piso (5.000€/180.000€), porque las dos cantidades
crecen al mismo ritmo, el 4% anual. Sin embargo, en términos reales sobre
el dinero guardado en el banco, cada año perderá el 4% de la inflación
menos el 1% del interés bancario. Es decir, que cuando tenga casi el 100%
del precio del piso en el banco, cada año ahorrará un 2,778% y perderá un
3%.
Concretamente, el precio del piso en el año i-ésimo a partir de 2006 será
180.000·1,04i, lo ahorrado en el año anterior será 5.000·1,04i, y el saldo de
su cuenta bancaria será

Si Pepe se jubilase tras 40 años trabajando, habría dedicado su vida laboral
a ahorrar el 67% del precio del piso. Si ahorrase durante un millón de
años, llegaría a tener el 96,30% del dinero necesario. Dejar el dinero en
una cuenta corriente no parece una buena estrategia.
Pepe tiene tres soluciones:
1. Hipotecarse al 4%. Aparte de que disfrutaría del piso en vida,
cada año pagaría una treintaiseisava parte del precio inicial del
piso, con lo cual en 36 años sería el propietario (bueno, tardaría
más, debido a las comisiones del banco…)
2. Invertir en algo que, a muy largo plazo, tenga una rentabilidad
más alta que la inflación, como la bolsa.
3. Jugarse cada año todo lo ahorrado en la ruleta.

La tercera opción no es muy aconsejable, claro, pero analicémosla,
porque tiene su miga. Recordemos que, el 1 de enero de 2006, Pepe
tiene 5.000€ y el piso cuesta 180.000€. Pepe podría ir al casino y jugarse
los 5.000€ en una única tirada de ruleta. Si gana, con probabilidad 1/37,
cobra 180.000€ y se compra el piso. Si pierde, con probabilidad 36/37,
vuelve a probar al año siguiente. La esperanza de tiempo necesario para
ganar es de 37 años. La probabilidad de ganar antes de 25 años es el 50%.
La gracia está en que, tarde o temprano, algún año Pepe acabará ganando
y podrá comprarse el piso, con lo cual el casino, por poco recomendable
que sea, es infinitamente mejor que la cuenta corriente.
De hecho, dado que la esperanza es de 37 años, y recordando que una
hipoteca al 4% sin comisiones se pagaría en 36 años, vemos que el casino
podría ser incluso mejor opción que una hipoteca abusiva.
Eso sí, Pepe tendría que seguir viviendo en la casa de sus padres hasta el
año de la victoria, y más le valdría tener un corazón muy sano.
|