Marques de Santillana

 

Apuntes Históricos
y Biográficos compilados
por José L. G. de Paz..

 

La familia Mendoza
ejerció un poder casi absoluto

sobre muchos lugares de la provincia de Guadalajara de los siglos XIV a XVIII, incluyendo sobretodo a la propia ciudad de Guadalajara. Durante los siglos XV, XVI y XVII siempre hubo algún Mendoza en la Corte de Trastamaras o Habsburgos, en puestos de importancia pero nunca tratados como favoritos reales, excepto quizá el Gran Cardenal Mendoza. La rama de los Condes de Tendilla fueron tres generaciones de modo vitalicio Capitanes Generales de Granada y Alcaides de La Alhambra. Este título equivalía a un Virreynato efectivo (aunque el tratamiento de Virrey se reservaba a los territorios del antiguo Reino de Aragón y los territorios americanos), pero NUNCA hubo Virreyes vitalicios, y ellos lo fueron.

La importancia de los duques del Infantado en la corte es sobradamente conocida. Baste un dato: cuando el duque de Lerma expresó su emoción "por tener un nieto duque del Infantado" cuando nació en 1614 el futuro séptimo duque. Vamos a repasar los miembros mas importantes de la misma.

Guadalajara capital y muchos muchos pueblos de la zona fueron conquistados en el mismo año de la conquista de Toledo por Alfonso VI. Tras el parón por la ofensiva almorávide, la repoblación y completa conquista se realizaría a partir del siglo siglo XII. Entre la historia y la leyenda se encuentra la figura de Alvar Fáñez de Minaya, amigo del Cid, alférez luego de Alfonso VI y señor de Zorita (entre otros lugares), al que en el Poema del Cid se le dice enCastejón sobre el Henares que "Alcarrias corred, que por miedo non dexedes nada, Fita ayuso e por Guadalajara, hasta Alcalá lleguen las algaras". A la población mozárabe, morisca y judía se añadió la emigrada desde Castilla la Vieja.

Buena parte de La Alcarria había pertenecido a la Orden de Caballeros de Calatrava, que la defendieron inicialmente de los reinos musulmanes. La orden de Calatrava poseyó Mondéjar del S. XII al XIV y Pastrana que en el siglo XVI será vendida a los Príncipes de Éboli. Los Orozco primero, y luego sus herederos los Mendoza, recibirían gran parte de Guadalajara como mercedes reales.

La familia Mendoza tenía su solar familiar en Mendoza (Mendi-oz, en vasco "cuesta" o "monte frío"), situada al oeste y muy cerca de Vitoria, en el extremo de la llanada alavesa. Pretendían descender de los Reyes de Navarra, y del Cid Campeador pues una de sus hijas se casó con un Rey Navarro (o en otra versión dada por ellos descenderían del abuelo del Cid, Juez en Castilla). En la historia se recogen sus luchas por generaciones con la familia rival de los Guevara, en Alava.

Emigrados y asentadoe en Guadalajara en el Siglo XIV, los Mendoza fueron aumentando sus posesiones siendo señores de Hita, Buitrago (mayorazgos en 1380), Guadalajara , el Real de Manzanares (1383), y luego de Colmenar, Liébana, Tendilla (1395), Señores (por matrimonio) de los Estados de las Asturias en Santillana (Santander, 1445) y otros lugares de Castilla e incluso del Reino de Aragón. Alrededor de Mendoza (Alava) sus dominios constituían las "Tierras del Duque" (por el Duque del Infantado).

Lograron substanciosos bienes en el reino de Granada tras su conquista y, como curiosidad, el conde de Tendilla poseyó algunas casas de Madrid como recompensa a su actuación en la conquista de la villa en poder de partidarios de la princesa Juana "la Beltraneja". El Gran Cardenal Mendoza logró la creación del Condado de Cid (en la zona de Jadraque) para su primer hijo "de soltero", Rodrigo, en honor a su supuesto ilustre antepasado.


Escudo primigenio de la familia Mendoza, hallado en Hita     escudo de un armorial de los Duques Infantado

MENDOZA PRIMITIVO | DUQUES INFANTADO

 

La fortuna de la Familia se labró primeramente al apoyar desde 1366 al futuro Enrique II de Trastamara, y posteriormente al apoyar desde 1473 a la futura Isabel la Católica. Fueron siempre fieles a los Trastamara, a veces divididos en el apoyo a la rama castellana o a la aragonesa (tanto Isabel como Fernando eran Trastamaras, y Fernando era además tataranieto de Pedro González de Mendoza, el de Aljubarrota) y luego a los Habsburgo.

La rama de los duques del Infantado, mediante estudiados enlaces matrimoniales y apoyos a la corona, fue acumulando posesiones y títulos: su casa original en Mendoza (Alava), en Guadalajara por su enlace con los Orozco, en Santillana con los De la Vega, todos los bienes de los Luna, los de sus primos los Marqueses de Cenete en Granada y Jadraque, en Pastrana los de sus otros primos los Duques de Pastrana, los del ducado de Lerma y en Zamora los del marqués de Távara. Finalmente uniéronse todos estos bienes con los de la Casa de Osuna en el siglo XIX.

Las Leyes de Toro (1505) sobre los Mayorazgos establecieron durante siglos la indivisibilidad e imposibilidad de enajenación de los mismos, asi como su transmisión sin división al primer hijo varón, caso de existir, hasta el Siglo XIX. Las hijas se destinaban al matrimonio con objeto de preservar herencias o realizar alianzas con otras familias. De los hijos varones, el mayor heredaba casi todo, el segundo se destinaba a la milicia y el tercero a "entrar en religión". Pero como la mortalidad infantil era muy alta, se procuraba tener el mayor número de hijos posible. Para preservar las posesiones dentro de la familia, muchos Mendozas se casaron con parientes próximos de la misma o distinta rama familiar, con el peligro de consanguinidad consiguiente.

La cabeza de la Casa de Mendoza ha correspondido casi siempre a los Duques del Infantado por primogenitura y riquezas. Ha habido excepciones debido a la mayor importancia política algunos miembros de otras ramas como los casos del Gran Cardenal Mendoza (reinando Isabel la Católica) o del Condestable de Castilla Bernardino Fernández de Velasco, nieto del Marqués de Santillana por su hija mayor Mencía de Mendoza (en la crisis de sucesión a la muerte de Isabel hasta la llegada de Carlos V). Hasta que la sexta duquesa del Infantado, Ana, precisó trasladarse a la Corte para defender sus intereses (al inicio del siglo XVII) los Duques permanecieron en Guadalajara atentos solo a sus dominios y ajenos a cualquier puesto de gobierno, incluso manteniendo posturas heterodoxas (p.e. el cuarto Duque fue algo comunero y quiza erasmista).

El poder político lo lograron otras ramas de la familia a lo largo del siglo XVI como el segundo Marqués de Mondéjar reinando Carlos V, el primer duque de Pastrana (casado con una Mendoza) reinando Felipe II o el conde de Salinas (segundo hijo del primer duque de Pastrana) bajo Felipe III. La mayoría de los Mendoza pertenecieron al partido "ebolista" y estuvieron con Antonio Pérez hasta que fue destituido. En el Siglo XVII los Mondéjar desaparecieron de la política al caer su sucesión en mujeres y los Pastrana se unieron a los Infantado por matrimonio, siendo los únicos con poder en la Corte de los Austrias hasta la guerra de Sucesión en que demasiados Mendozas apoyaron al bando perdedor austracista. Los Mondéjares y luego los Infantado protegieron en el siglo XVI a la naciente Compañía de Jesús.


Escudos de los Mendoza

Algunos miembros de la familia han discrepado notoriamente en sus hechos respecto a los duques de Infantado (aunque las relaciones fueran buenas) como el segundo (especialmente) y tercer Condes de Tendilla. Aun así, el precioso Palacio del Infantado en Guadalajara capital (obra de Juán Guas hacia 1483) era el "centro material" de la familia Mendoza. En el libro de Cristina de Arteaga se describen extensamente las fiestas que se daban en dicho Palacio con ocasión de las bodas de los Duques (o sus herederos) y de cómo se reunían entonces los miembros de todas y cada una de las demás ramas de la familia Mendoza.

Aunque no poseyeron el Señorío de la ciudad de Guadalajara, el Almirante Diego Hurtado, su hijo el Marqués de Santillana y los Duques del Infantado actuaron y mandaron en la ciudad como si en efecto fueran sus señores. Decía Helen Nader que el título del libro de Layna "Historia de Guadalajara y sus Mendozas" debería de haber sido "Historia de los Mendozas y su Guadalajara". Cuando el séptimo Duque Rodrigo marchó definitivamente a Madrid, el Palacio del Infantado empezó a caer en ruinas y la ciudad de Guadalajara decayó al abandonarla artesanos, sirvientes y menestrales que vivían dependiendo del Palacio.

La ciudad no empezó a recuperarse hasta que se construyó la Real Fábrica de Paños reinando Felipe V. Indicaremos que Guadalajara (ciudad desde 1460) siempre fue de realengo y los reyes de Castilla la solían poner bajo la obediencia de reinas como Juana Manuela (esposa de Enrique II, 1379), Leonor de Aragón y Beatriz de Portugal (esposas de Juan I), Leonor de Habsburgo (hermana de Carlos V y viuda de Francisco I de Francia, 1557), etc. Durante 200 años los corregidores (cuando los hubo) y los cargos del Concejo eran hechura de los Mendoza.


marques     Gran Cardenal Mendoza

EL MARQUES | GRAN CARDENAL

 

En la familia Mendoza destaca prominentemente el Marqués de Santillana (el de las "serranillas"). Dividió sus estados entre sus hijos. Al incluir en su escudo junto a la "banda verde" de los Mendoza la divisa "AVE MARIA" proviniente de su madre Leonor de la Vega, a los descendientes del Marqués de Santillana se les llamó los Mendozas "del Ave María". El hijo mayor Diego inició la rama de los Duques del Infantado, quedando dichos Duques señores de Santillana, Manzanares, Hita y (en la práctica) de Guadalajara capital. El segundo hijo Íñigo fue el Conde de Tendilla que inició la rama de los Condes de Tendilla y que fueron luego Marqueses de Mondéjar (provincia de Guadalajara, cerca de Pastrana, en el borde con Madrid, con afamados vinos). El quinto, Pedro, fue el todopoderoso Gran Cardenal Mendoza, que dejó abundante prole y cuya bisnieta Ana fue la conocida Princesa de Éboli, primera Duquesa de Pastrana. Por último, Lorenzo (que escogió llevar los apellidos de su abuelo materno Lorenzo Suárez de Figueroa, Maestre de Santiago) sería Vizconde de Torija y Conde de Coruña (Burgos).

Los Condes de Tendilla de mayor importancia histórica fueron el segundo, tercero y cuarto (que fueron el primer, segundo y tercer Marqueses de Mondéjar). Curiosamente la rama "Mondéjar" ocupaba durante los reinados de Fernando el Católico, Carlos I y Felipe II puestos de gobierno en el reino (Consejos, Capitanías, Virreynatos) mientras que los "Infantado" estaban voluntariamente en Guadalajara, casi siempre apartados de los centros de poder (siguiendo su divisa de "recibir es servidumbre"). En el siglo XVII los "Mondéjar" virtualmente desaparecen (muertes, sucesión femenina) y los "Infantado" pasan a participar activamente en la Corte.

Indicaremos que en la toda la nobleza peninsular (castellana, navarra, aragonesa, etc) el título de Duque tiene más importancia que el de Marqués y el de Marqués más que el de Conde. No es así necesariamente en todos los paises, y la única razón que he encontrado es que la escasez de un título propiciaba su mayor importancia. Asimismo, los Duques inicialmente eran miembros de la familia real y los Condes solamente miembros de la nobleza. Originariamente un Marqués era un Conde con Marca. Precisamente por su abundancia eran poco considerados los títulos italianos. Un noble podía tener la categoría de Príncipe por sus posesiones en Italia (por ejemplo de Éboli) pero no en la península, en que el título se reserva a miembros de la familia real.

Como puedes ver en las bibliografías siguientes hubo más ramas, pues los hijos segundos y terceros de muchos Mendozas también acumularon y repartieron títulos. Para poder controlar sus enormes posesiones y permitir cierta independencia al primogénito de la familia, éste accedía en vida de su padre a uno de los títulos de inferior rango incluidos en el mayorazgo, que luego heredarían, así como el control directo de parte de los bienes familiares. Así, el primogénito del Duque del Infantado recibía el título (y los bienes) de Conde de Saldaña, y el del Marqués de Mondéjar recibía el de Conde de Tendilla. El primogénito del Duque de Pastrana era nombrado Marqués de Algecilla. Por herencia el cuarto Duque de Pastrana acumuló a sus posesiones y títulos los del Duque del Infantado en 1657.

Como curiosidad, la segunda acepción de la palabra "mendocino" que aparece en el Diccionario de la Real Academia Española es "supersticioso". En la versión en cd-rom de este diccionario se atribuye a la familia Mendoza la superstición de no arrojar sal en la mesa. Asimismo el río que pasa por Madrid se llamaba Guadarrama hasta el siglo XVII en que el Duque del Infantado le llamó Manzanares por nacer y pasar en por posesiones de Manzanares el Real (e imagino por no confundirle con el actual Guadarrama, afluente del Tajo que también nace en la sierra de Guadarrama). Hay un río, una provincia y una ciudad llamados Mendoza en Argentina y un cabo Mendocino en la costa californiana. Y, puesto que soy químico, mencionaré a un mineral de las cercanías de la Mendoza de Argentina, presente en forma de agregados fibrosos y al que se le ha denominado "mendozita" (sulfato alumínico sódico hidratado).

Intentaremos seguir un orden de presentación de personajes siguiendo las "Ramas más importantes" de la familia Mendoza. Obviaremos la mayoría de los Mendozas anteriores al siglo XIV, por su escasa importancia histórica. También hablaremos de algunos descendientes que ya no poseyeron el apellido Mendoza pero heredaron sus títulos y posesiones. El recuadro que hay al comienzo y final de este texto le permide dirigirse hacia la rama que desee.



 

 

Creada por José L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 25 de Octubre de 2001.

AGRADECIMIENTOS: según este texto va alcanzando mayor entidad quiero mencionar a aquellos que me han animado: María, Martita (que ha intentado escribir encima), Antonio Herrera Casado, Emilio (Lorca) desde USA, José Martínez Millán, Antonio Pardo de la UAM por el scanner, Rafael del Rosal desde Loja y al Profesor Cepeda Adan (que me recibió en su casa).


 

Hasta el Siglo XV - Infantado - Pastrana - Mondéjar - Otros Mendoza - En Tendilla - Info


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