Accede a Declaración de AccesibilidadAccede al menú principalAccede al pieAccede al contenido principal
Español

Actualidad

Arqueología en cuarentena

El impacto de la pandemia en la arqueología universitaria ha supuesto la paralización de toda la investigación.

03/06/2021 Clara Serna Alberola
Imagen de una alumna mirando por un microscopio para realizar sus investigaciones en Arqueología

Alumna realizando sus investigaciones para su tesis en Arqueología en la UAM / Laboratorio de Arqueología Forense de la UAM

Catorce de marzo de 2020. Víctor es un estudiante de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que se está especializando en arqueología. El último paso para obtener el título de grado es entregar el Trabajo de Fin de Grado (TFG) y, para eso, necesita trabajar en el laboratorio de Arqueología Forense (LafUAM). No obstante, debido a la situación de crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19, las instalaciones están cerradas hasta nuevo aviso. «Fue un verdadero fastidio, […] porque yo necesitaba el laboratorio, tanto para hacer análisis, tomar medidas, fotografías, hacer el estudio osteológico… y mil cosas más que no pude hace en absoluto. Entonces, pasé a hacer un trabajo más histórico que arqueológico», cuenta Víctor a UAM Gazette. Y, como la suya, todas las investigaciones presenciales se vieron paralizadas.

La arqueología ha sido una de las disciplinas científicas más afectadas por la pandemia. Según el informe preliminar publicado por el Consejo Internacional d Museos y Sitios (ICOMOS, sobre las repercusiones que la Covid-19 ha tenido en la arqueología profesional, el impacto de la pandemia supondrá que cada empresa o autónomo dejará de ingresar 14.500 euros durante el año 2020. En consecuencia, se calculan unas pérdidas totales de 36 millones de euros. Esto se debe a la cancelación de muchos proyectos ligados con la construcción, uno de los sectores más relacionados con la arqueología de empresa.

El virus que paralizó todo

No obstante, la arqueología universitaria también se ha visto muy afectada por la crisis sanitaria, aunque por razones distintas. El principal problema fue el cierre brusco de las instalaciones. Así lo cuenta a UAM Gazette el profesor Ángel Fuentes como coordinador de los laboratorios docentes del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UAM: «El confinamiento fue radical y ahí quedó todo a medias. Lo cual incluye investigación, aspectos docentes. Todas las tesis de grado. Por supuesto, las tesis doctorales. […] Los trabajos de Fin de Máster. Todos paralizados». Tras estas palabras, Fuentes continúa: «Y en la investigación también se ha notado mucho, no solo paralización de actividad porque no se podía entrar, también [paralización] de proveedores, de todo. No se puede ir a por materiales fuera, no se pueden devolver. No pueden venir investigadores. Se ha hecho lo que se ha podido»

De este modo, los estudiantes como Víctor y como todos aquellos que han visto paralizadas sus investigaciones, se han visto muy afectados por la crisis de la Covid-19. «Muchos [estudiantes] renunciaron, mucha gente lo cambió, otros simplemente lo congelaron [sus proyectos] y ahora habrá que ver qué pasa con esa gente, porque algunos se han descolgado, creo, que para siempre», continúa Fuentes. Esta situación ha afectado a todas las universidades, no solo a la UAM.  Por ejemplo, la Universidad de Jaén (UJA) ha visto paralizada una investigación sobre unos restos arqueológicos que debía haber comenzado a mediados de marzo.

Un empujón para la reinvención

Esta situación ha obligado a la arqueología universitaria a llevar a cabo una reinvención para adaptarse a los nuevos tiempos. Especialmente, primar aquellos cambios que faciliten al alumnado seguir con sus proyectos. «Desde luego, no puede haber docencia online, pero sí que ha habido actividad [en los laboratorios]. En el caso de este [LafUAM], todos los proyectos que había con estudiantes se siguieron trabajando online durante el final del curso pasado. Se recicló la actividad, se buscó una que no fuera presencial», cuenta Fuentes.

La búsqueda de alternativas ha sido aquello a lo que la arqueología universitaria se ha agarrado para paliar la situación ocasionada por la pandemia. En el caso de que la intervención arqueológica se cancelara, se procuró seguir con la actividad dentro de lo que permitía la situación de confinamiento. Así sucedió con la cuarta campaña de excavación del proyecto “Domus – La Alcudia. Vivir en Ilici”. Esta se lleva a cabo en el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico (INAPH), perteneciente a la Universidad de Alicante (UA). El trabajo en campo se paralizó por la crisis sanitaria y el obligado confinamiento. Sin embargo, según cuentan  desde la UA, la investigación no se ha detenido, adaptándola al trabajo online. Entre las nuevas estrategias, se ha creado un grupo de WhatsApp mediante el que los estudiantes pueden seguir con sus prácticas sobre cerámica desde sus propias casas: «Cada uno ha recibido la fotografía de una pieza de cerámica para que descubriera su forma, su origen y su cronología, de acuerdo con la bibliografía recomendada».

Por otro lado, en el caso de la UAM — concretamente, la asignatura de “Prospección y Excavación” impartida en el máster de Arqueología y Patrimonio —, se consideró que debía impartirse online y así se hizo durante el mes de junio. Sin embargo, se buscó la forma de complementar esta asignatura. Así lo cuenta el profesor Juan Blánquez, catedrático de Arqueología y uno de los dos coordinadores de esta asignatura, a UAM Gazette: «La hice voluntaria en septiembre. Como yo en septiembre tenía mi propio proyecto de investigación en ese yacimiento [Cerro de las Cabezas, Valdepeñas, Ciudad Real] […] lo que hice fue invitar a los que quisieron venir. Y lo que hice es que, en mi proyecto de investigación, volcar mucho tiempo y gente para que, aparte de investigar, dedicar casi el 50% o un poco más a enseñarles con una labor mucho más pedagógica», cuenta.

Un futuro incierto, pero optimista

Por tanto, aunque la arqueología universitaria — al igual que la profesional — se ha visto afectada negativamente por la situación de provocada por la Covid-19, ha sido un momento en el que se ha visto la capacidad tanto de los profesores, como de las instalaciones, como de los alumnos de adaptarse a los acontecimientos y buscar alternativas. Y, aunque los tres entrevistados siguen preocupados por lo que va a suceder en un futuro y por las consecuencias de la paralización de los proyectos — especialmente, internacionales —, se mantienen optimistas y contentos por la buena respuesta que han tenido tanto alumnos como profesores.

Veintisiete de noviembre de 2020. Víctor es ahora estudiante del Máster de Arqueología y Patrimonio de la UAM. Este verano ha podido excavar con algunas empresas e instituciones y se siente privilegiado. «Ha sido complejo por todo el tema del desplazamiento y la convivencia, pero al menos he podido excavar». Ahora ha vuelto a la universidad con el nuevo curso y puede retomar sus investigaciones. «Están controlando muy bien los accesos al laboratorio, hay que pedir cita, hay aforo…, pero poco a poco y de forma lenta, se pueden hacer cosas ahora. […] Estamos haciendo que funcione de otra manera y todos los días aprendemos cosas nuevas, que tenemos que hacer y que no. Estamos reflexionando mucho, pero avanzaremos»

___________________

Clara Serna Alberola es graduada en Historia por la Universidad de Alicante y Máster en Arqueología y Patrimonio por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). En la actualidad, compagina sus estudios de doctorado con su trabajo en el Laboratorio de Arqueología Forense de la UAM y con el Título de Experto en Comunicación Pública y Divulgación de la Ciencia en la misma universidad. 

Más cultura científica en UAM Gazette.