La sensibilidad corporal proporciona información al sistema nervioso central sobre la situación y las condiciones del propio cuerpo, a partir de receptores situados en la piel, músculos y articulaciones y en las vísceras. Incluye la propiocepción, que informa sobre la posición de los miembros, el tacto que indica el contacto de objetos con la piel, el sentido de la temperatura, y el dolor, que alerta ante una posible lesión del organismo.

 

TIPOS DE RECEPTORES

Propioceptores

Estos receptores median el sentido de la posición del cuerpo, que nos permite conocer la posición de los miembros teniendo los ojos cerrados. El sentido de la posición depende principalmente de los husos musculares, que detectan la longitud de cada músculo, y por tanto el ángulo de flexión o extensión de la articulación. También participan receptores existentes en las articulaciones, pero los husos musculares parecen ser más importantes para el sentido de la posición. Los receptores tendinosos de Golgi proporcionan información sobre la fuerza de contracción de los músculos. La información de los propioceptores se transmite por fibras nerviosas de gran diámetro (tipo Aalfa y Abeta). El sentido de la posición es muy importante para el control de los movimientos, y los pacientes con alteraciones de este sentido (por ejemplo por una lesión de los cordones posteriores de la médula) tienen grandes dificultades para moverse, aunque las vías motoras estén intactas.

 

Mecanorreceptores cutáneos

Se estimulan por la presión sobre la piel. La presión deforma la piel y estira las terminaciones nerviosas incluidas en la piel. Este estiramiento abre canales iónicos en la membrana de las terminaciones, que se depolarizan y envían potenciales de acción al sistema nervioso central. Esta información se transmite por fibras nerviosas de gran diámetro (tipo Abeta). El campo receptor de cada terminación nerviosa es la región de la piel en la que, al aplicar presión, se estimula esa terminación. Los receptores que tienen campos pequeños indican con más precisión la localización en que se ha aplicado el estímulo. Los receptores fásicos o de adaptación rápida son aquellos que ante un estímulo mantenido dejan de responder en seguida, e indican los cambios en la intensidad del estímulo. Estos receptores se estimulan sobre todo por una vibración, que es una presión que varía rápidamente. Los receptores tónicos o de adaptación lenta siguen respondiendo mucho tiempo ante un estímulo mantenido. Hay cuatro tipos de mecanorreceptores en la piel, con distintos tamaños de campo y distinta velocidad de adaptación:

Merkel - Son receptores de campo pequeño y de adaptación lenta. Indican con mucha precisión la localización de la presión sobre la piel. Por ejemplo, un ciego leyendo Braille utiliza principalmente estos receptores, que le indican con exactitud la posición de los relieves en contacto con la piel de los dedos.

Meissner - Son receptores de campo relativamente pequeño, aunque más grande que el de los receptores de Merkel, y de adaptación relativamente rápida, aunque no tan rápida como la de los receptores de Pacini. No son tan precisos en indicar la posición del estímulo como los receptores de Merkel, pero resaltan los cambios rápidos de presión. Por ejemplo, cuando se palpa un objeto, los receptores de Meissner resaltan la presencia de aristas agudas, mientras que las superficies de curvatura suave no estimulan a estos receptores.
Pacini - Son receptores de campo grande y adaptación muy rápida. Tienen poca precisión para indicar la localización del estímulo, pero responden a vibraciones de alta frecuencia. Por ejemplo, cuando el bastón de un ciego choca con un obstáculo se producen vibraciones que se transmiten por el bastón y que el ciego detecta con estos receptores.
Ruffini -  Son de campo grande y adaptación lenta. Sirven para detectar campos amplios de presión sobre la piel, por ejemplo el peso de un objeto apoyado sobre la piel.

 

 

Termorreceptores

 

 

Son terminaciones nerviosas libres. Los receptores al frío son terminaciones de fibras mielínicas de pequeño tamaño (tipo Adelta) y los receptores al calor son fibras amielínicas (tipo C). Los receptores al frío se estimulan cuando la temperatura de la piel es menor de 37 grados, y los receptores al calor cuando la temperatura de la piel supera los 37 grados.

 

 

 

 

 

Nociceptores

Detectan un estímulo que puede producir daño en el organismo y producen la sensación del dolor. Son terminaciones libres en la piel, que pueden ser de varios tipos:

Nociceptores mecanorreceptores - Son terminaciones de fibras mielínicas de pequeño diámetro (Adelta). Se estimulan por una presión intensa sobre la piel (por ejemplo, un pellizco o un pinchazo). Una presión débil estimula los mecanorreceptores de Merkel y produce sensación de tacto, si la presión es más intensa también estimula los nociceptores y produce dolor.

Nociceptores termorreceptores - Una temperatura extrema de frío o calor (por encima de 50 grados, o por debajo de 0) estimula estos nociceptores que son terminaciones libres de fibras mielínicas de pequeño diámetro (Adelta).

Nociceptores polimodales - Se estimulan indistintamente por estímulos nociceptivos mecánicos (presión intensa), térmicos (temperaturas extremas) y químicos (substancias químicas que se liberan en la piel cuando se produce una lesión, como potasio, ácidos o mediadores de la inflamación como la bradikinina). Estos receptores son terminaciones de fibras amielínicas (tipo C).

También existen nociceptores en las vísceras, que son fibras de tipo C, principalmente. Responden a distintos tipos de estímulo según de que víscera se trate, por ejemplo en las vísceras huecas (intestino, uréteres) el dolor se produce sobre todo por distensión de la pared. Algunas vísceras (el cerebro, o el parénquima hepático) no tienen nociceptores, y no son sensibles al dolor.

La sensación dolorosa, al contario que otros tipos de sensibilidad, no se atenúa con la estimulación repetida sino que al contrario se hace más intensa, y esto se denomina hiperalgesia. La hiperalgesia se debe en parte a un mecanismo periférico (los nociceptores en la piel se vuelven más sensibles por la liberación de factores de inflamación, como las prostaglandinas) y en parte a un mecanismo central (la sinapsis en la médula espinal entre las fibras aferentes y las neuronas espinotalámicas se potencia con la estimulación repetida)

 

VÍAS

Las fibras de gran diámetro (propiocepción y tacto) ascienden en la médula espinal por los cordones posteriores, hacen sinapsis en los núcleos de los cordones posteriores, luego la información va al tálamo, y de ahí a la corteza somatosensorial primaria o SI (circunvolución poscentral).

Las fibras de pequeño diámetro (dolor y temperatura) hacen sinapsis con neuronas espinotalámicas en el asta posterior de la médula, estas neuronas originan la vía espinotalámica que asciende al tálamo, y desde el tálamo esta información va a la corteza, en parte a la corteza somatosensorial primaria, pero también a otras regiones relacionadas con las emociones, como la circunvolución cingular anterior.

 

CORTEZA

La información sobre la posición y el tacto, y una parte de la información térmica y dolorosa, se dirige desde el tálamo a la corteza somatosensorial primaria o SI, en la circunvolución postcentral, que incluye las áreas de Brodman 3a, 3b, 1 y 2. Cada una de estas áreas tiene una función distinta:

Área 3a- Recibe información propioceptiva, de los husos musculares, articulaciones y órganos de Golgi. Sirve para percibir la posición del cuerpo, y tiene abundantes conexiones con la corteza motora en la circunvolución precentral, necesarias para el control de los movimientos.

Área 3b - Recibe información de receptores táctiles de adaptación lenta. Determina la localización de los estímulos sobre la piel.

Área 1 - Recibe información de receptores táctiles de adaptación rápida. Es esencial para percibir texturas.

Área 2 - Recibe información de las otras áreas somatosensoriales (3a, 3b y 1), más que directamente del tálamo, y combina información propioceptiva  (que procede de 3a) y táctil (de 3b y 1). Este área sirve para percibir la forma de los objetos. Algunas neuronas en esta área responden a estímulos de orden superior, como por ejemplo un borde de un objeto apoyado sobre la piel y que tenga una orientación determinada. Las neuronas del área 2 identifican la forma de un objeto sostenido en una mano, integrando la posición y orientación de los bordes del objeto en contacto con la piel, y la posición de las articulaciones de los dedos.

Áreas 5 y 7. - Desde SI la información se transmite a la corteza parietal posterior (áreas 5 y 7 de Brodmann), donde se combina con otros tipos de información (visual, auditiva, relativa a los movimientos de los miembros, etc).

Área SII - Parte de la información también se dirige desde SI al área SII. Esta área es importante para el aprendizaje relacionado con el tacto, por ejemplo aprender a distinguir varias texturas.