LAS ESPONJAS

 

Las esponjas constituyen el Tronco de los Poríferos (Porifera), en el que se han descrito unas 5000 especies, todas ellas acuáticas, la inmensa mayoría marinas.

 

Se trata de animales sésiles de estructura sencilla, cuyo cuerpo se estructura en torno a una serie de canales por donde circula agua. Las esponjas son animales primitivos que carecen de simetría, cabeza o extremo anterior, boca y tubo digestivo, así como de muchos otros órganos, y cuya diferenciación celular y tisular es escasa.

 

El esqueleto de las esponjas se compone o bien de fibras de espongina más o menos dispersas, o bien de espículas de carbonato cálcico o de sílice, aunque algunas pueden tener ambos tipos (espongina y espículas a la vez).

 

Las esponjas más primitivas tienen forma de vasija sencilla, y reciben el nombre de esponjas de tipo ascon, en las que aparece una cavidad central, el atrio o espongocele. En este tipo de esponjas, la pared del cuerpo se compone de una capa externa (pinacodermo) de pinacocitos, una capa media o mesohilo (también llamada mesoglea) que contiene amebocitos y elementos esqueléticos, y una capa interior (coanodermo), que tapiza el atrio, constituida por una capa de células provistas de un collar y un flagelo, denominadas coanocitos. El batido de los flagelos de la capa de coanocitos provoca un flujo inhalante de agua desde el exterior hacia el atrio, a través de unos poros intracelulares de la pared del cuerpo, y un flujo exhalante desde el atrio hacia el exterior, a través de una abertura amplia denominada ósculo.

 

Debido al desigual crecimiento de la superficie con respecto al volumen (en una esfera, la primera crece con el cuadrado del radio, y el segundo con el cubo), el aumento de tamaño de una esponja obliga a la modificación del tipo ascon, mediante sucesivos pliegues de la pared del cuerpo, para formar un segundo tipo, el sycon, que consiste en una estructura con múltiples cámaras con coanocitos, comunicadas por un lado con el exterior por canales incurrentes, y por otro con el atrio, que a su vez desemboca y se vacía a través del ósculo. Si aumenta el tamaño, el tipo sycon es insuficiente para permitir un adecuado funcionamiento (flujo de agua, alimentación, etc.) y la evolución ha conducido a un tercer tipo de estructura corporal, el leucon, en el que aparecen numerosas cámaras de pequeño tamaño en las que se sitúan las células flageladas (coanocitos), y que reciben el nombre de cámaras flageladas, de este modo se puede incrementar la superficie (y por tanto el número) de coanocitos, sin aumentar demasiado el volumen interno de la esponja; más aún, incluso llega a desaparecer el atrio. La mayor parte de las esponjas son del tipo leuconoide.

 

La vida de las esponjas depende fundamentalmente de un adecuado flujo de agua a través de sus cámaras flageladas, ya que con el agua llega el alimento (plancton) y el oxígeno, y salen los productos de desecho, los gametos masculinos (espermatozoides) y los huevos fertilizados. Las esponjas constituyen uno de los grupos animales más eficientes en el filtrado del agua, de la que extraen diminutas partículas alimenticias que capturan con los microvilli del collar de los coanocitos.

 

La mayor parte de las esponjas son monoicas (es decir, hermafroditas). Los óvulos son fertilizados por el esperma capturado del exterior e introducido en el cuerpo con la corriente acuosa. La fecundación sucede en el mesohilo, y los huevos se desarrollan en el cuerpo de la esponja durante un tiempo, hasta que dan lugar a una larva flagelada, que abandona el cuerpo de la madre (larva parenquímula) y lleva una vida planctónica hasta que se fija al sustrato para dar lugar a una esponja adulta, tras pasar por una fase temprana de tipo ascon denominada olynthus.

 

A pesar de su carácter primitivo, ya que carecen de numerosos órganos (digestivo, respiratorio, excretor, nervioso, gónadas, etc.), las esponjas son animales muy especializados. Se conocen fósiles desde el Cámbrico (hace más de 500 millones de años). Probablemente divergieron en época muy temprana del tronco principal del reino animal, quizá a partir de antecesores sin tubo digestivo, con simetría radial, pero móviles. Es poco probable que las esponjas sean los antepasados de otros grupos animales.

 

El Tronco Porifera se divide en cuatro clases:

  1.  Clase Calcarea. Se trata de esponjas provistas de espículas de carbonato cálcico, normalmente separadas, por lo que el esqueleto no es masivo. Pueden tener los tres tipos de estructura (asconoide, syconoide o leuconoide). Raramente superan los 10 cm de altura y suelen aparecer a poca profundidad.
  2. Clase Hexactinellida. Esponjas de aspecto frágil, con espículas silíceas de seis puntas. Suelen tener estructura syconoide y pueden alcanzar hasta 1 metro de altura. Normalmente se encuentran a grandes profundidades (de 200 a 2000 m).
  3. Clase Demospongiae. A esta clase pertenece el 90 % de las especies de esponjas. La mayoría tienen un esqueleto de espículas silíceas separadas, aunque algunas tienen fibras de espongina (éstas se pueden pescar para su uso comercial). La estructura es siempre leuconoide.
  4. Clase Sclerospongiae. Constituyen un pequeño grupo de esponjas tropicales con espículas silíceas y fibras de espongina, pero incluidas en un armazón de carbonato cálcico. Son de estructura leuconoide y aparecen en cuevas marinas y en túneles asociados a los arrecifes de coral.