Hace 200 años hubo feria en Tendilla, a pesar de todo.

Estamos conmemorando el bicentenario de la Guerra de la Independencia que empezara el 2 de mayo de 1808. Dado que la feria de san Matías de Tendilla se celebraba alrededor del 24 de febrero, fue la correspondiente a 1809 la primera que se celebró durante la contienda.

La feria había renacido a lo largo del siglo XVIII, aunque como feria provincial de apenas una semana dedicada al ganado mular de todas las edades y mercaderías relacionadas, paños finos y ordinarios, pertrechos de labor y lienzos, diversos comestibles como legumbres, frutas y pescado en salazón o escabeche, azafrán, “ultramarinos” e incluso alguna tienda de platería. También se vendían miel, chocolate, dulces, aguardiente y resoli. A ellos se unía la alfarería, artesas, calderería, hierro nuevo y viejo, azadas, cordeles, abarcas, botas, medias, peines, cuerdas de guitarra o castañuelas.

Era una feria muy popular al celebrarse la primera del año, tras el paréntesis invernal. Eran ferias con frío y alimentos fuertes para soportarlo, muy animada por las noches aunque coincidiera a veces con el comienzo de la Cuaresma.

libro sobre el bicentenario del saqueo y la feria   El Empecinado


Tras la segunda invasión francesa que mandara personalmente Napoleón a finales de 1808, las tropas francesas entablaron en 1809 diversos combates contra las tropas regulares españolas, apoyadas por las anglo-portuguesas de Wellington, con el resultado final de la conquista de las Comunidades de Madrid y Castilla-La Mancha, totalmente en su poder hasta la batalla de Los Arapiles en 1812. Muy próxima a Guadalajara fue la derrota española de Uclés (Cuenca) el 13 de enero de 1809, y dos días después, la tarde y noche del 15, Tendilla y su monasterio de Santa Ana fueron saqueadas por tropas francesas. Se acaba de conmemorar el bicentenario de estos hechos.

A pesar del saqueo sufrido y de las actividades de la guerrilla, las tropas regulares españolas, las tropas de José I y la contraguerrilla, la feria no dejó de celebrarse durante toda la contienda, aun viéndose los efectos negativos de ésta, especialmente en 1809. Entre los escasos documentos que contiene el Archivo Histórico Municipal de Tendilla, podemos encontrar el Libro de Cuentas de la feria de Feria de los años 1808 a 1815, con alguna falta, así como varios libros de Cuentas de Propios sobre los gastos e ingresos municipales. Por primera vez fueron estudiados y resumidos por Víctor Vázquez Aybar en su libro “Tendilla, Crónica de un tiempo pasado” (2003) y remitimos al mismo para ampliar la información que sigue.

En esta época los días de venta de animales eran cuatro, del 23 al 26 de febrero. Las autoridades municipales controlaban su bien funcionamiento, estando encargados el procurador síndico general y el diputado de feria de encargaban de apuntar todos los tratos realizados, cobrar los impuestos y llevar las cuentas. Se formaban parejas de personas encargadas de vigilar los caminos de entrada y salida a la villa, y comprobar que todo el que salía podía justificar sus compras y ventas, lo que evitaba tanto robos como el impago de los impuestos correspondientes. Acabada la feria, se entregaba al representante del conde de Tendilla, como señor de la villa, su parte de éstos. Por aquel entonces el título lo había heredado el cuarto marqués de Bélgida Juan de la Cruz Belvis de Moncada (1756-1835), avecindado en Madrid.

Una buena mula valía 1500 reales en 1808, año en que Aybar ha contado la asistencia de 393 posibles vendedores de ganado y 186 vendedores de mercaderías variadas. Si bien muy mermada, con poca oferta de producto y con solo 172 posibles vendedores de animales, la feria se celebró poco más de un mes después del saqueo de Tendilla el 15 de enero de 1809. Los efectos se notaron en los impuestos recaudados, que fueron casi la mitad de lo obtenido en febrero del año anterior. Lo importante es que la feria se celebró, a pesar de la situación bélica y de que aún quedaban por celebrarse diferentes batallas en Castilla-La Mancha ese año, como las de Talavera (27 y 28 de junio) y Ocaña (19 de noviembre).

Las ferias de febrero de los años 1810 a 1812 corresponden a años de pleno dominio francés en el centro de España, únicamente combatidos por las partidas guerrilleras, siendo la más importante en Guadalajara aquella de la que ostentó el mando supremo Juan Martín Díez, El Empecinado. Es curioso que no he encontrado mención alguna a Tendilla ni en las “Memorias” del general francés Hugo ni en las tres biografías sobre El Empecinado escritas por Hernández Girbal, Casinello y Berzal de la Rosa, ni en la monumental obra del conde de Toreno “Historia del Levantamiento, Guerra y Revolución de España”, ni debido a un combate ni por el paso de tropas, cuando evidentemente tuvieron que pasar por ella franceses y españoles al seguir algunos itinerarios que mencionan.

mulas y asnos en un lugar indeterminada, mediados siglo XX    mulas campesinas

 

En la feria de febrero de 1810 Vázquez Aybar ha contabilizado 338 vendedores de animales, y un sensible aumento de la recaudación de impuesto hasta casi 16400 reales de vellón, casi el doble del total de 1808, que se repartió entre el ayuntamiento y el conde. Los datos económicos no admiten discusión, las tropas francesas habían estabilizado la situación lo suficiente como para permitir este movimiento de personas, animales y mercaderías.

En la siguiente feria de febrero de 1811 hubo aún mayor número de vendedores inscritos, hasta 408, pero la recaudación fue algo menor de 12252 reales, indicativo del agotamiento económico. Aparece asimismo una partida independiente de 2000 reales detraídos de los ingresos “para la causa de la guerra”. En este caso la parte del conde de los impuestos se entregó al gobierno de José I en Madrid,  como receptor de los derechos señoriales. Los pagos se realizaron en diversas monedas, españolas como doblones de oro, duros y pesetas, y francesas como luises y francos, éstos de diversos tamaños y valores, amén de la moneda fraccionaria. Ello significaba dos cosas: primero un caos en la conversión de tantas monedas diferentes, a pesar del cambio fijo, y, segundo, que había aparecido numerario procedente originariamente de pagos realizados a comerciantes o particulares por las autoridades y tropas francesas, en moneda francesa.

migas 98    Libro Ferias 1815

Puesto que la feria se celebró en relativa tranquilidad y con cierto éxito, dados los tiempos que corrían, ello supone por un lado un interés del Intendente nombrado por el gobierno de José I en Guadalajara para que la feria se celebrara y la economía se activara, y por otro supone una relativa seguridad en los caminos, para que vinieran compradores y vendedores, muleteros y feriantes. Es posible que la feria se celebrara debido al control de las autoridades josefinas, pero también es más sencillo pensar que la feria fuera un punto “neutral” al que accedieran unos y otros, y que la feria se celebraba porque ello convenía tanto a uno como a otro bando. Las ferias de 1811 y 1812 fueron ferias bajo el control del gobierno de José I.

Dado que la parte correspondiente de los impuestos fue entregado al gobierno josefino, ello supone bien la presencia directa de suficientes tropas del rey José como para garantizar lo anterior. Independientemente, es sabido que las localidades de Guadalajara bajo el dominio de las tropas francesas o de las de José I pagaban los impuestos al gobierno de Madrid (llegaran finalmente a éste los fondos o no) y cumplían la orden avisar de la presencia de partidas. Pero también realizaban las contribuciones que fueran necesarias la guerrilla, a las Juntas Provinciales o a la Central, obedecían sus órdenes (incluso, abandonaban casas y cosechas si así se les pedía) y los avisos sobre las partidas siempre se daban después de que éstas hubieran marchado.

El año de 1812 fue el año del hambre debido a la falta se subsistencias. No hay datos de cuanto dinero se recaudó en la feria de Tendilla, faltan esos documentos en el Archivo Municipal, pero aparecen inscritos 475 tratantes de ganado, más aún que en 1811.  En verano de 1812 se produjo la retirada francesa de Guadalajara, el reagrupamiento de sus tropas en Levante y la reconquista francesa de Guadalajara y Madrid a finales del año.

La feria de febrero de 1813 corresponde al repunte final del poder francés en Castilla y La Alcarria. Ello hizo que disminuyera a 403 el número de tratantes de ganado apuntados, pero son casi los mismos que dos años antes y habiendo una mayor inestabilidad bélica. Sin embargo, los ingresos por impuestos sobre las ventas contabilizados por Vázquez Aybar son un 46,8% más con respecto a los de 1811, y seguía usándose una mezcla de monedas francesas y españolas de oro y plata.¿Cómo es posible que en medio de una situación bélica intensa y en un invierno especialmente frío como el de 1812, se reúnan tantos tratantes como dos años atrás y se realicen ventas totales con un valor evidentemente superior? La feria se celebró porque a todos interesaba que se celebrase. Por otro lado, los impuestos señoriales de 1812 y 1813 debieron entregarse al gobierno de José I, para la “hacienda real”.

En 1814 la feria se celebró bajo el gobierno de las autoridades que servían a Fernando VII, con un fuerte repunte de la actividad y unos impuestos recaudados que fueron algo superiores al triple de lo recaudado en 1808, aunque sólo aparecen 428 tratantes, pero se realizan tantas ventas a pesar de la subida de precios que, incluso, tienen lugar en un quinto día, el día 27. El conde volvió a recuperar sus derechos señoriales y sus ganancias por la feria.

 

Bibliografía Seleccionada

 

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feria 99. Herrero    feria 99. Entega Columna de Tendilla


Publicado en el suplemento de "Henares al Día" el 20 de febrero de 2009.



Adios, Buen Viaje. Te esperamos.

Una curiosidad: San Matías se celebraba antes el 24 de febrero los años no bisiestos y el 25 los bisiestos. Ahora la Iglesia lo ha trasladado al 14 de mayo.


Creada por J.L.G. de Paz / depaz@uam.es / Versión de 13 de Febrero de 2009.
Fotos Archivo Personal de Tendilla / 1998©Tendilla.All rights reserved.

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