ABRIREMOS NUESTROS PULMONES
A UN AIRE SIN VENENO
Frente a cualquier frontera,
frente a cualquier comedia o pantomima
la belleza y los ojos lúcidos.
Los hombres de la mentira cambian como los días.
Frente a eso, las pinceladas-cuchillo amasadas con
carne viva;
entonces la llaga sobre la piel desnuda
hasta que nazca un Nuevo Tiempo relampagueando entre
dos o más nubes,
cantarlo desde nuestras gargantas: ¡no más coágulos,
que la sangre fluya!
Sólo nuestros sueños como tormenta galopando.
El Sol se desbarata cogiendo
con tus ojos.
El crimen es breve en el umbral del tiempo
y en los pliegues de primavera
la línea resinosa de la vida guarda sus secretos.
Inmensas coincidencias,
codicia de frutos resquebrajados,
rescate de la eterna agitación --hervidero de
sangre-- luz que nos une
y el amor seguido de soles hechiceros mordiendo el
camino que se deja.
Tomo de los latidos de tu
corazón el grito de los ángeles.
Para empezar el día te regalo mi canto,
mis caderas constructoras,
el aullido de mis verdades de acero.
La vida la vida la vida ¿quién dijo?
Jorge
Hernández Pieldivina
DÍLES QUIÉN ERES
Díles quién eres
un buzón rojo con la mandíbula destrozada
un hoyo transparente expuesto al sol
que a veces habla con los psiquiatras
deja mensajes urgentes en las esquinas
el zigzagueante fantasma de esta ciudad
que saluda los tranvías y los escarabajos
el caballo dulce el pájaro triste
doblado desdoblado por la sorpresa y los hechos
imprevistos
el chevrolet 1945 sin ruedas y sin placas
el televisor en blanco y negro
con el cinescopio alrevés
el que piensa con los zapatos a bajas y altas
temperaturas
y desperdicia su tiempo
como un semáforo bajo la lluvia
y no es por gusto que amontona papelitos
polvo humo briznas de ternura en esta época
cuando Karl Marx está muerto
y hay que ser caníbales-dialécticos
racionales-clandestinos
para que la neurosis no nos bombardee en las calles
abandonadas
esta es tu tarea music hall de las catastrófes
ya no es suficiente tu paraguas oxidado
para los aullidos radioactivos
las barricadasprostíbulos no detienen nada
no detienen nada
ni la ternura
ni la muerte que nos espera masticando cebolla plomo
pólvora
ahora juegas con tus ojos a las canicas
y retuerces tu monotonía buscando una salida
que te sorprenda como un espatasuegras fatal.
Jorge
Hernández Pieldivina
HUAYLLAY
Manos alzadas bajo la lluvia.
Cortaban las uñas y acicalaban el rostro
demacrado y casi lampiño del muerto.
Lavaban su cuerpo amoratado con agua de lago.
¿Qué hombre no se edifica un perdón excesivo,
en masa, bajo el tañido de una campana de abril?
Una banda musical afligía los cerros,
por donde ascendían, descalzos y arrodillados,
hasta la cima coronada por una cruz.
¿Pero qué hombre no cree que Dios es su dolor?
Por eso limpiaban su cuerpo, redoblando el cuidado
que no tuvieron el sacerdote ni el escultor.
En las profundidades de su silencio
acaso ese cuerpo revelaba la certeza de otra pasión.
Más allá, más allá del tiempo y sus sueños
habitaría el dolor verdadero.
Las heridas de la tierra, simples escoriaciones,
como la agonía resplandeciente de una luciérnaga
nos evoca la colisión de una estrella.
Tulio Mora
LA BALADA DEL VIUDO (¿VERSOS ADOLESCENTES?)
En homenaje a
ti,
me había propuesto
llegar a una célebre tristeza.
Camilo
Pensar que entre tu cuerpo y
el mío
sólo hubo algunas cartas,
música de Rolling Stones entre cigarros de mariguana,
visitas dominicales al panteón,
besos cháfaros,
cachondeos musgosos bajo un árbol a mediodía,
recorridos a museos polvosos,
sonrisas estúpidas junto a una fuente
mientras las caricias envejecían hasta el tope,
conversaciones con tu madre
haciéndole ver las propiedades de la mariguana,
convencerla de que ahí no estaba la trampa.
Después,
algunas cartas espaciadas --pláticas almidonadas--,
lejanas visitas,
hasta que aquellas cosas
se van olvidando.
Cuauhtémoc Méndez
EL OLVIDO POR TODOS TAN
TEMIDO
Que se olviden aquí y ahora las
noches y los días.
O mejor: lo que en esas noches y esos días se vivió.
Ni siquiera un gesto. Nada. Que
todo ese abstracto
inexistente sea real en el olvido.
Y que no anden penando las almas por su posteridad,
que no anden hablando de perennidad
y asuman modestia. Que el olvido anda muy de acuerdo
con el paisaje hombruno, con la topografia nocturna,
con esa presencia que desaparecerá en pocas horas
o en minutos y olvido ya es.
Cuánto temor tenéis a la
inadvertencia
si ya, ahora, sois desaparición.
Porque hubieron tiempos
lúcidos. Sin duda.
Porque llegarán épocas de descubrimiento para cada
quien.
Lo que tus ojos vieron, lo que
tus oídos escucharon por primera vez
seán nuevos hallazgos en perpetua aparición para
otros que nacen
a eso que miraste y escuchaste, a los aromas y los
tactos que pensaste tuyos.
El olvido se posará en el
hombro de lo que ya sucedió.
Los otros, como lo hiciste tú, inventarán su ser en
su propia negligencia.
Sólo el tiempo irá abriendo con su fino escalpelo
los auténticos sentidos.
Cuánto recelo por la
evaporación de tu inexistencia, is al fin y al cabo
vendrán nuevas generaciones a eternizar el olvido,
por todos tan temido.
Víctor
Monjarás-Ruiz
TEMPORADA
San Isidro
Labrador,
toma el agua y presta el sol.
1
Planta azul,
blues de tormentas,
melancolísima.
2
Los días son neblinosos,
reptan al pie del cerro.
Hay que tumbarse para ver:
caen torrentes de euforia.
3
Cuto de la Esperanza Viva,
lugar sombrío,
en charcos con estiércol
brotan burbujas blancas:
se aparta silenciosa la tierra,
generosa, fecunda.
4
San Isidro,
hongo divino,
divina estirpe:
hijo de padre rumiante
y madre tierra,
divina humedad.
5
Tu sombrero nos puso
morados los labios,
cogidos del bastón
nos tambaleamos.
Somos la niebla.
Pedro Méndez
ESCÚCHAME
CANTARTE ESTA FOLKSONG
You told me that I was an angel /
show me the way
Billie Holliday
Para Guadalupe ¡Oh! ¡Ah!
A la memoria de Sophie Podolski
Sabes / que tenemos que
construir muchos panales juntos
& aprender a hablar con los insectos / & grabarnos
la flor de loto
de tatuajes:
La mente engaña / yo soy 1 cuerpo
Voy a hacer algo / que nadie puede hacer por mí
Sabes / que tenemos que fundar 1 nueva guillotina
de los besos
el puntapié del aguamiel
la cordillera del deseo-fulgor
brote de contagios & Señora Epidemia emperatriz
& tejer & tejer chalinas puro fósforo
taparrabos-turbohélice para la intimidad de los
incendios
Jugar ajedrez con nuestros ojos
cantar con toda la jeringa & transparencia de los
tactos
polinizar jardines & ombligos de azotea
derretir relojes
manear & empitonar estacionamientos salas de espera
toda familia de
parquímetros
Plantar manglares de ganzúas / en pleno ojo-monokini
desgarrado de
hoteles & teatros
regalar regalar & regalarnos
resaltar resortear / la clorofila-carnaval de los
antojos
Yo quiero 1 cosquilla que brille & rasgue al mismo
tiempo
escenarios-estímulos distintos para mis hemorrágicos
chorreantes bailecitos de
epilepsia
Que no tenga que pisarme el Viento Negro
para que nos unja en sus aceites doña Rabia
que no vaya Desamor a reestrenar sus armaduras
que no halle 1 solo hueco que el frío nos jalonee
con tal de moscaverdear el copyright de sus andadas
Sabes / que tenemos que jugar a los apaches
& a los
búfalos
¡Otra vez yácatas / otra vez lagunas!
astrología-magia termal en la punta de las lenguas
danzas de peces puroviento
happenings perpetuos de orangutanes-ave
el salto-frenesí / el viaje-yaerahora
del desolado 2 al trapecista 5
Trucutú a la batería / Rimbaud en el micrófono
el canto de mi lluvia excavando-orinando sin razón
las afueras ((cada vez más afuera)) de estos circos
desgajados
& tú / tócame aquí / Macorina / Tú tócame
aquí.
Mario Santiago