Marques de Santillana

 

Apuntes Históricos
y Biográficos compilados
por José L. G. de Paz..

 

La Casa de Mondéjar:

breve biografía de algunos de los miembros de la familia de los Condes de Tendilla y Marqueses de Mondéjar.

Íñigo López de Mendoza, llamado "el Catedrático", era hijo del tercer Marqués de Mondéjar. Estudiante de Leyes en Salamanca, el "Catedrático" ciertamente lo fue de Prima de Cánones en la Universidad de Alcalá de Henares, además de Caballero de Santiago y embajador de Felipe II en Venecia (hacia 1596 y 1597) y París. En 1585 Felipe II estuvo presente en una de sus clases en Alcalá.

Protagonizó una curiosa historia de amor, pero más curiosa es la vida de su esposa María Rafaela Villaverchi (o Villalberchi). La controversia sobre Rafaela nace del proceso seguido por la herencia del Marquesado de Mondéjar, que explicamos luego, según los testigos favorezcan a su marido o a su cuñado el Almirante de Aragón. Eso sí, sus hijos la defendieron apasionadamente en el proceso.

Así unos la hacen nacer en Alcalá, hija del vendedor ambulante Alonso Villalberchi y una lavandera, mientras otros afirman que era hija bastarda del caballero Benito de Cisneros, para la que hizo de ama de cria la esposa de Villalberchi. Rafaela tuvo de nacimiento una cojera en su pie derecho y por ello la describen como "coxa, aunque poco". Era guapa y rubia, al contrario que las otras hijas de Villalberchi que eran morenas. Rafaela supo cantar y tañer muy bien la vihuela, con gracia irresistible, y por ello la recuerdan como la "música coja". En 1563, con unos quince años, era tañedora en el Palacio de la Marquesa de Alcañizas en Toro. En este palacio la oyó cantar Íñigo, su futuro marido.

Rafaela fue expulsada del palacio por sus amores con el caballero Diego Fonseca y buscó refugio en Madrid. Según sus detractores en el proceso, se ganó la vida durante seis años cantando y tocando en tabernas y lugares de reputación dudosa, incluso fue amantre ocasional de Rodrigo de Mendoza, el hermano del Quinto Duque del Infantado que luego casaría con su sobrina, la sexta duquesa del Infantado. Según sus defensores daba lecciones de canto a damas en la Corte.

El 24 de diciembre de 1568 se casó en Madrid con Íñigo López de Mendoza. El Marqués de Mondéjar, enfadado, privó de la legítima a su hijo ante el escándalo. El Consejo de Órdenes encarceló a los recien casados, el futuro "catedrático" amenazó a los que calumniaban a su esposa recordando sus amores con Fonseca, y los esposos acabaron encerrados por separado en Alcalá: ella en el monasterio de Santa Ursula y él en el Noviciado de la Compañia de Jesús. Pero al poco ambos huyeron al castillo de Fuentidueñas, dónde nacieron sus diez hijos. Poco a poco todo se calmó y su marido siguió su relación con los jesuítas y sus clases en Alcalá.

Cuando Felipe II nombrara a Íñigo embajador en Venecia, su esposa le acompañó y alli hechizó con su voz y música a los venecianos. Rafaela murió en Venecia de "zaratán" en 1596 teniendo en esta ciudad un entierro fastuoso y recordado. Su marido la honró en vida y muerte.

A su vuelta de la embajada, el viudo Íñigo renunció a su hábito de caballero de Santiago para ingresar como novicio en el colegio de la Compañia de Jesús en Alcalá que fundara su hermana Catalina, muriendo en Alcalá en 1601.

A la muerte sin herederos en 1604 de Luis, cuarto Marqués de Mondéjar, hubo pleitos por las ricas rentas (en 1604 eran aún de mas de 30000 ducados anuales) y los mayorazgos correspondientes. Pleitearon su hermano Francisco "el Almirante" y el hijo mayor de Íñigo "el catedrático". Al final se llevaría el "gato al agua" el sobrino del difunto marqués Luis, llamado (¿no lo adivinan?) Íñigo López de Mendoza, hijo del "catedrático" (y también con el mismo nombre, no es un error) y la mencionada "Villaverchi", quien sería el quinto marqués de Mondéjar. Francisco de Mendoza, Almirante de Aragón, no lo obtuvo al carecer de descendencia viva a pesar del duro pleito que entabló y en el que salieron a relucir todos los trapos sucios de la familia, con el consiguiente escándalo en la época.

Como vemos, la casa de Mondéjar se relacionó y protegió a la Compañía desde su fundación al pertenecer Francisco de Borja (futuro santo) al partido "ebolista".




 

 

Creada por José L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 25 de Abril de 2001.


 

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