Marques de Santillana

 

Apuntes Históricos
y Biográficos compilados
por José L. G. de Paz..

 

La Casa de Mendoza:

breve biografía de algunos de los miembros de la familia Mendoza que participaron en las Guerras de las Comunidades y Germanías.


vision romantica de Maria
Pacheco

MARIA PACHECO

 

El 31 de Octubre de 1520 el Cardenal Adriano de Utrecht, regente en nombre del rey Carlos I, declaraba oficialmente la guerra a la Junta Santa de las comunidades Castellanas. Como es ya sabido, el problema venía desde la llegada de Carlos a Castilla, con gran séquito de flamencos, el 19 de septiembre de 1517. El reparto de prebendas entre los no-castellanos junto a una serie de problemas sociales latentes hicieron estallar en Valencia la revuelta de las Germanías en diciembre de 1519 y más tarde la rebelión-revolución de las Comunidades castellanas. La gota que colmó el vaso se produjo al abandonar Carlos por mar La Coruña el 22 de mayo de 1520 al poco de lograr el 19 que las Cortes castellanas le votaran los subsidios necesarios para ir a coronarse, como Carlos V, Rey de Romanos y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Mi propósito es contarles algunas actividades de miembros de familia Mendoza en uno y otro bando. Bien es verdad que los Mendoza más poderosos apoyaron a Carlos V contra comuneros en Castilla y agermanados en la Corona de Aragón. Finalmente indicaremos que mientras los jefes de comuneros pertenecían a la nobleza, los de los agermanados eran del pueblo llano.

Comenzando por el bando "real", destaca la figura de Luis Hurtado de Mendoza y Pacheco, tercer Conde de Tendilla y segundo Marqués de Mondéjar (1489-1566), hijo del "Gran Tendilla" Iñigo López de Mendoza, y sucesor de su padre como Alcaide de La Alhambra y Capitán General de Granada. Fue el primero que en Andalucía levantó el pendón a favor de Carlos a la muerte de Fernando el Católico. Cuando aparecieron las Comunidades se pronunció en Andalucía por el rey (1520) enviando tropas desde Granada para asegurar el territorio y evitar la extensión del conflicto. Mostró siempre por Carlos la fidelidad que su padre tuvo por Fernando El Católico y fue su amigo personal desde que que éste se alojó en su viaje de bodas en la Alhambra (junio de 1526). Ocuparía hasta su muerte muy importantes cargos políticos y administrativos que demostraban la especial confianza de Carlos en él. Recientemente se ha descubierto en Albares (cerca de Mondéjar, Guadalajara) un pequeño mural que representa a Luis en la conquista de Túnez (1535), quizá la única representación gráfica de su rostro. Acabada la guerra de las Comunidades solicitó inutilmente por los servicios prestados a Carlos el perdón para su hermana María Pachecho, aunque logró que los hijos de ésta recuperaran la herencia paterna. Interesado por las artes, fue enterrado en San Antonio (Mondéjar).

En bando real militó Diego Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, que marchó con el rey en mayo de 1520, entró en el Consejo de Guerra en noviembre, volvió a Castilla para conocer la situación e informar a Carlos, está de vuelta en Alemania en enero de 1521 y vuelve a la península en julio de 1521. Y en esos tiempos los viajes no eran tan fáciles como ahora. Diego era una persona siempre preocupado por sus bienes en Cuenca y más proclive a la milicia que a la política. Moriría en 1542 en Barcelona.

También tuvieron una actividad destacada en el bando del Emperador, aunque en el Reino de Valencia, los dos primeros hijos del Gran Cardenal Mendoza, Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza (1466?-1523) Marqués de Cenete (Granada) y Diego Hurtado de Mendoza (1468?-1536) Conde de Mélito (Nápoles) por su actuación al lado del Gran Capitán. Advierto al lector que personas diferentes de la amplia familia Mendoza podían tener el mismo nombre.

Diego era Virrey de Valencia desde 1520 y fue inicialmente derrotado por los agermanados en Gandía (25 de julio de 1521), expulsándole de Valencia. La llegada de tropas de refuerzo permitió al virrey derrotarles a finales de agosto y en septiembre, entrando en Valencia el 9 de noviembre de 1521. Diego actuó moderadamente contra los derrotados, pero la llegada de la nueva virreyna (Germana de Foix, viuda de Fernando el Católico) en 1523 endureció la "represión" hasta el perdón real del 16 de mayo de 1528. Su hermano Rodrigo, Marqués de Cenete, era gobernador de Valencia y su flexible y comprensiva actuación (hecho notorio a la vista de su turbulenta juvendud y madured) le permitió permanecer allí mientras su hermano huía. Actuando como mediador en diciembre de 1521 frente a los agermanados de Xátiva, fue aprisionado el 28 de enero por el caudillo Vicente Peris y liberado el 9 de febrero de 1523 en Valencia por los propios valencianos. Moriría el 22 del mismo mes de tristeza por la muerte de su esposa siendo enterrado en el convento de Santo Domingo de Valencia.

Para acabar el bando real hay que mencionar a Diego Hurtado de Mendoza y Luna (1461-1531), tercer Duque del Infantado, llamado "El Grande". Su actitud no ha sido explicada por los historiadores. El 5 de junio de 1520 recibió enfermo de gota en su Palacio del Infantado a los pecheros de Guadalajara y su primogénito Iñigo, entonces Conde de Saldaña, intenta colocarse a la cabeza del movimiento popular. Pero antes de acabar el mes, el Duque ejecutó sumariamente al cabecilla comunero Pedro de Coca, alejó a su hijo desterrandole a Alcocer y obtuvo la capitulación de los comuneros en la capital, aunque no su rendición, manteniendo el orden en la provincia (hubo partidas comuneras que llegaron a las puertas de la cercana Tendilla, pero el ánimo decidido de los vecinos las hizo retirarse e ir a saquear otros pueblos como el de Fuentelencina). Diego permitió que Guadalajara enviara representantes a la Junta, pero no permitió su renovación. Y permitió el paso pacífico del Obispo de Zamora, el comunero Antonio de Acuña, por sus tierras hacia Toledo en marzo de 1521. Se condujo generosamente con los sublevados en Guadalajara y logró para ellos un perdón real que llego el 27 de abril de 1521, a la vez que las noticias de la derrota de Villalar.

Su conducta ambigua divide a los historiadores. Para Sánchez León podría haber tenido un acuerdo con el Regente Cardenal Adriano para ser una "quinta columna" tras las filas comuneras, lo que explica el pronto perdón obtenido. Para otros simplemente esperó acontecimientos actuando solo contra lo que afectara al orden local constituido. Layna afirma que en su actitud influyó su enemistad con el obispo comunero Acuña que podía competir con su hijo bastardo Martín (lo tuvo con una hermosa gitana y era uno de sus preferidos) para la mitra toledana y quizá un disgusto secreto por no participar en el gobierno de Castilla. Hay sospechas para Joseph Pérez de un acuerdo no escrito con el belicoso Acuña para dejarle pasar por sus tierras a cambio de evitar cualquier subversión en sus dominios. Fuera como fuese se le tuvo por vasallo fiel al rey y como tal alojó y agasajó en 1525 a Francisco I de Francia en su Palacio del Infantado cuando venía hacia Madrid tras caer prisionero en Pavía.

La figura del futuro cuarto Duque del Infantado Iñigo López de Mendoza y Pimentel (1493-1566), el "Duque viejo", fue muy diferente de la de su padre. Aunque fue Caballero del Toisón de Oro y tuvo cierta relevancia en la Corte, estuvo apartado de cargos políticos quizá por sus simpatías iniciales comuneras. En su corte de Guadalajara circularon algunas ideas para-luteranas y erasmistas en los inicios de su mandato. Era un hombre culto que escribió un "Memorial de Cosas Notables" y acrecentó la biblioteca que iniciara el Marqués de Santillana.

En el bando de los partidarios de la Santa Junta de las Comunidades estuvo Juan Hurtado de Mendoza, tercer hijo del Gran Cardenal. Fue nombrado en 1520 Capitán General de la Infanteria de Valladolid, y posteriormente de Palencia y su partido. Su papel no fue nuy notorio pues nunca participó en las sesiones de la Junta comunera, aunque no fuera incluido en el perdón real de 1522 y tuviera que emigrar a Francia fundando, según cuenta Gregorio Marañón, el Hotel Mendoza en París. Diego Hurtado de Mendoza (hijo del primer matrimonio de Juan) fue también comunero y por ello desterrado.

Todos los Mendozas anteriores, aunque se les encuentra en los libros de historia no están en la memoria popular. En la HISTORIA (así, con mayúsculas) brillan los nombres de dos comuneros de esta familia: Juan Bravo y María Pacheco. El lector puede extrañarse al leer estos apellidos, pero entonces se podían elegir y mantener el del padre, el de la madre (caso de María) o el de un antepasado de mayor rango.

En 1981 la Caja de Ahorros de Segovia publicó una biografía de Juan Bravo cuyo autor es D. Luis Fernández en la que a partir de documentos de Simancas y de la Cancillería de Valladolid se indica que Juan era hijo de María de Mendoza, hija del conde de Monteagudo. María Pacheco y Juan Bravo eran "primos". Bravo nació probablemente en Atienza hacia 1484 y se avecindó en Segovia en 1504, participando en la sublevación segoviana del 29 de mayo de 1520. Organiza militarmente la ciudad y dirige las operaciones que impiden la entrada en Segovia de las tropas realistas de Rodrigo Ronquillo. Pasa a mandar las tropas que Segovia envió al conflicto y bajo el mando de Padilla entra en Tordesillas el 29 de agosto y sigue todos los avatares militares del conflicto tomando en febrero de 1521 Zaratán y Simancas, a la vez que Padilla toma Torrelobatón el 25 de febrero de 1521. Tras la derrota de Villalar el 23 de abril se le decapita con inusitada rapidez el 24 junto a Juan de Padilla y Francisco Maldonado. Pidió ser ejecutado antes que Padilla "para no ver la muerte de tan buen caballero". Una hija del primer matrimonio de Bravo tomó el nombre de María de Mendoza y los dos hijos de su segundo matrimonio en 1519 con María Coronel se llamaron Andrea Bravo de Mendoza y Juan Bravo de Mendoza.

María Pacheco era hija de Iñigo López de Mendoza, primer Marqués de Mondéjar y segundo Conde de Tendilla (llamado el Gran Tendilla), y de Francisca Pacheco, hija de Juan de Pacheco, el turbulento primer Marqués de Villena. Escogió el apellido materno al tener dos hermanas de su mismo nombre (una de ellas hija natural de su padre en su segunda viudedad). Se unieron en ella el caracter fuerte de los Mendoza y el de su abuelo materno. Como otros hermanos suyos, María era docta en latín, griego, matematica, muy leída y con conocimientos de letras e historia.

Estuvo enfadada con su padre por casarla en 1510 (fecha de su compromiso de esponsales, la boda fue en 1515) con Juan de Padilla, un noble toledano que ella consideraba de inferior rango. Asimismo la obligaron a renunciar a cualquier pleito por la herencia paterna a cambio de una cuantiosa dote de cuatro millones y medio de maravedíes. Instigó a que su pacífico y enamorado marido uniera Toledo a las Comunidades en abril de 1520 "por querer mandar en lo que no le venía por herencia". Padilla acude con las milicias toledanas en auxilio de Segovia y fue nombrado el 29 de julio jefe de las tropas comuneras aunque luego debe ceder el mando a Pedro Girón, volviendo a Toledo. Girón deserta al bando real y Padilla regresa a Valladolid el 31 de diciembre de 1520 con un nuevo ejército toledano. Tras los avatares antes contados, es decapitado en Villalar el 24 de abril de 1521.

En su ausencia María había gobernado sola Toledo hasta la llegada el 29 de marzo del obispo Acuña (más soldado que sacerdote), viendose obligada a compartir con él el poder en la ciudad, aunque Acuña estaba siempre más preocupado en dirigir actividades militares. Al recibir las malas nuevas sobre Villalar, María se vistió de luto y cubrió su cabeza con un capuz. Finalmente Acuña huye en mayo intentando llegar a Francia. Parte de la rivalidad con Acuña se debía a su intención de lograr la mitra toledana que María deseara para su hermano Francisco de Mendoza. Como se ve, la mitra era muy codiciada. El segundo Marqués de Villena, tio de María, intentó inutilmente actuar de mediador entre los toledanos y las tropas reales. María llegaría a mantener la causa comunera nueve meses después de Villalar aunque el largo lapso que Toledo resistió se deba en parte a que el ejército real fue a Navarra para combatir la invasión francesa, oportunidad que muchos ex-comuneros aprovecharon para lograr el perdón luchando contra Francia. Medina, Segovia, Valldolid y Burgos enviaron tropas a Navarra. Para mantener el orden María llegó a apuntar los cañones del Alcazar contra los toledanos.

Mientras tanto el prior de San Juan al mando de las tropas reales cercó Toledo. Aunque el bombardeo de Toledo empezó el 1 de septiembre, los toledanos realizaban salidas con distinto éxito para avituallarse. Finalmente se firmó una tregua y el 25 de octubre de 1521 los comuneros evacuaron el Alcazar toledado aunque conservaron sus armas y el control de la ciudad (María fortificó y artilló su casa). Ante la petición de rendición en diciembre, así como de la entrega de María, los toledanos se alzaron el 3 de febrero de 1522, fracasando ante las tropas del Obispo de Bari. María de Mendoza, condesa consorte de Monteagudo y hermana de María Pacheco, logró de los combatientes una tregua al acabar el día. Hay sospechas de que una hermana ayudó a huir a la otra con la connivencia de Luis Hurtado de Mendoza, Marqués de Mondéjar. María Pacheco se fugó disfrazada de noche con su hijo de corta edad hacia Portugal.

Exceptuada en el perdón general del 1 de octubre de 1522 y condenada a muerte en rebeldía en 1524, María subsiste con dificultades al ser la ayuda familiar escasa, viviendo gracias a la caridad del obispo de Braga hasta su muerte en Oporto en marzo de 1531. Su hermano menor Diego Hurtado de Mendoza (cronista, poeta y embajador de Carlos V) la visitó en Oporto antes de morir y su hermano mayor el Marqués intentó repetidamente lograr su perdón.

Denostada en aquellos tiempos, María empezó a ser alabada por los liberales en el reinado de Isabel II. Ciertamente tuvo un fuerte caracter. Sus contemporáneos hablaron de ella admirativamente como "leona de Castilla", "brava hembra" y "centella de fuego" aunque también "era más propensa a los excesos que a la moderación". Intentaban explicar sus obras achacándoselas a la influencia de un demonio familiar o a las predicciones que recibió de una morisca sirvienta suya. De su marido Padilla dijo Luis Vives que "fue él castigado del Rey por no haberlo sido él de su mujer".

No todos están de acuerdo en esta pintura del caracter de María (ya sabemos que la historia siempre la escriben los vencedores): su hermano Diego Hurtado de Mendoza escribió un epitafio, en claro desacuerdo con las opiniones anteriores:


        Si preguntas mi nombre fue María
        si mi tierra, Granada; mi apellido
        de Pacheco y Mendoza, conocido
        el uno y el otro más que el claro día
        si mi vida, seguir a mi marido;
        mi muerte en la opinión que él sostenía
        España te dirá mi cualidad
        que nunca niega España la verdad.

La situación en España fue calmandose especialmente a partir del 16 de julio de 1522 en que volviera Carlos desde Alemania. Como dicen los historiadores "hicieron mayor al rey" que llegara sin saber castellano pocos años antes.




 

 

Creada por José L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 25 de Noviembre de 1999.


 

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