Los Muñoz de Solano de Tendilla. El escritor Isaac Muñoz.


Viniendo desde Guadalajara por la carretera N-320, al poco de entrar en Tendilla encontramos al lado derecho, antes de la Iglesia, el Palacio de los López de Cogolludo. Sus armas aparecen en el escudo situado en lo alto de la fachada. Este palacio corresponde a una familia de la baja nobleza castellana cuya primera relación con Tendilla data de los tiempos posteriores a la Guerra de Sucesión, cuando en el primer cuarto del siglo XVIII se instalara en la villa don Juan de la Plaza Solano, natural del cercano lugar de Yélamos de Arriba (Guadalajara) y "secretario real con ejercicio en el despacho de Hacienda" del Rey Felipe V.

Don Juan murió en Madrid en 1739 y dejó facultad para fundar un mayorazgo, llamado "Mayorazgo de la Sagrada Familia". Al carecer de descendencia, la herencia pasó a sus dos hermanas. La hermana mayor estaba cada con un Muñoz, y la menor con un López de Cogolludo, y fue la menor quien se quedó con Palacio y Capilla, lo que explica la presencia de los escudos de los López de Cogolludo. Pero la hermana mayor inicia un pleito por la herencia, que acaba cuando la Corona dictamina que pase a la hermana mayor, debiendo los hijos de ésta tener el apellido de "Muñoz de Solano", cuenta la investigadora Amelina Correa en su biografía de Isaac Muñoz.

El denominado "Mayorazgo de la Sagrada Familia" incluía el Palacio que iniciara don Juan en Tendilla (que es una hermosa casa señorial con fachada de piedra), el jardín del mismo situado inmediato al arroyo, y una Capilla anexa al Palacio dedicada a la Sagrada Familia. La obra sería finalizada ya muerto en fundador, quien donó obras de arte, cuadros, esculturas, libros y joyas de todo tipo, tal y como aparece en su testamento recientemente encontrado en el Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Madrid.

En la "Relación" enviada desde Tendilla al cardenal Lorenzana en 1786 se indica que "Hai igualmente dentro de esta población una Capilla pública en la que se venera a la Sacra Familia de Jesús, María, Josef, Joaquim y Ana, fundada por Don Juan de Plaza Solano en el año mil setecientos treinta y cinco; hai en ella infinitas reliquias con las auténticas correspondientes, y entre ellas algunas de las vestiduras de Nuestro Señor Jesuchristo, otras de su Santísima Madre, de San Joseph, de San Joaquim, de Santa Ana, de Once Apóstoles, de los Evangelistas San Matheo y San Marcos, y de muchos Santos y Santas: Hai Sacramento en esta Capilla desde el año de mil setecientos quarenta y dos en virtud de Bulas Pontificias, y oi se continua así por gracia particular del Excelentísimo Señor Arzobispo de Toledo. El adorno de esta capilla consta de muchas alajas de oro, plata, bronze, ricos ornamentos, y ropas, que puede no le tengan tan lucido a algunas Cathedrales de España. Es Patrona de edta Capilla Doña Theresa Lopez Cogolludo Solano, hermana del fundador, la que mantiene dos Capellanes que cuidan de su aseo, y está contigua a ella la casa del Patronato, que es de buena y hermosa fábrica. El autor menciona como personaje ilustre de la villa a "Don Pedro López Cogolludo y Solano, Cavallerizo de Campo de Su Majestad".

Escudos Solano    Palacio Solano


En el centro de la Capilla, junto al Altar Mayor, está una muy sencilla lápida con un pequeño escudo de los Solano (sol en campo de azur con borde de gules coronado con celada) y la inscripción "Aquí yacen los restos del Exmo Señor D. Juan de la Plaza Solano, Consejero y secretario del Rey Felipe V". A la izquierda y en otra sencilla lápida está escrito "D. Vicente Muñoz de Solano, Mayorazgo de este real Pan. de la Sagrada Familia". A la derecha y de igual modo están "los restos de la Señora D. Ana de Solano". En el techo de la Capilla hay pintado un escudo de los López de Cogolludo. Dentro del palacio se encuentra un retrato de Juan Manuel Solano y Sancha, retratado en 1750 a la edad de 38 años, quien perteneció a la Inquisición y estuvo destinado en México. En el palacio familiar se va formando, poco a poco, una importante biblioteca.

Descendiente y heredero de los Solano, propietarios de "La Capilla" fue José Muñoz de Solano Ochoa (muerto viudo en 1898) que estuvo casado con Ramona Muñoz Gónzález, siendo ambos nacidos en Tendilla. Su hijo mayor fue el general de Intendencia Hipólito Pablo Muñoz y Muñoz (Tendilla, 1854- Guadalajara, 1926). Tuvo cuatro hermanas, algunas de las cuales estuvieron al cuidado del palacio en ausencia del militar, y un hermano doce años menor que él, Julián. Militar de carrera, estudió en 1874 en la Academia de Administración Militar finalizando en 1876 sus estudios como oficial de 2ª, siendo destinado a Granada, como Pagador de la Fábrica de Pólvora. En 1877 se le destina a Almería, en la "Administración de Subsistencias y Utensilios".

Allí conoció a Carmen Llorente Sirvent, nacida hacia 1861 o 62 en Almería y muerta en Ceuta en 1907. Recién casados, el militar fue trasladado en 1880 a la "Intervención del Distrito" de Granada. En esta localidad nació su hijo primogénito, el escritor José Esteban Isaac Muñoz Llorente, "Isaac Muñoz" (1881-1925). Recibió estos nombres por su abuelo paterno (José), el materno (Esteban, ya fallecido) y el santo del día que nació (3 de junio). Siguieron luego Elisa, Hipólito (muerto niño), Pablo (Córdoba, 1892-1955) y Ramona.

Teniente Coronel Munoz, antes de 1906, foto de Luis Lorenzo    General Munoz al final de su vida, foto de Amelina Correa

En agosto de 1884 es trasladado al Distrito Militar de Andalucía, viviendo cuatro años entre Jerez y Sevilla hasta que vuelve a Granada con el grado de comandante. Nuevamente tiene diversos traslados, todos dentro de Andalucía. Tiene dos licencias por enfermedad para desplazarse brevemente a Almería en 1884 y en 1886. Es también "comisario de Fuerza" en la provincia de Almería durante 1897 y 98, hasta que en octubre de ese año marcha de nuevo a Jerez de la Frontera. Se sabe que esta en Jerez en 1902 y que ese año veranea en Tendilla. En 1904 se encuentra en Cádiz, siendo Interventor del Hospital, Transportes y Mobiliario del Gobierno Militar, permaneciendo hasta octubre de 1905, cuando Hipólito es destinado al Gobierno Militar de Menorca. Visitaba sus posesiones en Tendilla durante los periodos de vacaciones. Ya es Comisario de Fuerza de 1ª clase y, tras recuperarse de una enfermedad, en agosto de 1906 está destinado como Jefe Interventor de la Subintendencia de Ceuta, alcanzando el grado de coronel.

En Ceuta se mantendrá sin cambio de destino hasta octubre de 1913. Su esposa Carmen muere en 1907 de tuberculosis agravada en una diabética y es enterrada primero en Ceuta y luego en el panteón familiar del cementerio de Tendilla. En 1911, a los cincuenta y siete años, se promete en Ceuta con Rosa Corsini Varona, hija de militar y quince años menos que él. La boda se celebra en la capilla del Palacio de Tendilla en noviembre de 1911. Rosa tuvo buenas relaciones con los hijos y nietos de Hipólito, exceptuando a Isaac, quien no aceptó esa boda. En octubre de 1913, con 59 años, se le declara en situación de excedencia en Ceuta y traslada su domicilio a Madrid, llevando sus condecoraciones y el grado de general. En marzo de 1923 se traslada a Guadalajara, dónde vive hasta su muerte en enero de 1926.

El general Muñoz fue una auténtica personalidad en el pueblo de Tendilla. Contribuyó con quinientas pesetas de entonces a paliar las desdichas provocadas por la gran epidemia de gripe iniciada en 1918 y que provocara una gran mortalidad en Tendilla entre octubre y diciembre de ese año. Por ello el Ayuntamiento le declararía "hijo predilecto" y se daría su nombre a la parte oeste de la calle Mayor, antes llamada "Calle Mayor baja" y ahora denominada "calle del General Muñoz", en recuerdo del mismo.

Su hijo, el escritor "Isaac Muñoz", era moreno, tenía ojos negros, tez pálida, gustaba de llevar bigote y su estatura era poco elevada, de porte correcto y preocupado por su aspecto físico. Era inteligente, de carácter era nervioso, apasionado y obstinado, muy supersticioso. Siempre se encontró atraído por Granada, quizá por sus recuerdos de infancia. Acabó el bachillerato en Córdoba en 1896. Empieza entonces los estudios universitarios de Filosofía y Letras en Granada, que realizará despacio, con interrupciones y traslados de expediente debidos, en parte, a los cambios de destino de su padre. A veces estudia en la facultad de Filosofía y otras veces en la de Derecho. Sus calificaciones no siempre son buenas, como mucho supera tres o cuatro asignaturas por curso, a veces ninguna. Es evidente su falta de interés en los estudios.

Más interés tiene en sus actividades literarias y en diversas juergas juveniles. Isaac Muñoz fue amigo de Francisco Villaespesa y Rafael Cansinos-Assens. Fue gran aficionado al arte toda su vida. Eligió una vida bohemia lejos de la carrera militar, lo que escandalizó a su familia. Quizá le animó a ello el ganar a los catorce años los "Juegos Florales" convocados en Almería. El caso es que, integrado en el círculo de sus amistades granadinas, empieza a escribir en revistas en 1900. En el curso 1903-1904 abandona los estudios de Derecho y se decanta definitivamente por los de Filosofía y Letras.

Tras las dos pequeñas obras publicadas a los diecisiete años, su primera novela, Vida, se publica en 1904. Se traslada a Madrid y pide en una instancia fechada en Tendilla el traslado de sus estudios a la universidad de Madrid, dónde se licencia en Filosofía y Letras en septiembre y obtiene en noviembre de 1905 el grado con la calificación de sobresaliente. Parece ser que la gran biblioteca familiar del palacio de Tendilla influyó en sus conocimientos de cultura clásica. En Madrid asiste a las veladas literarias en casa del escritor Villaespesa, se enamora sin éxito de la cuñada de éste, Leonor. Si empezó los estudios de doctorado, nunca los terminó según su expediente académico. Para encontrar medios de subsistencia, intenta presentarse a oposiciones del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Escribe en 1906 Voluptuosidad, pero al poco marchará a Ceuta, dónde su padre fue trasladado de 1906 y dónde muere su madre en 1907. Publica Morena y Trágica en 1908.

Isaac quedó fascinado por Marruecos, las gentes y su cultura. El Magreb influyó decisivamente en las obras de Isaac, especialmente en La fiesta de la sangre (1909), Ambigua y Cruel (1912), Lejana y perdida (1913) y Esmeralda de Oriente (1914). Aprendió el árabe, gustó de vestirse a la usanza Norteafricana y pronto comprendió la realidad de estos pueblos musulmanes. También fabricó su propia leyenda inventándose un pasado y una presunta ascendencia semita (a veces árabe o a veces judía) por vía materna. Anecdóticamente, traía cigarrillos egipcios desde Ceuta para que los fumara su amigo Villaespesa en Madrid y se enamora de la esposa de un millonario americano. También pueden encontrase en sus obras trasuntos de personajes reales de Tánger. Sin mencionar todas sus publicaciones, destacaremos asimismo la traducción de El jardín de los deseos, del poeta beréber Sid Mojand, que apareció en 1914 con un amplio estudio introductorio de Muñoz.

La obra de Isaac Muñoz como novelista y poeta, fascinado por el Oriente literario, puede encuadrarse en el "modernismo". Estuvo influida por los novelistas de la Generación del 98 como Valle-Inclán y Pío Baroja, y muestra ciertos rasgos de refinamiento sibarita y dandismo, voluptuosidad y una mitificación del amor carnal, en opinión de la profesora Amelina Correa. Escritor secundario, no por eso su obra tiene menor valor literario.

Se distancia de su padre a raíz de su segundo matrimonio en 1911 con una mujer sólo doce años mayor que el propio Isaac. Su padre, con su carácter autoritario, chocaba frecuentemente con el fuerte carácter de José, quien sólo le visitaba cuando necesitaba dinero. José tampoco se casó con la persona que le destinó su familia, aunque en eso encontró la comprensión paterna ante la escasa belleza física de la dama.

"Isaac Muñoz" empieza su labor como periodista, escribiendo más de doscientos artículos en Heraldo de Madrid, desde 1911 hasta 1919, y bastantes colaboraciones en Nuevo Mundo, La Ilustración Española y Americana, La Esfera, Revista Latina o Renacimiento Latino. Muñoz describió desde Ceuta o Tánger el proceso de la colonización política y comercial de Marruecos y apoyó una política archiliberal en cuanto al problema de Marruecos, en contra de la opinión entonces imperante, lo que le trajo algunos problemas. Algunos artículos los reunió en libros como Política Colonista, En el País de los Cherifes (1913) o La corte de Tetuán (1913), en que describe a la clase política marroquí.

A continuación aparece un retrato de Isaac Muñoz de perfil fechado en 1912 y otro en que está ataviado a la usanza árabe, que tanto le gustaba.

Jose Esteban Isaac Muñz Llorente    Isaac Muñoz vestido de arabe


Hacia 1913 empieza a sentir los primeros efectos de la sífilis, enfermedad que acabaría matándole y que hace que en algunos periodos apenas pueda escribir. Mantiene su vida cosmopolita, llena de excesos y amor al lujo y a la bohemia. Otra anécdota es que algunas veces escribía en el mismo café en donde estaba de tertulia con sus amigos, de un tirón y sin errores, los artículos que, acto seguido, un chico llevaba a la redacción del periódico para salir al día siguiente. Viaja de nuevo por Argelia y Marruecos, perfecciona su francés y empieza sus artículos dedicados al conflicto bélico (la primera Guerra Mundial de 1914-1918) para La Esfera. o El Heraldo. Su ingreso en el Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios por oposición en 1915 le sirvió para tener unos ingresos estables, pues hasta entonces dependía del subsidio paterno y sus ingresos como articulista.

Es Oficial de tercer grado en el Cuerpo y se le destina a Segovia, con un sueldo de 3000 pesetas anuales, viviendo en esta localidad en septiembre de ese año. Poco a poco se aísla, no publica nada en 1917 (aunque empieza la novela La Serpiente de Egipto) y a finales de ese año deja Segovia marchando a Cáceres por motivos de salud. Publica algún artículo sobre temas de arte castellano. Nace su único hijo, fruto de su relación con Carmen Peracho.

Trasladado a Cádiz en julio de 1919, no llega a irse y es llamado a servir directamente para el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en Madrid. Se desconoce quien ejerció su influencia para que el ministro le llamara a Madrid, quizá alguno de los políticos a los que dedicara sus libros o su padre, entonces general. Es además ascendido el 27 de diciembre de 1919 a Oficial de segundo grado con sueldo de cinco mil pesetas anuales, curiosamente sustituyendo en el puesto vacante por ascenso del famoso poeta Manuel Machado. A pesar de los cambios ministeriales, sigue permaneciendo en Madrid, tras un nuevo escrito del ministro en 1920 tomándole a su servicio personal. Vuelve a escribir para La Esfera, tanto de temas marroquíes como de exquisiteces del arte. Cataloga en 1920 para la Real Academia de la Historia la biblioteca a ella legada por Mr. Dognée. En abril de 1921 logra su destino definitivo a un puesto permanente en Madrid.

Pero su enfermedad sigue su curso, se encuentra peor y en abril de 1922 solicita la excedencia que se le concede en situación de supernumerario. Publica su último artículo y se retira del mundo, pasando a vivir en la cercana Vallecas, dónde Isaac murió de sífilis en 1925. Vivía junto a la persona que era su amor y le cuidaba, la guapa,culta y de fuerte carácter María del Carmen Peracho, nacida en San Fernando de Cádiz en 1895 cuando su padre estuvo allí trasladado un corto tiempo. Los padres de Carmen fueron el carabinero José Peracho (nacido en Bañuelos) y Joaquina Catalina Ortega (natural de Cendejos de Enmedio), es decir que ambos eran oriundos de Guadalajara. En Madrid se conocieron José y Carmen, que no habían podido casarse pues el general se opuso por la diferencia social de las familias. Con ellos vivía el hijo de ambos, José Luis Muñoz Peracho, nacido en 1917. Carmen tenía un pequeño comercio en Vallecas que les daba para vivir durante sus últimos años.

Sólo su hermano Pablo Muñoz y su esposa Concepción Fernández fueron a verle, pero no llegaron a tiempo de verle expirar. El cadáver de José no pudo ir a reposar al panteón familiar del cementerio de Tendilla hasta después de la muerte de su padre en 1926, trasladado por su hermano Pablo. Siguiendo las costumbres de la época, al no estar casados el sacerdote expulsó a Carmen de la casa común durante el velatorio, y luego de las exequias. Pasado un tiempo Carmen fue con su hijo a Tendilla de dónde fue prontamente despedida con escaso dinero, siendo su hijo ignorado al ser ilegítimo.

Carmen y su hijo vivieron juntos hasta la temprana muerte de éste en plena niñez por peritonitis. Amelina Correa escribe que Carmen Peracho falleció hace apenas una decena de años, muy anciana y cuidada por una sobrina en el barrio madrileño de Tetuán. Hasta tiempos muy recientes, la obra de Isaac Muñoz, poco vendida en vida, cayó en el olvido, quizá influido por el "leve tinte erótico" de algunos de sus escritos o su carácter vanguardista.

Cuenta la investigadora Amelina Correa que la familia en Tendilla no ha conservado casi nada relativo a él, y únicamente guardan una sola foto. El heredero del general Muñoz y Muñoz sería su hijo Pablo, casado con Concepción Fernández, quienes fueron los padres de José Manuel (nacido en 1927) y María Luisa Muñoz de Solano. "El deseo de conservar intacta la memoria de su hermano Isaac, fallecido prematuramente en 1925, llevó a Pablo Muñoz a encargar a un habilidoso artista, llamado José Panadero, la ilustración y encuadernación de las cubiertas de todos los volúmenes salidos de su pluma que la familia pudo recopilar", que conservó en su casa-palacio de Tendilla.

El cuadro del fundador de mayorazgo y algunas obras de arte (como un Cristo crucificado) se perdieron durante la Guerra de 1936-39, en que la casa fue cuartel y cárcel, usándose artísticas piezas de madera como el Cristo mencionado para paliar el frío existente. Otras desaparecieron "en desafortunados robos sucedidos en años posteriores", escribe Amelina Correa. Luis Lorenzo Vázquez, descendiente de la famila que trabajó para los Muñoz durante varias generaciones, nos dice (2008) que: "durante la Guerra Civil la casa mantuvo todo su explendor al principio y fue desvalijada excepto un espejo meses después. Todos los objetos llegaron a Almonacid de Zorita, donde mi abuelo acudió con D. Pablo a retirarlos acabada la contienda. Lamentablemente alguien reclamó primero dos magníficos jarrones "de china" de procedencia persa que se habían trasladado a Trillo por un caprichoso mando del ejército republicano y que no se pudieron recuperar. No todo se recuperó del almacen de Almonacid después de la contienda porque fueron desapareciendo cosas en la guerra y años posteriores, sobretodo pequeños muebles y adornos. En el interior del palacio no se llegó a albergar el hospital. Sólo fue dormitorio de la milicia y los únicos restos que quedaron de su paso fueron las señales de las fogatas que encendían y más de medio metro de paja en todo el suelo de la planta alta, lo que luego arrojó gran cantidad de balas y munición así como una granada de mano que mi abuelo se encargó personalmente de explotar; las balas las tiraron al río en la presa antigua del molino. Fue cárcel, pero sólamente en la parte que se conoce como "la Sacristía" que es la ventana de la planta baja que da a la Calle Mayor junto a la Capilla, y que antes era más grande pues llegaba hasta el patio interior, y se partió para hacer la cocina nueva de D. Pablo junto al comedor que se hizo en la antigua habitación que servía de Nevera y Despensa de la casa".

En el palacio ahora vive (2003) la nieta de Pablo, María José Cano Muñoz, que realizaba bellas piezas de cerámica en un horno situado en el patio y es la actual propietaria de la mayor parte del Palacio, su jardín y la Capilla de la Sagrada Familia.

 

Relación del escritor con Tendilla.

Su relación con Tendilla, dónde venía con su familia al palacio familiar, no fue estrecha. Su obra y trayectoria le hacen más orientalista que andaluz, y más andaluz que alcarreño. Hay un vago recuerdo de que el escritor usara una habitación en la planta baja del palacio de Tendilla para fumar en pipa al estilo marroquí, sobre almohadones en el suelo. La estancia está adornada con un zócalo de cerámica de estilo árabe o andaluz hasta la mitad de las paredes. El escritor encuentra sus raíces y recupera parte de su fuerza tras las visitas que hacía a la casa familiar, dónde sobrevivieron al expolio de la Guerra Civil un tapiz y un brasero árabe que trajera. Apenas visitó la villa tras el segundo matrimonio de su padre, debiéndose las visitas a sus necesidades económicas.

Sin embargo el terruño familiar, el lugar y sus gentes influyeron en algunas de sus obras, como puede reconocerse leyendo los detalles de las descripciones que acompañan a Vida , Lejana y Perdida y Alma Infanzona. El recuerdo de su origen familiar y la gran casa de Tendilla está presente en sus obras, aunque apenas fuera por la villa y nada después del segundo matrimonio de su padre. Según muestra en sus novelas "se sentía elegido, descendiente de una sangre noble, heredero de una rica tradición solariega", aunque tuviera un "sentimiento de rechazo hacia la atrasada e inhóspita Castilla" según indica la profesora Correa Ramón, estudiosa analista de la obra del escritor.

Dice el escritor en Lejana y Perdida (1913): "Días amados en que mi vida se formó entre una trágica aspereza de faustos rotos, bajo un escudo carcomido que contenía un águila y un sol, en la ruina triste y orgullosa de mi solar infanzón, y sin más amor que el de un viejo lebrel ciego". También vuelve a referirse a Tendilla en su obra Voluptuosidad (1906) pues el protagonista visita el pueblo de un amigo tras coger el tren de Madrid a Guadalajara y luego un coche, llegando a : "T...no, no debo decir el nombre de este pueblo" y dice que "El pueblo es una villa de traza feudal. Pardo, derrengado, lleno de cicatrices como un viejo soldado flamenco. Sobre el conjunto tétrico de las casas, se eleva el espectro de un castillo; perteneció a un bárbaro noble de aquellos despreciables tiempos de Pérez del Pulgar, del Cardenal Mendoza, de la reina Católica, del Gran Capitán. Las mujeres totalmente castellanas son asexuales; mujeres de conquistadores; celtíberas angulosas y duras, incapaces de percibir un perfume de amor. Han nacido en la tierra agria y desolada". La descripción continua en un tono negativo.

Posteriormente, en Alma Infanzona (1910), esta descripción se modifica, dejando de ser "un pueblo atrasado frente a la luminosa capital" o un "lugar tétrico" para ser ahora un "solar infanzón", una "insigne villa", aunque en decadencia.. De hecho describe Tendilla sin nombrarla directamente, pues menciona a lo largo de la novela: los soportales de la calle mayor, las ruinas del castillo, nombres propios relacionados con el pueblo, la casa solariega con capilla anexa y jardín, el panteón familiar, y hace referencia a un convento franciscano, aunque el convento en Tendilla fuera de jerónimos y el franciscano de la Salceda se encuentre bastante más alejado. El protagonista es un claro reflejo del propio Isaac Muñoz.

Quiero agradecer profundamente a la profesora Amelina Correa, de la Universidad de Granada, por su ayuda para redactar este texto así como por su permiso para reproducir parte del texto de sus obras y las fotografías de Isaac incluidas en la misma. Gracias al esfuerzo de Amelina se han reeditado varias de las obras de Isaac Muñoz, como La Serpiente de Egipto (1997), Vida (1998), Morena y trágica (1999) y La sombra de una infanta (1999).


 

La obra literaria del escritor granadino Isaac Muñoz,
por Amelina Correa Ramón.

 

Apenas recuerda nadie ahora al escritor Isaac Muñoz (Granada, 1881-Vallecas, Madrid, 1925), amigo y colaborador de Francisco Villaespesa en sus empresas literarias encuadradas en el "Modernismo". Su vida y trayectoria refleja la crisis existencial ocurrida tras el desastre del 98 y la crisis de comienzo del siglo XX. Ante el vacío espiritual que asuela a la generación de un fin de siglo que ha perdido toda fe, Isaac buscar una realidad consoladora que consistirá en gran parte en una suerte de mixtificación vital. Muñoz, como el Valle-Inclán de las Sonatas, fabrica su propia leyenda, de la que se van a nutrir su vida y su obra.

Junto a la indudable atracción que mantuvo durante toda su vida hacia la realidad árabe, habría que destacar en la obra literaria de Isaac Muñoz la presencia de un erotismo decadente de gusto refinado (sin palabras soeces o de mal gusto), dónde conjuga siempre la crueldad con el placer, el dolor con el éxtasis, el amor y la muerte. Muñoz encarna a la perfección el prototipo del artista que cree en la Belleza, en el Arte (con mayúsculas), como aspiración suprema y pauta, dentro de un mundo que, regido por valores materialistas burgueses, no puede por menos que considerar caduco y triste. Isaac Muñoz fue, sin duda, un escritor en cierto modo misterioso y distante, signado por la marca del dandismo, lo que se puede apreciar fácilmente en sus fotografías y retratos, así como en su actitud y en sus textos literarios.

Tras dos obras de juventud publicadas en Almería a los diecisiete años (tituladas Miniaturas y Colores grises), su labor como escritor puede decirse que empieza con su primera novela titulada "Vida" (1904). A ella sigue, tras su traslado a Madrid, "Voluptuosidad" (1906) que sería su primera obra de madurez. Ese mismo año se iniciará un gran cambio en la vida del escritor. En efecto, para un joven sensible y atraído desde siempre por el orientalismo, supone un descubrimiento decisivo el traslado de su padre, militar de carrera, a la plaza española de Ceuta. Una vez allí, Isaac Muñoz entrará en contacto con la realidad de Marruecos, donde conviven en estos momentos de principios del siglo XX árabes y judíos.

La fascinación vital se entremezcla pronto con una recreación literaria. Además de seguir la corriente orientalista finisecular, la obra de Muñoz se convierte en un reflejo de todas las contradicciones y ambigüedades presentes en la crisis de fin de siglo. Un refinado erotismo decadente preside su producción literaria, lo que se plasma en sus peculiares novelas: "Morena y trágica" (1908), o la historia de los amores fatales entre una gitana del Sacromonte y un misterioso joven; "La fiesta de la sangre" (1909), donde se narran las rencillas entre opuestas tribus mogrebíes, en un ambiente de refinada sensualidad; "Alma infanzona" (1910), que relata en primera persona la historia de un descendiente de hidalgos de Castilla, amante del lujo y la suntuosidad, que encarna peculiarmente el ideario de Nietzsche filtrado por el italiano Gabriel D'Annunzio; por su parte, "Ambigua y cruel" (1912) vuelve a situar la narración, escasa y descriptiva, en un Oriente idealizado, al igual que las siguientes: "Lejana y perdida" (1913), que al Oriente musulmán incorpora los territorios lejanos de India y China, y "Esmeralda de Oriente" (1914), la cual retorna la acción al escenario preferido por Isaac Muñoz, es decir, el Magreb (o Mogreb, como él gustaba denominar).

portada de Lejana y Perdida    Isaac Muñoz y el ministro de Hacienda en Tetuan


Publica también Isaac Muñoz un libro extraño de reflexiones y diálogos, muy inspirado así mismo por la filosofía de Nietzsche, titulado "Libro de las victorias. Diálogos sobre las cosas y sobre el más allá de las cosas" (1908); un interesante poemario breve, "La sombra de una infanta" (1910), que evoca en verso las temáticas y fascinaciones de sus novelas; y un par de relatos incluidos en las populares colecciones tan en boga por aquellos años: "Los ojos de Astarté", publicado en El Cuento Semanal, y "Bajo el sol del desierto", publicado en El Libro Popular.

Además, cultivó Isaac Muñoz otras facetas relacionadas con la literatura, como la redacción de libros sobre diversos aspectos de Marruecos y el colonialismo, o la traducción de "El jardín de los deseos", del poeta bereber Sid Mojand, que apareció en 1914 con un amplio estudio introductorio de Muñoz.

Habría que recordar igualmente la fecunda faceta del escritor granadino como colaborador de diversas publicaciones periódicas. En especial, destaca el caso del periódico "Heraldo de Madrid", cuya colaboración mantuvo Isaac Muñoz desde 1911 hasta 1919, publicando más de doscientos artículos casi siempre en primera página. Colaboró también Muñoz en revistas ilustradas, tan en boga en el momento, como "Nuevo Mundo", "La Ilustración Española y Americana" o "La Esfera". Y, por supuesto, no podían faltar sus contribuciones a las revistas del modernismo, en especial, a las fundadas por su buen amigo Francisco Villaespesa, como "Revista Latina" o "Renacimiento Latino".

En los últimos años de su vida, Isaac Muñoz vivió prácticamente retirado del mundo de la literatura. Enfermo de lo que entonces se denominaba el mal del siglo, es decir, la tristemente famosa sífilis, fallecería a consecuencia de ésta a comienzos del año 1925. A su muerte, dejó inédito el manuscrito de una novela de prosa deslumbrante y suntuosa, que ha dormido un largo sueño de décadas hasta su edición en el año 1997. Se trata de "La Serpiente de Egipto", obra inspirada en la civilización egipcia, que constituye una reiteración en las temáticas preferidas por Muñoz, es decir, el Oriente como búsqueda del paraíso perdido.

Este texto se reproduce con permiso de su autora, la profesora de la Universidad de Granada Amelina Correa. Nuevamente quiero agradecer su permiso así como que gracias a ella no ha caído en olvido la obra de este escritor.


Bibliografía empleada:

Obras de Isaac Muñoz recientemente editadas:



Creada por J.L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 27 de Diciembre de 2003. Actualizado en mayo de 2008 y junio de 2010.

Fotos Archivo Personal de Tendilla y Amelina Correa / 1997©Tendilla, excepto las fotos y textos proporcionadas por la Dra. Correa que son propiedad de ella. All rights reserved.

Copyright © 1996-2009. All rights are reserved. © These materials may not be copied or redistributed for commercial or non-commercial purposes, or for compensation of any kind without prior written permission of the author.

Copyright © 1996-2009. Todos los derechos quedan reservados. © Queda de esta forma prohibida cualquier reproducción. Esta página está protegida por las leyes españolas, y concretamente por la Ley de la Propiedad Intelectual de 12 de Abril de 1996, así como por las leyes de los otros países de la Comunidad Europea relativos a la misma materia y el Registro Federal de propiedad intelectual de autores.