El poblamiento
Ibérico: la Subbética.
Almedinilla y Cabra
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Proyectos: "Estudio arqueológico de la comarca de Almedinilla (Córdoba)" y HAR2013-43683-P:
"Resistencia y asimilación: la implantación romana en la Alta Andalucía"
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       El yacimiento del Cerro de la Merced
       
                     
     Introducción  

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL ‘CERRO DE LA MERCED’ (CABRA, CÓRDOBA)

 
   

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Director: Prof. Dr. Fernando Quesada Sanz (Univ. Autónoma de Madrid)
Subdirector: D. Antonio Moreno Rosa (Mus. Cabra)

 

 

 

 

Vuelo con dron del Cerro de la Merced
Video tomado desde un dron de las excavaciones del Cerro de la Merced en Julio de 2015.
Proyecto ‘Resistencia y Asimilación: la implantación romana en la Alta Andalucía”
Copyright RCFilms/Proyecto HAR 2013/4683-P

 

 

El complejo ibérico del Cerro de la Merced en 3D
Reconstrucción 3D a partir de fotografía aérea con dron y restitución fotogramétrica del complejo del Cerro de la Merced.
Estado en Julio de 2015. Proyecto ‘Resistencia y Asimilación: la implantación romana en la Alta Andalucía”
Copyright Proyecto HAR 2013/4683-P

 

 

Vista aérea de las excavaciones del Cerro de la Merced en 2015
Video con un dron de las excavaciones del Cerro de la Merced en Julio de 2015.
Proyecto ‘Resistencia y Asimilación: la implantación romana en la Alta Andalucía”
Copyright RCFilms/Proyecto HAR 2013/4683-P

 

 

Timelapse de los trabajos en el interior del recinto principal del Cerro de la Merced
Salas A y B. Copyright Jesús Muñoz Aguilar y Proyecto HAR 2013/4683-P

 

 

 
   

 

 

 

Bibliografía

Fernando Quesada Sanz, Mónica Camacho Calderón (2014): “El recinto fortificado ibérico tardío del Cerro de la Merced (Cabra) y un posible monumento ibérico previo. Un problema de puntos de vista”, Homenaje a Ricardo Olmos, Anejos de Erytheia, Estudios y Textos, 7, pp. 406-415.

Fernando Quesada Sanz, Antonio Moreno Rosa (2015): “El Cerro de la Merced: Arqueología e Historia de un palacio ibero”, El Egabrense, pp. 47-49.


Cerro de la Merced en Dpto. Prehistoria y Arqueología UAM, en y también en



Introducción

            El yacimiento del  Cerro de la Merced (Cabra, Córdoba) se ubica en terreno propiedad del Ayuntamiento de Cabra (Córdoba).

            Este Ayuntamiento, en su deseo de proteger y poner en  valor el Patrimonio Histórico y Arqueológico ubicado en su Municipio, en colaboración y con el acuerdo de la Delegación Territorial en Córdoba de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, promociona desde 2011 el estudio científico del yacimiento con vistas a su puesta en valor. Con este objeto, el Ayuntamiento de Cabra gestionó y firmó en el año 2011 un Convenio específico de colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid, a través de la Fundación de la Universidad Autónoma, y en la persona del Prof. D. Fernando Quesada Sanz, Profesor Titular acreditado a Catedrático de Arqueología en dicha universidad. Desde entonces se han desarrollado tres campañas de excavación durante los veranos de 2012, 13, 14 y 15, de entre cuatro y siete semanas cada una..

            Los trabajos se integran dentro del marco más amplio de un Proyecto de Investigación de Excelencia del MINECO (Ministerio de Economía y Competitividad) titulado “Resistencia y Asimilación, la implantación romana en la Alta Andalucía” (HAR2013‐43683‐P).          

 

El yacimiento del Cerro de la Merced y la Cultura Ibérica

El Cerro de la Merced se encuentra en el término municipal de Cabra, a unos cinco km. al este de su casco antiguo. Se alza justo al sur de la actual carretera A-339, Cabra-Alcalá la Real. Es un cerro de forma cónica poco elevado aunque de acusada pendiente, con una cota de 680,5 metros sobre el nivel del mar, aunque apenas se eleva unas decenas de metros sobre el terreno circundante. Preferimos esta denominación a otras tradicionales como la de ‘Jarcas’ (empleada por J. Bernier, pero que lleva  a confusión con el cerro mucho más elevado y abrupto inmediatamente al sur), o a las más descriptivas pero menos usuales ‘Cerro Tinajas’, o ‘Cerro Redondo’.

 El yacimiento es conocido de antiguo. Con independencia de los comentarios que en un manuscrito inédito realizara D. Manuel de la Corte y Ruano  en 1836, fue J. Bernier y su equipo, quien lo incluyó en el elenco de los ‘recintos fortificados ibéricos’ andaluces, definidos en los desde 1970 y por él catalogados de manera sistemática.  Un primer croquis entonces publicado mostraba ya los restos de excavaciones masivas ilegales en la cima, que han destruido parte de la zona central del yacimiento, una pérdida patrimonial irrecuperable.   

Desde los años setenta del s. XX se ha considerado que el Cerro de la Merced es uno de los mejores ejemplos de los recintos fortificados de época ibérica (a grandes rasgos, siglos VI-I a.C.) que jalonan la Campiña cordobesa y las estribaciones septentrionales de la Subbética.

Estos recintos forman parte de un conjunto mayor pero diverso en el centro de Andalucía y son parte nuclear de un debate intenso sobre su fecha y sobre su adscripción cultural (¿ibérica, púnica, romana?). Desde hace décadas se han puesto en relación estos recintos fortificados con las llamadas 'torres de Aníbal' mencionadas por algunas fuentes clásicas y que si así fuera las relacionarían con la presencia cartaginesa en Andalucía en el siglo III a.C.

También hay un intenso debate científico sobre su posible función: ¿sedes locales de los aristócratas locales? ¿control del territorio agrícola o de la minería por las ciudades u oppida ibéricas?,  ¿vigilancia de rutas de comunicación y de transporte de mercancías estratégicas? ¿granjas fortificadas de época ya romana (siglos II-I a.,C., como centros de explotaciones agropecuarias?. La polémica sigue abierta, y el Cerro de la Merced está ya aportando nuevos datos al debate. 

Nuestro trabajo actual en la Merced tiene, entre varios objetivos, el de contribuir a este debate en el que la ausencia de excavaciones amplias ha lastrado el progreso.   

Los resultados que hemos obtenido demuestran que el recinto es en realidad un complejo aristocrático de tipo palacial, con diez habitaciones en planta baja sobre 400 m2  en un recinto cuadrado con una sola entrada, y un segundo piso; terraza monumental hacia el sur y escalinata de losas de piedra.

El Cerro de la Merced en el paisaje comarcal

Si bien la visibilidad desde la Merced no es muy buena, ya que las lomas y cerros circundantes limitan mucho el horizonte (ni siquiera se ve la cercana Cabra desde la cima), por el contrario la visibilidad del cerro es excelente, aunque a corta/media distancia. Tanto si se sube desde Cabra por la actual carretera A-339 Cabra-Carcabuey-Priego, como si se baja por la misma en sentido este-oeste desde el modesto puerto de Santa Rita o El Mojón, de entre los cerros y lomas de la comarca llama de inmediato la atención el de La Merced. Y lo haría más antes de la construcción de la carretera moderna, que ha rellenado vaguadas y limitado la altura del cerro sobre el entorno cercano. El trazado de la carretera sigue de cerca el de una vía antigua.

Por un lado, su forma es casi perfectamente cónica desde estos dos puntos de vista (este y oeste), hasta el punto de que entre los habitantes mayores de Cabra y los cortijos cercanos es común y tradicional la opinión errónea de que se trata de un cerro artificial construido ‘por los antiguos’. Si se transita en cualquiera de los dos sentidos por el camino natural este-oeste, en el eje natural de la actual carretera, de la vía de comunicación natural actual, medieval, romana e ibérica, el cerro de la Merced es un foco natural de atracción, al que la vista se dirige con facilidad. Es el punto donde una edificación, una torre o un monumento serían hitos especialmente llamativos que dominarían visual, escenográfica y psicológicamente la comarca inmediata. Cualquier otro lugar cercano, a mayor altura, por el norte o el sur, no sería tan visible desde el llano, ni tan distintivo su perfil.

Primeros resultados de las excavaciones: la historia del yacimiento.

            Los trabajos realizados hasta ahora permiten proponer una primera secuencia arqueológica del yacimiento, todavía provisional.

            (a) Edad del Bronce. En la Edad del Bronce, entre el III y II milenio a.C. habría un primer asentamiento, localizado por escasos restos cerámicos y metálicos. El conjunto, que ocupaba la cima del cerro, fue destruido en su casi totalidad por la construcción de los grandes muros de época Ibérica.

            (b) Fase Ibérica I. Se documenta  un posible monumento conmemorativo de los ss. V-III a.C. Destruido y desmontado por obras posteriores.

         Sobre todo en la campaña de 2013 se han documentado restos, destruidos y reutilizados en la gran muralla visible muralla del s. II a.C., de lo que pudo ser un monumento muy anterior con elementos arquitectónicos y escultóricos, ubicado en la cima del cerro. Estos elementos han sido parcialmente expuestos en la remodelación del Museo Arqueológico de Cabra, y están en estudio. Estos restos incluyen un sillar de gran tamaño tallado con cornisa de gola, con paralelos en monumentos –normalmente funerarios- ibéricos de los ss. V-IV a.C. (e.g. Ilici-Elche). La piedra es local, y nada indica que el bloque fuera subido al cerro desde otro lugar. Igualmente, trozos –lascas quizá extraídas para alisar viejos bloques y reutilizarlos- de frisos de ovas con paralelos en el periodo Ibérico Pleno (ss. V-IV a.C.)

La existencia de un monumento de este tipo, en un contexto escenográfico, es compatible con lo dicho antes sobre ala la visibilidad de la cima del cerro desde el valle. Podría tener paralelos conceptuales en Andalucía (e.g. monumento de El Pajarillo, en Huelma, Jaén), y en las cercanías de Cabra hay ejemplos de monumentos con este tipo de cornisa de gola reutilizados en murallas, en este caso de época romana, como en el Minguillar (Baena, Córdoba). No podemos sino atisbar todavía el carácter preciso –conmemorativo probablemente, mejor que funerario de este monumento.  

         Por supuesto, el monumento, de existir, habría sido destruido y sería por completo invisible en el momento de construcción del recinto fortificado doble de época ibérica (un gran cuadrado de 19 m de lado dentro de otro aún mayor)

            (c) Fase Ibérica IIa. Se trata del gran recinto interior o principal, cuadrado, con aparejo ciclópeo y de sillarejo. Datable probablemente a fines del s. II a.C.-primer tercio del s. I a.C.

         Consta de un recinto masivo cuadrado de unos 19 metros de lado, bien orientado al norte, con su puerta probablemente al este –y bien orientada al sol naciente-  Sus muros tienen entre 300 y 420 cm. De grosor, siendo pues verdaderas murallas. Todo indica la existencia interior, muy dañada por excavaciones clandestinos, de estancias rectangulares paralelas entre sí, de unos 260 cm. de anchura. Este recinto es demasiado masivo y monumental para ser descrito como una granja o asentamiento rural. Parece más bien la residencia fortificada de un aristócrata de rango medio, quizá con control de una zona de campo alrededor del yacimiento

Quizá se buscó  con la construcción de este macizo edifico enlazar simbólica y visualmente el presente de un poder local (que bebía de la tradición de sus ancestros pero que estaba en último extremo sujeto en último extremo al poder aplastante de Roma que ya dominaba la Bética en el s. II a.C.), con una antigua tradición ibérica, con un pasado más o menos remoto y más independiente.

En conjunto, lo hasta ahora descubierto nos lleva a pensar que el recinto fortificado del Cerro de la Merced fue en Baja Epoca Ibérica (o época romana republicana, todo depende del punto de vista) un centro de poder local, probablemente bajo el control de un jefe ibérico (aliado o dependiente del poder romano, no podemos saberlo), cuya cultura material era casi exclusivamente ibérica. La ubicación de este recinto fue cuidadosamente elegida por su impacto visual desde su pie, y sobre una vía natural de importancia comarcal. Fue diseñado con un carácter exageradamente masivo, monumental y ciclópeo, para ser visto, como en una escenografía, desde la llanura y por los viajeros de la ruta, pero además ejerció un papel económico y residencial.

(d) Fase Ibérica IIb. Muy próxima en el tiempo a la anterior,  se trata de la construcción del recinto exterior, menos masivo, de forma cuadrangular y aproximadamente 35-40 m. de lado. Entre ambas murallas queda un espacio de unos diez metros de lado que, en su lado sur, da a una segunda muralla de aterrazamiento del mismo aparejo, que configura, junto con una escalinata de lajas de piedra, un complejo monumental muy representativo. 

(e) Fase Ibérica III. Destrucción intencionada y sistemática del doble recinto, con demolición cuidadosa y completa del recinto. En torno al segundo tercio del s. I a.C. (provisional). Se derribó el alzado de sillarejo, y las esquinas del zócalo ciclópeo fueron desmontadas hasta la hilada de base, en un trabajo verdaderamente hercúleo destinado a asegurar que el recinto no pudiera ser reconstruido con facilidad, ya que probablemente los grandes bloques de las esquinas fueron desmontados con palancas y luego empujados ladera abajo. En la base noreste del cerro se ha encontrado algún bloque enorme que pudiera proceder de estas esquinas. El resultado es que ahora todo el recinto central presenta un aspecto curiosamente desmochado en las cuatro esquinas. Esta demolición sistemática la atribuimos provisionalmente al poder romano. 

(f) Fase Ibérica IV. Se trata de la ‘okupación’ menor de las ruinas, a provechando algunos de los muros para levantar estructuras endebles que reaprovecharon elementos constructivos del recinto derribado (fundamentalmente sillarejos). La ocupación parece haber sido muy breve, sin llegar al cambio de Era.

(g) Fase medieval emiral: Desconocida también antes, se trata de restos de pobres elementos constructivos, fundamentalmente teja curva, y materiales de ss. IX-X d.C. (incluyendo fragmentos de candil y algo de cerámica vidriada de época emiral), en la cima del cerro, sobre las ruinas del gran recinto ibérico.

(h) Fase moderna (de fecha todavía indeterminada). Demolición intencionada de la zona central del zócalo de la muralla occidental.

(i) Fase contemporánea I: Excavación clandestina de gran volumen en el interior del recinto principal, con túneles de cierto volumen en su parte norte. Fecha todavía indeterminada antes de 1950.

(j) Fase contemporánea II: Excavación clandestina en el centro de la cima. Probablemente entre 1950 y años sesenta del s. XX.

         Sin duda la parte más sustancial de los restos es la que comprende la ocupación ibérica desde el s. II al I a.C.  Como habíamos apuntado, el Cerro de la Merced se ha considerado parte del fenómeno de las mal llamadas ‘torres de Aníbal’, ‘casas fuertes romano-republicanas’ o, mejor, ‘recintos fortificados’ de época ibérica tardía. El principal rasgo de este problema es la ausencia de excavaciones de los mismos, que ha permitido proponer y sostener las más variadas interpretaciones funcionales y cronológicas para estos recintos, teorías imposibles de probar y falsar por falta de datos. Los que proporciona el Cerro de la Merced, por tanto, son resultados de enorme importancia para un problema histórico y arqueológico de alcance que afecta a toda Andalucía, e incluso a regiones aledañas como Extremadura y el Sur de Portugal.

         Entre 2012 y 2014 se han documentado en abundancia elementos como molinos rotatorios, pesas de telar, fusayolas… que demuestran una actividad económica en el yacimiento no sólo de molienda, sino también de hilado y tejido, lo que desmiente el carácter de guarnición exclusivamente militar que a menudo se ha atribuido a estos yacimientos de los ss. II a.C- I d.C. Al contrario, implican una actividad doméstica, con presencia de mujeres, que nos aleja de una explicación en clave exclusivamente militar.

         El contexto cronológico de los restos principales (el doble recinto fortificado amurallado de época ibérica tardía, ss. II-I a.C.) es, culturalmente, ambiguo. Desde una perspectiva indígena, es un yacimiento de Baja época Ibérica. Desde una perspectiva romana, centrada en el valle del Guadalquivir, hacía un siglo que la zona estaba bajo dominio romano, y el contexto podrías er clasificado como ‘romano republicano’. Es, pues, una cuestión de perspectiva.

         Sin embargo, entre el amplio conjunto de material ibérico local documentado, no se conoce un solo fragmento de cerámica romana como terra sigillata, cerámica itálica de cocina, ánforas romanas por ejemplo de tipo Dressel I, ‘paredes finas’, etc. Y los fragmentos de cerámica de barniz negro (casi todos de tipo A) se cuentan con los dedos de la mano y son plenamente compatibles con un poblado indígena. Por tanto, y por ahora, el yacimiento debe considerarse como ‘ibérico’ desde la perspectiva de sus técnicas constructivas y de los materiales (cerámicos, líticos, metálicos) hallados hasta ahora.

 

Puesta en valor

         Un claro objetivo desde el principio de los trabajos has sido no sólo investigar problemas históricos, sino  consolidar el conjunto para hacerlo accesible y visitable. Todo ello exige una acción integral, sobre todo porque nos hallamos insertos en un entorno inmediato y comarcal de gran belleza natural, con grandes posibilidad es para un turismo de calidad interesado en el Patrimonio histórico y natural. La Puesta en Valor y explotación turística es pues un compromiso social ineludible que justifica los trabajos de investigación.

         En particular, la Puesta en Valor del Cerro de la Merced resulta interesante de acuerdo con los siguientes puntos:

            -El yacimiento es propiedad municipal, y por tanto no se plantean problemas de concesión de permiso por parte de propietarios particulares.

            - Está muy próximo a Cabra y es fácilmente accesible desde la carretera.

            -Al pie del yacimiento hay espacio suficiente para la construcción de un parking y, eventualmente, de un pequeño Centro de Interpretación si se considerara oportuno y viable.

            -El yacimiento en sí mismo es lo suficientemente reducido como para que las labores de excavación sean realizables en un plazo y con una inversión razonables.

            -El Cerro de la Merced se encuentra junto a un Parque Natural. Desde su cima pueden además instalarse explicaciones y señalizaciones referidas al Medio Ambiente y diversidad forestal y faunística de la zona, combinando pues Arqueología, Historia y Ciencias de la Naturaleza.

         En 2013, durante el curso de los trabajos arqueológicos, el Ayuntamiento de Cabra emprendió la construcción de una pasarela de acceso a la base del yacimiento, de estructura liviana y desmontable en tremex metálico tratado para evitar corrosión, pero resistente, sin afectar a la vegetación del cerro (para lo que adopta una estructura en zig-zag). Además, la pasarela no es apenas visible desde la carretera, lo que hace que su impacto visual sea mínimo. Por supuesto, dicha pasarela forma parte integral del programa de puesta en valor del conjunto, facilitando el acceso a visitantes, y se elabora en coordinación con el plan de actuación global.  Los arquitectos encargados de la obra han sido D. Javier Muñoz Aguilar y D. Raul Aguilera Granados.

Plan de difusión

            Los trabajos de campo han venido acompañados de un plan de difusión y divulgación cultural que consideramos parte integral del proyecto de puesta en valor del yacimiento egabrense.

            Dicho plan ha consistido en la creación de un blog, ya iniciado en 2012, con un Diario online de la excavación diseñado tanto para el gran público como para los especialistas interesados. Cada noche se ‘subían’ al blog textos alusivos a los trabajos, tanto desde la perspectiva humana como la científica, y fotografías del mismo carácter.

            La dirección del blog, que se mantiene abierto, y que se actualiza  regularmente incluso mientras no haya trabajos de campo, es: http://cerrodelamerced.blogspot.com.es/

            El resultado de la iniciativa ha sido un rotundo éxito, con millares de entradas únicas a lo largo del periodo de excavación, desde todo el mundo.

            En el año 2013 la difusión se ha extendido mucho a las redes sociales, en particular Facebook, donde el tráfico de visitas ha sido exponencialmente mayor, y donde la interacción con los visitantes, especialistas tanto como curiosos o egabrenses interesados, ha sido constante y extremadamente satisfactoria, como se puede comprobar en las decenas de comentarios, más de 2.100 ‘amigos’ : https://www.facebook.com/cerrodelamerced.cabracordoba?ref=ts&fref=ts

            Los resultados de los trabajos, aprobados por la Junta de Andalucía y financiados por el Ayuntamiento de Cabra, han sido ampliamente difundidos por la prensa regional y local, en internet y en formato papel.

            Finalmente, se vienen impartiendo conferencias y visitas guiadas para difundir el conocimiento del yacimiento a escala local y regional.

Agradecimientos

Queremos agradecer particularmente su apoyo y colaboración a la totalidad de la población egabrense, que muestra un interés creciente en los trabajos  realizados en el cerro. Son demasiado numerosos para nombrarlos individualmente los peones contratados y los voluntarios egabrenses y andaluces que han trabajado con verdadera constancia y entusiasmo, mucho más allá de la mera obligación contractual.  Estamos orgullosos de su colaboración. La acogida y atención que nos ha dispensado el Ayuntamiento de Cabra, dirigido por su Alcade Fernando Priego y todos los concejales, sin distinción de color político, ha sido siempre excepcional.

Pero queremos citar especialmente a D. Javier Ariza Campos, Teniente de Alcalde y Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Cabra, verdadero impulsor del proyecto y solucionador de todos los problemas que surgen. A D. Alejandro Ibáñez Castro, arqueólogo inspector designado por la Junta de Andalucía para seguir los trabajos.  Fiel al espíritu de fiscalizar con rigor y ayudar en todo lo posible cuando se trabaja con ese mismo rigor, su labor es un modelo de controlar sin impedir, y colaborar en todo, incluyendo útiles sugerencias sobre vías de apoyo, con el equipo de trabajo. Igualmente a los miembros de la Delegación de la cultura de la Junta de Andalucía en Córdoba. Finalmente, queremos agradecer su apoyo  a los miembros de la Unidad de Policía de la Comunidad Autónoma de Andalucía y de la guardia Civil (Seprona) que visitan con frecuencia el yacimiento, durante los trabajos y fuera del horario de campo, vigilando para que no se produzcan robos y saqueos y asegurando su conservación en beneficio de todos.

Documentación gráfica


Cerro de la Merced

 


Sector sur al comienzo de la campaña de 2013. El director con el Inspector de los trabajos.
 


Derrumbe alzado sillarejo sobre zócalo ciclópeo.
 


Panorámica de la muralla sur, con el espacio entre los dos recintos
en primer plano y esquina sureste desmontada.
 


El recinto interior y principal desde el SurOeste
 


Empleo de drones para fotografía aérea.
 


Protección de estructuras en mal estado de estabilidad.
 


Los bloques tallados o sin tallar de los derrumbes se ordenan y
clasifican con vistas a una posible reconstrucción parcial.
 


Seguimiento de la construcción de la pasarela. Carteles de prohibición y avisos de seguridad.

 

 
   
   

 

   

 
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Diseño web:
        F. Quesada M. Zamora
 
        Última actualización
        05/03/2018

 
   

 

 

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