Marques de Santillana

 

Apuntes Históricos
y Biográficos compilados
por José L. G. de Paz..

 

Entre las ramas menores de los Mendoza

descendientes del primer marqués de Santillana se encuentran los Señores de Fresno de Torote, cerca de Alcalá de Henares (Madrid). Estos Mendoza tuvieron casa en Madrid y participaron en regimiento de la Villa y Corte.

El sexto hijo del marqués se llamaba Juan Hurtado de Mendoza y Figueroa, y su padre le dejó como herencia Colmenar, Cardoso, el Vado y Fresno de Torote. La leyenda dice que el marqués fundó Fresno plantando allí un ábol de esta especie. Juan tuvo un hijo de su primer matrimonio, Íñigo López de Mendoza y Ribera quien heredaría Colmenar y el Vado. De su segundo matrimonio con la madrileña Leonor de Luján nacería Juan Hurtado de Mendoza y Luján, segundo Señor de Fresno de Torote, quien vivió a caballo de los siglos XV y XVI, recibió una educación humanista y a quien corresponde el sepulcro hallado en enero de 2001 en la Iglesia parroquial de la Asunción en Fresno de Torote. Murió en 1535 y su sepultura pasó de la Iglesia de San Francisco de Madrid al lugar dónde han sido hallados sus restos, presumiblemente trasladados por su hijo, por las fechas en que se realizó (1543). En esta iglesia parroquial de Fresno del Torote pedirían ser sepultados sus descendientes hasta la sexta señora de Fresno.


Sepultura del segundo Señor de Fresno

SEPULCRO DE JUAN HURTADO DE MENDOZA

 

Los Mendoza acostumbraban a enlazar matrimonialmente, preferentemente, entre ellos y así Francisca de Mendoza, hija única de Íñigo López de Mendoza y Ribera, casaría con Rodrigo, hijo segundo del tercer Duque del Infantado y primer marqués de Montesclaros. Pero el segundo Señor de Fresno casó con María de Conmeldario (en otros textos he leido Condulmario), viviendo en su casa de San Ginés de Madrid, dónde nacieron sus hijos Leonor, Ana y (el heredero) Juan Hurtado de Mendoza y Conmeldario, tercer Señor de Fresno y que casaría con Nufla (según otros autores Nuña) Vozmediano, de familia con gran hacienda en Madrid. Como curiosidad, Juana Coello (esposa del famoso Antonio Pérez) era sobrina de Nufla.

Esta rama de los Mendoza protegió a los moriscos madrileños, siendo padrinos en sus bautizos y dándoles su apellido al tomar nombre cristiano. Fue una familia bastante "liberal" para los parámetros de la época. En las Cortes de Valladolid de 1544 asisistieron como procuradores por Madrid sus regidores Pedro Giménez y Juan Hurtado de Mendoza y Conmeldario (o Condulmario), tercer señor de Fresno de Torote, logrando que Carlos V concediera a la villa la corona real que se encuentra sobre el escudo de Madrid, según cuenta el historiador madrileño Jerónimo Quintana.

Nuevamente el primogénito y heredero usaría el mismo nombre y asi sería Juan Hurtado de Mendoza y Vozmediano el cuarto Señor de Fresno desde 1557. Su hogar madrileño fue casa abierta para escritores y poetas, y él mismo conocido como "el filósofo". Fue regidor de su villa natal y casó con Inés de Herrera, hermana del primer Marqués de Auñón .

A éste siguió Juan Hurtado de Mendoza y Herrera; casado con María de Porres, Silva y Vozmediano, quien tuvo una única heredera, Isabel de Mendoza y Porres, sexta Señora de Fresno quien casó con el caballero calatravo Diego Hurtado de Mendoza y Guzmán. Este Diego Hurtado era hijo de Alvaro de Mendoza y sobrino, por tanto, del quinto duque del Infantado. Alvaro de Mendoza era el quinto hijo varón del Diego Hurtado de Mendoza que hubiera heredado a su padre el cuarto duque del Infantado de no haber muerto antes que él. El caso es que apenas contaba en la sucesión de los Infantado, poco brillante y poco considerado en la familia.

Alvaro se mudó a Madrid y allí se casó en 1577 con María de Guzmán, hija de Jerónimo Ortega de Saavedra, Alcalde de casa y corte, un hidalgo de poca fortuna aunque casado con una de los Guzmanes sevillanos. La marquesa de Cenete, madre de Alvaro, quiso impedir la boda consumada: Jerónimo fue desterrado de Madrid en 1578, pero a pesar del escándalo por la desigualdad social del matrimonio, fue válido. Alvaro fue vilipendiado por sus familiares, al considerar su boda un ultraje para el linaje de los Infantado, y sólo encontró apoyo en la casa de los Señores de Fresno. Fue feliz con su mujer y murió en 1600. María y Alvaro tuvieron un hijo varón, Diego, que como hemos visto se convirtió en Señor de Fresno de Torote por matrimonio, y cuya línea emparentaba con la de los Vozmediano por descender de Nufla y María.

Pero la vida da muchas vueltas, y el quinto duque del Infantado no tenía heredero varón por lo que para conseguir que su hija Ana heredara el patrimonio la casó con su hermano Rodrigo (tío con sobrina!!), quien había sido muy amigo de D. Juan de Austria y se caracterizaba por haber llevado una vida regalada rodeado de mujeres y dejando varios hijos ilegítimos aunque reconocidos y criados en el palacio de Guadalajara. Por desgracia, tuvieron una hija, Luisa, y el mayorazgo impedía la sucesión femenina, y más si era doblemente femenina. Asi que Diego Hurtado de Mendoza, Señor de Fresno de Torote, único varón descendiente por varonía del cuarto duque del Infantado, puso pleito en la Cancillería de Valladolid a su prima Ana y a la hija de esta Luisa. El pleito se prolongó 29 años.

El Duque de Lerma, favorito de Felipe III, a cambio de poder casar a su hijo segundo con Luisa (y de tener un nieto que fuera Duque del Infantado) apoyó a los Mendoza de Guadalajara y el pleito se fallo a su favor, aduciendo el matrimonio de Alvaro en su contra y mediando una posible excomunión papal contra Diego por el pleito. Aun así, el coste económico casi arruina a los ganadores del pleito, mudados a Madrid para estar más cerca de aquellos que podían fallar a su favor.

Isabel y Diego tuvieron por heredera a María Hurtado de Mendoza, séptima señora de Fresno de Torote, la cual se casó con el guipuzcoano Juan Jacinto de Chiriboga y Córdoba. Les heredó su hijo Tomás Isidro de Chiriboga y Mendoza, creado primer Marqués de Valmediano por Carlos II en 1692 quien no tuvo herederos pasando sus títulos y posesiones a su hermana Isabel de Chiriboga y Mendoza, casada con Juan Antonio de Arteaga Lazcano, de ascendencia navarra, y a quien el Consejo de Castilla había dado posesión en 1697 de los títulos de su primo Baltasar de Espina y Lazcano, convirtiendole en el XVII señor de la casa de Lazcano hasta su muerte en 1708.

Juan Antonio e Isabel tuvieron por hijo a Juan Raimundo de Arteaga Lazcano Chiriboga y Hurtado de Mendoza (1677-1761) fue el XVIII señor de Lazcano y IX señor de Fresno de Torote, y al morir su tio fue segundo marqués de Valmediano. Juan volvió a reclamar los derechos al título de Duque del Infantado en Valladolid demandando sin éxito a María Francisca, undécima duquesa del Infantado. Le heredó en 1761 Joaquín José de Arteaga Lazcano y Mendoza (1706-1784) que también pleiteó con los Infantado y luego Ignacio Ciro de Arteaga Lazcano e Idiaquez (1748-1817), IV marqués de Valmediano, que no siguió el pleito pues fue gran amigo del XIII duque del Infantado Pedro, y se casó en 1783 con María Ana de Palafox y Silva, hija del VII marqués de Ariza.

El hijo de Ignacio Ciro y María Ana, Andrés Avelino de Arteaga Lazcano y Palafox (m. en 1864) sería quinto marqués de Valmediano y (por morir la heredera, su prima hermana María Elena de Palafox y Silva) X marqués de Ariza y Almirante de Aragón a la muerte de su abuelo materno Vicente de Palafox y Silva. En ese momento unió a su nombre los títulos y apellidos de los Palafox, Centurión y Folch de Cardona.

Andrés Avelino se casó con Joaquina Josefa de Carvajal y Manrique de Lara, de los que fue hijo Andrés Avelino de Arteaga Lazcano y Palafox Carvajal y Manrique de Lara (1807-1850) quien se casó con Fernanda de Silva Téllez Girón y Waldstein, hermana del duque de Osuna. Fernanda y Andrés Avelino tuvieron como hijo a Andrés Avelino de Arteaga y Silva Téllez Girón (1833-1910), que al haber muerto su padre heredaría directamente de su abuelo. Además, a la muerte del duque de Osuna sin herederos acabarían los descendientes de esta rama "menor" heredando el ducado del Infantado al convertirse Andrés Avelino de Arteaga y Silva en el décimo sexto duque del Infantado.

 

Debido al hallazgo en el 2001 del féretro del Segundo Señor de Fresno, han aparecido en la prensa (nacional y local) noticias tan peregrinas como la asignación del muerto al marido de la Princesa de Eboli, han hecho a Juan Hurtado "primer marqués de Santillana" (su abuelo!), le han asignado como segundo apellido Luna en vez de Luján, le han confundido con el fraile dominico de parecido nombre que fue uno de los confesores de Carlos V y no sigo más por no aburrir. Por cierto, en la Colegiata de Pastrana están los restos del marqués mezclados con los de sus descendientes desde que su heredero el Duque de Osuna los llevara junto a los de la Princesa de Eboli y su marido en el siglo XIX, debido al mal y desordenado estado de todos ellos tras el saqueo de la Cripta del Convento de San Francisco de Guadalajara por los franceses y la conversión del convento en cuartel durante la primera guerra carlista.




 

 

Creada por José L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 15 de Diciembre de 2001.


 

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