Marques de Santillana

 

Apuntes Históricos
y Biográficos compilados
por José L. G. de Paz..

 

La descendencia del
Gran Cardenal Mendoza

tuvo un importante papel en la Historia de España.


Ana de Mendoza y de la Cerda, Princesa de Eboli - Sanchez Coello

PRINCESA DE EBOLI

 

Diego Hurtado de Mendoza, fue nieto del Gran Cardenal e hijo de Diego Hurtado de Mendoza, conde de Mélito. Fue casado en 1538 con Catalina de Silva, hija de los condes de Cifuentes. Ella era culta, poseedora de una biblioteca de unos trescientos libros, pero mala administradora y gustosa de relacionarse con clérigos y beatas falsamente místicos. Independientemente, el matrimonio se llevó mal por los reiterados escandalos debidos al caracter mujeriego, altanero y bronco de Diego. Éste tuvo una hija (Isabel de Mendoza) con Luisa de la Cerda, hija del segundo duque de Medinaceli, aprovechando los funerales del padre de la misma en 1544. El escándalo se ocultó e Isabel fue cuidada por su tía María.

Diego y Catalina tuvieron como única hija a la famosa Ana de Mendoza y la Cerda, duquesa de Pastrana y princesa de Éboli gracias a su matrimonio con Ruy Gómez de Silva. El propio Felipe II acompaño a Ruy al domicilio del Diego (entonces en Alcalá de Henares) para firmar las capitulaciones de boda en 1553.

A partir de ese momento, Ruy procuró a su suegro buenos cargos en la corte, mostrando la historia que no fue realmente merecedor de ellos. Primero Diego fue nombredo en 1555 virrey de Aragón, tuviendo que regresar precipitadamente de Zaragoza por quebrantar sus fueros, por ser demasiado celoso de las prerogativas reales, lo que le enfrentó a los aragoneses. Ruy Gómez de Silva le procuró el nombramiento como Príncipe de Mélito y Duque de Francavilla (ambos lugares en el reino de Nápoles), aunque a cambio cedería a su hija y yerno el título de condes de Mélito.

Llegado a la corte de la regente Juana de Austria en Valladolid, en 1557 de nuevo Diego fue infiel a su esposa por lo que el matrimonio tuvo abundantes discusiones y una separación de hecho, marchando Diego a Pastrana (con su amante) y quedando Ana y su madre en Simancas. Intentando alejarle, Ruy logró que fuera nombrado miembro y Presidente del Consejo de Italia en 1558, siendo llamado para ello a Flandes, dónde estaba el rey. Evidentemente, la mala relación conyugal influyó en la educación de Ana, la única hija del matrimonio, quien tomaría partido por su madre frente a su padre.

Nuevamente gracias su yerno, Diego fue enviado como Virrey de Cataluña, donde centró su atención en la represión del bandolerismo (proponiendo que el Somatén persiguiera a los bandoleros) y en facilitar la nueva ruta de comunicaciones con el centro y norte de Europa, que ahora debía pasar por Barcelona camino de Génova. Pero todos estos nombramientos no evitaron que Diego también tuviera pleitos con su yerno. Los puestos parece que se eligieron principalmente con el objetivo de alejar lo más posible a Diego de su hija y yerno, incluso con el riesgo de provocar una revuelta entre sus gobernados por su caracter.

En su afán por lograr un heredero varón (o quizá también por perjudicar a su hija, no está claro), tras morir su mujer Catalina en 1576 se casó enseguida con Magdalena de Aragón, hija del Duque de Segorbe. Murió en 1578 dejando a su mujer embarazada, para susto de su hija Ana (viuda por aquel entonces, y en buenas relaciones con Antonio Pérez). Pero Ana no perdió la herencia pues Magdalena tuvo una hija que murió a poco de nacer. Al saber la noticia, Pérez entregó doscientos ducados al mensajero.

Nota sobre su hija ilegítima Isabel de Mendoza. Diego Hurtado de Mendoza, padre de Ana de Mendoza (princesa de Eboli) tuvo amores, mientras estaba casado con Catalina de Silva, con Luisa de la Cerda, hija de Juan de la Cerda (segundo duque de Medinaceli) y Maria de Silva, su segunda esposa. María de Silva era tía de su esposa Catalina de Silva, como hermana de su padre, y Catalina y Luisa eran primas hermanas. Diego dejo embarazada a Luisa, teniendo una hija llamada Isabel de Mendoza, repetidamente mencionada y bien tratada por su tia Maria de Mendoza y por su hermanastra la princesa de Eboli. Isabel caso con Diego Bernuy, mariscal de Alcala del Valle, siendo Isabel y Diego padrinos de un hijo de la princesa de Eboli, el que luego seria fray Pedro Gonzalez de Mendoza. Luisa de la Cerda pario en secreto e Isabel quedo al cuidado de su padre y (especialmente) de su tia Maria de Mendoza en Alcala de Henares. Luisa se caso dos aņos despues con Pero Arias de Saavedra, seņor de Malagon, mariscal de Castilla y sobrino del cardenal Tavera. Tuvieron descendencia y, tras enviudar en 1561, Luisa llamo a Santa Teresa y fundo un convento. Por otro lado, la abuela paterna de la princesa de Eboli, Ana de la Cerda, era pariente de Luisa puesto que era nieta del cuarto conde de Medinaceli Gaston de la Cerda (su hijo primogenito Luis sera el primer duque de Medinaceli) como hija de Iņigo Lopez de la Cerda, seņor de Miedes y Mandayona (Guadalajara). Y Catalina de Silva y Maria de Silva eran de la casa de los condes de Cifuentes (Guadalajara). Remito al libro de Mercedes Formica "Maria de Mendoza", Caro-Raggio (Madrid, 1979) pag 46-50, y a la "Historia Genealógica de la Casa de Mendoza" de Gutiérrez Coronel, para aclaraciones.



 

 

Creada por José L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 25 de Octubre de 1998. Actualizado a 27 de diciembre de 2005.


 

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