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Comer bien durante el embarazo cambia la placenta: así actúa la dieta mediterránea
Un nuevo estudio internacional liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) publicado en Scientific Reports demuestra que seguir una dieta mediterránea durante el embarazo altera la composición de ácidos grasos de la placenta y modifica vías moleculares implicadas en el transporte de nutrientes, la inflamación y la remodelación del tejido placentario. Los hallazgos refuerzan la importancia de los hábitos de vida durante la gestación como una estrategia para favorecer un desarrollo saludable del embarazo
Corte histológico de una placenta humana teñido con hematoxilina y eosina / (IIBM) CSIC-UAM
Las complicaciones durante el embarazo, como el retraso del crecimiento fetal, la preeclampsia o la diabetes gestacional, son cada vez más frecuentes. En parte, este aumento se relaciona con la creciente prevalencia de la obesidad y con hábitos de vida poco saludables. Sin embargo, las opciones terapéuticas disponibles durante la gestación son limitadas, ya que el uso de medicamentos debe controlarse de forma muy estricta para evitar riesgos para el feto.
Un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid y del Instituto de Investigaciones Biomédicas Sols-Morreale (IIBM), CSIC-UAM, liderado por Jorge López-Tello, en colaboración con la Universidad de Cambridge, la Universidad Complutense de Madrid y BCNatal (Hospital Clínic y Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona), ha explorado si modificar la alimentación durante el embarazo puede influir en la biología de la placenta.
La placenta, el gran intermediario entre madre y bebé
La placenta es mucho más que un simple conducto entre la madre y el feto. Es un órgano vivo y dinámico que regula el paso de nutrientes, oxígeno y señales biológicas hacia el bebé y que también actúa como barrera frente a posibles agresiones. Su funcionamiento resulta esencial para el desarrollo fetal y puede influir en la salud del bebé desde etapas muy tempranas.
El estudio, publicado en Scientific Reports, analizó placentas de mujeres participantes en el ensayo clínico IMPACT BCN, uno de los estudios de referencia en salud materno-fetal en España. Los resultados muestran que las placentas de las mujeres que siguieron una dieta mediterránea presentan características biológicas diferentes a las de aquellas que mantuvieron su alimentación habitual.
Qué cambia en la placenta con la dieta mediterránea
Las placentas del grupo de madres que siguieron la dieta mediterránea presentaron un perfil de ácidos grasos significativamente distinto al de las madres con una alimentación habitual, acompañado de cambios en los mecanismos que regulan el transporte de nutrientes hacia el feto, el metabolismo lipídico, la inflamación y la remodelación del propio tejido placentario.
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que parte de estos cambios dependían del sexo del bebé. Las placentas de fetos masculinos mostraron una respuesta más marcada a la dieta mediterránea que las de fetos femeninos. Este resultado coincide con trabajos previos del grupo de Jorge López-Tello, que habían demostrado que los fetos masculinos crecen más rápidamente en el útero y presentan mayores demandas de nutrientes y oxígeno. Esa mayor exigencia podría hacer que su placenta sea también más sensible a los cambios en la alimentación materna.
"Lo que hemos visto es que la dieta no es algo neutral durante el embarazo. Lo que come la madre tiene consecuencias directas sobre cómo funciona la placenta a nivel biológico, y eso puede influir en cómo llegan los nutrientes al bebé y en cómo se desarrolla", explica Jorge López-Tello, investigador principal del estudio.
Los hábitos de vida, la mejor medicina durante el embarazo
Este trabajo se suma a una evidencia cada vez más sólida sobre el papel de los hábitos de vida durante la gestación. Estudios previos realizados en el marco del ensayo IMPACT BCN ya habían demostrado que seguir una dieta mediterránea durante el embarazo reduce el porcentaje de bebés que nacen con bajo peso, una complicación que afecta aproximadamente al 10 % de los nacimientos y que se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en la vida adulta.
El nuevo estudio aporta una pieza esencial para comprender por qué se producen esos beneficios al identificar cambios en la placenta que podrían contribuir a explicarlos. La dieta mediterránea, basada en verduras, frutas, legumbres, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y pescado, y con un consumo reducido de carnes procesadas y alimentos ultraprocesados, se perfila así como una de las estrategias más accesibles y eficaces para favorecer la salud durante el embarazo, sin necesidad de recurrir a tratamientos farmacológicos.
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Referencia bibliográfica:
López-Tello J, Youssef L, Bermejo-Poza R, Cabezas A, De la Fuente J, Crovetto F, Gratacos E, Crispi F, Sferruzzi-Perri AN. Placental lipid handling, growth and inflammatory pathways are modified by a maternal Mediterranean diet. Scientific Reports. 2026. DOI: 10.1038/s41598-026-60877-0
Más información: UAM Gazette
