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La huella genética de la Hispania romana perduró tras la llegada de suevos y visigodos

Investigation

La huella genética de la Hispania romana perduró tras la llegada de suevos y visigodos

Un estudio de 243 genomas antiguos revela que la llegada de personas de distintas regiones del Mediterráneo transformó la composición genética de la población ibérica durante el dominio romano. La investigación, con participación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), muestra que las migraciones de la Antigüedad tardía tuvieron un impacto demográfico más limitado y no borraron esa diversidad.

26/10/2026UCCUAM
 Detalle del proceso de excavación de los restos humanos de Cova Simanya, incluidos en el trabajo / J.I. Morales-Equipo Simanya. IPHES-CERCA

Detalle del proceso de excavación de los restos humanos de Cova Simanya, incluidos en el trabajo / J.I. Morales-Equipo Simanya. IPHES-CERCA

Durante los últimos siglos del Imperio romano, Hispania reunía a poblaciones con orígenes en distintas regiones del Mediterráneo. La llegada de suevos, vándalos, alanos y visigodos dio paso a un nuevo mapa político. Pero ¿hasta qué punto cambió también la composición genética de sus habitantes?

Un estudio publicado en Cell ofrece una respuesta a partir del ADN antiguo: la diversidad genética formada durante el periodo romano persistió tras aquellas migraciones, cuyo impacto demográfico fue más limitado.

Para reconstruir la historia de la población ibérica entre los siglos I y VIII de la era común, el equipo analizó 243 genomas antiguos de 31 yacimientos arqueológicos y los comparó con datos genéticos publicados previamente.

“Los grupos recién llegados introdujeron ascendencia de Europa central y septentrional, pero su contribución fue menor que la transformación demográfica que había experimentado la península durante el dominio romano”, explica María Soto Quesada, coautora del trabajo y profesora del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

“La combinación de genética y arqueología nos permite reconstruir tanto los grandes movimientos de población como las trayectorias de algunas familias”, añade la investigadora, que dirige las excavaciones de Cova Simanya, en Barcelona, uno de los yacimientos incluidos en el estudio, que presenta restos neandertales, pero también sirvió como espacio funerario durante la Antigüedad Tardía.

El trabajo es fruto de una colaboración internacional liderada por el Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC-UPF), el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, la Universidad de Harvard y Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU).

Un mosaico genético mediterráneo

La expansión romana integró la península en una red de territorios conectados por el comercio, las infraestructuras y los desplazamientos de personas. Esa conexión dejó una huella en los genomas: frente a la relativa homogeneidad genética de las poblaciones ibéricas de la Edad del Hierro, los individuos de los siglos I al IV presentan ascendencias mucho más diversas, con una amplia presencia de orígenes relacionados con el Mediterráneo oriental y el norte de África.

“La romanización no fue únicamente una transformación política, lingüística y cultural. Nuestros datos muestran que también fue una gran transformación demográfica, que conectó a las poblaciones locales con movimientos humanos originados en distintas partes del Mediterráneo”, explican Pablo Carrión, autor principal del artículo y Carles Lalueza-Fox, investigador principal del IBE, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y corresponsable del estudio.

A partir del siglo V aparecen también individuos con ascendencia de Europa central y septentrional, algunos enterrados en contextos asociados a las nuevas élites. Sin embargo, la mayoría de las comunidades conservó la diversidad genética formada durante la etapa romana.

El estudio sitúa la contribución genética de los grupos llegados durante estas migraciones entre el 12 % y el 22 %, según la región y el contexto social. Su mezcla con las poblaciones locales fue gradual y no supuso una sustitución generalizada de los habitantes, a diferencia de lo observado en otros territorios europeos, como Britania o los Balcanes, donde las migraciones posteriores al dominio romano tuvieron un impacto demográfico mayor.

Dos hermanos separados por 725 kilómetros

El estudio también permite reconstruir historias familiares. El equipo identificó a dos hermanos enterrados a unos 725 kilómetros de distancia: uno en Mérida, la antigua Augusta Emerita, y otro en la posada romana de Ildum, en Castellón, junto a la Vía Augusta.

Ambos tenían ascendencia íntegramente centroeuropea y probablemente fueron migrantes de primera generación. Su parentesco y los ricos ajuares funerarios apuntan a una posible ruta de la migración sueva a través de una península todavía conectada por las infraestructuras romanas.

Otro hallazgo cuestiona la asociación directa entre los objetos de una tumba y la procedencia de la persona enterrada. Una de las mujeres conocidas como “princesas suevas”, cuyos ajuares habían llevado a considerarlas miembros de una élite llegada del exterior, tenía ascendencia local. El resultado apunta a posibles alianzas matrimoniales entre familias hispanorromanas y élites suevas.

Pese a estos avances, la historia genética de la península sigue incompleta. Las poblaciones estudiadas eran genéticamente más heterogéneas que las actuales, lo que indica que su composición volvió a cambiar en los siglos posteriores. Queda por esclarecer cómo contribuyeron a esos cambios procesos como las conquistas islámicas, los movimientos internos de población y la expansión de los reinos cristianos.

Futuros estudios que amplíen el análisis a los periodos medieval y postmedieval e incorporen más muestras del norte peninsular y del norte de África podrían ayudar a conectar esta historia con la de las poblaciones actuales.

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Referencia bibliográfica:

Carrión, P. et al. «Contrasting demographic impacts of Roman colonization and early medieval migrations in the Iberian Peninsula». Cell (2026). DOI: 10.1016/j.cell.2026.09.052.

Más información:  UAM Gazette