Pío Caro Baroja en Tendilla (Guadalajara).


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En diciembre de 1999 tuve la fortuna de conocer a D. Pío Caro Baroja en Tendilla (Guadalajara), en dónde posee una casa y tierras que comprara en 1947 su madre Carmen Baroja y Nessi. La historia de esta compra ha sido relatada por su hermano mayor Julio Caro Baroja (1914-1995) en el libro "Los Baroja" publicado en 1972, y ya la he narrado en esta web . Ahora contaré parte de los recuerdos que Pío Caro Baroja tiene sobre esta villa alcarreña, basándome en los versos por él publicados en 1990 en un libro titulado "El Romancillo del Tio Miguelillo e Viejas Trovas."

Pío Caro Baroja nace en Madrid en 1928 en Jueves Santo. En un poema autobiográfico titulado "Milagros del Autor", Don Pío nos cuenta que por nacer en esta fecha y tener la cruz en el paladar es "saludador", es decir que puede quitar el mal de ojo y otros males imponiendo las manos. Se llevaba algo más de trece años con su hermano Julio y en sus recuerdos de infancia estan presentes la imprenta de su padre, el ambiente de los madriles y (en gran parte debido a que es un amante del campo y los espacios libres) la casa familiar de Itzea y los campos aledaños en Vera de Bidasoa (Navarra) que corriera en los veranos.

Tras la separación familiar durante la Guerra Civil (su madre Carmen con los dos hermanos en Itzea, su tio Pío Baroja en Paris y su padre Rafael Caro Raggio en Madrid) la familia se reuniría en Madrid, con muchas visitas de su tio Ricardo. Tras la muerte de su padre y diversos avatares, Carmen Baroja compraría casa y tierras de labor en Tendilla (Guadalajara) para, al ser productora agricola, poder soslayar las estrecheces y racionamientos de la postguerra.

Julio Caro Baroja    Pio Caro Baroja


Frente al tono triste de Julio Caro Baroja en su libro "Los Baroja" y en el capítulo XXX que dedica a su relación con Tendilla, el tono de Pío Caro es algo más festivo y alegre a lo largo de su "Romancillo del Tio Miguelillo" y su "Milagros del Autor". Pío gustaba de ir a Tendilla y con su amigo Victor Sanabria (hijo de Pablo Sanabria, la persona de confianza en Tendilla de Carmen Baroja y sus hijos) correr los campos e ir de cacería de liebres desde que salía el sol hasta el ocaso. Pío dice:


   "En los campos de la Alcarria aprendí nuevas canciones
   El arcipreste Juan Ruiz me dio buenas liciones,
   E un recio trovero alquimista e yerbero
   Me enseño a ligar acíbar y romero

   Tambien fui cazador de plumas e de pelos,
   Y cargue en el macuto abundantes conejos,
   Perdices e avefrias e otros animalejos,
   Que regaba entre amigos con vinillos añejos."

Licenciado en la universidad de Madrid, acabada la mili nos cuenta que fue a México dónde trabajó en la industria del cine haciendo guiones, escribiendo y viviendo en un ambiente culto y bohemio junto con otros españoles como el poeta Leon Felipe, no desdeñando a las mujeres que encontrara a su paso y teniendo algunas aventuras peligrosas por aquellas tierras. Vuelto a España dedica sus esfuerzos a poner en marcha de nuevo la editorial que fundara su padre Rafael y dirige un film etnográfico (Guipuzkoa, 1979).

La historia del Tio Miguelillo esta basada en un hecho real ocurrido en Tendilla en los años 50, y que relatara también Julio Caro Baroja. El poema que Pío escribiera en México dentro de un cuento titulado "El Guardavías", luego lo convirtió en guión cinematográfico nunca filmado y acabó novelandolo y embelleciéndolo como el "Romancillo del Tio Miguelillo". Aunque bien es cierto que si en Tendilla se pregunta por el "Tio Miguelillo" a los ancianos, la mayoría recordarán a otra persona nacida en Tendilla, conocida por igual nombre y propietaria de un molino de aceite. El "Tio Miguelillo" a que se refiere este romance era el veterinario del Pueblo, D. Miguel Viñas.

Separado de su mujer, esta persona vivía maritalmente con otra mujer. Poco religioso, el drama estallaría cuando a punto de morir, el párroco de la Villa. D. Conrado Hutschenreuther (de origen alemán) le negara la absolución y el enterramiento en sagrado si no expulsaba a esta mujer de su casa. Era lo usual en esos tiempos. El veterinario se negó y, tras su fallecimiento, como fuera querido por muchos vecinos, estos espontaneamente (y guiados por uno que portara una cruz encontrada en una casa) le subieron en medio de una fuerte nevada hasta el cementerio del lugar, dónde se le enterró en una zona cercada (para separarlo del resto) ante la mirada recelosa de autoridades y Guardia Civil. Pío hace venir a los Baroja desde Madrid al entierro de su amigo y ayudar con sus hombros a subir el ataud por la cuesta arriba, con lágrimas de tristeza y junto a otros amigos.

Esta era la historia, ahora buscaremos dentro del "Romancillo" como Pío recuerda su juventud en la Tendilla de los años 50. El pueblo era pobre aunque las personas no pasaban hambre, en general, al tener sus propios cultivos, animales de corral y la ayuda de la Feria de ganado de San Matías. En algunas casas había ventanas sin cristales ("con estrechos ventanos/ por los que nacía el sol/ y entraba el cierzo frio/ de los campos"). Era costumbre repartir entre los hijos todos y cada uno de los terrenos que formaran parte de la herencia, incluso si un terreno tenía parte en llano y parte en ladera se hacían partes del terreno llano y partes del de ladera, produciéndose asi un tremendo minifundio. Los campesinos pasaban más tiempo marchando de un terrenito a otro que cultivandolos!! Pío también recuerda que "no todo era dolor;/ había días de gozo/ cuando sacaban las trillas/ y volvian las canciones/ a brotar con las semillas".

Al pueblo le describe como:


    Tenia una calle larga
    con soportales anchos
    luego venia el regato
    con dos hileras de álamos
    y más arriba los cerros
    que al mentarlos
    les deciamos "los altos":
    un pedregal con viñedos
    y olivos centenarios,
    y con conventos en ruinas"

    "Después estaba la iglesia
    con una fuente y su olma
    donde dormian los pajaros"

La alameda junto al rio y la olma de la plaza ya no existen, y hacen casi imposible de creer que Tomás Iriarte dijera a finales del siglo XVIII que Tendilla era una "mediana villa con una gran arboleda". Respecto a las vides, la que fuera una de los primeras villas vinícolas de Guadalajara en los siglos XVI y XVIII, perdería todo con la plaga de la filoxera al inicio del siglo XX, y apenas quedan vides. Pío recuerda más adelante en su poema un Palacio que, por lo que me contara personalmente, no se referia al Palacio de los Lopez de Cogolludo en la Calle Mayor, sino a la Casona-Palacio que hay hundida en la Calle Franca y que perteneciera a los De la Cerda y Soto (que, por cierto, si estuviera en pie apenas hubiera cambiado de como esta descrita en el Catastro de Ensenada del año 1752). Recuerda la fragua y las nogueras, la fuente vieja ("el pilón"), las mulas, el reloj del Ayuntamiento (que "siempre retrasaba"), los toros que compraban los mozos a escote para las fiestas, la represión de la postguerra ("yo solo digo/ lo que la gente porfía"), algunas coplas y refranes de la tierra en los años 50 (unos de tono político y otros local) y da a los protagonistas del "Romancillo" nombres de personas que vivieron entonces ("Feli", "Margarita", "Anton", "Victor", "Matea", "Esteban", "tio Urraca") aunque no fueran los protagonistas reales de los hechos que relata noveladamente en un romance como los antiguos "de ciego".

Carmen Baroja y Nessi    balcon de la familia Baroja


En tono costumbrista, hace decir a un protagonista que "ya esta viejo para dar la matraca y correr la botarga", menciona campos de los alrededores ("Valperdio", "las zorras"), el dicho de "No compres mula en Tendilla...", una copla de la época sobre la Televisión (que se conocía de oidas aunque no hubiera aun en España) y una canción contra el fútbol. También recuerda a la emisora "La Pirenaica" (que algunos escuchaban en secreto), la ermita de Santa Lucia cercana a su casa ("Si llegas a Santa Lucia/ amarra el macho en la entrada/ mira si la lamparilla humea/ y enciendela si esta apagada"), una canción de la matanza, la feria ("El señor cura y yo/ vamos de trato a Tendilla,/ que es la feria más famosa/ de la Alcarria"), los bailes de la juventud, etc. Pío Caro nos hace una descripción del ambiente rural juntando los hechos reales con sus recuerdos de entonces.

Entre los recuerdos menciona el descubrimiento de unas tumbas con huesos de recien nacidos junto al convento en ruinas de Santa Ana. Es posible que algunas personas les llegaran a creer hijos de las monjas, pero esta explicación maledicente no es posible pues era un convento de frailes jerónimos y no de monjas. Otro recuerdo va hacia las preocupaciones de los novios de entonces, faltos de recursos para comprar el ajuar y que se podían ver obligados a estar cinco o más años de noviazgo hasta lograr las diez pesetas que costaba el colchón de lana para el nuevo matrimonio. La descripción de los sudores y satisfacciones de la caza estan llenas de sus propios recuerdos. El poema va acabando ("estos ripios los dicto/ el trovero Pío Caro/ el dia de San Fermín/ de mil novecientos/ y tantos../ sin animo de ofender/ a la Iglesia ni al Estado/ puesto que sabe muy bien/ con quien se la esta rifando") y al final estan tres estrofas que le salen del alma pues muestran su sentimiento, el cariño a la madre y una devoción:


   "Adios juventud perdida,
    adios campos de la Alcarria,
    de amores y de ilusiones
    solo quedo la chatarra!"

    "Te tengo madre, te tengo
    en un lugar de mi alma,
    rodeada de olivares,
    y de palomas que pasan"

    "Ermita bonita de Santa Lucia
    he de darte aceite para todo el dia
    si alumbra tu luz nuestra lejania".

Aunque apenas va por Tendilla, a veces ni una vez al año, siempre muestra cuidado por su casa y sus tierras, pues le traen recuerdos de su juventud y su madre. Las personas mayores del lugar tienen mucho respeto a toda la familia, pero la mayoría de los jóvenes apenas conocen lo que pone en la placa que hay en la Plaza Mayor recordando la cita que Cela hace en su "Viaje a la Alcarria" y que dice "Aqui tiene un olivar D. Pío Baroja para tener aceite todo el año".

Por mi parte he de decir que conocí a una persona cabal, sencilla en gustos (que hubiera deseado comer unos espárragos trigueros, pero al no ser temporada, su deseo fueron unos huevos fritos con pimientos del pueblo), con muchos recuerdos en Tendilla (bastantes de los cuales coinciden con lo que os he extraido de lo que publicara diez años antes en el "Romancillo") unos alegres y otros tristes por el recuerdo de su madre que tanta ilusión puso en su casa y tierras alcarreñas.

Por último una anécdota que muestra su buen humor. Poco antes de volver a Madrid, se cayeron las llaves del coche con tan mala suerte que fueron a parar por un enrejado dentro de un desague del alcantarillado de la plaza. Tras buscar alambre, y algunos intentos, Don Pío nos dijo que no nos preocuparamos, que cuando se hiciera de noche él podría atraer con magnetismo las llaves. Como se recuperaran las llaves, no pudimos comprobar este hecho.

Más información sobre los Baroja y Tendilla.

 

Autor: J.L.G. de Paz, e-mail: depaz@uam.es Versión de 28 de Diciembre de 1999.



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