En España cuidar sigue siendo una responsabilidad social que no sólo no se reparte de forma justa, sino que está infravalorada, precarizada e invisibilizada. Las cifras lo confirman: según el Instituto Nacional de Estadística -INI-, las mujeres dedican más del doble, de promedio, de horas semanales que los hombres a cuidar a menores, personas dependientes y a las tareas del hogar.
Esta desigualdad (de género) tiene impacto real en la vida: menos tiempo para estudiar, investigar, trabajar, socializar, descansar y auto-cuidarse. En España, por ejemplo, el 22,3% de mujeres con menores a cargo trabaja a tiempo parcial, frente sólo al 4,1% de hombres en la misma situación. Y cuando en el hogar hay tres o más menores, la brecha se amplía: el 25,5 % de las mujeres reduce su jornada, mientras que los hombres apenas llegan al 6,2%.
En la universidad también se nota y, mucho:
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Conciliar es complicado: Quien cuida, casi siempre, tiene que renunciar a oportunidades académicas y profesionales, de forma que continúan existiendo brechas de género (techos de cristal, suelos pegajosos) en los tres colectivos universitarios.
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Menos tiempo para investigar: La desigualdad en la co-responsabilidad y la conciliación, reducen las posibilidades de participar en proyectos, publicar o puede presentarse a puestos de responsabilidad.
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Menos tiempo para descansar, cuidarse y desarrollar otras dimensiones vitales.
Por ello, hablar de cuidados es hablar de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Si queremos una UAM más igualitaria, inclusiva, diversa y segura necesitamos políticas universitarias que faciliten la corresponsabilidad y el bienestar de toda la comunidad universitaria.