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Un yacimiento en Tanzania revela la explotación de ecosistemas hace 2 millones de años

11/01/2021
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Imagen de la icónica localidad de ‘Castle Clays’ en la Garganta de Oldupai, Tanzania / SDS Project

Una colaboración internacional, en la que participan arqueólogos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha desvelado en el norte de Tanzania un conjunto lítico de unos 2 millones de años de antigüedad. Los resultados muestran cómo los primeros homininos explotaron reiteradamente hábitats muy diversos.

Oldupai Gorge (Tanzania) es un área de gran importancia para el estudio de la evolución humana, pues presenta un registro ecológico asociado a ocupaciones de diferentes especies de homininos (subtribu de primates homínidos caracterizados por la postura erguida y la locomoción bípeda). De hecho, la aplicación de investigaciones transdisciplinares en esta región viene demostrando que los estudios sobre evolución humana todavía deparan sorpresas y evidencias para cambiar los paradigmas científicos.

Un trabajo internacional, en el que participan investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha presentado el registro de un nuevo yacimiento, Ewass Oldupa, que en lengua Maa significa “camino a la garganta”. Este registro incluye un conjunto lítico datado en torno a los 2 millones de años y representa las evidencias culturales más antiguas en este conjunto UNESCO.

Pese a que Oldupai Gorge es un foco para la investigación arqueológica mundial desde hace más de un siglo, el hallazgo representa un hito al correlacionar distintas evidencias paleoecológicas con las actividades humanas. El trabajo incluye, entre otros, el análisis de la tecnología y geoquímica de las herramientas líticas, la fauna, las señales isotópicas de dientes y plantas, los fitólitos, polen y carbones recuperados.

“Se trata de un esfuerzo interdisciplinar en el que participan distintas instituciones canadienses, africanas, americanas y europeas que integran el proyecto Stone Tools, Diet and Sociality”, apunta María Soto, investigadora de la UAM y una de los tres autores que lideran el trabajo.

“Los resultados —agrega la investigadora— demuestran que hace 2 millones de años los homininos fueron capaces de adaptarse a ambientes geomorfológicos y ecológicos cambiantes e impredecibles, y que su capacidad de adaptación, pese a la persistencia tecnológica, permitió la explotación de multitud de hábitats en África, y posteriormente en el resto de continentes”.


Comportamientos adaptativos

Los resultados demuestran que los grupos humanos de hace 2 Ma (millones de años) ya mostraban comportamientos adaptativos, siendo capaces de habitar ecosistemas muy variables, desde hábitats fluviales en ambientes volcánicos, zonas lacustres y áreas próximas a cursos fluviales de pequeña entidad.

“Estos grupos frecuentaron reiteradamente paisajes con variaciones drásticas, desde prados de helechos a mosaicos de bosques con frecuentes incendios naturales, palmerales junto al lago y estepas”, detalla María Soto.

Los materiales recuperados se asocian al Pleistoceno inicial, al proceder de las unidades geológicas post-Naabi hasta la base de Lecho II (2-1,8 Ma) de la región. La datación de estas unidades es bien conocida por trabajos previos, así como por nuevas dataciones que se están llevando a cabo de los materiales volcánicos entre los que estos materiales arqueológicos se localizan.
 

Fósiles recuperados

El conjunto lítico está formado por más de 500 herramientas y presenta características propias del Olduvayense inicial (período que reconoce el modo en que se realizaron los primeros útiles de piedra), con abundantes cantos tallados, y en el que se documenta el uso de percutores duro y distintas estrategias de reducción o talla. 

Los análisis geoquímicos de las herramientas, mediante fluorescencia de rayos X, sitúan el área de captación de las cuarcitas empleadas como materia prima a 12 km del yacimiento. La fauna recuperada muestra una representación taxonómica diversa, incluyendo bóvidos, suidos, équidos, cercopitecos y taxones acuáticos como tortugas, cocodrilos o hipopótamos, sin modificaciones antrópicas.

Hasta el momento no se han recuperado fósiles de homininos, aunque restos de Homo habilis se hallaron en sedimentos más recientes al este y el oeste del antiguo lago que ocupó la actual garganta. “Si los autores de la industria recuperada fueron miembros de esta especie, o del género Paranthropus, que ocuparon el área durante el mismo periodo, continúa siendo una incógnita por el momento”, asegura Soto.


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Referencia bibliográfica:

Mercader, J., Akuku, P., Boivin, N., Bugumba, R., Bushozi, P., Camacho, A., Carter, T., Clarke, S., Cueva-Temprana, A., Durkin, P., Favreau, J., Fella, K., Haberle, S., Hubbard, S., Inwood, J., Itambu, M., Koromo, S., Lee, P., Mohammed, A., Mwambwiga, A., Olesilau, L., Patalano, R., Roberts, P., Rule, S., Saladie, P., Siljedal, G., Soto, M., Umbsaar, J., Petraglia, M. 2021. Earliest Olduvai hominins exploited unstable environments ~ 2 million years ago. Nature Communications 12: 3.


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