Kontakta Naturhistoriska riksmuseet

Universidad Autónoma de Madrid

Roberto Bolaño  

        Inicio

Biografía

Obras de Roberto Bolaño
 
Novelas
 
Poesía
 
Cuentos
  Otros escritos

Obras sobre Roberto Bolaño
   Artículos
   Libros
Entrevistas
Fotografías
Infrarrealismo
Enlaces
Videos

El Movimiento Infrarrealista

ARTÍCULOS

 Bolaño y los poetas Infrarrealistas, por Javier Campos

 “Déjenlo todo nuevamente”: Apuntes sobre el Movimiento Infrarrealista mexicano, por Andrea Cobas Carral

 Roberto Bolaño, Mario Santiago y Los detectives salvajes, por Claudio Bolzman

 El Movimiento Infrarrealista y los agujeros negros de la vida, por Cuauhtémoc Méndez

 

ENLACES

 Página del Movimiento Infrarrealista de Poesía

 

OTROS

 Manifiesto Infrarrealista (1975)

 

ALGUNOS POETAS INFRARREALISTAS

Roberto Bolaño (Chile, 1953 - España, 2003)
Carolina Estrada (Tacubaya, 1960)
Arnoldo González
Mario Raúl Guzmán (México, 1959)
Jorge Hernández Pieldivina (Pochutla, 1953)
Cuauhtémoc Méndez (México, 1956 - Morelia, 2004)
Pedro Méndez
Pedro Damián Masson R. (México, 1954)
Josefina Mejía
Ramón Méndez (México, 1954)
Bruno Montané (Chile, 1957)
Víctor Monjarás-Ruiz (México - 1953)
Tulio Mora
José Pedro (México, 1958)
José Peguero (México, 1955)
José Rosas Ribeyro
Mario Santiago (México, 1953 - 1998)

 


Algunos poemas infrarrealistas:

ABRIREMOS NUESTROS PULMONES A UN AIRE SIN VENENO

Frente a cualquier frontera,
frente a cualquier comedia o pantomima
la belleza y los ojos lúcidos.
Los hombres de la mentira cambian como los días.
Frente a eso, las pinceladas-cuchillo amasadas con carne viva;
entonces la llaga sobre la piel desnuda
hasta que nazca un Nuevo Tiempo relampagueando entre dos o más nubes,
cantarlo desde nuestras gargantas: ¡no más coágulos, que la sangre fluya!
Sólo nuestros sueños como tormenta galopando.

El Sol se desbarata cogiendo con tus ojos.
El crimen es breve en el umbral del tiempo
y en los pliegues de primavera
la línea resinosa de la vida guarda sus secretos.
Inmensas coincidencias,
codicia de frutos resquebrajados,
rescate de la eterna agitación --hervidero de sangre-- luz que nos une
y el amor seguido de soles hechiceros mordiendo el camino que se deja.

Tomo de los latidos de tu corazón el grito de los ángeles.
Para empezar el día te regalo mi canto,
mis caderas constructoras,
el aullido de mis verdades de acero.
La vida la vida la vida ¿quién dijo? 

Jorge Hernández Pieldivina

 

DÍLES QUIÉN ERES

Díles quién eres
un buzón rojo con la mandíbula destrozada
un hoyo transparente expuesto al sol
que a veces habla con los psiquiatras
deja mensajes urgentes en las esquinas
el zigzagueante fantasma de esta ciudad
que saluda los tranvías y los escarabajos
el caballo dulce el pájaro triste
doblado desdoblado por la sorpresa y los hechos imprevistos
el chevrolet 1945 sin ruedas y sin placas
el televisor en blanco y negro
con el cinescopio alrevés
el que piensa con los zapatos a bajas y altas temperaturas
y desperdicia su tiempo
como un semáforo bajo la lluvia
y no es por gusto que amontona papelitos
polvo humo briznas de ternura en esta época
cuando Karl Marx está muerto
y hay que ser caníbales-dialécticos racionales-clandestinos
para que la neurosis no nos bombardee en las calles abandonadas
esta es tu tarea music hall de las catastrófes
ya no es suficiente tu paraguas oxidado
para los aullidos radioactivos
las barricadasprostíbulos no detienen nada
no detienen nada
ni la ternura
ni la muerte que nos espera masticando cebolla plomo pólvora
ahora juegas con tus ojos a las canicas
y retuerces tu monotonía buscando una salida
que te sorprenda como un espatasuegras fatal.

Jorge Hernández Pieldivina

 

HUAYLLAY

Manos alzadas bajo la lluvia.
Cortaban las uñas y acicalaban el rostro
demacrado y casi lampiño del muerto.
Lavaban su cuerpo amoratado con agua de lago.
¿Qué hombre no se edifica un perdón excesivo,
en masa, bajo el tañido de una campana de abril?
Una banda musical afligía los cerros,
por donde ascendían, descalzos y arrodillados,
hasta la cima coronada por una cruz.
¿Pero qué hombre no cree que Dios es su dolor?
Por eso limpiaban su cuerpo, redoblando el cuidado
que no tuvieron el sacerdote ni el escultor.
En las profundidades de su silencio
acaso ese cuerpo revelaba la certeza de otra pasión.
Más allá, más allá del tiempo y sus sueños
habitaría el dolor verdadero.
Las heridas de la tierra, simples escoriaciones,
como la agonía resplandeciente de una luciérnaga
nos evoca la colisión de una estrella.

Tulio Mora

 

LA BALADA DEL VIUDO (¿VERSOS ADOLESCENTES?)

 En homenaje a ti,
me había propuesto
llegar a una célebre tristeza.

Camilo

Pensar que entre tu cuerpo y el mío
sólo hubo algunas cartas,
música de Rolling Stones entre cigarros de mariguana,
visitas dominicales al panteón,
besos cháfaros,
cachondeos musgosos bajo un árbol a mediodía,
recorridos a museos polvosos,
sonrisas estúpidas junto a una fuente
mientras las caricias envejecían hasta el tope,
conversaciones con tu madre
haciéndole ver las propiedades de la mariguana,
convencerla de que ahí no estaba la trampa.
Después,
algunas cartas espaciadas --pláticas almidonadas--,
lejanas visitas,
hasta que aquellas cosas
se van olvidando. 

Cuauhtémoc Méndez

 

EL OLVIDO POR TODOS TAN TEMIDO

Que se olviden aquí y ahora las noches y los días.
O mejor: lo que en esas noches y esos días se vivió.

Ni siquiera un gesto. Nada. Que todo ese abstracto
inexistente sea real en el olvido.
Y que no anden  penando las almas por su posteridad,
que no anden hablando de perennidad
y asuman modestia. Que el olvido anda muy de acuerdo
con el paisaje hombruno, con la topografia nocturna,
con esa presencia que desaparecerá en pocas horas
o en minutos y olvido ya es.

Cuánto temor tenéis a la inadvertencia
si ya, ahora, sois desaparición.

Porque hubieron tiempos lúcidos. Sin duda.
Porque llegarán épocas de descubrimiento para cada quien.

Lo que tus ojos vieron, lo que tus oídos escucharon por primera vez
seán nuevos hallazgos en perpetua aparición para otros que nacen
a eso que miraste y escuchaste, a los aromas y los tactos que pensaste tuyos.

El olvido se posará en el hombro de lo que ya sucedió.
Los otros, como lo hiciste tú, inventarán su ser en su propia negligencia.
Sólo el tiempo irá abriendo con su fino escalpelo los auténticos sentidos.

Cuánto recelo por la evaporación de tu inexistencia, is al fin y al cabo
vendrán nuevas generaciones a eternizar el olvido, por todos tan temido.

Víctor Monjarás-Ruiz

 

TEMPORADA

San Isidro Labrador,
toma el agua y presta el sol.

1

Planta azul,
blues de tormentas,
melancolísima.

2

Los días son neblinosos,
reptan al pie del cerro.
Hay que tumbarse para ver:
caen torrentes de euforia.

3

Cuto de la Esperanza Viva,
lugar sombrío,
en charcos con estiércol
brotan burbujas blancas:
se aparta silenciosa la tierra,
generosa, fecunda.

4

San Isidro,
hongo divino,
divina estirpe:
hijo de padre rumiante
y madre tierra,
divina humedad.

5

Tu sombrero nos puso
morados los labios,
cogidos del bastón
nos tambaleamos.
Somos la niebla.

Pedro Méndez

 

ESCÚCHAME
CANTARTE ESTA FOLKSONG

You told me that I was an angel / show me the way
Billie Holliday
Para Guadalupe ¡Oh!
¡Ah!
A la memoria de Sophie Podolski

 

Sabes / que tenemos que construir muchos panales juntos
& aprender a hablar con los insectos / & grabarnos
                                    la flor de loto de tatuajes:
La mente engaña / yo soy 1 cuerpo
Voy a hacer algo / que nadie puede hacer por mí
Sabes / que tenemos que fundar 1 nueva guillotina
                                                       de los besos
el puntapié del aguamiel
la cordillera del deseo-fulgor
brote de contagios & Señora Epidemia emperatriz
& tejer & tejer chalinas puro fósforo
taparrabos-turbohélice para la intimidad de los incendios
Jugar ajedrez con nuestros ojos
cantar con toda la jeringa & transparencia de los tactos
polinizar jardines & ombligos de azotea
                     derretir relojes
manear & empitonar estacionamientos salas de espera
                                   toda familia de parquímetros
Plantar manglares de ganzúas / en pleno ojo-monokini
                                 desgarrado de hoteles & teatros
regalar regalar & regalarnos
resaltar resortear / la clorofila-carnaval de los antojos
Yo quiero 1 cosquilla que brille & rasgue al mismo tiempo
escenarios-estímulos distintos para mis hemorrágicos
                         chorreantes bailecitos de epilepsia
Que no tenga que pisarme el Viento Negro
para que nos unja en sus aceites doña Rabia
que no vaya Desamor a reestrenar sus armaduras
que no halle 1 solo hueco que el frío nos jalonee
con tal de moscaverdear el copyright de sus andadas
Sabes / que tenemos que jugar a los apaches
                                          & a los búfalos
         ¡Otra vez yácatas / otra vez lagunas!
astrología-magia termal en la punta de las lenguas
                    danzas de peces puroviento
         happenings perpetuos de orangutanes-ave
              el salto-frenesí / el viaje-yaerahora
                  del desolado 2 al trapecista 5
Trucutú a la batería / Rimbaud en el micrófono
el canto de mi lluvia excavando-orinando sin razón
las afueras ((cada vez más afuera)) de estos circos desgajados
          & tú / tócame aquí / Macorina / Tú tócame aquí.

Mario Santiago

 

 

 

I. Briceño - F.J. Murillo                                                                                                                                   Contacto

©  Universidad Autónoma de Madrid