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Centro Cultural La Corrala. Museo de Artes y Tradiciones Populares

Exposición: Fuego, demonios y santos

Exposición: Fuego, demonios y santos

Fecha de celebración:
Desde el 17-01-2020 hasta el 14-03-2020

Lugar de celebración:
Sala exposiciones temporales: planta sótano

Descripción:

Es este un trabajo documental que nos acerca a unas fiestas populares, la “Santantonà”, poco conocidas, de la mano de un experimentado fotodocumentador, Juan Carlos Barbera (jc barbera).

                Como Cristina García Rodero con “La España oculta” nos abrió los ojos a las fiestas de la España desconocida y olvidada, mostrándonos y haciéndonos disfrutar con numerosas celebraciones locales de toda la península, FUEGO, DEMONIOS Y SANTOS nos enseña las raíces de una España ancestral, pero a través de una sola fiesta, circunscrita a un territorio reducido. La exposición se centra en las fiestas de San Antonio (Santantonà) que se celebran en la comarca castellonense de Els Ports, una de las más remotas de la Comunidad Valenciana y que mejor conserva sus antiguas tradiciones y espacios naturales, quizá porque su escarpada orografía ha detenido el tiempo, hasta el punto de impedir que lleguen a todos sus rincones las ondas de la telefonía actual.

                Durante muchos fines de semana a lo largo de cuatro años, y haciendo frente al crudo invierno del interior de Castellón, una de las provincias más montañosas de España, el autor se paseó por todas las localidades de esta comarca, y recogió con su cámara la actividad de sus habitantes en torno a unas fiestas que no se celebran con la intención de sobresalir, o competir, sino para disfrutarlas. Con ritos ancestrales alrededor del fuego, trajes de demonio confeccionados por ellos mismos, comedias variopintas que escenifican de la vida del santo (los papeles de mujeres lo representan hombres), bendiciones de animales, procesiones, cazallas ..., esta fiesta es un oasis en medio de las muchas fiestas populares actuales que rivalizan por ser “la más grande”, “la más larga”, o “la más cara”. Esta es, sin más, una fiesta compartida y organizada por el pueblo, tan autentica como fue en su origen.

                Una de sus peculiaridades es su duración, ya que comienza a principios de Enero y termina a finales de Febrero, casi coincidiendo con el carnaval. De ahí que en las procesiones de algunas poblaciones se encuentren spidermans o la muerte al lado del pendón del santo portado por el monaguillo, sin que esto resulte una afrenta para nada ni para nadie.

                Procesiones, bendición de animales, quema de “barracas” (estructuras en forma de cono hechas con troncos de pino y cubierta vegetal), cruce de la “barraca” por su base en forma de cueva para dejar paso a San Antonio y San Pablo, así como a los vecinos y visitantes que buscan pasar por el fuego purificador, escenificaciones de la vida del santo, ya sea en escenarios o durante la procesión, bebidas espirituosas, vino peleón y trajes de demonio. Todo ello con el toque particular de cada población, que da lugar a un despliegue de actividades enriquecidas por la cultura popular, y acompañado por el fuego, pues en el arco mediterráneo, el fuego es un invitado de honor en las celebraciones de los solsticios de invierno y de verano desde la prehistoria.

                Durante esos 4 años  jc. barbera realizó este trabajo, visitando desde grandes pueblos a pequeñas localidades que, como Herbés, no tienen más de 30 habitantes, pero que en las fiestas convocan a hijas e hijos, nietos y nietas, y a los vecinos de los pueblos cercanos. Para que los vecinos de cada pueblo   puedan asistir a la Santantoná de los otros, todos los años, reunidos, fijan el fin de semana que a cada uno le corresponde celebrar la fiesta, con la excepción de la población de El Forcall, que siempre lo celebra el fin de semana más próximo a San Antonio (17 de Enero), ya que esta localidad es la que tiene la “Santantoná” más conocida y más antigua, (sus inicios se sitúan en la Edad Media). No falta esta celebración en poblaciones como Morella, que escenifica la vida del santo en una de las puertas exteriores de la concatedral de Santa María la Mayor, exhibiendo en la riqueza de sus trajes su condición de capital de la comarca; como tampoco falta en Villores, uno de los pueblos más pequeños, pero con un arraigue importantísimo, ni en aquellos en los que ni siquiera las bajísimas temperaturas alcanzadas impiden la celebración de la “Santantoná”, salvo que la excesiva nieve obligue a suspenderla.

                Es este un viaje etnográfico a través de uno de los ritos más preciosos del folclore nacional; se honra en él a Sant Antoni del Porquet, patrón de los animales “de pata” o domésticos, con las singularidades intrínsecas de la comarca de Els Ports (Castellón). Una rememoración ancestral del rito del fuego en una fiesta pagana de agradecimiento a la naturaleza, cristianizada con el paso del tiempo. Una popular manifestación de la fusión de ambas tradiciones en una colorista procesión de demonios, santos y fuego. Esta fiesta, que estuvo en declive en las primeras décadas de la democracia, se halla actualmente en auge y ha conseguido enraizar, aunque con las particularidades y excepciones propias de cada uno, hasta en los más pequeños pueblos de la comarca.

 

                                                                                              Juan Carlos Barberá