El "Pozo la Nevera" de Tendilla (Guadalajara).


En Tendilla hubo hasta poco después de 1950 un lugar llamado textualmente, por aquellos que lo conocieron, "el Pozo la Nevera". Un "pozo de nieve" o "nevera" era un pozo en el que al abrigo del sol se almacenaba nieve durante los meses invernales para su utilización en los meses veraniegos. El frío servía tanto para preparar "helados" para los nobles como para conservar alimentos, especialmente pescados. Al final del verano el pozo se limpiaba, se arreglaba su tejado y desague, la polea y el cubo para sacar la nieve de su interior y puertas. Al llegar las nevadas invernales se llenaba con la nieve de los contornos, poniendo la nieve prensada de modo uniforme en capas separadas por capas de paja para aislar mejor la nieve y facilitar su extracción.

El llamado "Pozo la Nevera" estaba situado en la falda lateral del cerro dónde se encuentran las ruinas del convento jerónimo de Santa Ana, hacia el este, mas o menos en el punto medio entre las ruinas, el centro médico actual de Tendilla y el chalet que está a la entrada del pinar repoblado en 1925. Los terrenos del convento de Santa Ana con sus piedras venerables fueron vendidos al tendillero Pedro Díaz de Yela en 1843, de hija Encarnación pasaron a Petra Ambite, tendillera adoptada como hija por ésta, y de ella a los hijos de su hermana, los García Ambite.

El testimonio verbal de los ancianos que recuerdan el pozo me informó que el pozo fue cegado por peligroso alrededor de 1950 por sobrinos de Petra, los Garcia Ambite, que aprovecharon para allanar el terreno y hacer un bancal donde cultivar. Mirando desde el centro médico hacia Santa Ana puede verse fácilmente. Presumo que al estar en terrenos propiedad de los Díaz de Yela, el pozo fue propiedad de los monjes jerónimos de Santa Ana, encargados asimismo de atender el vecino Hospital de San Juan (situado en dónde está el centro médico y las escuelas). Pero mientras el Hospital era propiedad municipal, el pozo estimo por lo contado que no lo era.

Los mayores me contaron que el pozo estaba a ras de suelo, cimbreado de piedra, de unos 4 metros de diámetro, sin cubrir y rodeado de olmos. Otros mayores lo recuerdan sin poyatos, piedras ni nada. Recuerdan que se tiraban al pozo jamones mal curados, cabras, ovejas y perros muertos, y otros animales. En su recuerdo de cuando eran niños, dicen que tenía "mas de 20 m de hondo" y cuentan su temor a caerse dentro al estar a ras de suelo. Testimonios modernos indican que aunque han visto arar hondo en el terreno dónde estaba, no han salido piedras o restos algunos.

Santa Ana y sus olmos, 1930?, foto Camarillo ficha 1093        Santa Ana y el lugar donde estuvo La Nevera, marzo 2003

Camarillo visitó Tendilla en 1930 e hizo sus fotos, ahora conservadas por la Diputación de Guadalajara. La correspondiente al número 1093 está archivada como "Subida a La Salceda". Sin embargo al verla más parece Santa Ana que La Salceda, aunque preguntando por ella al Archivo Camarillo de la Diputación me indicaron en verano de 2002 que las anotaciones junto al cliché mencionan a La Salceda y no a Santa Ana. Creo que corresponde a Santa Ana, Victor Vázquez Aybar en "Tendilla: Crónica de un tiempo pasado" (2003, pag 238) también es de la misma opinión y los olmos de esta foto marcarían el lugar dónde estuvo el pozo. Miren la foto y juzguen.

En la provincia de Guadalajara hay o ha habido otros "pozos de la nieve". Manuel Rubio Fuentes en su artículo "Los Pozos de la nieve en la ciudad de Guadalajara", Wad-al-Hayara vol 19 (1992) pag 241 a 251, cuenta cual era la utilidad de estos pozos, como era la labor del encargado de los mismos (el "obligado") y otros datos de interés relativos a los siglos XVII, XVIII y XIX (el último desaparecería por ruina en 1848). El Catastro de Ensenada de la ciudad de Guadalajara, contestado en 1751, indicaba que allí había dos pozos de nieve propios de la ciudad, uno dentro de ella y otro junto al puente del río Henares. En el Catastro se dice que "por los pozos de nieve propios pueden quedar anualmente 1.100 reales".

Esquema de la Nevera de Cogolludo, libro de Perez Arribas        Nevera de Sacedon, foto Herrera Casado 2002

Asimismo indica Juan Catalina García en los "Aumentos" la Relación de Budia (1903) que en el Catastro de Ensenada de esta localidad alcarreña se dice que "se conservaba el pozo de la nieve, propio de la Virgen del Peral". Hay aún dos pozos en relativo buen estado que pueden visitarse: el primero en Cogolludo y el segundo en Sacedón. Mostramos el esquema del primero, extraido del libro "Cogolludo : su historia, arte y tradición" de Juan Luis Pérez Arribas (1999) y una foto del segundo, obtenida del libro que sobre Sacedón está escribiendo Antonio Herrera Casado, en ambos casos con permiso de la Editorial Aache de Guadalajara. Sirvan foto y esquema para indicar como pudo ser el que había en Tendilla.

No quedan testimonios fotográficos de "la nevera" de Tendilla, ni tampoco hay datos escritos en las Relaciones de 1580, el Catastro de 1752 o en los Archivos Municipales sobre su construcción o aprovechamiento económico. Solo hay testimonios orales de su existencia. El estudio publicado por Victor Vázquez Aybar "Tendilla: Crónica de un tiempo pasado" (2003, pag 238) también muestra únicamente datos orales sobre el pozo, que ha dejado honda huella en los mayores que lo conocieron cuando niños. Lo que puedo indicar es que quedé sorprendido cuando las propias personas mayores eran las que se dirigían a mi para que escribiera algo en estas páginas sobre el llamado por ellos "pozo la nevera", contándome sus recuerdos con casi más interés que si estuvieran hablando de la feria o de la Patrona. Tenían muy vivo el recuerdo de niños de este sitio "misterioso y oscuro" a pesar de los años transcurridos.

Esta pervivencia del misterio que encerraban los "pozos de nieve" ha permitido al narrador de cuentos Pep Bruno escribir en mayo de 2000 unas historias en "El Decano de Guadalajara" relativas a unos imaginados pozos de Guadalajara ("Breve Notación sobre Albo de San Pedro") y Tendilla ("El pozo de nieve y los alumbrados"), aunque en el caso de este último lo situe, para aumentar el interés del relato, bajo el cerro del castillo de Tendilla y no bajo el cerro de Santa Ana. Pinchando aquí podeis leer los relatos de Pep.

Versión de 25 de Marzo de 2003.



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