Bases fisiológicas de la acupuntura
 

 

 

 


1.- Introducción: la acupuntura según la medicina tradicional china.

            La acupuntura es una técnica terapéutica usada ampliamente para aliviar ciertos síntomas asociados con muchas enfermedades. Esta técnica consiste en la inserción de delgadas agujas en la piel en determinados puntos anatómicos del cuerpo denominados “puntos de acupuntura”; según las teorías de la medicina tradicional china, el cuerpo humano tiene más de 2000 puntos de acupuntura, clasificados en 14 grupos separados. La línea imaginaria que conecta los puntos de cada grupo se denomina “meridiano”. Hay, por tanto, 14 meridianos, de éstos, 12 se encuentran a ambos lados del cuerpo (son bilaterales) mientras que los 12 restantes se encuentran en la línea media. Según la medicina tradicional china, estos meridianos conectan los puntos de acupuntura de la superficie del cuerpo con los órganos internos, formando unas vías o canales a través de las cuales fluye la energía vital, denominada “Qi”, por todo el cuerpo. Un desequilibrio en el flujo del Qi puede ser la causa de las enfermedades, las cuales pueden ser tratadas introduciendo las agujas en esos canales, a través de los puntos de acupuntura, y así corregir los desequilibrios.

           

            2.- ¿Cómo actúa la acupuntura?

Lo cierto es que numerosos trabajos de investigación realizados en humanos y animales han documentado los efectos beneficiosos de la acupuntura, especialmente en el alivio del dolor, aunque en ningún caso se haya explicado de forma completamente satisfactoria cómo funciona la acupuntura en el contexto de la medicina occidental.

 

                        EL DOLOR

            El dolor puede ser de origen mecánico, neurotrófico (contractura muscular) o inflamatorio. En un gran número de casos, la acupuntura puede curarlo o aliviarlo. La acción sobre el dolor se explica por medio de varios mecanismos:

            1-Acción local:

                        1 a- Por estimulación directa de las terminaciones nerviosas.

                        1 b- Por acción sobre la contractura muscular.

            2- Acción a distancia:

                        2 a-Acción sobre el Sistema Nervioso Central

                        2 b- Acción sobre el Sistema Nervioso Vegetativo

            3- Acción neuroendocrina:

                        Por estimulación de la secreción de endorfinas.

            La percepción del dolor se origina normalmente por la estimulación de terminaciones nerviosas desnudas, que actúan de nociceptores, ampliamente distribuidas en la superficie del cuerpo, tejidos profundos y vísceras. Llamamos nociceptores a aquellos receptores sensoriales capaces de diferenciar de manera eficaz y fiable, a través de las señales que envían al sistema nervioso central, los estímulos lesivos de los inocuos. A partir de aquí, las señales nociceptivas son conducidas al sistema nervioso central a través de delgadas fibras nerviosas que establecen sinapsis con neuronas localizadas en el asta dorsal de la médula espinal. Estas fibras nerviosas, de baja velocidad de conducción, pueden ser de dos tipos: fibras A-d, asociadas a la sensación de dolor agudo; y las fibras C, relacionadas con el dolor quemante, más lento y polongado, de tal manera que el bloqueo selectivo de cada uno de estos grupos de fibras nerviosas elimina selectivamente la cualidad correspondiente del dolor, conservándose la otra. Las conexiones de las fibras nociceptivas sobre las células de la médula espinal son complejas e incluyen sinapsis tanto sobre interneuronas como sobre neuronas de proyección. Estas últimas son las encargadas de transmitir las señales nociceptivas hacia otros centros del sistema nervioso como la formación reticular, el tálamo o la corteza cerebral.

Se piensa que la llegada de las señales nociceptivas hacia el tálamo y la corteza forman la base de nuestras experiencias sensoriales sobre el dolor (percepción del dolor). Puesto que las neuronas del asta dorsal de la médula espinal constituyen el primer relevo de la vía sensorial, se puede considerar a esta región de la médula como la puerta de entrada al dolor.

            Se sabe desde hace tiempo que existen sistemas descendentes moduladores que, en determinadas situaciones como estrés, alerta o daño severo, actúan disminuyendo o incluso inhibiendo la percepción del dolor. Uno de estos sistemas estaría constituido por una serie de regiones encefálicas conectadas entre sí y finalmente con las neuronas del asta dorsal de la médula espinal sobre las cuales realizarían sus influencias inhibitorias. Una de estas áreas se localiza en el mesencéfalo formando una especie de anillo de sustancia gris alrededor del acueducto de Silvio, por lo que a esta región se le conoce como sustancia gris periacueductal, o mejor aún por sus siglas: PAG. Esta región del encéfalo tiene conexiones con el hipotálamo y también con núcleos del bulbo raquídeo, desde donde se originan eferencias hacia la médula espinal. Las investigaciones realizadas en animales de experimentación muestran que la estimulación de PAG produce una analgesia profunda y selectiva, que puede ser explicada por la inhibición de las neuronas que transmiten las señales nociceptivas de la médula espinal.

 

Por otra parte, estudios recientes han demostrado que la acupuntura produce sus efectos analgésicos induciendo la liberación de neuropéptidos específicos en el sistema nervioso central. Cuando se descubrió en occidente que el ser humano poseía un sistema anti-dolor natural en el cerebro, cuyos productos eran secretados y circulaban por vía sanguínea, los chinos se lanzaron inmediatamente a experimentar y medir la acción de la acupuntura sobre el mismo. Este sistema se denominó sistema opioide, por analogía con los efectos del opio, y los productos secretados a la sangre endorfinas, por analogía con la morfina. Posteriormente se descubrieron diversas familias de endorfinas y otras substancias con la misma acción, como las encefalinas y los nagapéptidos. Todas ellas tenían una acción natural anti-dolor. Y los chinos consiguieron demostrar que la acupuntura aumenta estas substancias en numerosos trabajos experimentales presentados en congresos, que fueron corroborados por otros estudios occidentales. La acupuntura, por tanto, estimula nuestro sistema opioide para que aumente la producción de substancias antidolor de forma natural. Posteriormente, el sistema opioide, considerado inicialmente como un simple mecanismo de autocontrol del dolor, resultó ser un poderoso estimulante de las defensas ( fundamentalmente del sistema inmunitario). La acción eficaz de la acupuntura sobre las defensas está ampliamente demostrada, a través de éste y otros mecanismos. Por lo que, también estimula el sistema inmunitario, además del sistema opioide, anti-dolor.

 

            LA INFLAMACIÓN

Pero a la vez, la acupuntura también tiene una acción antiinflamatoria, que se explica por varios mecanismos:

1.- Inhibición de la acción de substancias que produce inflamación: histamina, bradiquinina, serotonina, etc.

2.- Estimulación del eje : HIPOTALAMO – ACTHrf – HIPÓFISIS – ACTH – CORTEZA SUPRARRENAL – CORTISOL. Es decir, la acción de la acupuntura se debe a la estimulación de nuestro propio sistema antiinflamatorio natural, al final de cuya cascada de reacciones se encuentra el cortisol. El cortisol es la substancia intrínseca que frena la inflamación. Por lo que podríamos decir que es nuestro propio corticoide autoproducido.

Los primeros trabajos chinos al respecto fueron realizados ya a finales de los años 60. En ellos se constató que, tras la acupuntura, la cantidad de substancias en la forma en la que se elimina el cortisol por la orina (17 hidroxicorticoide y 17 cetosteroide) aumentaba, lo que sugería una acción de la acupuntura sobre la suprarrenal. Otros trabajos comprobaron que, efectivamente, el cortisol se elevaba después de la acupuntura en ciertos puntos, lo que demostraba una acción sobre la suprarrenal. Algunos sugerían ya que la acupuntura actuaba mediante una estimulación, no exclusivamente de la cápsula suprarrenal, sino que lo hacía a niveles superiores, cerebrales, sobre hipotálamo e hipófisis. Trabajos posteriores confirmaron esta hipótesis, estudiando las variaciones del ACTH hipofisario que, como también se pudo demostrar, se veía aumentado tras la acupuntura. Por lo que se podía afirmar que la acupuntura estimula los mecanismos naturales antiinflamatorios mediante una acción sobre el cerebro, en la hipófisis e incluso en el hipotálamo.

 

En definitiva lo que hace la acupuntura es estimular  nuestros propios mecanismos de respuesta ante problemas como el dolor o la inflamación. Es decir, estimula que autogestionemos nuestros problemas estimulando los recursos  naturales que tenemos para solucionarlos. Es preciso recordar que el organismo humano posee mecanismos para “autocurarse” de cualquier cosa, incluyendo las enfermedades más graves .

 

Esta página ha sido realizada por Dª Marta Germán Díaz (estudiante de Medicina, curso 2002-2003).