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Riesgos psicosociales

Métodos generales de evaluación de los riesgos psicosociales

Con respecto al proceso y metodología, la evaluación de los factores psicosociales consta de una primera parte donde se identifican los factores de riesgo que sean objeto de evaluación, la elección de la metodología, técnicas e instrumentos, así como la planificación y la realización del trabajo de campo, y de una segunda parte donde se analizan resultados y se elabora un informe.

Este tipo de evaluación debe seguir una metodología concreta, que ha de ser objeto de consulta y participación al igual que en el resto de los riesgos, teniendo en cuenta que no es posible llevar a cabo una estimación mecánica del riesgo psicosocial. Las técnicas de evaluación pueden ser cuantitativas, como el FPSICO u otros métodos de evaluación psicosocial como el CoPsoQ-ISTAS21, o cualitativas, como la observación, entrevistas o grupos de discusión. También existen otros métodos de consenso como el método Delphi. O el método Mentallypro que destaca por su rigor psicométrico y su capacidad de adaptación sectorial.

La evaluación de riesgos psicosociales debe reflejarse en un informe de evaluación claro, exhaustivo y técnicamente riguroso. Además, la evaluación psicosocial debe ser actualizada y revisada para poder apreciar, entre otros aspectos, si las actuaciones puestas en marcha en la fase de intervención están siendo adecuadas y suficientes o bien deben ser modificadas.

La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) establece, como una obligación del empresario, planificar la actividad preventiva a partir de una evaluación inicial de los riesgos para la seguridad y la salud de los/as trabajadores/as (artículo 16). La evaluación de los riesgos viene expresamente definida en el art 3.1 del Real Decreto 39/1997 por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP) como “el proceso dirigido a estimar la magnitud de aquellos riesgos que no hayan podido evitarse, obteniendo la información necesaria para que el empresario esté en condiciones de tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso, sobre el tipo de medidas que deben adoptarse”.

La evaluación de los riesgos laborales debe contemplar todos los factores de riesgo, incluidos los de carácter psicosocial. Por lo tanto, la actuación sobre los factores de riesgo psicosocial debe estar integrada en el proceso global de gestión de la prevención de riesgos en la empresa. 

La evaluación debe asegurar la protección de toda la población trabajadora, para ello será necesario realizar dicha evaluación de todos los riesgos en todos y cada uno de los puestos de trabajo de la empresa, con el fin de poder determinar la presencia de los riesgos existentes o previsibles y, en base a ello, establecer las medidas técnicas y organizativas adecuadas que garanticen una prevención de los daños a la salud de los/las trabajadores/as.

La evaluación de riesgos psicosociales debe realizarse utilizando métodos que apunten al origen de los problemas, es decir, a las características de la organización del trabajo (condiciones de trabajo) y no basándose en el diagnóstico médico de la salud mental. No debe confundirse la evaluación de riesgos psicosociales con la evaluación de la psicopatología laboral.

La evaluación de riesgos psicosociales es una evaluación multifactorial que tiene en cuenta aspectos de la tarea, la organización del trabajo, el ambiente, el desempeño, etc. Como toda evaluación de riesgos, es un proceso que conlleva un conjunto de actuaciones o etapas sucesivas interrelacionadas. Además, este tipo de evaluación debe seguir una metodología concreta objeto de consulta y participación.

La evaluación psicosocial persigue el mismo objetivo que otros ámbitos de la prevención de riesgos laborales: identificar y valorar factores de riesgo con el fin de establecer medidas de mejora para prevenir los daños en la salud.

A la hora de plantear una evaluación de riesgos psicosociales deberán tenerse en consideración los siguientes elementos que entran en juego:

  • Las condiciones de trabajo sociodemográficas (unidades de análisis) para las que puede existir una exposición desigual a factores de riesgo psicosocial (sexo, edad, antigüedad, puesto de trabajo, etc.).
  • Los factores de riesgo psicosocial, es decir, se deberán tener en cuenta aspectos relacionados con la organización del trabajo, su ejecución y las relaciones entre personas y contextos (monotonía, tareas sin sentido, falta de variedad, tareas desagradables por las que se siente rechazo, etc.).
  • Los factores moderadores que puedan amortiguar los efectos negativos de los factores de riesgo psicosocial sobre la salud de la población trabajadora (apoyo social y participación y control).

Según el Criterio Técnico OE ITSS nº 104/2021 sobre actuaciones de la Inspección de Trabajo y S.S. en Riesgos Psicosociales, la evaluación de factores de riesgo psicosocial debe regirse por las mismas reglas que el resto de los riesgos laborales y, por tanto:

  • La dirección de la empresa debe estar implicada en su realización (Art. 15.1.b) LPRL) y los/as trabajadores/as deben ser consultados/as sobre la misma (Art. 33 LPRL).
  • Debe cubrir la totalidad de los puestos de trabajo, puesto que los factores psicosociales están presentes en todos ellos (Art. 4.1. RSP), incluyendo dentro de estos puestos los ocupados por personal de empresas de trabajo temporal contratados por la empresa usuaria, de acuerdo con lo previsto por el Art. 28.5. LPRL y Art.16 de la Ley 14/1994, de 1 de junio, por la que se regulan las empresas de trabajo temporal. Más adelante, se comentarán criterios específicos a tener en cuenta en este sentido.
  • Las exigencias de capacitación de los técnicos que realizan la evaluación serán las mismas que rigen el resto de las disciplinas preventivas (Art. 34 a 37 RSP). Algunas técnicas de evaluación exigen el establecimiento de una estrategia de medición para garantizar que los resultados obtenidos caracterizan efectivamente la situación que se valora, o una interpretación o aplicación no mecánica de los criterios de evaluación. En estos casos, se deberá disponer de un nivel de cualificación adecuado al desempeño de funciones de nivel superior y valorar la viabilidad de la metodología a emplear.

La evaluación puede llevarse a cabo siguiendo diferentes estrategias, preferentemente debe tener lugar dentro de la evaluación general de riesgos, ya que suele haber interacción entre los riesgos psicosociales y otros riesgos, como por ejemplo podría ocurrir en los accidentes de trabajo motivados por errores o fallos que sean la consecuencia de una sobrecarga de trabajo o de una deficiencia en las comunicaciones en el lugar de trabajo. También se puede llevar a cabo la evaluación de riesgos psicosociales de forma separada, ya sea de manera simultánea para todos los puestos de trabajo o bien de manera escalonada por secciones o centros de trabajo, justificando en cada caso el motivo de esas opciones. 

La Nota Técnica de Prevención (NTP) número 702 editada por el INSST (2005) propone el proceso de gestión de los factores psicosociales (Las cuatro primeras hacen referencia a la evaluación):

  1. Identificación de los factores de riesgo. 
  2. Elección de la metodología, técnicas e instrumentos que se han de aplicar. 
  3. Planificación y realización del trabajo de campo. 
  4. Análisis de los resultados y elaboración de un informe. 
  5. Elaboración y puesta en marcha de un programa de intervención. 
  6. Seguimiento y control de las medidas adoptadas. Las tres primeras fases constituyen la etapa de análisis de los factores de riesgo psicosocial. Si a esta etapa unimos la fase de análisis de los resultados accedemos a la dimensión evaluativa de la misma; las conclusiones del estudio deben incluir necesariamente un juicio de valor -son buenas o no las condiciones de trabajo de carácter psicosocial, son adecuadas o no, para los que realizan el trabajo- y una definición de las prioridades de intervención.

Por último, el conjunto de todas las fases, considerando también las de intervención y control (Fases 5 y 6), se incluye en el concepto de gestión de los riesgos. 

Lo más habitual en las actuaciones proactivas de evaluación de riesgos psicosociales es la aplicación de técnicas cuantitativas basadas en cuestionarios.

Con respecto a su uso, este tipo de técnicas buscan, sobre todo, describir la realidad: tratan de cuantificar los hechos o datos recogidos. Las técnicas de evaluación cuantitativas suelen analizar el nivel de los factores de riesgo psicosocial al que se encuentran expuestos/as los/as trabajadores/as (por ejemplo, la puntuación en una escala de exigencias laborales), es decir, investigan la relación de los niveles de los estresores con otras variables. Estas técnicas ofrecen la ventaja de poder recoger información de manera rápida, válida y fiable, siempre que se cumpla con los criterios de aplicación de la herramienta. Además, se registran datos numéricos, sólidos y repetibles (lo que permite comparar), mediante instrumentos estandarizados, que suelen ser analizados a través de procedimientos estadísticos informatizados.  Con respecto a su alcance, como ya se destacaba con anterioridad, es preferible no muestrear y acceder a la totalidad de la población trabajadora.

FPSICO es un método de evaluación de exposición a factores de riesgo psicosocial. Cuenta con una aplicación informática que desarrolla el método cuantitativo de evaluación de factores psicosociales diseñado por el INSST para facilitar la identificación y evaluación de los factores de riesgo psicosocial.

Aunque a partir de este método es posible obtener resultados de los/as trabajadores/as tanto individual como colectivamente, se desaconseja cualquier utilización de datos individualizados, debido a la naturaleza de la información que se trata obtener.

El objetivo que persigue este método implica el trabajo con datos colectivos y pretende garantizar la veracidad de las respuestas y preservar el anonimato. El cuestionario está compuesto por preguntas variables que define el/la técnico de prevención que hacen referencia a las UA y 44 preguntas fijas que contiene todo estudio y responden a una distribución en nueve factores:

  1. Tiempo de trabajo.
  2. Autonomía.
  3. Carga de trabajo.
  4. Demandas psicosociológicas.
  5. Variedad/Contenido.
  6. Participación /Supervisión.
  7. Interés por el trabajador/a/ Compensación.
  8. Desempeño de rol
  9. Relaciones y apoyo social.

Una clasificación de otros métodos de evaluación psicosocial de carácter cuantitativo puede ser la siguiente:

  • Métodos globales de evaluación de las condiciones de trabajo que incluyen los riesgos de carácter psicosocial.
  • Métodos que analizan, de manera específica, un factor de riesgo o un riesgo psicosocial, como puede ser el burnout o el acoso laboral. 
  • Métodos globales de evaluación de los factores psicosociales. En la actualidad se cuenta con métodos elaborados principalmente por organismos relacionados con la salud laboral y la investigación (organismos públicos, sindicatos, universidades...).

Entre ellos, los más ampliamente aplicados son el diseñado por el INSST (FPSICO) y el CoPsoQ-ISTAS21 que se comenta a continuación.

El método CoPsoQ-ISTAS21 es la adaptación a la realidad española del método CoPsoQ (Cuestionario Psicosocial de Copenhague) desarrollado por el Instituto Nacional de Salud de Dinamarca. Se trata de una metodología de evaluación e intervención preventiva de los factores de riesgo de naturaleza psicosocial. Se destaca del mismo su carácter participativo.

Un instrumento innovador para la evaluación de la exposición a factores de riesgo psicosocial es Mentallypro.  La escala Mentallypro está compuesta por 14 bloques de 4 aserciones, diseñadas a partir de 14 factores psicosociales clave. Cada aserción representa una dimensión relevante del entorno laboral y permite estimar la exposición a riesgos de manera precisa. Las personas evaluadas deben ordenar las aserciones del 1 (más representativa) al 4 (menos representativa) en cada bloque. Este enfoque ipsativo minimiza sesgos de respuesta, especialmente el de deseabilidad social, y mejora la calidad psicométrica frente a escalas tipo Likert. Actualizado, flexible y en evolución constante. Adaptada sectorialmente. Digital, ágil y rápida de administrar. Visualización de datos en una plataforma SaaS. Validación legal y psicométrica con metodología ipsativa que reduce sesgos de edad, género o deseabilidad social.