Marques de Santillana

 

Apuntes Históricos
y Biográficos compilados
por José L. G. de Paz..

 

Hubo otros Mendoza

con importancia en la Historia de España y América.


virrey Antonio de Mendoza     palacio en Socuellamos

VIRREY ANTONIO | SOCUELLAMOS

 

Francisco de Mendoza nace en Socuéllamos en 1524 y muere de malaria en Málaga en 1563. El apodo de “el indio” aparece en una carta del quinto marqués de Mondejar fechada a inicios del siglo XVII, para distinguirle de los numerosos “Franciscos” de su familia.

Tanto su padre el virrey Antonio como su familia tuvieron presente el ejemplo de su bisabuelo paterno el primer conde de Tendilla, quien tuvo bajo su protección a la princesa Juana, injustamente llamada "la Beltraneja", y de su abuelo, Iñigo López de Mendoza, "el Gran Tendilla", que fue militar, político y mecenas del arte, siguiendo el ejemplo de su bisabuelo y de sus tíos abuelos. Tras su embajada a Italia en 1486 trajo de este país los gustos artísticos del Renacimiento en la arquitectura. En Granada, Iñigo dio a sus hijos una educación humanista y les enseñó el trato humanitario hacia los moriscos vencidos.

Iñigo fue alcaide de la Alhambra desde su conquista en 1492 y logró dejar este puesto en herencia a su primogénito, Luis Hurtado de Mendoza, siguiendo en esta rama Mendocina hasta la llegada de los Borbones, si bien al final de un modo más honorífico que efectivo. Cuatro generaciones de esta familia fueron “cuasi monarcas hereditarios” en La Alhambra hasta 1570. Luis, la segunda generación, fue presidente del Consejo de Indias y virrey de Navarra, a la vez que conservaba en la persona de su hijo el poder que ya tenía en el reino de Granada. Este hecho es importante, pudo servir de ejemplo a Antonio el saber que su familia, leal al monarca, no consideraba que esta lealtad estuviera en contra del deseo de ver premiados sus servicios con un cargo político y militar que pudieran heredar hijos y nietos.

Ello explicaría el deseo de Antonio de Mendoza de ser sucedido por su hijo Francisco en sus cargos en México. Evidentemente esto chocaba con los intereses imperiales de Carlos V y, por ello, Mendoza fue movido al virreinato del Perú. Enfermo de hemiplejia, dudó antes de obedecer, pero la lealtad al rey y el consejo de su hermano Luis (si "él no pudiese ir, sus huesos fueran") hizo que marchara al Perú, donde murió a los  pocos meses de llegar en 1552. Sus huesos descansan en Lima. Para los autores americanos fue, con sus errores y aciertos, “the first and the best” de los virreyes mexicanos. Su hijo Francisco aprendió de él. Pero no es lo mismo un título honorífico como Adelantado o Almirante, que uno con poder real como el de Virrey, y Carlos V evitó así un gobierno que fuera hereditario en la nobleza mendocina. Poco después, Felipe II también quitaría el poder hereditario efectivo de sus sobrinos en Granada, tras la rebelión de los Moriscos de 1569.

Quiero hacer notar el alto poder que la rama de los “Mondéjar-Tendilla” tuvo en la España de Carlos V, especialmente a partir de 1536. Junto a Luis y Antonio, su hermano Bernardino de Mendoza, fue militar de provecho, Capitán General de las galeras del Mediterráneo y murió poco después de participar en la batalla de San Quintín (1557), al norte de Francia. Otro hermano, Francisco, fue el tercer cardenal en la familia Mendoza, pues el segundo había sido el hermano de su padre. Diego, el menor de los hermanos, fue embajador, prosista y poeta, casi tan conocido como su bisabuelo el marqués de Santillana, y, parece ser, el más cercano en carácter a su famosa hermana María Pacheco. En efecto, en estos tiempos los apellidos podían escogerse entre los de los de los abuelos y María Pacheco, esposa de Juan de Padilla y defensora de Toledo y la Comunidad, era también hermana de Antonio de Mendoza pero, evidentemente, ella no tuvo el favor de Carlos V.

Por desgracia, estas ramas se extinguieron rápidamente. El cardenal Francisco no tuvo descendencia y el embajador Diego tampoco tuvo hijos a pesar de sus aventuras galantes. Los dos hijos marinos de Bernardino de Mendoza murieron en sendos naufragios por la fuerza del mar Mediterráneo, Juan Hurtado de Mendoza en La Herradura (1562) e Iñigo de Mendoza pocos meses después delante de Génova. En cuanto a la descendencia del virrey, su hijo mayor Iñigo muere en San Quintín (1557) y Francisco no deja descendientes vivos. Triste final de estas ramas del árbol del “Gran Tendilla” en unos tiempos en que primaba la “varonía” y las mujeres se integraban en la familia del marido. Por otro lado, el hijo de María y Juan de Padilla murió siendo niño de landre en Alhama (Granada) en 1523,

Los primeros pasos de Francisco de Mendoza, "el indio", fueron como capitán de galeras en el Mediterráneo, a la sombra de su tío Bernardino, ya que su padre estaba en México. Marchó allí en 1542, llamado por su padre, y fue virrey efectivo en 1549 y 1550 durante la enfermedad del mismo, que confió en él (y no en la Audiencia de México) para el gobierno durante su enfermedad. Estuvo diez años en América.

Francisco de Mendoza promovió el primer libro sobre herbolaria azteca, el Códice de la Cruz-Baldiano, y que fue propietario del mayor “ingenio” de la época para obtener azúcar en Orizaba (México). Ayudó a su padre enfermo en Perú, volvió a España y quedó como administrador de la minas de Guadalcanal (Sevilla). Hereda el cargo de Comendador de Socuéllamos al morir su hermano mayor (1557) y, poco a poco, fue vendiendo sus propiedades en México y Bolivia para comprar Estremera y Valdaracete (Madrid) en 1559 y preparar aquí un frustrado mayorazgo, debido a su pronta muerte y a carecer de descendencia directa. Las villas anteriores acabaron vendidas a los famosos príncipes de Eboli. Sucedió a su tío Bernardino y a su primo hermano Juan Hurtado como Capitán General de las galeras del Mediterráneo en el breve periodo de 1562-63, muriendo con sólo 39 años.

Hay diversas referencias a Francisco de Mendoza en las crónicas y la literatura de la época, como la elogiosa que hace Miguel de Cervantes en “El Gallardo Español”, dónde aparece brevemente como un personaje.

Bibliografía: Escudero Buendía, Francisco Javier. "Francisco de Mendoza, el indio", Aache Ediciones (2006).



 

 

Creada por José L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 13 de marzo de 2007.


 

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