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Antonio García: “Queremos ser un instituto de referencia para el medicamento en Europa y a nivel internacional”

25/08/2010

El Instituto Teófilo Hernando de I+D del Medicamento de la UAM, sito en el campus de la Facultad de Medicina, es un centro de investigación de alto nivel que trabaja buscando nuevos fármacos que mejoren la calidad de vida de las personas, en especial la de aquellos que sufren enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson y el ictus.

Antonio García, director del Instituto Teófilo Hernando de I+D del Medicamento de la UAM
Antonio García, director del Instituto Teófilo Hernando de I+D del Medicamento de la UAM

Valores como la voluntad de servicio a la sociedad, el trabajo en equipo y espíritu de colaboración, excelencia en la investigación, transparencia y comportamiento ético hacen de este instituto un referente en el mundo de la I+D+i del medicamento en España, que aspira a alcanzar cotas similares a nivel internacional.

A través del desarrollo de nuevas estrategias farmacológicas, la formación de personal investigador y la educación médica continuada, el ITH viene realizando su labor investigadora y docente a lo largo de más de tres décadas, de la que nos habla su director Antonio García García, catedrático de Farmacología y prestigioso científico.

¿Qué representa este instituto para la UAM?

Este instituto es un puente entre los estudios que se desarrollan en la Autónoma, es decir, licenciaturas biomédicas como Medicina, Biología o Ciencias Químicas, y la industria farmacéutica.

Una de nuestras funciones más importantes es transferir ideas que puedan dar lugar al desarrollo de un nuevo medicamento que ayude a tratar una determinada enfermedad. En este sentido, considero que esto está en la línea de lo que todas las universidades intentan actualmente, que es contactar con la sociedad y no estar en una especie de burbuja aislada.

Creo que nuestro instituto, aunque es relativamente joven, es, debido a estos contactos con la industria farmacéutica, uno de los que más han aportado desde el punto de vista crematístico a la Fundación General de la UAM y a la Universidad. Esta conexión Universidad-Empresa aumentará en la próxima década de forma exponencial, si logramos construir en el campus de Medicina el nuevo edificio previsto en el programa del Campus de Excelencia 2015 de la UAM.

¿Qué posición ocupa dentro del panorama de centros de su género?

Primeramente aclarar que la Farmacología es una disciplina que se enseña en varias ramas, por ejemplo, Farmacia, Medicina y Veterinaria, sin embargo, la Farmacología que se imparte está desconectada de la I+D del medicamento, que es la parte a la que se dedica el ITH. Por tanto, nuestro instituto trata de dar un enfoque a esta especialidad más aplicado a la investigación y desarrollo de nuevos fármacos, lo que supone una idea única y pionera en España.

¿Cuál es la labor que se realiza desde ITH?

Dentro de la investigación propia que desarrolla el Instituto, el área que más cultivamos, aunque no en exclusiva, es el de las enfermedades neurodegenerativas y las isquémico-cerebrales y más concretamente la enfermedad de Alzheimer y el Ictus.

Contamos con unos sesenta investigadores, miembros de este instituto, que llevan a cabo su actividad en el Hospital de La Princesa, adscrito a la UAM, y en nuestros laboratorios de la Facultad de Medicina. También forman parte de nuestro equipo investigadores asociados y de otros lugares, como Iberoamérica, que vienen a formarse al Centro.

En cuanto a la producción del ITH, tenemos alrededor de ocho patentes y realizamos ensayos clínicos y proyectos de investigación con y para la industria farmacéutica.

Se trata de un instituto con una larga trayectoria, ¿qué balance hace de estos años de trabajo?

Lo mejor de nuestro trabajo en estos últimos años han sido los documentos científicos, entre los que se encuentran los artículos publicados en revistas internacionales incluidas en el Science Citation Index (SCI), que han experimentado un incremento considerable en el año 2009, así como el factor de impacto acumulado que mide la calidad de los mismos, que en las áreas de Neurociencia, Farmacología y Biología Molecular fue superior a la media nacional. Un desarrollo ocasionado por el aumento progresivo de la financiación, tanto pública como privada, y de los proyectos de investigación que desde el Instituto se desarrollan.

Son datos interesantes ya que a pesar de que la economía española ha ido decreciendo en este tiempo, nosotros hemos progresado, de hecho, no hemos notado la crisis, ni en los ensayos clínicos que hacemos con la industria farmacéutica ni en los proyectos de investigación.

¿Qué objetivos tienen previsto alcanzar en el futuro?

Queremos que el crecimiento en financiación y actividad investigadora continúe en los próximos años, con el fin de ser un instituto de referencia para el medicamento a nivel europeo, y por qué no a nivel internacional.

Para ello, entre otras iniciativas ya mencionadas, aspiramos a incorporar nuevos jóvenes investigadores hasta alcanzar la cifra de unos 200 para el quinquenio 2015-2020. Asimismo, otra de nuestras ambiciones es abarcar un mayor número de fases dentro del complejo proceso de la I+D del medicamento, como por ejemplo la toxicología animal y la farmacocinética. En definitiva, queremos convertirnos en un instituto de excelencia en la I+D del medicamento y de referencia a nivel europeo y a ser posible a nivel internacional.

¿Qué funciones cumple la Fundación Teófilo Hernando y la Fundación de Estudios Médicos de Molina de Segura (FEM)?

La Fundación Teófilo Hernando nació hace 15 años cuando aún no existía la Fundación de la UAM, lo que hizo muy difícil la gestión de los recursos, siendo las becas para formar personal investigador escasas. Su creación, que fue posible gracias al apoyo de la familia de Teófilo Hernando, el primer farmacólogo español, resultó muy útil para alcanzar uno de nuestros objetivos primordiales: formar personal investigador a través de la convocatoria de becas. Asimismo, la Fundación colabora en la organización de congresos científicos, entre los que se encuentra la Reunión anual del Grupo Español de Neuroprotección y Neurotransmisión (GEN) y la Reunión anual de Farmacólogos de la Comunidad de Madrid (FARMADRID), además de ayudar a gestionar algunos proyectos y financiar otros encuentros y visitas de investigadores extranjeros.

Y la Fundación de Estudios Médicos de Molina de Segura (FEM), que se creó porque soy de allí y conté con el apoyo de la alcaldía y algunos empresarios, se dedica a la difusión del saber científico entre los ciudadanos y los jóvenes con especial atención, y tiene como fin crear entre los estudiantes un cierto interés e inquietud por esta rama. Para ello se imparten conferencias, en las que han participado importantes personalidades, para concienciar a la sociedad de que vale la pena apoyar la ciencia.

¿Cómo valora la tarea de divulgación realizada por el Centro en distintos medios, más concretamente en la revista AFT?

Actualidad en Farmacología y Terapéutica (AFT) es una revista de gran prestigio y calidad que edita conjuntamente la Fundación Teófilo Hernando (FTH) y la Fundación Española de Farmacología (FEF), cuya labor divulgativa me parece muy atractiva. Con el objetivo de mantener al día a los profesionales del sector en los nuevos avances farmacológicos y terapéuticos se distribuye gratuitamente a 4.000 médicos de atención primaria y a los 1.000 farmacólogos miembros de la Sociedad Española de Farmacología (SEF).

Además, conscientes de la importancia de la educación médica continuada, hemos iniciado una nueva sección en la página web del Instituto, que creo que es muy bonita, bajo el título “Problemas de farmacoterapia y farmacología”, que pretende ayudar a profesores de Farmacología y a sus estudiantes en el aprendizaje de esta materia.

Dentro de la apuesta que el ITH ha venido haciendo por la educación médica continuada, ¿qué papel ocupan los dos másteres que oferta el centro?

El Máster en Monitorización de Ensayos Clínicos, que ya es un clásico, acaba de concluir ahora su XI edición con 37 estudiantes. A lo largo de estos años ha tenido una buena acogida y prácticamente el 99% de los 350 alumnos que lo han cursado están colocados en la industria farmacéutica.

Con respecto al Máster en I+D del Medicamento, que es nuevo, atiende al desarrollo de un medicamento desde el diseño, la química y la síntesis en todas sus fases, y está dirigido a investigadores de la industria farmacéutica. Esperamos tener el mismo éxito que con el primero.

La cooperación entre centros de investigación es imprescindible para impulsar la I+D+i en cualquier área de estudio, ¿en qué redes de colaboración con otros grupos participa este Instituto?

En nuestro caso, considero que la colaboración con químicos es imprescindible para desarrollar nuestra investigación, por ello hemos creado un laboratorio de Química y estamos colaborando con dos grupos de químicos del CSIC y con uno de la Universidad de Alcalá de Henares, aunque todavía no hemos encontrado una vía de colaboración con los químicos de la UAM, que creo que es muy necesario.
 
Por otro lado, formamos parte de redes nacionales, como la Red de Investigación Cooperativa Neurovascular (RENEVAS), y de acuerdo con nuestro deseo de estar en Europa hemos presentado dentro del marco del programa de Cooperación Europea en el Campo de la Investigación Científica y Técnica (COST) una propuesta para crear una red europea que estudie las enfermedades neurodegenerativas, que se encuentra en proceso de resolución.

¿Qué opinión le merece la investigación biomédica en España? Desde el Instituto, ¿cuáles han sido los avances más significativos alcanzados en este campo?

La investigación biomédica en España es excelente pero todavía está insuficientemente dotada, así por ejemplo, podemos destacar centros de excelencia como el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de la UAM y el CSIC y el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca o el de Barcelona.

En cuanto a los avances del Instituto, una de nuestras contribuciones más relevantes ha sido esclarecer el mecanismo de la galantamina, un fármaco para tratar la enfermedad de Alzheimer, y descubrir sus propiedades neuroprotectoras.

Pero los logros más interesantes desde el punto de vista de la I+D del medicamento son las patentes con las que contamos. Una de ellas, sobre una molécula conocida como ITH-33 que pretende frenar la enfermedad de Alzheimer a través de un mecanismo totalmente distinto al investigado hasta ahora y que compartimos y financiamos junto con el CSIC, hemos logrado demostrarla en EEUU y Europa; todo un éxito si tenemos en cuenta que la patentes desarrolladas en nuestras universidades no pasan más allá de la patente española, que es gratis. Esta patente internacional más solida, en la que también colabora en gran medida la Comunidad de Madrid, es la que nos va a garantizar en el futuro que capitales de riesgo o laboratorios farmacéuticos apuesten por ella.

En esta línea, otra de nuestras aspiraciones es llegar a la clínica con una molécula diseñada y desarrollada en el ITH, y para ello, estamos potenciando nuestra política de patentes en colaboración con la OTRI de la UAM y del CSIC.

¿Cómo se financian los proyectos que llevan a cabo?

El ITH recibe ayudas de instituciones públicas y privadas a través de la concesión de subvenciones, premios y proyectos. Estas ayudas han permitido crear una infraestructura, adquirir equipamientos, conceder becas y contratos para personal investigador que han posibilitado en la última década aumentar la masa crítica del ITH más de tres veces.