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Joaquín Almunia reflexiona en la UAM sobre el futuro de la Unión Europea en una nueva edición de 'Diálogos con la Cultura'

03/04/2019

El exvicepresidente de la Comisión Europea conversó con el catedrático del Departamento de Estructura Económica y Economía del Desarrollo de la UAM Santos Ruesga sobre cuestiones de actualidad, como las consecuencias de un Brexit sin acuerdo, las próximas elecciones y la aparición de movimientos antieuropeos.

Joaquín Almunia, con la decana María Isabel Heredero de Pablos y el catedrático Santos Ruesga
Joaquín Almunia, con la decana María Isabel Heredero de Pablos y el catedrático Santos Ruesga

El exvicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia protagonizó ayer una nueva edición de los Diálogos con la Cultura de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), donde habló sobre El futuro de la Unión Europea en una conversación en la que el catedrático del Departamento de Estructura Económica y Economía del Desarrollo de la UAM Santos Ruesga actuó, según él mismo se definió, como “telonero”. La sesión, que giró en torno a temas de actualidad como el Brexit, la aparición de movimientos antieuropeos, las tareas pendientes y las próximas elecciones europeas, fue presentada por la decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, María Isabel Heredero de Pablos, quien destacó del invitado “su fuerte vocación europeísta y su decidida defensa del euro”.

El Brexit y sus consecuencias ocuparon la primera parte de la charla. Como señaló Santos Ruesga, “en un diálogo sobre el futuro de Europa parecía obligado empezar a hablar por el Brexit” y el impacto que puede tener para España y para la Unión Europea. En este sentido, Almunia afirmó que “para quienes admiramos la democracia y el pragmatismo británico, y el papel que ha jugado Gran Bretaña en la historia europea, ver ahora la situación en que se encuentra no solo nos preocupa, sino que nos entristece”.

Para el que fuera comisario europeo de Competencia, “cada día que pasa aumentan las posibilidades de que acabe mal, esto es, sin ningún tipo de acuerdo”. Una posibilidad que no dudó en calificar de “dramática”, asegurando que “es un desastre para todos, especialmente para los británicos”. Pero la decisión no solo va a ser un shock para ellos; también va a tener consecuencias importantes para el resto de la UE, porque “aparte de las consecuencias económicas, supone la pérdida de la segunda o tercera económica de la Unión; la pérdida de una potencia financiera y diplomática, y la pérdida de uno de los cinco países con derecho de veto y presencia permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”.

Almunia repasó las posibilidades que quedan a partir de ahora para evitar ese “desastre”, ante las que se mostró pesimista. “Yo no sé lo que van a acordar –reconoció–. Para los europeos es una desgracia que se vayan, nos habría gustado que se quedasen, pero si se van a ir, salgan ya”.

En relación con la situación que el Brexit está generando, Santos Ruesga apuntó el efecto que puede tener en el futuro de la construcción europea. “Habíamos conocido una historia de creación de Europa hacia adelante, una historia de progreso, de ampliación, de más Europa. Pero, de repente, el Brexit introduce un corte, en el sentido de que, igual que se ha entrado, se puede salir”. El catedrático de la UAM incidió en el carácter “perverso” que esta realidad tiene “para los que creemos que el camino es hacia adelante” y lo puso en relación con la “relativa creciente insatisfacción que hay en una parte las sociedades europeas, y que se está manifestando en la aparición de determinados movimientos o posiciones políticas que genéricamente se han venido a llamar antieuropeas”.

En su calidad de conductor del diálogo, Ruesga trasladó esta cuestión a Almunia, quien reconoció que los ciudadanos están ahora menos satisfechos que antes de la crisis y que, sin duda, hay críticas “lógicas y merecidas” hacia decisiones y actuaciones de las instituciones europeas. Pero también quiso matizar esa insatisfacción. “El grado de confianza de los ciudadanos en el proyecto europeo y el apoyo a la integración es muy alto. No nos engañemos; en muchos países de la UE, sobre todo en los del este y el sur, el grado de insatisfacción es mayor respecto de nuestras autoridades nacionales. España es un ejemplo”.

Almunia fue más allá y advirtió que el “dedo acusador” no debe ponerse en Europa, porque, aseguró, lo que nos produce insatisfacción es “cómo están funcionando las democracias; y a veces el desapego con la democracia parlamentaria como sistema”. En este sentido, recomendó prestar atención a esta tendencia, porque nos jugamos mucho. “No es un ciclo de insatisfacción que va a pasar, hay que ir a las causas de fondo que la provocan”.

Es precisamente de esas causas de fondo de las que, en opinión del ex comisario, beben los populismos y, en algunos países, los nacionalismos excluyentes, “los que fracturan, miran al pasado con nostalgia, idealizándolo, y rehúyen pensar en el futuro, que es la única forma de superar los problemas que tenemos en el presente”. En opinión de Almunia los populismos son un problema serio en Europa, aunque también quiso lanzar un mensaje de tranquilidad de cara a las próximas elecciones. “No nos hagamos un escenario dramático más allá de los que tenemos. El Parlamento Europeo nuevo va a tener un porcentaje de populistas, nacionalistas, antieuropeos o claramente xenófobos que probablemente sea algo superior al 20% actual; pero incluso si llegaran al 28%, por poner una cifra, en un parlamento como el europeo no bloquean ninguna decisión importante”. Cosa distinta es el Consejo Europeo, donde sí que pueden producir de bloqueos, porque en éste los acuerdos son por consenso. Y allí “se van a sentar gobiernos respaldados por mayorías parlamentarias nacionales con esta orientación. Y basta que haya cuatro o cinco gobiernos que bloqueen los consensos para que el sistema de toma de decisiones se ralentice o gane grados de ineficacia”.

En el transcurso de la sesión, que tuvo lugar en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UAM, el también ex ministro español abordó otras cuestiones como en qué medida estos populismos tienen que ver con la reacción ante políticas de austeridad –“yo creo que tienen que ver con otras cosas, y si hay un factor que está detrás de todos los populismos es la demagogia en torno a la inmigración”; las divisiones entre los países miembros– “la decisión de los británicos de irse ha reforzado la cohesión en algunos temas centrales del proyecto europeo”–; la Europa de las distintas velocidades –“en una unión tan heterogénea es lógico que existan ritmos distintos, siempre que eso no fracture el funcionamiento institucional de la Unión”– las tareas pendientes –entre las que citó el ámbito de la unión bancaria, en el que ya se han conseguido avances como “un supervisor único para los bancos de la zona euro y un mecanismo único para resolver bancos en crisis”–; la posibilidad de avanzar en una unión social –“no tengo la menor duda de que se va a avanzar en ese sentido, aunque no será de la noche a la mañana”–, y las políticas medioambientales.

Diálogos con la Cultura es una iniciativa de la Oficina de Actividades Culturales, dependiente del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales, Responsabilidad Social y Cultura. Su principal objetivo es propiciar, desde diferentes ópticas del conocimiento, el espíritu crítico, el debate, la tolerancia y la capacidad de escucha de la mano de figuras representativas de la sociedad y el mundo actual.