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¿Hay una demanda social creciente para que la universidad sea un motor del desarrollo de su entorno¿

12/01/2011

José Ramón Dorronsoro Ibero, vicerrector de Innovación, Transferencia y Tecnología, tiene entre sus competencias el servicio de Tecnologías de la Información, la Oficina de Análisis y Prospectiva y la transferencia de la UAM. Sobre estos ámbitos y el proyecto Campus de Excelencia Internacional UAM+CSIC, nos informa en esta entrevista.

José Ramón Dorronsoro Ibero, vicerrector  de  Innovación, Transferencia y Tecnología de la UAM
José Ramón Dorronsoro Ibero, vicerrector de Innovación, Transferencia y Tecnología de la UAM

¿Cómo está la UAM en el capítulo de tecnologías de la Información?

Hoy en día las TICs son fundamentales en prácticamente toda actividad y, por supuesto, en la universidad. Un primer ejemplo es la comunicación científica, donde el formato electrónico de revistas y actas de congresos permite un acceso inmediato y un uso más eficaz de recursos como alertas o seguimiento de referencias. Además están las tecnologías aplicadas a la gestión universitaria, tanto académica como administrativa, y donde nuestro esfuerzo es de más largo recorrido apoyándonos en herramientas específicas como Sigma. Y finalmente están los equipos y la infraestructura TIC necesaria para el acceso y explotación a los servicios y aplicaciones como la telefonía, la web o el correo electrónico. Todo esto supone un esfuerzo sostenido económico y de recursos humanos para el mantenimiento y mejora de los sistemas existentes y para nuevos desarrollos.

Sobre estos últimos, se está implantando progresivamente Moodle como una plataforma de interacción entre profesores y estudiantes para intercambiar información, hacer convocatorias, compartir apuntes o recoger prácticas. Por otra parte, tras el nuevo portal web y la profunda actualización del sistema de correo electrónico, estamos ya en pleno despliegue de la telefonía IP que introduce las tecnologías de la información en la comunicación de voz y se está arrancando el proyecto de administración electrónica.

El pasado año, la universidad estrenó una nueva web, ¿cuál es su valoración?

Francamente positiva, en lo que creo coincidir con gran parte de la comunidad universitaria. De entrada hay una actualización de su diseño y una mayor capacidad de comunicación, con el resultado de una web de gran dinamismo. Pero lo más importante probablemente sea lo que no se ve, el hecho de que el portal resulta de la aportación de un número ya muy alto y cada vez creciente de personas de la UAM, pues la tecnología subyacente hace muy fácil la incorporación y actualización de contenidos directamente por quienes los producen, sin tener que recurrir o depender de terceros.

La riqueza que el nuevo enfoque de la web da a la comunicación de la Universidad se va a extender a las webs de centros. Ya están en funcionamiento las nuevas webs de Ciencias y de Económicas y Empresariales, está en un estado muy avanzado la de Psicología y a lo largo de 2011 se incorporarán las de los demás centros.

Otra de las áreas de este Vicerrectorado es la transferencia, ¿cómo se está desarrollando?

La transferencia de conocimiento y tecnología supone llevar nuestro know-how y nuestras tecnologías y desarrollos al entorno socioeconómico. Se trata de la reciente tercera misión de la Universidad, que complementa las dos misiones clásicas de investigar, de generar nuevo conocimiento, y de enseñar, de transmitir el gran conocimiento del que la Universidad es depositaria. Ya no se discute que las grandes universidades de investigación, entre las que la UAM quiere estar, son un potente elemento de desarrollo de su entorno y que la innovación que generan y fomentan es un factor clave para el mantenimiento del estado del bienestar y, en España ahora, para la superación de la crisis económica.

En nuestro caso estamos reforzando el canal de transferencia que forman nuestra OTRI, el CIADE (Centro de Iniciativas Emprendedoras) y el Parque Científico de Madrid (PCM), del que la UAM es un patrono de referencia. En el caso del PCM, los avances son físicamente visibles en nuestro Campus, con el edificio CLAID recién puesto en marcha y las obras ya en curso de la nueva Bioincubadora. Así, se está manteniendo el número de nuevas empresas basadas en el conocimiento que el CIADE ayuda a arrancar y a las que acompaña en sus primeros años. A su vez, la OTRI-UAM identifica, promociona y pone en valor nuestra investigación aplicada, y es una importante herramienta para la aportación de fondos para nuestros investigadores y tecnólogos, para contratos y becas de formación de nuestros estudiantes y, también, para recursos para los departamentos y para la Universidad. Nuestra OTRI está entre las más activas de España, lo que se debe a su trabajo, pero también al talento y esfuerzo que hacen de la UAM una universidad puntera. Es cierto que, como en las demás universidades, la contratación de investigación ha bajado a consecuencia de la crisis. Pero también es cierto que remontará, por el trabajo de nuestros investigadores y de la OTRI, y por el aumento de nuestra capacidad de transferencia a través de la colaboración con las asociaciones empresariales de Madrid Norte, orientada a hacer llegar mejor nuestra innovación y fomentar su demanda.

¿Cuál es el proceso y los canales hasta llegar a la transferencia de conocimiento desde la universidad a la sociedad?

El arranque está en la participación de los miembros de la UAM en contratos de investigación. Dicha participación suele tener frecuentemente un carácter ocasional, pero cuando se produce de manera más continuada no es raro que desemboque en un interés emprendedor por parte de los investigadores, que se concreta en la creación de una empresa spin off donde la Universidad tiene una participación; es decir, pasa a ser parte de nuestro patrimonio. La ayuda en este proceso del CIADE es muy importante, prestando primero asesoría, consultoría y apoyo y jurídico para montar esa empresa y acompañándola luego en sus primeros años.

Algunas de estas spinoffs o, en general, de las empresas startup originadas por nuestros estudiantes o tecnólogos pueden ubicarse en cualquier lugar, pero otras requieren unas instalaciones específicas, lo que hace natural su alojamiento en el Parque Científico. El PCM no sólo ofrece unas magníficas instalaciones sino también un ecosistema muy estimulante para la innovación, pues compartir discusiones, ideas y espacios con otros innovadores produce un efecto de refuerzo y mejora de la propia actividad.

Por otra parte, el Parque Científico también es vehículo para prestación de nuestros servicios científicos y tecnológicos. Las instalaciones de vanguardia hacen posible ofrecer servicios de vanguardia que, a su vez, pueden ayudar de manera apreciable al sostenimiento de los gastos de funcionamiento y las amortizaciones de las mismas. Este es el modelo de plataformas tecnológicas del Campus de Excelencia UAM+CSIC, que busca aportar una gestión eficaz y sostenible a nuestras instalaciones científicas avanzadas.

El proyecto de la UAM fue seleccionado Campus de Excelencia en la primera convocatoria, 2009, ¿cómo va su desarrollo?

En sentido estricto, no hemos recibido aún una etiqueta de Campus de Excelencia Internacional, sino que se ha reconocido nuestro potencial para que en 2015 podamos llegar a serlo. La Autónoma es una universidad con vocación internacional, muy atractiva para la movilidad Erasmus y donde un 15% de nuestros estudiantes de máster no son españoles. Al mismo tiempo, nuestra investigación tiene un fuerte carácter internacional y cada vez es más frecuente encontrar científicos extranjeros en nuestros grupos y centros más punteros. Por otra parte la Autónoma es una universidad líder entre las españolas y excelente a nivel nacional en muchas áreas de investigación.

El desafío del programa Campus de Excelencia es que las universidades participantes alcancen un nivel de excelencia internacional en áreas concretas. En gran parte por nuestra larga colaboración con el CSIC, la UAM cuenta con áreas donde claramente esto es posible, como la biociencia y biomedicina, la nanociencia y los materiales avanzados, la física teórica o las matemáticas, a lo que queremos añadir un impulso transversal en ciencias sociales, jurídicas y humanidades. A su vez, estas áreas han de tener un efecto tractor en las demás para lo que se está trabajando en, por ejemplo, en convocatorias CEI internas de la universidad.

De todas formas, y aun siendo la investigación la componente más destacada, el programa CEI tiene una visión global de la universidad, considerando por supuesto la actividad docente pero también el desarrollo del Campus y su interacción con el entorno. En el caso de la UAM ya se han puesto en marcha 31 de las 55 acciones contempladas en el Plan Estratégico de 2009 y 12 se encuentran en fase de exploración avanzada.

Una herramienta muy importante será la Asociación que vamos a constituir con el CSIC para la planificación, desarrollo y seguimiento de acciones conjuntas, así como para la comunicación del CEI y que será también punto de encuentro para la agregación de nuevas entidades.

¿Cuál ha sido la dotación económica para el proyecto CEI?

En la convocatoria 2009 la UAM recibió un préstamo de 11 millones de euros del Ministerio de Educación, con 6 millones para investigación y 5 millones para otras acciones, y 3 millones del Ministerio de Ciencia e Innovación. En la convocatoria 2010 la UAM ha recibido 3.3 millones de euros de los subprogramas de Fortalecimiento y de Financiación Adicional del Ministerio de Educación, y 6 millones del programa Innocampus del Ministerio de Ciencia e Innovación, en su gran mayoría como préstamos. A grandes rasgos, las ayudas del MICINN están orientadas a las infraestructuras para la investigación y la transferencia mientras que las de Educación tienen un carácter más amplio, que se extiende a la actividad docente (enfatizando la adaptación al EEES) y al espacio físico que ocupamos en relación con nuestro territorio. Todas ellas se enmarcan en un doble contexto de incentivación, esto es, de impulsar y ayudar a hacer mejor lo que ya está en marcha, y de concurrencia entre universidades y proyectos. Estas ayudas se suman a la importante parte del presupuesto de la UAM que se obtiene por nuestra probada capacidad de acudir con éxito a todo tipo de convocatorias competitivas.

De todas formas, las mismas van a representar alrededor de un 3-4% del presupuesto de la UAM en 2011; si excluimos los gastos de personal (que no se contemplan en las ayudas CEI), estamos en un 7-8%. Suponen por tanto una cantidad importante dentro de una cantidad mucho mayor, por lo que la conclusión es clara: no podemos ser excelentes sólo por las convocatorias Campus de Excelencia, sino también y sobre todo, por todo lo que hacemos, y debemos aprovechar esas convocatorias para avanzar aún más.

Finalmente, ¿cómo ve a la Universidad Autónoma de Madrid en 2015?

Seguro que mejor que en 2010. Estamos ya muy arriba en muchas áreas, avanzaremos en todas, consolidaremos la excelencia internacional en nuestras áreas tractoras y añadiremos otras. Si el mundo está cada vez más globalizado, eso es aún más cierto en la educación superior; por su parte, la investigación puntera siempre ha sido global (o mejor, universal). Hace diez años no se hablaba de ránkings de universidades, pero tras el de Shangai han surgido otros mundiales o nacionales. Hay en todo ránking aspectos discutibles pero lo que tiene realmente valor (y, además, es inevitable) es la medida y evaluación previas a los mismos. Hay una demanda social creciente para que la universidad sea un motor del desarrollo de su entorno, lo que trae consigo la demanda de una docencia e investigación cada vez mejores, de hacer más tesis, de conseguir más proyectos, de atraer a los mejores estudiantes españoles o extranjeros, de alentar y retener el talento propio y de captar nuevo. Y, por supuesto, de que los avances en todo esto se midan y contrasten.

En este contexto estar dentro de cinco años igual que ahora sería estar peor. Por lo tanto tenemos que tener visión estratégica, transparencia para medir dónde y cómo estamos, ambición a la hora de marcarnos objetivos y compromiso para ejecutar las acciones necesarias para alcanzarlos. En ello está trabajando el equipo de gobierno y a ello ayudarán los planes estratégicos de centros que arrancarán en 2011. Al final el plan estratégico de la Universidad debe ser reflejo de estos planes estratégicos de los centros que, a su vez, deben ser reflejo de los propios planes estratégicos de los distintos departamentos y, naturalmente, del esfuerzo de todos.