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ISLAM
Cristianos y judíos según
el Corán:
Son infieles quienes dicen :"Dios es el
Mesías, hijo de María", pues el Mesías dijo: "Hijos de Israel:
Adorad a Dios, mi Señor y a vuestro Señor". Ciertamente, a quien
asocia a Dios, Dios le prohibirá entrar en el Praíso: su asilo será el
fuego, pues los injustos no tienen defensores. Son infieles quienes dicen
:"Dios es el tercero de una tríada": No hay Dios, sino un único
Dios. Si no cejan en lo que dicen, realmente, quienes de entre ellos no
creen, tocarán un tormento doloroso. ¿No volverán a Dios y le pedirán
perdón? Dios es indulgente, misericordioso. El Mesías, hijo de María,
no es más que un Enviado; antes que él han existido enviados; su madre
era verídica, ambos comían alimento. Observa como aclaramos las aleluyas
a los cristianos; y a continuación fíjate en cómo se apartan. Di :"¿Adoraréis,
prescindiendo de Dios, lo que no tiene para vosotros mal ni bien?".
Dios es el Oyente, el Omnisciente. Di: "¡Gente del Libro! No exageréis
en vuestra religión profesando algo distinto de la verdad; no sigáis los
deseos de unas gentes que ya antes se extraviaron e hicieron extraviar
a muchos y que se extraviaron de la buena senda".
Quienes entre los Hijos de Israel no creen,
han sido maldecidos por boca de David y de Jesús, hijo de María. Eso porque
desobedecieron, fueron transgresores de la ley, no se prohibieron el mal
que hacían ¡Cuán malo es lo que hacían! Ves a muchos de ellos tomar por
amigos a quienes no creen. ¡Cuán malo es lo que sus almas les sugieren
cuando Dios se ha indignado con ellos!. Ellos permanecerán eternamente
en el tormento. Si creyeran en Dios, en el Profeta y en lo que le ha hecho
descender, no tomarían a los infieles por amigos. Pero la mayoría de ellos
son perversos.
(...)
Acuérdate de cuando Dios dijo: "Jesús,
hijo de María, recuerda el beneficio que dispensé sobre tí y sobre tu
madre cuando te auxilié con el Espíritu Santo diciendo: Hablarás a los
hombres en la cuna con madurez. Acuérdate de cuando te enseñé el Libro
de la Sabiduría, el Pentateuco, y el Evangelio, y cuando creaste de arcilla
algo semejante a la forma de los pájaros, con Mi permiso, y soplaste en
ellos y fueron pájaros con Mi permiso; cuando curaste al ciego de nacimiento
y al leproso con Mi permiso; cuando hiciste salir a los muertos de su
sepulcro con Mi permiso, y cuando aparté de ti a los Hijos de Israel en
el momento en que les traiaís pruebas manifiestas, quienes entre ellos
no creían dijeron :"Esto no es más que magia manifiesta". Acordaos
de cuando inspiramos a los apóstoles diciendo: Creed en Mí y en mi Enviado.
Respondieron: Creemos, atestigua, que nosotros estamos sometidos a la
voluntad de Dios.
EL CORAN, Azora V, aleyas 76-84 y 109-111. Trad
J. Vernet, "El Corán", Barcelona, 1953, pp. 69-72.
La "guerra santa "
en el Corán:
Combatid a vuestros enemigos en la guerra encendida
por defensa de la religión; pero no ataquéis los primeros. Dios niega
a los agresores.
Matad a vuestros enemigos donde quiera que los
encontréis; arrojadlos de los lugares de donde ellos os arrojaron antes.
El peligro de cambiar de religión es peor que el crimen. No combatáis
a los enemigos cerca del templo de Haram a menos que ellos os provoquen.
Más si os atacaran, bañaos en su sangre. Tal es la recompensa debida a
los infieles.
Si ellos abandonan el error el Señor es indulgente
y misericordioso.
Combatid a vuestros enemigos hasta que nada
tengáis que temer de la tentación, hasta que el culto divino haya sido
restablecido, que toda enemistad cese contra los que han abandonado los
ídolos. Vuestro odios sólo deben encenderse contra los perversos.
Si os atacaran durante los meses sagrados y
en los lugares santos, hacedles sufrir la pena del talión; violad las
leyes que en sus códigos equivalgan a la que ellos os han violado. Temed
al Señor; acordaos de que él está con aquellos que le temen (...)
Si te preguntan si han de combatir en los meses
sagrados respóndeles: la guerra durante este tiempo os será penosa; pero
separar los creyentes del camino recto, ser infieles a Dios, arrojar a
sus servidores del templo sagrado, son crímenes horribles a los ojos del
Altísimo. La idolatría es peor que el crimen. Los infieles no cesarán
de perseguiros con las armas en la mano, hasta que os hayan arrebatado
vuestra fe, si esto les es posible. Aquel de vosotros que abandone el
islamismo y muera en su apostasía habrá anulado el mérito de sus obras
en este mundo y en el otro. Las eternas llamas le quemarán eternamente.
Los creyentes que abandonaron su patria y combatieron
por la fe pueden esperar la misericordia divina, Dios es indulgente y
misericordioso.
EL CORAN, cap. 2, vers. 186-190 y 214-215.
Deberes para con el prójimo
según el Corán:
Adorad a Dios y no le asocies nada en esta adoración.
Amad a vuestro padre y a vuestra madre, a los que os rodean a los huérfanos,
a los pobres, al cliente y al camarada, por ser vecinos vuestros, al viajero
y a vuestros esclavos. Dios no ama al que es insolente y fatuo. No ama
a los que son ávaros, a los que hacen que otros lo sean, ni a los que
ocultan el favor que Dios les ha concedido. Hemos preparado un tormento
envilecedor para los infieles. Dios no ama a los que derrochan ostensiblemente
sus bienes ante los hombres sin creer en El ni en el día final. El que
tiene por compañero al Demonio ¡qué detestable compañero tiene!.
EL CORAN, cap. IV, vers. 40-42.
Primeros pasos del expansionismo
musulmán: la batalla de Yarmuk de 636:
Heraclio reunió grandes contingentes de griegos,
sirios, mesopotamios y armenios hasta sumar casi 200.000 hombres. Colocó
este ejército al mando de un jefe escogido y envío como vanguardia a Jabalah
ibn-al-Aiham al-Ghassani, a la cabeza de los árabes "naturalizados"
de Siria, de las tribus de Lakhm, Judham y otras, resuelto a combatir
a los musulmanes para vencerles o retirarse a la tierra de los griegos
a vivir en Constantinopla. Los musulmanes se reunieron y el ejército griego
marchó contra ellos. Trabaron batalla, de las más feroces y sangrientas,
en al-Yarmuk, que es un río. En esta batalla tomaron parte 24.OOO musulmanes
y tanto los Griegos como sus seguidores se ataban unos a otros con cadenas
para que ninguno tuviera esperanza de huir. Con la ayuda de Allah fueron
muertos unos 70.000 de ellos, y los restantes huyeron, llegando a Palestina,
Antioquía, Alepo, Mesopotamia y Armenia (...)
Cuando Heraclio recibió las noticias sobre las
tropas en al-Yarmuk y la destrucción de su ejército por los musulmanes,
huyó de Antioquía a Constantinopla. Al pasar el ad-Darb volviose y dijo
:"la paz sea contigo, Siria, ¡Qué excelente país para el enemigo!.
AL-BALADHURI, "La Conquista de las Tierras",
Recoge, F.Spinosa, "Antología de Textos Históricos medievales",
Lisboa, 1976, pp. 98-99.
Las primeras acuñaciones
musulmanas bajo la administración omeya:
Cuando la autoridad se afirmó en favor de Abd
al-Malik ibn Marwan, a la muerte de Abd Allah y de Mus'ab, hijos de al-Zubary,
el califa se interesó por las monedas, pesos y medidas, acuñando dinares
y dracmas en el año 76 (hacia el 695-696). estableció el peso del dinar
en 22 quilates menos un grano de cebada, al peso sirio, y fijó el peso
del dirham en 15 quilates justos, equivaliendo el quilate a 4 granos (de
cebada) y cada "daneq" a 2 quilates y medio. Escribió
entonces a al-Hachchach, que se encontraba en Iraq, y le ordenó que acuñase
dirhemes bajo su propia responsabilidad. Y éste los acuñó. Estas monedas
llegaron después a Medina, donde aún quedaban supervivientes de los Compañeros
del Profeta ¡La satisfacción de Allah sea sobre todos ellos!
que no desaprobaron más que el grabado de los dinares puesto que llevaba
una imagen (...)
La razón por la cual Abd al-Malik acuñó dinares
y dirhemes de esta forma es que Jalid ibn Yazid ibn Mu'awiyya ibn Abi
Sufyan le dijo :"Oh, Príncipe de los Creyentes, los doctores de las
Gentes del Primer Libro cuentan cómo ellos han encontrado en sus textos
que los príncipes que han vivído más tiempo son los que han santificado
en nombre de Allah en la moneda". El califa decidió entonces acuñar
moneda instituyendo de esta forma el cuño (sikka) musulmán. Incluso se
dice que Abd al Malik escribió en la cabecera de la carta que dirigió
al Basileus: "Di: El es Allah, es único", mencionando el nombre
del Profeta en la redacción de la fecha. Todo ello no agradó al Basileus
que respondió :"Si no abandonas esta práctica, nosotros nombraremos
a vuestro Profeta en nuestro "solidi" de una manera que te hará
poca gracia". Esto fue muy penoso para Abd al Malik, por lo que consultó
a los que le rodeaban. Jalid ibn Yazid le aconsejó entonces acuñar moneda
(propia del Islam) y abandonar los "solidi" bizantinos; cosa
que efectivamente hizo.
El que fabricó los (cospeles de estos) dirhemes
fue un judío de Tayma, llamado Sumayr, por lo que los dirhemes fueron
bautizados con su nombre y llamados "sumayriyya". Abd al Malik
envió los tipos a al-Hachchach que, a su vez, los envió a las provincias
para que los dirhemes fuesen acuñados de esta forma, ordenando, además,
a todas las ciudades que cada mes le informasen por carta del dinero que
se había reunido para que él pudiese mantener un control.
(...)
En una de las caras del dirhem hizo grabar:
"Allah es único" y en la otra: "No hay más Dios que Allah,
por sus dos lados adornó el diehem con una orla, en el interior de la
cual hizo escribir, en un lado: "Ha sido acuñado este dirhem en tal
ciudad", y en el otro:"Mahoma es el Enviado de Allah. Lo ha
mandado con la dirección y la religión verdadera para elevarse sobre todas
las religiones aunque los asociadores lo odien".
D. EUSTACHE, " Etude de numismatique et de
métrologie musulmanes", Hesperis Tamuda, Rabat, X, num. 1-2, !969,
p. 106. Recoge M.Riu y otros, "Textos comentados de época medieval
(siglos V al XII)", Barcelona, 1975, pp. 274-276.
Los fatimíes conquistan el
Norte de Africa:
Ismail fue el primero que designó como gobernador
del reino de Sicilia a los Banu Abu-l-Hasan, los cuales, después de él,
continuaron allí.
Murió --Dios tenga piedad de él-- el último
día de Sawwal del año 341 (19 de marzo del 953) y le sucedió --Dios tenga
compasión de él-- su hijo Abu Tamim Ma'dd, apodado al-Mu'izz.
Es (éste) el más grande de los monarcas Ubaydies
en poder y el mayor en dignidad. Gozaba de difundido renombre y era muy
orgulloso, grave, de gran dulzura y poseído de sí mismo, hasta el punto
de que se asegura haber ordenado decir al almuédano: "Atestiguo que
no hay más Dios que Allah y atestiguo que Ma'add es el enviado de Allah"
(...)
Se apoderó de todos los paises del Magrib al
Mar Océano, de Barqa y de Alejandría, y más tarde de Misr, Siria y el
Hiyaz, bajo el mando de su general, el secretario Yawhar, siendo acatadas
sus órdenes desde los confines de Siria y del Hiyaz hasta el Extremo Sur.
Entró en Misr el martes dia 17 de Sa'ban del año 358 (6 de julio del 969),
y su almuédano dijo el adán especial de su secta en la mezquita de Tulun,
el año 360 (970) (...). Estableció en Misr su residencia y reinó en Siria
y en el Hiyaz, después de designar representante suyo en el Magrib al
sinhayi Buluqqinub. Ziri al- Manadi encuya mano colocó su sello. Sostuvo
grandes guerras con los gobernadores abbasiés en Siria antes de dominarla,
y se cita que hizo salir a Yawhar al encuentro de Aftikin el turco, con
una hueste en la que figuraban 600 atabales y 5.000 estandartes.
Murió en al-Mu'izziya, a la que edificó en Egipto,
el domingo, día 6 de Du-l-Hiyya del año 364 (17 de agosto del 975) --gloria
al vivo que es inmortal-- y le sucedió Nizar.
"El Africa del Norte en el A'Mal Al- A'lam
de Ibn Al-Jatib", ed. Castrillo Márquez, Madrid, C.S.I.C., 1958,
pp. 134-138. Recoge A. Lozano y E. Mitre, "Análisis y comentario
de textos históricos.I. Edad Antigua y Media", Madrid 1978, p. 167.
El fin de los omeyas visto
por IBN AL-ABBAR (siglo XIII):
'Abd al-Malik era más decidido que Yazid, y sabía
mejor el camino hacia lo que quería. Escribió a su esbirro cuya
terquedad temía que le evitara la sangre de la familia de la Casa
y los respetase, y no reanudase en ellos la obra de la familia de Harb.
Pero los aniquiló, haciendo del saqueo de sus propiedades la causa de
su muerte. En cuanto a sus hijos, le obedecieron en su iniquidad y transgresión,
y extendieron a la familia de los dos nietos <del Profeta> el mal
de sus lenguas y de sus manos (Corán LX, 2). Mas se abalanzaron sobre
ellos los hijos de Abbas, cuya valentía y arrojo son conocidos: los eliminaron
y vacieron sus lechos y sus púlpitos: «¿Acaso percibes a alguno, u oyes
algún ruido de ellos?» (Corán, XIX, 98). Marwan al-Yadi ofreció un banquete
e hizo venir a los principales de Quraysh. Pero entró a comer su devorador,
'Abdallah b. 'Ali, y viendo al-Yadi que comía a mandíbula batiente lo
que tenía delante, dijo: «Este muchacho es un tragón». Y tomó venganza
por su propia mano, que a veces una palabra coincide con el destino. Marwan
temió por quienes venían tras él, y le pidió prometiera protegerles. Pero
dijo 'Abdallah: «Tu sangre nos pertenece, así como tu harén». Y obró en
consecuencia, tras matar a quienes mató, y prolongar con sus sangres el
primer y el segundo trago: «Como el pez cuya sed no se apaga con lo que
bebe y continúa sediento aunque su boca esté dentro del agua».
"La epopeya de los alíes". Enfrentamientos
entre shi'itas y sunnitas relatados por un andalusí del s. XIII, Madrid,
1990, pp. 86-87.
El mutazilismo:
Dios creó el trono sin necesidad y se instaló
en él según su deseo y su voluntad. Es poderoso en virtud de un poder,
sabio en virtud de una ciencia preeterna, no adquirida (...) cada atributo
suyo es real y no metafórico (...)
La palabra de Dios es increada, Dios ha hablado
efectivamente con esta palabra y la ha revelado a su apóstol por intermedio
de Gabriel, el porta-palabra. Este habiéndola oído de Dios, la ha recitado
a Mohamed que, a su vez, la ha recitado a sus Compañeros los que, a su
vez, por último, la han recitado a la Comunidad. esta palabra no se ha
hecho creada en virtud de su recitación por las criaturas, porque sigue
siendo la Palabra misma que Dios ha hablado. Permanece, pues, increada,
en cualquier estado, tanto si es repetida, memorizada, escrita u oída.
Y si alguien afirma que es creada en cualquier estado que sea, se trata
de un infiel cuya ejecución es lícita si se obstina en no hacer una retractación
pública.
La fe consiste en la enunciación, las obras
y la intención (...) varía, aumentando con la observación de la Ley y
disminuyendo con la no observancia (...) El hombre no sabe qué destino
le reserva Dios, ni que fín le será dado (...) Todo hombre debe amar a
los compañeros del Profeta y saber que son las mejores criaturas después
del Enviado de Dios (...) todos deben decir bien de Muawiya. Nadie debe
declarar infiel a otro por omisión de una obligación cualquiera, salvo
sólo la Oración prescrita en el Libro de Dios.
Proclamación del califa Al-Qadir, 1071. Hanbalita.
Sourdel, "La civilisation de l'Islam Classique", p. 163. Recoge,
M.A. Ladero, "Historia Universal de la Edad Media", Barcelona,
1987, p. 214.
Consideraciones médicas de
Abd Allah (1075-1090) sobre los alimentos y el vino:
Dijo un sabio: "Las gentes viven para comer,
y nosotros comemos para vivir". Reflexiona sobre lo útil de esta
idea.
Cierto rey reunió a sus médicos y les dijo:
"Hacedme conocer un remedio con el cual no sea posible enfermedad".
Cada uno se puso hablar de medicinas y de cómo habían de ser aplicadas,
salvo, el más sabio y anciano de todos, que les contradijo, afirmando:
"El príncipe no os ha preguntado nada de eso. Que me autorice a hablar".
El rey le contestó entonces: "Habla, pues tú eres la mina de la sabiduría
y de la filosofía". Y aquel médico dijo: "El remedio, oh rey,
con el que no es posible enfermedad, es que cuando comas, aunque sólo
haya sido dos bocados, dejes todo aquello que exceda de la saciedad de
tu hambre, y que no te llenes. Con este remedio no hay necesidad de médico".
Algo así se cuenta de (Harun) al-Rasid, pues
habiéndole sido presentada una escudilla con comida, dijo al comer: "Esto
es, a la vez, alimento y medicina; pero cuanto excediese de ello, sería
dolencia". Todo hombre, en efecto, debe tomar de los bienes del mundo
tan sólo aquello a que está acostumbrado.
El Profeta (¡sobre él sea la paz¡) dijo: "El
orígen de toda dolencia es la indigestión y la base de todo remedio es
la dieta". También se ha dicho : "Come poco y dormirás bien".
Y los doctores afirman que el exceso o el defecto son enemigos de la naturaleza.
Asimismo vemos con el vino que cuando el temperamento
del bebedor exige que ingiera mucho, no ha de decírsele:"Bebe poco",
ni al que le acomoda beber poco ha de decírsele: "Bebe más".
De otra parte, el hombre inteligente se da cuenta de esta medida según
sus propias sensaciones, y, sabedor de lo que conviene a su naturaleza,
no comete ningún exceso.
Un sabio, a quien se le preguntó por el vino,
lo censuró, pero luego dijo: "Si se toma como conviene, con quien
conviene y cuando conviene, no hay mal en ello, porque alegra el espíritu,
disipa los cuidados y enardece e impulsa a las acciones meritorias. Tomarlo
con exceso es tan grande daño, como es gran bien beber poco".
(...)
Tocante a los alimentos, debe emplear el hombre
los más ligeros, incluso si eso le obliga hacer comidas varias veces al
día, porque así la digestión será más rápida, el estómago conservará el
apetito, y los miembros todos andarán más sueltos.
(...)
Es un ignorante el que crea que cenar inmediatamente
antes de acostarse favorece el sueño, a causa de la hartura. Yo digo,
al contrario, que lo dificulta, porque el calor hace subir vapores al
cerebro, y todo lo caliente impide dormir, de igual modo que el frío en
el cerebro produce somnolencia. ¿No ves cómo los cerebros fríos segregan
muchas mucosidades y engendran falta de memoria, mientras el hombre de
memoria rápida posee siempre en su cerebro calor y sequedad, y ves que
tiene pocas secreciones, y que, si las tiene, no duran, porque no son
más que excreciones del cerebro?. Los de ojos saltones están expuestos
a lo mismo y rara vez escapan a las enfermedades y a la transpiración,
mientras, a juicio de los médicos, los de ojos hundidos tienen mejor vista
(...)
"El siglo XI en primera persona (las memorias
de Abd Allah, último rey zirí de Granada, destronado por los almorávides
en 1090)", Trad E. LEVI-PROVEÇAL y E. GARCIA GOMEZ, Madrid, 1980,
pp. 313-314.
El califa y la ciudad de
Bagdad:
«Esta antigua ciudad continúa siendo la sede
del califato abasí y centro de difusión de la doctrina del imam quraysí
y hasimí; pero la mayor parte de sus edificios ha desaparecido y no queda
de ella sino el prestigio de su nombre. En comparación con lo que ella
fue, antes de que las calamidades cayesen sobre ella y de que los ojos
de la desgracia se volviesen hacia ella...
El califa se muestra algunas veces en barca
por el Tigris y en ciertas épocas caza en el desierto. Sus apariciones
dan a su existencia, según el testimonio del vulgo, un carácter misterioso,
y ese misterio no hace más que acrecentar el prestigio de su asunto. El,
sin embargo, querría mostrarse a las gentes y manifestarle su amor. El,
según ellas, es de espíritu afortunado y consideran de buen augurio sus
días en cuanto a prosperidad, justicia y buena vida, y, así, grandes y
pequeños hacen votos por él.
A este califa mencionado, o sea, a Abu l-'Abbas
Ahmad an-Nasir li-Din illah b. al-Mustadi bi-Nur illah Abu Muhammad al-Hasan
b. al-Mustanyid bi-llah Abu l-Muzaffar Ysuf (...), lo vimos en la parte
occidental de la ciudad, delante de un mirador suyo del que había bajado
para subir a una barca (...); tendría aproximadamente unos veinticinco
años. Vestía una ropa blanca parecida a una túnica de manga larga con
bordados de oro; sobre su cabeza llevaba un capirote dorado, ribeteado
con una de esas pieles negras preciosas y de valor, reservadas para el
vestido de los príncipes, tales como la del zorro, o más nobles aún (...).
Eso tuvo lugar en la tarde del sábado 6 de safar del año 80 <15 de
mayo de 1184>...
IBN YUBAYR, "A través del Oriente. El siglo
XII ante los ojos. Rihla", Barcelona, 1988, pp. 258 y 270.
Conversaciones entre Constantino
XI y Mahomet II antes de la conquista de Constantinopla por los turcos:
Cuando el tirano creyó que tenía preparado todo
lo necesario para tomar Constantinoplaq, envió un mensaje al emperador:
"Todo está listo para el ataque y voy a ejecutar lo que hace mucho
tiempo resolví. La muerte está en manos de Dios ¿Qué queréis hacer? ¿Queréis
salir de la ciudad con los grandes de vuestro Estado y sus bienes y que
el pueblo no sea maltratado y que vuestras gentes y las mías no reciban
mal alguno? Si queréis defenderos hasta el fín, perderéis la vida y los
bienes y el pueblo será conducido cautivo y dispersado por toda la tierra".
El emperador, previo consejo de los suyos, respondió
de esta forma a tal aviso. "Si queréis vivir en paz con nosotros
como vuestros antepasados lo hicieron con los nuestros, daremos a Dios
muy humildemente las gracias. Vuestros antepasados honraron a los nuestros
como a sus padres. Miraron a Constantinopla como a su patria y en ella
encontraron asilo seguro en sus desgracias. Ninguno de los que osó atacarla
gozó de larga vida. Poseed pacificamente las tierras y plazas que nos
habéis usurpado contra toda justicia. Imponednos un tributo tan pesado
como os plazca y retiraos en paz. ¿Qué sabéis si en el momento en que
pretendeis tomar la ciudad no vais a ser hecho prisionero? La entrega
de la ciudad no dependen de nos ni de sus habitantes. Nuestra común resolución
es no ahorrar nuestras vidas para nuestra defensa".
DUCAS, "Histoire des empereurs Jean, Manuel,
Jean et Constantin Paléologues", Tomo X, de Histoire de Constantinople,
Paris, pp. 384-385. Recoge A. Lozano y E. Mitre, "Análisis y comentario
de textos históricos. I. Edad Antigua y Media", Madrid, 1978, p.
230.
Samarcanda en tiempos de
Tamerlán:
La çiudat de Samaricante está asentada en un
llano e es çercada por un muro de tierra e de cavas muy fondas, e es poco
mas grande que la çiudat de Sevilla lo que es asy çercado pero fuera de
la çiudat ay muy grand pueblo de casas que son ayuntadas como barrios
en muchas partes, ca la çiudat es toda en derredor çercada de muchas huertas
e viñas (...) Asy lo que es poblado fuera de los muros es muy mayor pueblo
que lo que es çercado, e entre estas huertas que de fuera de la çuidat
son están las más grandes e onradas casas, e el señor (Tamerlán) allí
tenía los sus palaçios e casas onradas, e otrosy los grandes omnes de
la çiudat las sus estançias e casas (...).
En esta çiudat de Samaricante se tratan de cada
año muchas mercadurías de muchas maneras, que alli vienen de Catay e de
la Yndia e de Tartalia e de otras muchas partes, e de la su tierra, que
es muy abastada. E porque ella non avia plaça solepne para que se vendiese
ordenada e regladamente, mandó el señor que fuese fecha por la çiudat
una calle que travesase de una parte a otra, e en ella bancos e tiendas
para que en que se vendiesen las mercadurías (...) una calle muy ancha,
e de una parte e de otras tiendas que avían ante sy poyos altos que eran
cubiertos de losas blancas. E todas las tiendas eran dobladas, e la calle
era cubierta de vóvedas con ventanas por do entraba la lunbre (...) e
a trechos en esta calle avía fuentes (...)
La mezquita que el señor mandó fazer por onor
de la madre de cano era la más onrada que en la çiudat avía, e desque
fue acabada no se pagó de la portada, que era baxa, e mandola derrocar,
e fizieron dos foyos ante ella para do pasasen los çimientos, e porque
fuese mas ayna fecha, dixo que él mismo quería tomar carga de acuçiar
la meatad de la una parte, e mandó a dos privados suyos que tomasen carga
de la otra meatad (...) e esta obra labravan asy de dia como de noche,
e esta obra e la de la calle çesó por las niebes que venían ya.
RUY GONZALEZ DE CLAVIJO, "Embajada a Tamerlán".
Estudio y edición de un manuscrito del siglo XV por F.López Estrada, Madrid,
C.S.I.C., 1943, pp. 200-202 y 206-207. Recoge Ladero, M.A. "Historia
Universal de la Edad Media", Barcelona, 1987, pp. 996-997.
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