Investigación
El Achelense no fue una cultura única: un estudio replantea una de las grandes etapas de la prehistoria
Un equipo internacional con participación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) concluye que el Achelense —una de las tradiciones tecnológicas más duraderas de la humanidad— no responde a una definición única, sino a un conjunto diverso de prácticas que varían según la región y el periodo. El trabajo, publicado en Evolutionary Anthropology , propone superar la visión clásica centrada en los bifaces y sugiere separar el análisis de las herramientas del de las especies humanas para comprender mejor la evolución tecnológica y cognitiva.
Foto de grupo de los participantes de la conferencia "¿Qué es el Achelense?", que tuvo lugar en el Musée de l'Homme de París en noviembre de 2025 / Musée de l'Homme
Un equipo internacional de investigadores, con participación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), propone replantear la definición del Achelense, una de las tradiciones tecnológicas más duraderas de la humanidad. El estudio concluye que no se trata de una cultura homogénea, sino de un conjunto diverso de prácticas que evolucionaron de forma distinta en África, Asia y Europa a lo largo de casi dos millones de años.
El Achelense constituye una de las etapas más extensas de la prehistoria. Surgió en África hace aproximadamente 1,9 millones de años y se expandió posteriormente por Eurasia, manteniéndose durante más de 1,75 millones de años. Tradicionalmente se ha asociado a la fabricación de bifaces —también conocidos como hachas de mano—, herramientas de piedra talladas por ambas caras que durante décadas han servido como rasgo distintivo de este periodo.
Sin embargo, la enorme duración temporal y su amplia distribución geográfica han convertido al Achelense en una categoría difícil de definir con precisión. A medida que se han acumulado hallazgos en distintas regiones del mundo, los investigadores han constatado que sus características varían de forma significativa según el contexto, lo que cuestiona la idea de una cultura única y uniforme.
Un concepto en revisión: más allá de los bifaces
El trabajo, publicado en Evolutionary Anthropology, parte de un encuentro científico internacional celebrado en París en 2025 en el marco del proyecto europeo LATEUROPE liderado por Marie-Hélène Moncel, en el que cerca de una veintena de especialistas debatieron sobre cómo definir el Achelense en el contexto actual.
Durante décadas, esta tradición tecnológica se ha identificado por la presencia de bifaces. Sin embargo, los investigadores advierten de que este criterio es insuficiente: en muchos yacimientos estas herramientas están ausentes o no son el elemento central.
En su lugar, el estudio propone entender el Achelense como un tecno-complejo, es decir, un sistema amplio de comportamientos técnicos que incluye la producción de grandes lascas, la estandarización de formas y una mayor planificación en los procesos de talla. Este enfoque permite integrar mejor la diversidad del registro arqueológico y evitar definiciones excesivamente rígidas.
Asia obliga a revisar el modelo clásico
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es el papel de Asia en la reinterpretación del Achelense. Durante décadas, modelos como la línea de Movius dividieron Eurasia entre un oeste con abundancia de bifaces y un este donde eran escasos o inexistentes.
Sin embargo, los datos recientes cuestionan esta visión. El registro asiático es mucho más diverso y no encaja en un esquema binario: en algunas regiones hay conjuntos claramente achelenses y en otras, tradiciones distintas pero igualmente complejas.
Además, la presencia temprana de homininos en Asia, anterior a su llegada documentada a Europa, obliga a replantear los modelos de dispersión fuera de África. El estudio apunta a procesos más complejos, con múltiples rutas y adaptaciones locales.
Este cambio refuerza la idea de que el Achelense fue un fenómeno dinámico, no una entidad uniforme.
Análisis detallado de los últimos hallazgos de bifaces achelenses, con especial atención a Eurasia, entre 0,5 y 0,1 millones de años atrás. La distribución geográfica mínima se muestra en rojo, representando las áreas de presencia inferidas a partir de la agrupación de yacimientos arqueológicos bien datados. Se generaron envolventes mediante agrupamiento basado en distancias y reconstrucción de la envolvente cóncava, seguidas de una expansión espacial moderada / Musée de l'Homme
Una categoría clave, bajo revisión
El estudio ofrece una visión más matizada del Achelense, alejándose de definiciones rígidas para proponer un enfoque flexible y contextual. Más que una cultura homogénea, aparece como un conjunto diverso de soluciones técnicas desarrolladas por distintos grupos humanos a lo largo de un periodo excepcionalmente amplio.
Esta reinterpretación no solo afecta a la clasificación de las herramientas, sino también a cómo se entiende la evolución tecnológica y cognitiva humana, al integrar la variabilidad regional y la complejidad de las dispersiones.
Los autores subrayan que avanzar en su comprensión requerirá enfoques interdisciplinarios que combinen datos arqueológicos, paleoantropológicos y ambientales.
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Referencia bibliográfica:
Moncel, M.-H., Cucart-Mora, C., Arzarello, M., Ashton, N., Baena, J., Barsky, D., de la Torre, I., Galanidou, N., García-Medrano, P., Hertler, C., Herzlinger, G., Ingicco, T., Li, H., Ma, D., Mosquera, M., Ollé, A., Pappu, S., Pei, S., Tian, C., Wang, W., & Bae, C. J. (2026). What is the Acheulean? Evolutionary Anthropology: Issues, News, and Reviews, 35, e70029. https://doi.org/10.1002/evan.70029
Más información: UAM Gazette

