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Un viaje ornitológico al Cretácico: nuevos descubrimientos en el yacimiento paleontológico de Las Hoyas

Investigation

Un viaje ornitológico al Cretácico: nuevos descubrimientos en el yacimiento paleontológico de Las Hoyas

El nuevo fósil del yacimiento de Las Hoyas pertenece a un ave enantiornita del Cretácico inferior de Cuenca, España, y su estudio en detalle ha servido para arrojar luz sobre la diversidad y la historia vital de estas aves dentro del ecosistema de uno de los primeros humedales continentales modernos.

27/06/2023Sergio Martínez Nebreda
Fotomontaje con imágenes donde se ven unas aves y un paisaje que representan el yacimiento recreado.

A la izquierda y en el centro, el nuevo fósil de enantiornita del Cretácico inferior del yacimiento de Las Hoyas; a la derecha, reconstrucción de los primeros humedales continentales modernos / Sergio Martínez Nebreda

Si una persona aficionada a la ornitología pudiese viajar al pasado y echar un vistazo al origen de las aves, seguramente elegiría el Cretácico temprano, más o menos unos 130-120 millones de años atrás. Este es el momento en el que unas de las primeras aves, llamadas Enantiornitas, primas lejanas de las que podemos ver hoy en día, están comenzando a diversificar. Si el viajero del tiempo, además, pudiese escoger un lugar, seguramente elegiría el humedal de Las Hoyas, situado en lo que hoy es la Serranía de Cuenca. Se podría decir que éste sería un destino equivalente a lo que es actualmente el Parque Nacional de Doñana para los más pajareros.

Las Hoyas es un yacimiento paleontológico del Cretácico inferior de los más relevantes a nivel mundial en cuanto al conocimiento que ha aportado sobre el origen, la evolución y la paleobiología de las primeras aves. Este yacimiento lleva más de tres décadas proporcionando restos fósiles de aves primigenias que han ayudado a conocer la anatomía (no sólo la de su esqueleto, también la de su plumaje y otros tejidos, como los músculos o la piel), la capacidad de vuelo, la dieta, la biología reproductiva o el crecimiento del grupo de aves mesozoicas al que pertenecen.

El conocimiento científico sobre estos dinosaurios voladores sigue creciendo actualmente, gracias en parte a un nuevo ejemplar fósil de ave enantiornita que ha publicado un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid. En él participan también investigadores del Museo de Historia Natural de Los Ángeles (EEUU), de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y de la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

Este trabajo, publicado en la revista Spanish Journal of Palaeontology, estudia en detalle la anatomía de un nuevo ejemplar de ave enantiornita alojado actualmente en las colecciones del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, en Cuenca. El estudio ha encontrado que la anatomía del esqueleto de este nuevo espécimen es bastante similar a la de una de las especies más emblemáticas del yacimiento, Concornis lacustris, descrita en 1995.

Sin embargo, tal y como explica el autor principal de la publicación, Sergio Martínez Nebreda, “encontramos tanto ciertas similitudes como ligeras diferencias en ciertos elementos de la cintura pectoral, pero el estado de preservación del fósil, relativamente deteriorado, ha impedido poder corroborar si este nuevo ejemplar pertenece a Concornis, o bien a una nueva especie”.

Nebreda comenta también que “no se puede descartar que este nuevo ejemplar esté representando variabilidad dentro de la misma especie, de igual manera que nosotros somos más altos o más bajos, tenemos proporciones diferentes, o cambiamos a medida que crecemos, aunque también sabíamos que podían ser dos especies similares, dada la alta diversidad de aves que presenta Las Hoyas”. Y es que los restos de aves en este yacimiento se pueden contar por decenas, siendo el tercer grupo de vertebrados terrestres más abundantes del yacimiento, sólo por debajo de los cocodrilos y los lagartos.

    

Vista de una ezcavación in situ desde arriba.

En la imagen, la denominada "Cata Botánicos", uno de los puntos de extracción de fósiles más interesante dentro del yacimiento de Las Hoyas, cercano a donde fue encontrado el nuevo ejemplar. Este verano el equipo volverá a la Serranía de Cuenca para continuar con los descubrimientos / Fernando Blanco.

   

Los investigadores de este trabajo han estudiado también la histología (el estudio de los tejidos de animales y plantas) de los huesos de este nuevo ejemplar, aportando uno de los descubrimientos más relevantes de esta publicación. Estudiar la histología de los huesos es equivalente a contar los anillos del tronco de un árbol y, por ende, sirve para conocer no sólo la edad del individuo, si no también cómo creció y por qué fases pasó durante este crecimiento.

Las aves que vemos hoy en día y, en especial, las de pequeño y mediano tamaño, crecen extremadamente rápido y sin interrupción, cesando su crecimiento normalmente durante el primer año de vida; después alcanzan la madurez sexual. Las enantiornitas, sin embargo, tenían un crecimiento relativamente mucho más lento tras la eclosión del huevo, que además se iba ralentizando en etapas tempranas, antes que en las aves modernas, llegando a presentar momentos de parada completa del crecimiento que afectaban también a la etapa de madurez sexual.

El nuevo ejemplar del yacimiento de Las Hoyas muestra un tipo de crecimiento del hueso que no se conocía en enantiornitas del Cretácico inferior. Lo que es “verdaderamente llamativo”, apunta Guillermo Navalón, coautor del trabajo, investigador posdoctoral en la Universidad de Cambridge e integrante del equipo de Las Hoyas, es que ”aunque el crecimiento se ralentizaba al alcanzar la madurez, no detectan las paradas completas del crecimiento, pero sí una ciclicidad en el crecimiento de hueso, alternando fases más aceleradas con otras más ralentizadas”. Este aspecto es otro de los argumentos que los autores señalan como una de las diferencias más destacables con respecto a la especie de Las Hoyas anteriormente mencionada, Concornis lacustris, ya que esta sí que presentaba paradas de crecimiento en su esqueleto.

      

Diagrama de los huesos encontrados e imágen de su análisis en colores.

A la izquierda de la imagen, comparativa de los huesos que forman las cinturas escapulares del nuevo ejemplar y de dos de las especies más emblemáticas de Las Hoyas, Concornis lacustris y Eoalulavis hoyasi. Se puede apreciar la mayor similitud del nuevo ejemplar con Concornis. A la derecha, una sección histológica del húmero del nuevo ejemplar, donde se puede apreciar el peculiar crecimiento de este individuo / Sergio Martínez Nebreda

    

Los investigadores discuten en esta nueva publicación las implicaciones de este descubrimiento, tanto para la biología de estas aves mesozoicas, como para su relación con el ambiente que ocupaban. En cuanto a la biología de las enantiornitas, este nuevo espécimen demuestra la elevada complejidad en los patrones de crecimiento de este grupo tan variado y dominante de aves durante el Cretácico, contraponiéndolo con la complejidad presente de las aves modernas, el grupo de vertebrados terrestres más diverso del planeta.

Por otro lado, este hallazgo también es relevante dentro del propio contexto del yacimiento de Las Hoyas. Los autores de la publicación proponen que, al igual que sucede en algunos peces, artrópodos y plantas que habitaban el humedal, el ciclo vital de esta pequeña ave cretácica podría estar de cierta manera acoplado a la dinámica estacional de este ambiente.

De este modo, el crecimiento durante la madurez de este organismo, lento y cíclico pero constante, podría ser una señal de su vínculo con las épocas húmedas y secas del humedal, así como con los recursos que éstas ofrecerían, sugieren los autores. Estas hipótesis acompañan a otras anteriormente propuestas por el equipo de investigación de Las Hoyas, en las cuales se sugiere que las aves eran habitantes frecuentes del humedal, ya que en este yacimiento se han encontrado varios individuos juveniles e incluso un pollo recién eclosionado.

Los nuevos descubrimientos se enmarcan dentro de la línea de investigación que está siguiendo actualmente el equipo de Las Hoyas, dirigida por dos profesores de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid, Jesús Marugán-Lobón y Ángela Delgado Buscalioni, también coautores de este trabajo recientemente publicado.

Esta línea de investigación persigue modelizar las interacciones animales y vegetales del ecosistema de Las Hoyas, para conocer su estructura, su estabilidad y su evolución. Este verano, durante el mes de julio, el equipo de Las Hoyas volverá a la Serranía de Cuenca para continuar descubriendo fósiles que sigan aportando conocimiento, no sólo sobre las primeras aves que habitaron el planeta, si no también sobre el ecosistema de uno de los primeros humedales continentales modernos.

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Sergio Martínez Nebreda es doctorando del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, parte del Equipo de Las Hoyas y miembro del Centro para la Integración en Paleobiología de la UAM. Sus líneas de investigación se centran, por un lado, en el origen y evolución de las aves a partir de sus parientes extintos más cercanos, los dinosaurios no-avianos y, por otro lado, en los aspectos macroevolutivos de la transformación morfológica del cráneo y de otros elementos del esqueleto, trabajando en grupos tan amplios como las aves, los mamíferos y los lagartos, así como en los linajes extintos que dieron lugar a éstos.

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Referencias bibliográficas:

Nebreda, S. M., Chiappe, L. M., Navalón, G., Chinsamy, A., Sanz, J. L., Buscalioni, A. D., Marugán-Lobón, J. 2023. A new enantiornithine specimen from the Lower Cretaceous of Las Hoyas: avifaunal diversity and life-history of a wetland Mesozoic bird. Spanish Journal of Palaeontology, 38. doi: 10.7203/sjp.26504

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