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Bolaño por sí mismo (2006)

      

Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2006, 146 págs.

Selección y edición de Andrés Braithwaite. Santiago de Chile.

Mordaz y tierno, sofisticado y popular, desinhibido y pudoroso. Roberto Bolaño era un gigante contradictorio. Si su cuerpo sugería fragilidad, su escritura se alza como un despliegue de contundencia, solidez, valentía. La publicación de Bolaño por sí mismo reafirma ese carácter multifacético y explosivo del autor de Los detectives salvajes.

La selección de entrevistas y conversaciones, realizada por Andrés Braithwaite, incluye medios extranjeros y abarca el período 1998-2003, es decir, cuando Bolaño ya ha dejado de vivir como un piel roja que cazaba cuanto premio organizaban los municipios españoles. Publica en Anagrama y Seix Barral, visita Chile y, claro, empiezan a lloverle más premios. Y ni hablar de las entrevistas. "No sé quién soy, pero sé lo que hago y, sobre todo, sé lo que no hago ni haré jamás", contestó enigmático cuando le pidieron que se definiera. Como si se tratara de un ars combinatoria, este tipo de respuestas iban seguidas de la ironía, el exceso, la crítica. ¿Cuál es el rasgo chileno que menos toleras?, le preguntó una periodista. "La ingratitud. El poco valor que se le da a la obra de Dittborn, el organizador del Mundial del 62", dijo sin vacilar. En otra oportunidad le pidieron que mencionara los cinco libros que lo marcaron a fuego, pero Bolaño advirtió que en realidad eran cinco mil. Algunos de la lista: Moby Dick, Rayuela, El castillo y Los aforismos de Lichtenberg.

En el prólogo, Juan Villoro destaca que Bolaño se movía en la conversación "como un cazador que respira el olor de su presa y se dispone a poner una trampa". Como un investigador interesado en los cabos sueltos, solía hacer preguntas, cambiar de opiniones y alterar el curso de la conversación. Buena prueba de ellos son los diálogos con Piglia y Fresán. Con el primero habla de la traducción, la amistad y la biblioteca, mientras que con Fresán se centra en la obra de Philp K. Dick, mostrando su pasión como lector y el riesgo a la hora de emitir juicios: "Dick va camino de ser un clásico y una de las características de un clásico es ir mucho más allá de la buena escritura, que no es otra cosa que una cierta corrección gramatical".

Bolaño por sí mismo se completa con una serie de fotografías hasta ahora desconocidas. Aparece con pañales y como Bob Dylan, a los 27 años. También en la redacción de una revista mexicana o con su padre en Acapulco. Luego, con sus hijos Lautaro y Alexandra; en su estudio en Blanes; y en su cumpleaños número 49, cuando su hígado ya no daba más. Porque el cuerpo, como explicó él mismo, "es un maestro en el arte de dar sorpresas, generalmente malas. Pero, en contrapeso, el cuerpo de los demás nos suele dar buenas sorpresas, sorpresas gratas".
 

...

Las extraordinarias entrevistas con Roberto Bolaño equivalen a la caja negra de los aviones. Las palabras antes del accidente. No se trata de un calculado testamento, sino de la voz que atraviesa turbulencias con una última entereza.

¿Hasta dónde hay que tomar al pie de la letra sus provocaciones, sus salidas de tono, sus bromas, sus afortunadas desmesuras? ¿En verdad le detuvo un tiro penal a Vavá? Cuando dijo que Gabriela Mistral era extraterrestre, ¿elogiaba a la escritora y criticaba el oxígeno de la Tierra, o sugería lo contrario? Seguramente sonreiría al saber que ha logrado despistar al enemigo.

El detective salvaje sigue retando a sus lectores. Sus opiniones se debilitan al ser juzgadas como verdades absolutas y ganan fuerza al ser leídas como rarezas esquivas. Se trata de tomarlo en serio no al modo de un gurú, sino de un escritor que usó las palabras como lumbre y, al modo de Cocteau, supo que lo más rescatable del incendio es el fuego”

Juan Villoro

 

“Bolaño por sí mismo pone a disposición del lector todas aquellas opiniones, pasiones y aventuras definitorias que hicieron de Bolaño un personaje de intachable humanidad, amén de un individuo con una notable propensión al compulsiv ejercicio de la literatura (…) La contundencia de la información contenida en este libro resulta definitiva”.

Juan Manuel Vial, Revista Capital

 

“Las respuestas de Bolaño (aquí contenidas) pertenecen, tanto como sus cuentos, novelas y columnas, al género de la literatura, puesto que provocan y revelan tanto como lo que esconden”.

Rodrigo Pinto, revista El Sábado de El Mercurio

 

Fragmento del prólogo

 

Reseñas críticas

  Más Bolaño, por Jean-François Fogel

 

I. Briceño - F.J. Murillo                                                                                                                                   Contacto

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