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Fallece Raúl Villar, rector de la UAM entre 1994 y 2002

Actualidad

Fallece Raúl Villar, rector de la UAM entre 1994 y 2002

El físico experimental Raúl Villar Lázaro ha fallecido dejando tras de sí una dilatada trayectoria académica y de gestión marcada por su compromiso con la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Su papel fue decisivo en el ámbito institucional, donde desempeñó responsabilidades clave como vicerrector de Profesorado entre 1987 y 1994, antes de ser elegido rector, cargo que ocupó desde 1994 hasta 2002. Durante estos años, contribuyó al impulso de la investigación y a la defensa de la universidad pública, en una etapa en la que se produjeron importantes cambios en el sistema universitario.

22/06/2026Redacción
Raúl Villar Lázaro

Raúl Villar Lázaro (Madrid 1948–2026), físico experimental y figura destacada de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), falleció el pasado día 19 de junio tras una extensa trayectoria académica y de gestión universitaria estrechamente vinculada a esta institución. Su carrera estuvo marcada por una dedicación constante a la docencia, la investigación y el desarrollo de la universidad pública.

Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y doctor por la UAM, Villar centró su labor científica en el ámbito de la física experimental. Sus investigaciones se orientaron principalmente al estudio de las propiedades superconductoras y magnéticas de los sólidos a muy bajas temperaturas, un campo al que contribuyó tanto desde España como durante sus estancias en centros internacionales de Alemania, la Universidad de California (San Diego, EE UU) y la Universidad Lomonosov (Moscú, Rusia).

Su vinculación con la Universidad Autónoma de Madrid comenzó a principios de los años 70, cuando se incorporó como ayudante de clases prácticas al Departamento de Física Fundamental de la División de Físicas creada por Nicolás Cabrera. Más adelante, formó parte de la plantilla docente, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. En la UAM logró la cátedra de Física de la Materia Condensada en 1990 y desempeñó un papel relevante en distintas responsabilidades académicas y de gestión.

Antes de acceder al rectorado, Villar fue director del Departamento de Física de la Materia Condensada (1986), cargo del que dimitió en mayo de 1987 para convertirse en vicerrector de Profesorado en el equipo del rector Cayetano López y en el que permaneció hasta 1994, una etapa en la que participó en la organización y desarrollo del sistema universitario en un periodo de transformación. En su etapa como vicerrector se abordó la implantación de la Ley de Reforma Universitaria (LRU) que incluía la autonomía de las universidades en cuanto a su gestión.

Su conocimiento de la institución y su trayectoria previa le llevaron a ser elegido rector en 1994, manteniendo este mandato por dos legislaturas consecutivas hasta 2002. En este intervalo de tiempo se produjo el asesinato del profesor Francisco Tomás y Valiente en su despacho de la Facultad de Derecho por un terrorista de ETA, que marcó profundamente a toda la universidad.

Es también artífice de acuerdos relevantes, como el que puso en marcha el Parque Científico de Madrid (PCM), y del inicio de la construcción del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa UAM-CSIC. También durante su mandato se inauguraron la Bibioteca de Ciencias, el Centro de Farmacología Clínica o los edificios de Ingeniería Informática y Química, entre otros. Junto al Ayuntamiento de Madrid se firmó un acuerdo por el que la UAM puso nombres a sus calles, que se incluyeron en el callejero de la ciudad.

Durante sus años al frente de la UAM, impulsó iniciativas orientadas a reforzar la investigación y a consolidar el papel de la universidad en el ámbito público. Su gestión se caracterizó por una defensa de la universidad pública en un contexto de crecimiento de las instituciones privadas, así como por el fomento de la actividad investigadora como eje esencial de la vida universitaria.

Además de su labor institucional, destacó por su dedicación a la enseñanza y a la formación de estudiantes en distintos niveles, así como por su implicación en la vida universitaria en un sentido amplio y por sus publicaciones especializadas en revistas de difusión internacional y también de volúmenes como Fundamentos Físicos de los Procesos Biológicos (I, II y III).

Con su fallecimiento, la Universidad Autónoma de Madrid pierde a una de las figuras relevantes que contribuyeron a su desarrollo académico e institucional en las últimas décadas. Su legado permanece vinculado a la consolidación de la UAM como espacio de investigación y docencia, así como a su papel en la defensa y promoción de la universidad pública.

Descanse en paz.