Marques de Santillana

 

Apuntes Históricos
y Biográficos compilados
por José L. G. de Paz..

 

La Casa de Mondéjar:

breve biografía de algunos de los miembros de la familia de los Condes de Tendilla y Marqueses de Mondéjar.


Escudo Marques Mondejar. Pilar de Carlos V. La Alhambra     Plano de La Alhambra. Granada. El 22 era el Palacio de Tendilla

LA ALHMBRA | PLANO DE LA ALHAMBRA

 

Íñigo López de Mendoza y Mendoza (1512-1580) fue el tercer Marqués de Mondéjar y cuarto Conde de Tendilla. Era hijo de Luis Hurtado de Mendoza y nieto de Íñigo López de Mendoza. Imagino que en su actitud como noble influyó tanto la existencia de sus afamados padre y abuelo como la de sus asimismo nobles tios. Estuvo casado con María de Mendoza y Aragón, hija del Cuarto Duque del Infantado (llamado también Íñigo López de Mendoza).

Fue el penúltimo Mendoza que fue "realmente" Alcaide de La Alhambra, siendo nombrado en 1543 cuando su padre Luis Hurtado aceptó el cargo de Virrey de Navarra. Junto con la Alcaidía, su padre le cedió en vida el título de Conde de Tendilla, reservandose hasta su muerte el Marquesado de Mondéjar. Socorrió en 1555 las plazas de Oran y Bugia y fue embajador de Felipe II ante Pio V en 1560-62. Fue brevemente embajador en Roma en 1560.

Era celoso de sus privilegios, de difícil caracter y acostumbrado a ser obedecido. De su caracter cuenta Gregorio Marañón en el libro "Los Tres Vélez" que Íñigo era bastante ilustrado y que prefería la benevolencia en vez de la represión despiadada al sofocar la revuelta morisca de las Alpujarras iniciada el día de Navidad de 1568, "lo que no quita que alguna vez asesinara algún inocente" durante la misma.

Se enfrentó al cléerigo Pedro de Deza, Presidente de la Audiencia de Granada (y representante de la "línea dura" frente a los moriscos junto al Cardenal Espinosa, "el diablo maléfico de Felipe II" según Lea) y cuya familia era enemiga de los Mendoza desde los tiempos de la batalla de Toro en 1476. Aunque Mondéjar era partidario de una política de sojuzgamiento benevolente que manteniendo los moriscos en su sitio les tratara (a ellos y a su cultura) condescendientemente, Felipe II a través de Deza trató de imponer las viejas leyes antimusulmanas que nunca se habían observado, provocando la rebelión. Las leyes de 1567 prohibían el uso de los baños públicos, la lengua árabe y los vestidos moriscos. Autores como Braudel o Caro Baroja coinciden en afirmar el papel conciliador inicial de Íñigo.

Estallada la rebelión, a pesar de la buena dirección por parte de Íñigo de la campaña militar (logró en los primeros tres meses de 1569 una primera pacificación combinando valor, mano dura y una actitud conciliadora hacia las moriscos y sus costumbres), a petición de Deza y por orden del Rey tuvo que compartir el mando con Luis Fajardo (1508-1574), segundo Marqués de los Vélez, el cual actuaría en la zona este del Reino de Granada. Ello dificultó el desarrollo de la campaña militar.

Asimismo su trato benevolente, los informes de Deza y la acusación por la Inquisición de recibir "servicias monetarias" de los moriscos (Carlos V no tuvo reparo en aceptar 80000 maravedies para sus campañas a cambio de una actitud benévola para con las vestimentas y costumbres moriscas, y con los impuestos de los moriscos se construía su Palacio en La Alhambra) hicieron que Felipe II diera la dirección suprema (13 de abril de 1569) al entonces novato de 22 años, y también valeroso y orgulloso, D. Juán de Austria (1545-1578) aconsejado por Luis de Requesens y trabado en sus decisiones por las órdenes que recibiera desde la Corte. La Guerra de los Moriscos acaeció estando los tercios desplazados a Flandes por la rebelión protestante, sin apenas fuerzas en la península y coincidiendo con el apogeo del poder naval turco en el Mediterraneo.

Con el triunfo de la llamada "línea dura" de Deza frente a la rebelión morisca se produjo la ruptura de los pactos que Mondéjar había garantizado a los moriscos sometidos al comienzo de 1569 y, por tanto, la revuelta generalizada de los moriscos en Las Alpujarras y el recrudecimiento de la guerra. La rebelión fue sofocada cruentamente ("guerra crudelísima"). En 1570 hubo que emplear 20000 soldados para sofocar una revuelta que Mondéjar parecía haber controlado en marzo de 1569.

Antes del final de la guerra Íñigo fue relevado de su puesto en Granada (3 de septiembre de 1569) "con honores", como veremos, siendo llamado a la Corte "para consultas" y recibido "con mas cortesía que gusto". Los derrotados moriscos fueron expulsados de Granada en 1570 siendo forzados a emigrar los supervivientes a otras partes de Castilla y Aragón lo que despobló el Albaizín y casi toda la provincia de Granada. Algunos moriscos fueron a poblar tanto Pastrana como Mondéjar, los más fueron repartidos por la península hasta su futura expulsión reinando Felipe III.

Íñigo, tras una corta estancia en Mondéjar, volvería a Granada como Capitán General en 1571, sin casi poder efectivo y acabada ya la guerra, cuando Felipe II intentaba repoblar (con relativo éxito) la desierta provincia con castellanos. Los descendientes del Conde conservaron en la familia el título honorífico (sin poder real) de Capitán General de de Granada. Haremos notar la pugna política existente entre los "halcones" de la Casa de Alba, apoyada por la Inquisición, y los "palomas" del Príncipe de Éboli y la casa de Mendoza, el llamado partido "ebolista".

Es histórica la enemistad que Íñigo mantuvo con Luis Fajardo, Marqués de los Vélez, durante su estancia en Granada y que ambos marqueses no perdonaron a Don Juan de Austria sus iniciales altiveces. Fajardo, hombre fuerte y valeroso ("el diablo de cabeza de hierro") es considerado como inepto por Braudel y Lea y, curiosamente, al final de su vida militó en el partido mendocista del Príncipe de Éboli. Respecto a Deza ("el malo de la película"), se le acusó de la violencia de los métodos por el empleados en el trato a los moriscos y tras una incómoda estancia en Granada fue relevado en 1577. Sin embargo sería nombrado Cardenal por Gregorio XIII y moriría en Roma en 1600 rico y con honores.

Íñigo fue retirado de nuevo de Granada al ser nombrado Virrey de Valencia (1572-1575) protagonizando allí algunos altercados con el clero por razón de preeminencia. Seguidamente, sustituyendo al Cardenal Ganvela, fue Virrey de Nápoles donde llegó el 10 de julio de 1575 hasta el 8 de noviembre de 1579. Allí continuaron sus pendencias con D. Juán de Austria, cuando éste tras llevar el mando de la escuadra de Lepanto (1571) y efectuar el ataque a Túnez (1573) era General de la Armada del Mediterráneo hasta 1576 en que le nombraron Gobernador de Flandes. Don Juan escribía que "era muy descomedido y poco considerado" y su secretario Escobedo decía en 1576 de este Mondéjar "es un fuego" y "vidriosisimo".

Íñigo intentó acabar en 1578 con los "fuorisciti", poderosos bandoleros calabreses mandados por Marco de Berardo, mandando a su hijo Pedro contra ellos y alcanzando éxitos parciales (es decir, aparentemente exterminó a los bandoleros, pero al retirarse las tropas estos reaparecieron). Hizo levantar un nuevo arsenal en Santa Lucía. Tuvo diferentes conflictos y altercados con la familia Carraffa, que se quejaron del virrey a Felipe II.

Abolió algunas de las leyes de su antecesor Ganvela granjeandose su odio, no destacó especialmente como virrey y regresó con un gran "equipaje". Murió en 1580 en Mondéjar y su cadaver fue trasladado y enterrado en Granada.

Casi todos sus hijos destacaron: Luis Hurtado, Francisco "el almirante", la culta Catalina, Íñigo López "el Catedático", Juan Hurtado (sexto Duque consorte del Infantado) y Pedro González, caballero de Malta.


Detalle. Mondejar. Iglesia.     Mondejar. Iglesia

DETALLE IGLESIA MONDEJAR | IGLESIA DE MONDEJAR

 

Bibliografía;
  • La correspondiente en la bibliografía general y en la específica (ver final).
  • "Etudes sur l'Espagne", A. Morel-Fatio, Paris 1925, vol II. En su estudio de la pag. 295 sobre Catalina de Mendoza ("One mondaine contemplative") hay una amplia biografía de su padre.
  • "L'Espagne aux XVI et XVII siecles", A. Morel-Fatio, ed Heilbron (1878) vol II, pag 1-96 con una biografía del tercer marqués y la "Memorie presente au roi Philippe II par the marquis de Mondejar pour justifier sa conduite pendant la campagne contre les morisques"
  • "Los moriscos espaņoles, su conversión y expulsión" de Henry Charles Lea, editado en la Universidad de Alicante (2001).



 

 

Creada por José L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 25 de Octubre de 1999.


 

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