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¿Existe un patrón circadiano del parto humano?

16/04/2015

Investigadores de antropología física han analizado los horarios de los partos registrados en la casa de Maternidad de Madrid durante la segunda mitad del siglo XIX. Esto les ha permitido argumentar que en ausencia de intervencionismo obstétrico, el parto humano es, como el de los demás primates, predominantemente nocturno.


¿Existe un patrón circadiano del parto humano?

Carlos Varea y Susana Fernández-Cerezo

Entre las características ancestrales que comparten la familia de primates a la que pertenece la especie Homo sapiens, se encuentra un patrón de parto nocturno que otorga a la madre y a su cría la protección del grupo durante la noche.

Este patrón debió de aliviar en parte el estrés de la depredación y el riesgo de tener que desplazarse en esos momentos críticos; factores transcendentales para los homininos y nuestra propia especie, debido a las crecientes dificultades evolutivas en el parto, derivadas del bipedalismo y la intensa cerebralización.

En la actualidad el patrón de parto nocturno se limita a los partos vaginales no intervenidos (que son minoritarios), como comprobamos junto a Cristina Bernis, profesora honoraria de nuestro Departamento de Biología.

En un trabajo más reciente, y basándonos en el análisis de 4.599 partos simples ocurridos entre 1887 y 1892 en la Casa de Maternidad de Madrid, logramos confirmar la persistencia de este patrón en poblaciones sin intervencionismo obstétrico.

La Casa de Maternidad de Madrid fue, en la segunda mitad del siglo XIX, la única institución pública de la ciudad a donde podían acudir a dar a luz las mujeres sin intención de abandonar a sus nacidos.

En el documento Memoria de la Inclusa, Colegio de la Paz y Casa de Maternidad, editado por el Ayuntamiento de Madrid en 1876, pudimos encontrar información sobre las características de las mujeres que eran atendidas allí.

Por otro lado, en el denominado Libro de Nacimientos de la Casa de Maternidad, que se conserva en el Archivo Regional de Madrid, encontramos información sobre los horarios de sus partos, en una época donde el intervencionismo obstétrico era limitado y aún no existía un efecto lumínico artificial.

Esto último fue lo que nos permitió revisar la existencia de un patrón circadiano del parto humano.


El efecto de la luminosidad

El parto humano es un complejo proceso cuyo desencadenamiento no está aún totalmente establecido.

Las evidencias sobre un ritmo circadiano apoyan la consideración de que deben de existir estímulos o sincronizadores exteriores que intervienen en el mecanismo endógeno desencadenante del parto, entre ellos la luminosidad.

Teniendo en cuenta esto, establecimos dos períodos de máxima y mínima luminosidad: los que se producen en torno a los solsticios de verano e invierno de los años analizados.

Así encontramos un claro patrón circadiano de nacimientos con predominio de partos durante la madrugada y primeras horas de la mañana, y un declive desde el mediodía hasta el inicio de la noche.

La distribución horaria en ambos solsticios conserva dicho patrón, pero muestra un claro desplazamiento de sus picos: en invierno hay una mayor concentración de partos durante la madrugada, mientras que en verano la máxima concentración se produce entre las 8 y las 12 de la mañana (ver figura).

Este desplazamiento de las distribuciones en los solsticios de invierno (a la izquierda) y de verano (a la derecha) respecto de la distribución del conjunto de partos, demuestra el efecto de la luminosidad sobre el inicio del parto.

Sabemos que entre el solsticio de invierno y el solsticio de verano existe una diferencia promedio de dos horas en la salida del sol y de casi cuatro en la puesta. Esto en la figura se corresponde con el desplazamiento de los picos: en invierno, al anochecer antes, el inicio del parto se adelanta y la máxima concentración de nacimientos se produce aún de madrugada; en verano, al ser los días más largos, el inicio del parto se retrasa y los nacimientos se producen desde las primeras horas de la mañana hasta el mediodía.


Imágenes:

1. Home birth, Karl Hagedorn (1889 - 1969)
2. Casa de Maternidad de Madrid, calle Mesón de Paredes.
3. Figura. Distribución horaria de los partos de la Casa de Maternidad de Madrid (1887-1892) para el conjunto de la población estudiada y durante los solsticios de verano e invierno.


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Autor/a

Carlos Varea es profesor del Departamento de Biología e imparte docencia de varias asignaturas del área de Antropología Física; sus líneas de investigación se centran en la Ecología reproductiva y las consecuencias de la transformación ambiental sobre la biología y la salud de las mujeres y sus nacidos.

Susana Fernández-Cerezo es graduada en Biología por la UAM y en la actualidad finaliza sus estudios de postgrado, tras haber cursado el Máster Interuniversitario UAM-UCM-UAH en “Antropología Física: Evolución y Biodiversidad Humanas”. El análisis de los datos del libro de nacimientos de la Casa de Maternidad de Madrid constituyó el tema de su TFG.