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Jonathan Benito, profesor e investigador de Neurociencia del Departamento de Biología de la UAM, revela en 'Redefine imposible' cómo potenciar la neurogénesis

15/01/2021

El cerebro un órgano de apenas un kilogramo de peso, es el aparato más sofisticado y complejo de la Tierra por su plasticidad, su imaginación, su capacidad de abstracción y por su adaptación a diferentes contextos. Su delicada microarquitectura contiene cientos de miles de millones de células (neuronas y células glía), que le otorgan su abrumadora complejidad y su potencial ilimitado.

Su cometido último, es decir, su verdadera razón de ser es garantizar la supervivencia y la reproducción del cuerpo que lo alberga, pero lo más fascinante del cerebro es su capacidad de auto modificarse, evolucionar y adaptarse con la incorporación de nuevas neuronas (neurogénesis) y la remodelación de las que ya existen. Una cuestión que se ha podido corroborar recientemente, tal como explica en ' Redefine imposible' Jonathan Benito Sipos, profesor e investigador de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Madrid.

Sin embargo, para que estas nuevas neuronas «no se mueran (suicidio celular), se queden integradas en nuestros circuitos y se desarrollen y generen una mayor capacidad cognitiva, es necesario crear el contexto adecuado». Y la creación de ese contexto propicio es lo que Jonathan Benito denomina la triada del éxito: objetivos clarosdeterminación actitud positiva.

1. Objetivos claros

Tener unos objetivos claros es clave porque es algo que va ligado a la motivación. De hecho, el autor explica que una de las razones de la gran insatisfacción que se aprecia en la sociedad moderna se debe precisamente a que el cerebro está programado para satisfacer necesidades básicas (tener acceso a comida o cobijo, por ejemplo), pero no elevadas (la autorrealización, por ejemplo). «Somos la única especie que no tiene que preocuparse de cuestiones como cazar o sobrevivir al ataque de un depredador y eso puede hacer que el cerebro se quede, de alguna manera, a la deriva, sin objetivos. Y eso nos puede llevar a sentirnos insatisfechos a pesar de tenerlo todo. Por eso son relevantes los objetivos».

2. Determinación

La perseverancia también va ligada a los objetivos y es esencial para que se puedan desarrollar en el cerebro los fenómenos asociados a la plasticidad neuronal. «Habrá momentos duros, pero si prevés que te vas a caer unas cuantas veces recuerda que también te levantarás otras tantas veces. El concepto del tiempo es importante pues cuando nos fijamos un objetivo debemos tener en cuenta que el cerebro necesita sus plazos para remodelarse hacia ese objetivo. Debemos tener paciencia y tratarnos con cariño y racionalidad», aconseja.

3. Actitud positiva

Este concepto es, según opina Jonathan Benito, uno de los que se ha tratado con mayor frivolidad, especialmente en el marco del desarrollo personal y del coaching, pues no consiste en creerse capaz de todo lo que uno se proponga, sino de ser conscientes de que la predisposición que mostramos ante la vida es la que la vida muestra con nosotros. ¿Queremos bloquearnos o darnos alas? «La ciencia constata que no vivimos a la altura de las capacidades con las que nacemos, sino de las creencias que forjamos». En este punto el autor destaca el papel neurofisiológico del efecto placebo (cuando las expectativas positivas desencadenan la liberación de endorfinas, beneficiosas para el organismo) y del efecto nocebo (cuando las expectativas negativas desencadenan sustancias perjudiciales como el cortisol). También hace referencia al efecto de la profecía autocumplida: las expectativas que tenemos y que otros tienen sobre nuestro rendimiento influyen en él, ya sea positivamente (efecto Pigmalión) o negativamente (efecto Gólem).

 

El estrés, el gran enemigo

En el otro lado de la balanza estaría el estrés, el mayor obstáculo al que nos enfrentamos a la hora de producir y regenerar neuronas. «El estrés es sumamente deletéreo, especialmente si se perpetúa. Cualquier persona que haya vivido una situación de estrés más o menos fuerte ha experimentado dificultades de atención o de memorización y un estado anímico bajo. De hecho, a nivel científico se ha comprobado que la zona del hipocampo se reduce en aquellas personas que hayan sufrido un estrés prolongado en el tiempo». Es cierto que la función del estrés es la supervivencia pero a largo plazo es muy perjudicial pues genera cortisol, que reduce el sistema inmune y provoca enfermedades, envejecimiento prematuro y muerte celular en el hipocampo, según revela el autor.

 

Fuente y más información:

La triada del éxito para multiplicar las capacidades de tu cerebro. ABC

 

 

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