Marques de Santillana

 

Apuntes Históricos
y Biográficos compilados
por José L. G. de Paz..

 

Desde los libros de texto
a los libros de Historia

encontramos la figura del Marqués de Santillana, figura de primer orden en la Historia y, especialmente, en la literatura del Siglo XV.

La herencia del Marqués de Santillana (1398-1458).

Las posesiones territoriales de la nobleza medieval podían serles quitadas por el rey con la misma facilidad que se les daba e inicialmente la donación no se transmitía necesariamente a los hijos. La situación cambió con la llegada de la dinastía Trastamara (1369), que mediante abundantes mercedes a los nobles logró su apoyo. Además la pronta muerte de algunos reyes de esta dinastía, minorías de otros y luchas por el poder entre infantes, reyes, validos y nobles acrecentó el patrimonio de los que supieron formar parte del bando vencedor. En efecto, al reinado de Enrique II le sucedió en 1379 su hijo Juan I y a éste en 1390 Enrique III, quien falleció en 1406 dejando al niño Juan II como heredero.

Para asegurar la transmisión sin merma de determinadas posesiones a su descendencia, y evitar los litigios sucesorios entre ellos, los nobles creaban (con el permiso del rey) los mayorazgos, llamados así porque estaban destinados inicialmente al varón de mayor edad de entre los hijos. Pedro González de Mendoza instituyó entre 1380 y 1383 cuatro mayorazgos, heredando tres de ellos por muerte de dos de sus hermanos menores su primogénito Diego Hurtado de Mendoza (Mendoza y las Hermandades de Alava, los derechos en Guadalajara e Hita y Buitrago, estas dos conjuntamente). Además Juan I le confirmó en 1385 el mayorazgo de la mitad que poseyera del Real de Manzanares (Madrid). Tras la brusca muerte de Pedro en Aljubarrota en 1385, Diego no pudo heredar el cargo de Mayordomo Mayor en la corte, que fue a manos de su tío Juan Hurtado de Mendoza. A cambio recibió de Juan I el Almirantazgo de Castilla en 1389.

Diego había nacido en 1365 (o 1367?) y su padre Pedro capituló en 1375 su matrimonio con María Enríquez (hija natural de Enrique II, llamada también María de Castilla) quien recibió de dote en 1379 Cogolludo, Loranca y la otra mitad del Real de Manzanares. Tuvieron un hijo llamado Pedro y una hija, la favorita de Diego, Aldonza de Mendoza. No he encontrado su fecha de nacimiento, pero lógicamente fue anterior a la muerte de su madre María. El viudo Diego se casó en 1387 con la viuda Leonor de la Vega cuya dote englobaba Carrión de los Condes (Palencia) y los estados de las Asturias de Santillana (Santander) dónde era conocida como "la ricahembra". De su primer matrimonio con Juan Téllez (hijo del conde Don Tello, hermano de Enrique II de Castilla) Leonor aportaba una hija, Aldonza de Castilla. Ambas Aldonzas iban a ser fuente de litigios y problemas para sus hermanastros. Leonor y Diego tuvieron varios hijos, aunque el marido fuera repetidamente infiel. Este es el punto de recordar que los hijos podían elegir libremente el apellido entre los de los padres o abuelos, y alterar su orden.


El Marques de Santillana     Soportales de Tendilla     Arco viejo de Hita volado en 1936

MARQUES SANTILLANA | TENDILLA | PUERTA HITA

 

Diego obtuvo del rey Enrique III confirmación en 1391 de su señorío sobre el Real de Manzanares y, en 1395, la villa de Tendilla junto con la confirmación de Cogolludo y Loranca (Guadalajara) más Liébana (Santander), ésta completando las posesiones de su segunda mujer. Diego intentó asegurar cargo, tierras y fortuna a sus descendientes. Inicialmente sus mayorazgos iban a ir al hijo de su primer matrimonio Pedro, pero su muerte de niño forzó la herencia al primogénito de Leonor y Diego, García, quien murió en 1403 y dejo los mayorazgos en manos del segundo hijo, Iñigo López de Mendoza. El primer testamento de Diego en 1400 y el codicilio al mismo hecho el 5 de mayo de 1404 dan cuenta de esos cambios que la muerte forzó. Apenas deja nada a su viuda Leonor y una villa a cada una de sus otras hijas Elvira y Teresa. A su prima Mencía de Ayala deja muchos dineros y la villa de Barajas, luego veremos el porqué, y casi todos los bienes fuera de mayorazgo los lega a su hija Aldonza.

En junio de 1404 muere el Almirante Diego Hurtado de Mendoza. Con siete años, el joven Iñigo López de Mendoza no vio discutido su derecho a Mendoza y las Hermandades de Alava, y pudo conservar Hita, Torrelaguna y Buitrago gracias a la energía de su madre. Pero perdió todos los demás bienes paternos amén del Almirantazgo, dedicando gran parte de su vida a recuperarlos y a asegurarlos para sus hijos. Respecto al Almirantazgo, Enrique III dispuso que Ruy Díaz de Mendoza tuviera el cargo en al minoría de Iñigo, pero Ruy muere ese mismo año y se otorga el cargo en 1405, en las mismas condiciones, a Alfonso Enriquez, sobrino nieto de Enrique II y casado con Juana de Mendoza, la "ricahembra de Guadalajara", hermana del difunto Diego y tía de Iñigo. Alfonso guardaría el título para sí y sus descendientes a cambio de dar a Iñigo, tras el pleito correspondiente, los lugares de Coca y Alaejos.

Aldonza se había llevado siempre mal con Iñigo y con su madrastra Leonor de la Vega. Incluso el Almirante había expirado en Guadalajara en brazos de su amante Mencía de Ayala, junto a su hija Aldonza y muy lejos de su esposa que estaba con sus hijos en la casa de su madre en Carrión de los Condes. Aldonza heredo de su padre muchos bienes no incluidos en el mayorazgo (por ejemplo Tendilla, Cogolludo, Loranca, Cobeña, Algecilla, Palazuelos y Robredezarzas, y unas casas en Toledo y Guadalajars, tal y como manda Diego en su testamento y codicilio) y de otros se apodero de facto e inmediatamente (como del Real de Manzanares y de unas casas en Guadalajara) ayudada por su marido Fadrique (que además era primo segundo suyo), señor de Lemos, conde de Trastamara y futuro duque de Arjona, lo que origino abundantes disputas con Iñigo y su madre. Asimismo Mencía y Aldonza guardaron para sí todo lo que de valor había en la casa dónde muriera Diego, reclamado inmediatamente por Leonor y fallado a favor de la viuda por Enrique III en 1405, que así recuperaría solo los bienes inventariados del marido.


Detalle Sepulcro de Aldonza de Mendoza     Sepulcro de Aldonza de Mendoza. Museo Provincial Guadalajara

ALDONZA DE MENDOZA | SEPULCRO DE ALDONZA

 

La situación se complica a la muerte de Enrique III en 1406 con la minoría del rey Juan II. La hábil, enérgica y prudente Leonor de la Vega mantuvo en sus manos sus posesiones familiares hasta su muerte, logró que su hijo conservara o recuperara la herencia paterna (salvo el Real) a costa de numerosos pleitos y concertó en 1408 una doble boda y alianza de Iñigo y su hermana Elvira con dos hijos de Lorenzo Suarez de Figueroa, maestre de Santiago y gran señor en Extremadura.

Iñigo y Aldonza de Mendoza llegaron a una concordia en 1422 (denunciada como forzada por Iñigo rápidamente) por la que si Aldonza no tenía descendencia, sus bienes pasarían a su hermanastro, guardando Aldonza desde el 22 de junio de 1423 para sí y su marido la posesión del Real de Manzanares, menos Guadalix y el actual Miraflores que serían de Iñigo. Éste no tenía por aquel entonces el favor real por apoyar a los Infantes de Aragón mientras que Fadrique tenía el del rey Juan II y el de su valido Alvaro de Luna.

Iñigo logró con habilidad mudar de partido y lograr el favor de Juan II (y especialmente de su favorito Alvaro de Luna) mejorando su posición en la corte mientras que la ambición perdía a Fadrique, el marido de Aldonza de Mendoza, quien era encarcelado en 1429 y moría en 1430. De hecho Iñigo recibiría del rey Fuentelviejo, Armuña, Aranzueque, El Pozo, Meco, Yélamos, Yunquera y otros lugares, merced confirmada en 1432.

Tras la muerte de Leonor de la Vega el 14 de agosto de 1432 sus herederos se repartieron los bienes de ésta, pasando las Asturias de Santillana y Carrión de los Condes a Iñigo, ahora ya Señor de la Vega y Liébana. El pleito mantenido con su otra media hermana Aldonza de Castilla y su marido Garci Fernández Manrique, condes de Castañeda, se resolvió no sin dificultad con una compensación económica y de tierras a la misma.

Viuda y sin hijos vivos de su marido, Aldonza de Mendoza se siente repentinamente indispuesta, hace testamento en Espinosa de Henares el 16 de junio de 1435 y muere el 18 dejando algunos dineros a sus criados y diversas mandas piadosas a numerosas iglesias y ermitas (como la ermita de Santa Ana de Tendilla y el eremitorio de La Salceda) y al Monasterio jerónimo de San Bartolomé de Lupiana. Manda que le entierren "según mi estado demanda" de un modo "convenible a mi persona" en dicho monasterio de San Bartolomé. Luego dice textualmente "e para pagar e cumplir este mi testamento mando que sean vendidos mis bienes muebles y raíces salvo los que yo aquí mando especificados y salvo los que saben el prior de San Bartolomé y Juan de Contreras mi escudero que no se han de vender y han de ser dados a quien y como ellos saben que es mi voluntad … Instituyo heredero universal (del resto, claro) al dicho adelantado Pedro Manrique mi primo con tal condición que el dicho Pedro Manrique cumpla mi voluntad según le fuere revelada y declarada por el dicho prior de San Bartolomé y por Juan de Contreras, mi escudero, los cuales la saben plenamente". Tanto Pedro Manrique como otro Diego de Mendoza, primo y sirviente de Aldonza, escaparon nada más expirar Aldonza con las riquezas de la misma a Cogolludo siendo allí cercados militarmente por Iñigo López de Mendoza hasta que los enviados del rey les hicieron deponer las armas, con el consiguiente escándalo en la Corte. De paso, el rey Juan II cogió para sí Cogolludo, que acabaría tras una permuta en manos de los De la Cerda, duques de Medinaceli y estrechos aliados posteriormente del marqués de Santillana.

Juan de Contreras era el escudero que servía durante la viudez a Aldonza de Mendoza. Era persona de confianza de la misma pues aparece en testamento de la duquesa que lega a Juan Contreras o a su mujer María de Medrano mil florines de oro o la heredad de Burguillos (Toledo) y al hijo de ambos (Luis) le deja 200 florines de oro. No se si llegaría a ser algo más que un servidor "fiel" de Aldonza, pero la cantidad indicada es muy alta y considero muy importante su mención en relación a las mandas "crípticas" del testamento que hemos mencionado antes. El prior de San Bartolomé era Fray Esteban de León, quien tuvo cierta fama de santidad. Contreras y León firman al final del testamento entre los testigos del mismo y no se menciona para nada en todo el documento a su hermanastro Iñigo. ¿Quién era ese heredero oculto que sólo sabían el prior y Contreras?

Según cuenta Cristina de Arteaga en "La Casa de Infantado", vol I,pag 106 y 107, el prior y Contreras contaron al marqués la existencia de un hijo secreto de Aldonza, llamado Alfon. Este nombre aparece también en el libro de Pérez Bustamante dedicado al Marqués de Santillana. Según los testimonios reiterados de Contreras y fray Esteban el 13 y el 26 de septiembre de 1435 en Segovia, Aldonza de Mendoza desea que su antes odiado y despojado hermanastro Iñigo herede los bienes paternos "a condición de que Doña Mencía, hija de Don Iñigo López, case con Alfon, hijo de dicha duquesa". Arteaga y Bustamante marcan así el papel importante de Contreras y del hijo llamado Alfon.

Los datos que manejan los historiadores indican que quizá fuera un tal Diego de Mendoza, primo de Aldonza y que llevaba su casa, el posible amante y padre del famoso Alfon. Y de Alfon, aparte de los testimonios en papel de cuartilla de 1435 que Cristina de Arteaga fue la primera que encontró (donde además se dice que "se llama Alfon el doncel e agora dicen que se le llama Rodrigo de Mendoza") nunca más se supo. Pero todos esos papeles "tienen un ligero tufillo" a apaños para que Iñigo López de Mendoza recobrara lo que había pertenecido a su padre el Almirante. La recompensa que le diera Aldonza a Contreras fue mantenida por Iñigo López de Mendoza a cambio de su cambio de "bando". Seguramente el doncel Alfon era un niño nacido entre 1430 en que murió el duque de Arjona, esposo de Aldonza, y 1435 en que murió ella.

Hay tres autores de Guadalajara (Sanz García primero y luego Del Olmo y Cuenca) que han elaborado una curiosa teoría haciendo a Contreras un traidor total a la duquesa una vez muerta, y al hijo oculto ¡¡le hacen ser el Almirante Colón!! O sea que según esta "hipótesis" Colón era el hijo oculto y criado en San Bartolomé de la duquesa. Por eso los Mendoza protegieron y ayudaron tanto al Colón. Del Olmo y Cuenca especulan que Aldonza muriera de postparto. Aparte de estos autores, la teoría alcarreña del origen de Colón no ha tenido ningún seguimiento.

Aunque Juan fuera de la confianzade Aldonza de Mendoza, el caso es que la mayoría de las posesiones que ella tenía pertenecientes a su padre fueron finalmente a poder de su hermanastro, el futuro marqués de Santillana, tras numerosos pleitos y gracias a Contreras. Asimismo, y significativamente, el marqués deja a Contreras "por toda su vida los 5000 maravedises que yo le doy cada año por el cargo que del tengo" en el codicilio a su testamento dado en Jaén el 5 de junio de 1455. Es decir, le deja un buen legado y dice que ya se lo estaba dando antes. Otro punto interesante es que en el testamento del marqués de Santillana figura fray Esteban de León como confesor del mismo. Y Juan de Contreras aparece también (como testigo y vecino de Guadalajara) en la carta de 1436, incluida en una escritura de 1456, en que el futuro Marques compra por 10000 florines de oro Beleña, Atanzón y Alcolea a Iñigo López de Valdés. Aparentemente, pues, Contreras pasó al servicio del marqués a la muerte de Aldonza. La versión "oficial" sostenida por Iñigo López de Mendoza y sus descendientes es que Aldonza quería dejar todos sus bienes a su hermanastro a pesar de sus diferencias en vida, y eso era lo que había dejado dicho a Contreras y a fray Esteban. Asimismo Iñigo había visitado a Aldonza en Espinosa de Henares llamado por la misma y allí había sabido por boca de la difunta esta voluntad pocos días antes de morir.


Torre y Castillo de Mendoza (Alava)     Castillo de Torija (Guadalajara)     Castillo de Buitrago (Madrid)

TORRE DE MENDOZA (ALAVA) | CASTILLO DE TORIJA | CASTILLO DE BUITRAGO

 

Juan de Contreras, pudo ser un fiel servidor de Aldonza que fiel a su deseo póstumo testificó a favor de su hermanastro o bien traicionó este deseo póstumo haciendo a su antes odiado hermanastro poseedor de la herencia de la duquesa de Arjona. El caso es que intervino, como veremos, decisivamente para que el futuro marqués, y entonces sólo señor de la Vega, recuperara la mayoría de los bienes alcarreños de su padre. Aquí tengo que conjeturar que el prior Esteban de León no parece haber tenido más parte que la de mero espectador en el tema de la herencia, como mucho culpable por omisión.

Hay una sentencia fechada el 23 de marzo de 1441, en que Iñigo demanda y logra que el prior Esteban de León, como albacea de Aldonza, antes de repartir la herencia de ésta le debe dar al marqués las rentas indebidamente usurpadas por Aldonza del Real de Manzanares y otros lugares del mayorazgo en el periodo 1423-1435, pero como no hay dinero suficiente para pagarle los 15000000 de maravedises más 90000 fanegas de pan en que se estimaron las deudas, se quede con la villa de Tendilla, Loranca y otros lugares que tenía ya entonces en su poder, hasta que le paguen y sea contento. El caso es que el marqués prefirió quedarse lógicamente con Tendilla, Loranca y demás villas.

Este hecho contrasta con la existencia de una escritura de venta, hecha en Guadalajara, en que Fray Esteban de León, como albacea de Aldonza de Mendoza, vende a Juan de Contreras el 9 de junio de 1441 "la villa de Tendilla e mitad de Ledanca con las heredades que a ella pertenecen, término, vasallos y rentas e jurisdicciones, las casas mayores en Guadalajara, heredad del condado de Medinaceli e heredades de Cubas". Ambas escrituras existen, tanto la de marzo como la de junio, quizá indicando que fray Esteban no aceptara la primera sentencia. En todo caso, anexo al documento de vanta del 9 de junio hay otro fechado el "17 de dicho mes e año" ante el mismo escribano en que "Juan de Contreras vende e traspasa todo lo en ella contenido a Don Iñigo López de Mendoza y de la Vega". Aquí puede estar la explicación de porqué del "por el cargo que del tengo" que aparece en el testamento del marqués respecto a Contreras, tanto por su testimonio favorable al marqués como por este traspaso en que posiblemente actuara como testaferro de don Iñigo.

Simultáneamente el otro heredero, el adelantado Pedro Manrique, pleiteó contra Iñigo por la herencia reconociéndose en la sentencia la posesión legal por Iñigo del Real de Manzanares, pero del resto se reconocía y fallaba su posesión a favor de Pedro, llegando a un acuerdo ambos litigantes el 2 de noviembre de 1442, refrendado el 25 de febrero de 1443 en Guadalajara, por el que Iñigo se quedaba con toda la herencia de Aldonza que había sido de su padre el almirante, indemnizándole a cambio a Pedro "vasallo por vasallo, renta por renta". Textualmente dice "e dé don Iñigo por equivalencias de la villa de Tendilla e heredamiento de Ledanca las dichas villas de Villoldo e Rio Ferrero con la fortaleza e villas e vasallos". En todas estas negociaciones actuó Abraham de Medina como representante de Iñigo, por lo que habrá que adjudicar el mérito de su éxito a esta persona. Al cabo de siete años de la muerte de Aldonza, por fin Iñigo pudo recuperar la mayor parte de la herencia de su padre. La mayoría de las mandas del testamento de Aldonza no serían cumplidas, pero su bello sepulcro de hacia 1440 es una de las joyas de la escultura gótica funeraria y, tras ser trasladado de Lupiana a Guadalajara en 1844, luego a Madrid en 1868 y finalmente a Guadalajara, se puede admirar en el Museo Provincial de Bellas Artes situado en el Palacio del Infantado de Guadalajara.

Para finalizar Mencía de Mendoza, la hija del marqués que hubiera debido casarse con Alfón, se casaría con Pedro Fernández de Velasco, Condestable de Castilla, y están ambos enterrados en un hermoso monumento en la catedral de Burgos. Por su apoyo al rey Juan II (y a su valido Alvaro de Luna) en la primera batalla de Olmedo, Iñigo López de Mendoza fue nombrado el 2 de Agosto de 1445 primer Marqués de Santillana (Santander) y Conde del Real de Manzanares (Madrid), asegurando definitivamente para él y sus descendientes la tenencia de estas posesiones. Los otros lugares formarían parte de mayorazgos con títulos nobiliarios (conde de Tendilla, vizconde de Torija, etc) creados para sus otros hijos no eclesiásticos en los que aseguraba su permanencia dentro de la familia al indicar que a falta de heredero varón fueran a parar a los descendientes varones más cercanos. Esto daría lugar a otros pleitos dos siglos mas tarde, pero de hecho los mayorazgos creados por el marqués durarían hasta el inicio del siglo XIX, más tiempo que los propios Mendoza.


Retablo pintado por Jorge en Ingles para el Marques de Santillana     Escudo de los Mendoza y de la Vega     Castillo de Manzanares el Real

RETABLO BUITRAGO | ESCUDO MENDOZA Y VEGA | MANZANARES EL REAL

 

 

Bibliografía

  • SECCIÓN NOBLEZA DEL ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL Hospital Tavera, C/. Duque de Lerma, 2. 45071-Toledo. http://www.mcu.es/lab/archivos/SN.html , legajos 1762. 1764, 1767, 1768, 1837, 1840, 1863, 1878 y 2983.
  • "Historia Genealógica de la Casa de Mendoza" de Diego Gutierrez Coronel. CSIC (1946). Pags 172-178.
  • "Historia de Guadalajara y sus Mendoza en los Siglos XV y XVI" de Francisco Layna , editado nuevamente por Aache Ediciones (1996).
  • "Los Mendoza y el Renacimiento Español", de Helen Nader. (Diputación de Guadalajara (1986). La versión inglesa esta en la red.
  • "La Casa del Infantado" de Cristina de Arteaga. Madrid (1940 y 1944).
  • "El Marqués de Santillana (1398-1458)" de varios autores. Editado con motivo de la Exposición hecha en el verano de 2001 en Santillana de Mar, editorial Nerea.
  • "La Casa de Mendoza hasta el tercer Duque del Infantado" de Ana Belén Sánchez Prieto, editorial Palafox y Pezuela (2001).
  • "El Marqués de Santillana. Biografía y documentación" de Rogelio Pérez Bustamante y Juan Manuel Calderón Ortega. Santillana de Mar (1983). Muy recomendable.



 
 

Creada por José L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 15 de Noviembre de 2001.
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