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Palabras para Raúl Villar desde la Oficina de Acción Solidaria y Cooperación
Durante la década de los años 90, España vivió una intensa movilización social que exigía a su gobierno, entre otros aspectos, el compromiso de dedicar el 0,7% de su PIB a la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Muchas voces se alzaron juntas para reclamar una sociedad más justa e igualitaria, más solidaria y más comprometida.
El papel de las universidades fue clave entonces como motor y espacio público de reflexión para comprender mejor lo que estaba pasando y lo que en las calles se solicitaba. Docentes, estudiantes y miembros del personal de administración y servicios de las universidades se sumaron activa y desinteresadamente en acompañar este proceso. Y los cambios dentro de la universidad no tardaron en llegar. Los debates eran intensos y dirigidos hacia una pregunta cuya respuesta fue determinante en la construcción del actual sistema universitario español: ¿Debían las universidades implicarse? ¿Responder como institución? Y si lo hacían ¿Debían asumir un papel similar al que las ONG tenían o debían ser un actor de desarrollo diferente respondiendo a su propia naturaleza docente, investigadora y de transferencia de conocimiento?
Muchos rectores en aquel momento tomaron una decisión valiente no avalada en ese momento por la ley universitaria. La universidad española asumía el reto de convertirse en una institución responsable, comprometida y solidaria a través de sus propias funciones. Así, enseñar y educar se convirtieron en dos realidades bajo una misma institución.
Una figura esencial de este cambio fue Raúl Villar Lázaro, rector de la Universidad Autónoma de Madrid (1996-2002), quien sabiamente y con cautela, pero con determinación y convicción actuó de manera ejemplar para que las universidades estuvieran en la vanguardia de este reto.
Raúl fue, además de un brillante científico, un rector y una persona comprometida que supo leer el tiempo histórico que le había tocado vivir. Dos actuaciones reflejan y testimonian esta trayectoria. Por un lado, puso en marcha la primera estructura solidaria de la UAM - Iniciativa UAM Solidaria- instrumento de política y compromiso social desde el rectorado, que se transformó posteriormente y bajo el mandato de Ángel Gabilondo en la actual Oficina de Acción Solidaria y Cooperación. Desde ella el rector Raúl Villar organizó dos actividades pioneras en el año 2001 sumándose así a los actos del año internacional de las personas voluntarias. Una, la celebración de la Feria de Voluntariado que abrió por primera vez el campus a las ONG, y otra el curso de verano Voluntariado y ONG: una valoración crítica, al que asistió como participante el entonces S.A.R. el Príncipe de Asturias, D. Felipe de Borbón.
Y, por otro lado, lideró junto a Cristina Bernis, vicerrectora y catedrática de Antropología Física de la UAM, la redacción de uno de los cuatro documentos de la CRUE pilares básicos del compromiso social de la universidad española.
Una buena parte de lo que es la UAM hoy en materia de compromiso social tiene nombre propio: Raúl Villar Lázaro. Su valentía y decisión fueron determinantes e irreversibles en la construcción de una nueva universidad.
Por ello quiero dejar constancia aquí del agradecimiento institucional, pero también personal, a alguien que nos marcó el camino para convertirnos en una institución de referencia en solidaridad y ayuda internacional. Ojalá mantengamos vivo su legado en el futuro.
Silvia Arias Careaga
Oficina de Acción Solidaria y Cooperación
UAM

