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Unidad de Cultura Científica

Diferencias territoriales al aplicar la legislación sanitaria amenazan las especies carroñeras en Europa

07/06/2018
A la izquierda, grupo de buitres alimentándose en un monte. A la derecha, un lobo buscando alimento. Buitres, lobos, osos y otros mamíferos carnívoros y aves rapaces se benefician de la nueva legislación europea que permite dejar de nuevo carroñas de ganado en zonas de alimentación designadas por las autoridades.| Patricia Mateo-Tomás y Pedro P. Olea

Los criterios dispares de las diferentes administraciones europeas a la hora de aplicar la normativa comunitaria EU 142/2011, que regula la designación de zonas donde se permite dejar ganado muerto en el campo, amenaza la biodiversidad de vertebrados necrófagos como buitres, osos, lobos y águilas; según advierten en la revista Science investigadores españoles de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Universidad de Oviedo y del IREC.

La heterogeneidad entre las administraciones territoriales europeas (Estados miembros y regiones o comunidades autónomas) a la hora de aplicar la misma regulación comunitaria que permite dejar carroñas de ganado en el campo (Regulación EU 142/2011), supone un riesgo para la conservación de especies carroñeras como buitres, águilas, osos y lobos. Así lo demuestran en la revista Science Investigadores de la Universidad Autónoma e Madrid (UAM), el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos y la Universidad de Oviedo.

Tras el estallido de la “crisis de las vacas locas” hace más de dos décadas, investigadores europeos alertaron de los problemas de conservación que generaría la retirada de carroñas de ganado del campo. Esta situación fue especialmente preocupante en el caso de España, que alberga más del 90 % de los buitres de Europa, así como importantes poblaciones de otras especies que consumen carroña de modo más o menos frecuente y que están protegidas por la legislación Europea y nacional, como es el caso de las grandes águilas y de mamíferos carnívoros como el oso pardo o el lobo.

Tras la detección de los primeros problemas atribuidos a la falta de alimento (como ataques de buitres a ganado) la Unión Europea modificó en 2009 la normativa sanitaria, considerando por primera vez la necesidad de conciliar la salud pública y la conservación de la biodiversidad. En el año 2011, Europa volvió a autorizar el abandono de carroñas de ganado extensivo en el campo en zonas previamente designadas por las autoridades competentes.

Sin embargo, tal y como alertan los autores del trabajo recientemente publicado, la falta de criterios homogéneos para designar las zonas de alimentación de especies necrófagas puede causar grandes diferencias en la disponibilidad de carroñas entre territorios.

Así, mientras que países como Portugal y Bulgaria no han declarado ninguna zona de alimentación, España ha desarrollado su propia normativa al respecto, incluyendo criterios adicionales.

No obstante, incluso en el caso de España, estos investigadores han contabilizado la aplicación por parte de las comunidades autónomas de hasta ocho criterios diferentes a la hora de delimitar las zonas de alimentación para carroñeros en sus territorios. “Como resultado de esta heterogeneidad cabe esperar que se produzcan desajustes en la disponibilidad de alimento que puedan afectar a la conservación de las especies carroñeras”, enfatizan los investigadores.

“Las legislaciones europeas que son aplicables a todos los Estados miembros –agregan los expertos– deberían incorporar criterios claros y uniformes para designar zonas de alimentación de especies necrófagas, con el objetivo de alcanzar una implementación homogénea en toda la Unión”.

Los investigadores también recomiendan la designación de zonas de alimentación lo más extensas posibles, que reflejen los patrones naturales de alimentación de las especies carroñeras capaces de desplazarse decenas o incluso cientos de kilómetros, como en el caso de los buitres. “Esto tendría a su vez un efecto paraguas, al quedar incluidas otras especies carroñeras con áreas vitales más pequeñas, como osos, lobos y águilas”, añaden.

El trabajo concluye que una adecuada designación de las zonas de alimentación facilitaría la consecución de los objetivos de la regulación sanitaria europea, evitando modificaciones de las zonas ya designadas, algo que ha sucedido, por ejemplo, en algunas regiones de España. Además, ayudaría a orientar la trasposición de la normativa europea en regiones como la Comunidad de Madrid, donde a pesar de contar con varias especies prioritarias como el buitre negro, el milano real, el águila imperial o el lobo ibérico, todavía no ha designado en su territorio zonas de alimentación de necrófagas. 

 “Las modificaciones que proponemos pretenden contribuir a la iniciativa de la Comisión Europea ‘Legislar mejor’, que anima a la evaluación constante de la normativa comunitaria por parte de los ciudadanos y otras partes interesadas, con el objetivo de conseguir una legislación [ambiental] más eficiente”, apuntan los investigadores.

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Referencia bibliográfica:

P. Mateo-Tomás, P.P. Olea, J.V. López-Bao. Europe's uneven laws threaten scavengers. Science. DOI: 10.1126/science.aat8492

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