El nistagmo es un movimiento en
sacudida de los ojos, que se puede producir por la estimulación de los canales
semicirculares del laberinto.
Los canales semicirculares son tubos
llenos de endolinfa, con un ensanchamiento (la ampolla) en la que hay células
ciliadas, que están cubiertas de una cúpula de gelatina. Cuando la cabeza gira,
la endolinfa permanece quieta por inercia, empuja la gelatina de la ampolla, e
inclina los estereocilios hacia un lado. Puesto que los canales semicirculares
de un lado están dispuestos simétricamente con los del otro lado, en un lado
los estereocilios se inclinan hacia el quinocilio, y en ese lado aumenta la
descarga del nervio vestibular, y en el otro lado se inclinan en la dirección
contraria del quinocilio y disminuye la descarga del nervio vestibular. En
reposo, el nervio vestibular tiene una actividad de unos 50 potenciales de acción
por segundo, y es igual en los dos lados. Puesto que los núcleos vestibulares
tienen conexiones inhibidoras con los núcleos contralaterales, cuando la actividad
es igual en los dos lados esta actividad se cancela. Cuando gira la cabeza, la actividad
aumenta en un lado y disminuye en el otro, y este desequilibrio se percibe subjetivamente
como giro de la cabeza, y produce movimientos compensatorios de los ojos.
Los canales semicirculares intervienen
en el reflejo vestíbulo-ocular. Este reflejo sirve para mantener la mirada
estable sobre el mismo punto. Cuando los canales semicirculares detectan un
giro de la cabeza, los núcleos vestibulares envían señales a los núcleos que
controlan el movimiento de los ojos, de manera que los ojos giran en sentido
contrario a la cabeza, paracompensar
el movimiento y seguir mirando al mismo punto.
Cuando se sienta al sujeto en una
silla giratoria, y se le hace girar, se produce el nistagmo, que en realidad es
una manifestación del reflejo vestíbulo-ocular. Cuando el sujeto empieza a
girar, los ojos giran en sentido contrario para seguir mirando al mismo punto,
pero cuando los ojos llegan al extremo de la órbita y no pueden girar más,
vuelven con un movimiento rápido al centro de la órbita. Entonces los ojos se
fijan en un nuevo punto y comienzan a girar lentamente de nuevo. Cuando llegan
otra vez al extremo de la órbita vuelven al centro con otro movimiento rápido y
así sucesivamente. El nistagmo por tanto consiste en un movimiento lento de
seguimiento, alternándose con movimientos rápidos de recuperación en la
dirección contraria.
Si el giro de la cabeza se
interrumpe bruscamente, el nistagmo continúa durante unos segundos, pero ahora
en la dirección opuesta. Cuando la cabeza deja de girar, la endolinfa en los
canales semicirculares sigue girando por inercia durante unos segundos, y
continua estimulando a las células ciliadas hasta que finalmente se detiene.
Por ese motivo, si estamos un tiempo girando y nos detenemos bruscamente,
tenemos la impresión de que la habitación gira alrededor de nosotros.
También puede producirse un nistagmo
cuando la cabeza está inmóvil, y es el campo visual el que gira. En este caso
no intervienen los canales semicirculares, sino la corteza visual, cuando la
mirada sigue a los objetos en movimiento. Este es el nistagmo optocinético.
La introducción de agua fría o
caliente en el conducto auditivo también produce nistagmo, porque produce
corrientes de convección en los canales semicirculares. Este nistagmo es
normal, y se utiliza para explorar si el aparato vestibular funciona correctamente.
Finalmente, se puede producir un
nistagmo en reposo cuando hay una lesión unilateral del aparato vestibular. En
reposo, los núcleos vestibulares de ambos lados tienen la misma actividad y se
cancelan, pero si uno está lesionado, en ese lado disminuye la actividad, y se
produce el mismo efecto que si la cabeza estuviese girando. Entonces se produce
sensación subjetiva de giro estando en reposo (vértigo) y nistagmo en reposo,
que en este caso la fase rápida de recuperación del nistagmo se dirige hacia el
lado sano.