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Así envejecen las marcas olorosas del lobo ibérico en la naturaleza
Un estudio liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) revela que el paso del tiempo es el principal factor que modifica la composición química de las heces del lobo ibérico, más allá del sustrato en el que se depositan. El aumento de la temperatura acelera la pérdida de compuestos volátiles, lo que podría acortar la duración efectiva de las señales territoriales en un contexto de cambio climático.
Loba (Canis lupus signatus) adulta dejando una señal fecal en su hábitat natural. / Isabel Barja.
El lobo ibérico no solo delimita su territorio con aullidos o rastros visibles. También utiliza excrementos, orina y secreciones de glándulas especializadas para enviar auténticos “mensajes” químicos a otros individuos.
Lejos de ser simples desechos, estas marcas contienen decenas de moléculas volátiles que transmiten información sobre identidad, estado reproductivo o presencia territorial. Algunas se evaporan en pocas horas; otras, más estables, pueden persistir durante días o semanas. Sin embargo, hasta ahora se sabía poco sobre cómo evoluciona este mensaje oloroso en condiciones naturales.
Un estudio liderado por un equipo del Departamento de Biología (Zoología) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en colaboración con el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) - CSIC, demuestra que el principal factor que determina la composición química de las heces del lobo ibérico es el paso del tiempo. El tipo de sustrato sobre el que se depositan —suelo, roca o vegetación— influye, pero solo de manera indirecta.
Los resultados, publicados en Journal of Experimental Zoology Part A, aportan nuevas claves sobre la comunicación química en una de las especies más emblemáticas de la fauna ibérica.
Cómo envejece un mensaje oloroso
El equipo siguió durante 39 días la evolución química de señales fecales en un entorno de montaña del noroeste peninsular. Analizó cómo variaban los compuestos orgánicos volátiles con el paso del tiempo y evaluó la influencia de factores ambientales como el tipo de sustrato (suelo, roca, prominencias de tierra o plantas como la carquesia) y la temperatura.
Los resultados muestran un patrón claro: el tiempo es el factor determinante. “La composición química de las heces cambia de forma progresiva desde el momento en que se depositan”, explican las autoras. “En las primeras horas, las muestras presentan una elevada diversidad de compuestos altamente volátiles, lo que genera una señal intensa y rica en información. Con el paso de los días, muchos de estos compuestos desaparecen y la mezcla queda dominada por moléculas más pesadas y estables”.
Entre ellas destaca el colesterol, una sustancia poco volátil que resiste mejor las condiciones ambientales. “En las muestras expuestas a temperaturas más altas aumentó su proporción relativa, mientras que otros compuestos más ligeros se evaporaron con mayor rapidez. Esto sugiere que parte del mensaje territorial podría mantenerse en el tiempo gracias a moléculas químicamente más resistentes”.
El papel del sustrato
Aunque los distintos sustratos alcanzaron temperaturas diferentes —las rocas, por ejemplo, tendieron a calentarse más que la vegetación—, no determinaron qué compuestos estaban presentes ni en qué proporción. El perfil químico global fue similar en todos los casos, y las variaciones observadas respondieron principalmente al tiempo transcurrido desde la deposición.
Según las investigadoras, el sustrato actúa de forma indirecta: al modificar la temperatura, puede acelerar o ralentizar la pérdida de ciertos compuestos, pero no reconfigura el mensaje químico en sí. “Nuestros resultados apuntan a que la selección de sustratos elevados, como rocas o plantas, podría estar más relacionada con la visibilidad de la marca fecal que con la persistencia del olor”, señalan.
La señal fecal sería, por tanto, multimodal. Combina información olfativa y visual: la ubicación en puntos elevados facilita tanto la dispersión del olor como la detección visual por otros individuos, incluso cuando la intensidad química disminuye.
Los hallazgos tienen implicaciones más amplias para comprender la ecología del lobo y la comunicación química en mamíferos. En un contexto de cambio climático, el aumento de las temperaturas podría acelerar la pérdida de compuestos volátiles y acortar la duración efectiva de las señales. Esto, a su vez, podría alterar las dinámicas territoriales y sociales de la especie.
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Referencia bibliográfica:
Espartosa, E., Martin, J. y Barja, I. (2026). Experimental assessment of the effects of substrate choice on the duration of chemical signals in fecal scent-marks of free-ranging Iberian wolves. Journal of Experimental Zoology Part A: Ecological and Integrative Physiology, https://doi.org/10.1002/jez.70080.
Más información: UAM Gazette
